El destino~Parte 2

-No sé de que hablas.-murmuro, con la cabeza gacha para que Sakura no me viera sonrojarme.

-Oh, vamos, lo acabamos de ver. ¿Qué hay entre ese raro de Darius y tu?-Insiste.

-Emmm... ¿Te enfadarías?-susurro, temerosa aún.

-¿Por qué deberia?

-No sé...

-Habla, niña, habla.

-...-No se me ocurre que decir.-Mmm... Darius y yo... Hicimos click...

-¡Woooooooooo!¡Qué bien, Lu!-dice, abrazandome y arrastrandome fuera de la cueva, hacia el pasillo. La detengo.

-No puedes decirle a nadie sobre mi destino. O sobre mi relación con Darius.

-Ufff... Ta bueno. Esta bien, so angel.-me dice, guiñandome un ojo.

Voy a morir en un tiempo; quizás ya tenga diecisiete entonces, pero dudo que sea mas grande para entonces. Voy a morir a los 17 años. Y Sakura, por lo menos sé que será la campeona de la Liga en unos años.

Sakura se va canturreando hacia el agujero y grita: -¡EH, ALICE, CHECA ESTO!-

-DIIMEE-grita Alice asomandose por el agujero.-YA LLEGÓ LA AYUUDA.

-HAY UNA CUEVA AQUí ABAJO QUE MUESTRA EL DESTINO, ES ALGO . .TE.-grito yo.

-¡GUAU!¡MUEVANSE!-grita, tirandose por el agujero hacia el pasillo. Una vez en el suelo, se acomoda la falda y se levanta con una sonrisa. Su cabello dorado, como los de su madre, Bel, está lleno de nieve. Sus ojos oscuros nos miran con curiosidad. Suelta una risita-Jiji, hola. ¿Donde está la cueva?

-Está allá.-murmuro, señalando la entrada luminosa.

-Uau...-susurra, alelada, caminando hacia la caverna.

Ya en la cueva, se repite lo que pasó con nosotras: Alice coloca sus manos en el cristal azul, que se vuelve verde; la voz dice "Alice Caronne, 16 años, cumpleaños el 12 de junio, cabello dorado claro, ojos oscuros, piel clara" y luego "revelando destino", entonces el cristal de colores se vuelve transparente y muestra el destino de Alice.

En su destino, Alice se encuentra en un bosque, oculta entre las ramas. Debe de tener 17 años. Entonces yo aparezco detrás de ella, corriendo y alcanzandola. Alice está viendo a un grupo de soldados del Equipo Plasma, quitándole a unos campistas sus Pokemon.

-Allí está la razón por la cual no puedes estar con Darius.- me susurra.

-No... No me importa. Yo lo amo, y eso no cambiará.-susurro yo.

-¡Lucy, por Arceus, mira!¡Son malos, te está usando!-susurra exasperada.

-Alice, ya basta. Marchemonos.

Nos marchamos, y el destino desaparece, sin embargo, el cristal sigue transparente. Aparece otro destino, tiempo después, y me recorre un escalofrío en la espalda al darme cuenta de que es el mío, pero visto desde otra perspectiva. Ahora, la escena del beso entre Darius y yo es vista desde lejos, mostrando a Alice, mamá, una chica de pelo de colores invertidos a los míos, y N, mi padre, tirados en el suelo, tiritando de frío y con algunas heridas. Entonces, Ghechis me clava la espada, Darius me tararea la canción, yo muero, y Darius se rinde y se levanta. Entonces, Alice se levanta.

-No.-susurra. Entonces Grita-¡NO!

Darius no voltea, y noto que está llorando. Lágrimas de ira corren por sus mejillas. Alice se le acerca y le limpia las lagrimas. Se voltea a Ghechis y le pega una patada en sus partes nobles, por lo que cae gimiendo al suelo.

-¡Pagarás por esto, mocosa!-gruñe.

-¡NO soy una mocosa!¡Tengo diecisiete!-grita a su vez Alice.

-¡DARIUS! ¡DESTRUYELA! Tengo cosas que hacer... Con Lucinda...-Ordena Ghechis con tono maligno, golpeando su bastón contra el suelo. Instantaneamente, Darius cae de rodillas, cerrando sus ojos por un dolor repentino. Cuando los vuelve a abrir, ya no son grises con ese leve tono plateado, sino son negros, oscuros. Viendolo de cerca, se nota que no son negros, son rojos, pero muy, muy oscuros. Momentos después se levanta y se dirige hacia Alice, y se pone a luchar contra ella, mientras Ghechis se acerca a mi y realiza una especie de conjuro. Entonces, de mi pecho destrozado surge una especie de esfera de luz, brillante y hermosa. La esfera se transparenta tenuemente, dejando ver su interior, y me veo a mi encerrada en esa bolita dorada, golpeandola para salir.

-¡No te saldrás con la tuya, Ghechis!-grito, encerrada en la esfera.

Ghechis toma la esfera y la coloca en una especie de cavidad, ubicada en su bastón. Apenas la coloca, la esfera se apaga un poco, y la "yo" encerrada en la esfera, empieza a decaer. Darius, momentaneamente, voltea al oír mi voz, y al verme encerrada en la bolita de luz colocada en el bastón de Ghechis, se queda mirando la escena.

-Lucinda...-murmura Darius, sus ojos grises de nuevo, e incapaz ya de pelear, se abalanza contra Ghechis. Alice aprovecha ese segundo de distracción y le rompe la nariz a Ghechis de un puñetazo. Toma el bastón y lo quiebra en dos, luego saca de el a la esfera y la rompe. Mi versión prisionera sale fluctuando de ella, como un rayo de luz, e intenta entrar a mi cuerpo inerte, sin exito.

-No puedo entrar con mi cuerpo en ese estado...-murmura mi versión luminosa.

-Yo te ayudo, Lu.- dice Alice, sacando una botellita de cristal llena de un líquido rojo de su mochila. Vierte una gotita del líquido en la boca de mi cuerpo, e instantaneamente las heridas de muerte se curan. Mi cuerpo vuelve a respirar, mi corazón vuelve a latir. La luz que me representa entra en mi pecho, e instantes despues, abro los ojos y me levanto.

Instantes después, ya estoy encima de Ghechis, tirandole de los cabellos blanquecinos, Alice y Darius golpeandole. De repente, Alice grita de dolor y cae al suelo, revelando una herida en el costado. Al caer, aplasta la botellita y la rompe, haciendo que los pedazos de cristal se le claven en el pecho y que ella vuelva a gritar.

-¡ALICE!-gritamos a la vez Alice y yo. Miro a Ghechis y veo que sonríe macabramente, a la vez que sostiene, en la mano derecha una daga dorada llena de sangre.

Alice respira entrecortadamente. Muere en instantes sin que yo pueda hacer mucho por ella, menos Darius.

La visión termina, y noto que Alice está llorando.

-Oh, Alice, no llores...-susurro, acercandome a ella.-Alice, lo... Lo lamento, esto es mi culpa. Todo esto es mi culpa.

-No... Es... Estoy bien.-dice, secandose las lágrimas.-Eso... No pasará, ¿Verdad?

-No lo sé. Ahora me vengo a enterar de que eso es lo que pasaba después de mi destino.-murmuro.

-Bueno, al menos no estoy involucrada en el destino de ninguna de ustedes.-dice Sakura, intentando ser positiva. Sin éxito.

-Sakura... ¿¡SI ACASO TE HAS DADO CUENTA DE QUE TANTO ALICE COMO YO VAMOS A MORIR!?-Le grito, enfadada e histérica.

-Lu...Lucy... Calmate. Esa no era su intención-dijo Alice, tratando de calmarme.

Me acomodo mi abrigo y salgo al pasillo, donde el equipo de rescate ya puso una escalera. Salgo por el agujero y huyo de aquel pueblo, corriendo hasta que mis lágrimas no me permiten ver y caigo al suelo, en un jardín nevado cerca del Bosque Azulejo. Choco contra un rosal, clavandome una espina en el dedo, y tres sencillas gotas de sangre caen, manchando la nieve de rojo.

-La nieve se ve hermosa con tu sangre.- murmura alguien a mi espalda.

Volteo y veo a Darius, ataviado en un abrigo negro sobre un sueter azul y unos jeans.

-Darius... Qué... ¿Que haces aquí?-susurro, llorando.

-Voy camino a Ciudad Porcelana, olvidé algo en casa. ¿Qué sucede?-dice, secandome las lagrimas.

No lo soporto más y abrazo a Darius, llorando, esperando mi destino inexorable...