Hola, chavales! Bueno, espero que les guste este cap, me esforcé mucho y me gustó como quedó. Lucy está depre! :(


La bella y la Bestia

Darius me deja llorar todo lo que quiero. Me palmea el hombro de vez en cuando, me abraza.

-Lucy...-nos llegan las voces de Sakura y Alice, desde muy lejos. No les presto atención.

-Lucy.-Dice Sakura, después de un rato largo, justo a mi espalda.

-Vete.-murmuro, llorando todavía.

-Lu, escucha, no era mi intenci- Empieza mi amiga, pero no logra terminar la frase.

-¡HE DICHO QUE TE VAYAS!-grito, y me alejo de Darius y de Sakura, hacia el puente que une el bosque con Ciudad Porcelana. Me detengo en el puente, justo en la mitad, y considero el suicidio. Desde esa altura, sería ideal, el simple impacto con el agua me mataría. Algunas estrellas empiezan a brillar en el cielo nocturno. Subo al barandal. Siento el viento nocturno, y estoy a punto de saltar, cuando...

-¡Lucy, no!-grita alguien cuya voz me suena conocida. Unas manos se cierran sobre mis hombros y me impiden saltar.

Volteo y miro a Mikan Sarashi, la chica que me venció en el Metro de Nimbasa City, sujetandome y sacandome del barandal.

-¿¡Estás loca o qué, Lucinda Armonía!?- me grita, exasperada.

-LU...-gritan mis amigos corriendo hacia acá.

-Dejenme sola.-digo, las lágrimas volviendo a correr por mi rostro. Me aparto de ellos y me siento en una banca a admirar el paisaje.

Momentos después Mikan se me acerca y se sienta a mi lado.

-Lucinda... Te quiero contar una historia.

Inhala, y empieza su historia.

"Hace muchos años, cuando Teselia era todavía gobernada por reyes y reinas, hubo una joven, bella y sabia princesa llamada Vainilla. Ella, cansada de falsos pretendientes que se le acercaban para conseguir sus riquezas, le pidió a su padre, un conocido navegante, que le permitiera salir por el horizonte de viaje por su región, justo como él. Pero su padre, preocupado por su bienestar, no lo permitió. Encerró a la jovencita en su habitación, en el amplio castillo a orillas del mar. La chica, determinada, decidió escapar, y tomó uno de sus bellos vestidos, del color de las pervincas. Le cortó las amplias mangas, le recortó un poco la falda, hasta la rodilla, le quitó los excesivos volados que tenía, hasta que quedó un simple vestido femenino, hasta las rodillas. Se lo puso, y se calzó unas zapatillas de paño ennegrecidas por el tiempo. Se peinó de mil maneras diferentes, hasta que decidió hacerse una larga y amplia trenza, que llegaba hasta las rodillas. Metió en una vieja bolsa que solía llevar a la playa dinero, mucho dinero, lo suficiente para subsistir. Después se colocó un delicado relicario de oro, y lo escondió bajo el vestido. Finalmente, se colocó una capa negra, y esperó a que anocheciera, para poder salir del pueblo sin ser vista. A la noche, la chica abrió la ventana y saltó. Aterrizó en la fina y blanquecina arena. Salió corriendo hacia su aventura. La primera, y la última.

Lucinda, esa chica fue muy valiente. Llegó hasta un muelle, la vieja Ciudad Porcelana, y allí subió a un barco. El capitán del barco era su padre, pero por azar del destino, no la reconoció. Le dió un pequeño camarote. En el bote, conoció el amor de manos de un joven grumete, a pesar de que el chico no hablaba, y decidió que cuando llegaran a su destino, se casarían.

La mala suerte había llegado al barco, y creían que la pobre chiquilla la traía. Intentaron matarla, cuando de pronto, un grupo de Sharpedos atacó el barco. El barco empezaba a hundirse, todos se habían ido a los barcos de emergencia, menos Vainilla, el grumete y su padre. Vainilla, que intentaba sacar a su padre de la barcaza, terminó suplicandole al muchacho que se lo llevara, que ella se quedaría allí.

-Pero, señorita, ¿No os dais cuenta del terrible destino que caerá sobre vos?-murmuró el padre.

-No, señor. Este, sin duda, es mi destino, no el vuestro.-respondió. El muchacho se llevó al padre, cuando tropezó y cayó, revelando ser un Zoroark. Empujó al hombre a la balsa restante, saltó a ella y ambos contemplaron a la jovencita. Entonces, Vainilla se bajó la capucha, y el padre reconoció su bello cabello del color del pan, y el relicario de oro que colgaba de su cuello.

-¡Alto! ¡No! ¡Es mi hija!-imploraba, pero ya era tarde: el barco, con jovencita a bordo, se había hundido, dejandola a merced de los Sharpedo.

Apenas llegaron a tierra, el hombre dijo lo que había pasado, y el Zoroark fue acogido por el hombre. Desde entonces el Zoroark, la Bestia, todas las noches se iba a la playa y aullaba a la luna, en honor a la Bella a la que amaba."

-¿Esa historia es real?-pregunto.

-Si. Todos en Ciudad Porcelana la conocen.

-Mamá no... Yo tampoco...- murmuro.

-Eso es porque no nacieron aquí. Tu madre nació en Pueblo Arcilla, y tu naciste... Bueno, creo que naciste en...

-Ciudad Negra.-digo yo por ella.

-Eso, Ciudad Negra.

De hecho, mi madre estaba en Ciudad Negra cuando se le rompió la fuente, por lo que nací allí. Mamá, en cambio, nació en Pueblo Arcilla, donde conoció a sus mejores amigos, Cheren y Bel, los padres de Alice.

-Lucy... ¿Sabes por qué te cuento esto?-me pregunta.

-No...

-Lu. El suicidio solo adelantaría tu destino y cambiaría el de los demás. Si te hubieras matado allí, tal vez Sakura hubiera muerto en tu lugar a manos de Ghechis, quizá Darius, o tus padres. Debes afrontar tu destino. Algo bueno pasó después de la muerte de Alice, pues Sakura llegó a ser Campeona.

-¡Lo sé!-digo, escondiendo mi rostro bajo mis manos.

-Lucy... Si alguna vez necesitas ayuda...-dice, entregandome una tarjetita con su número-Llámame entonces.

-Bueno...

Nos levantamos y atrapo un pequeño Tranquill. Le enseño Vuelo, una MO que conseguí en mi décimo cumpleaños. Me pongo en camino a Striaton City, donde está el próximo Gimnasio.

Ya allí, veo que la nevada se convirtió en una tormenta de nieve, y apenas me da tiempo de pensar. Entro en una casa, y me percato de que allí hay alguien observandome. Volteo y veo a una chica, de cabello negro azulado, con gafas grandes y bata blanca de laboratorio sobre un sueter de lana rosa y unos jeans claros observandome. Se me acerca, y fijandose en la tormenta, dice que es poco probable que termine en unos días. Me deja dormir en el sofá y me presta una manta, cuando entra, exhausto y con nieve hasta en los zapatillas converse, Darius, y la chica se le acerca, preocupada. Lo lleva hasta un sillón y le coloca una manta, luego se va a la cocina, a prepararnos chocolate caliente.

-Lu...Lucinda...Brrr...-tartamudea, muerto de frío. Me acerco a él y le beso en los labios. Cuando me separo de su chispazo, parece mas caliente, pues sus manos ya no están palidísimas, y ahora está tibio.

-¿Mejor?-pregunto, arrellanandome en el sofá.

-Si...

En eso, la chica vuelve a la sala con dos tazas humeantes. A cada uno nos entrega una: chocolate caliente con malvaviscos. Acto seguido, le dice a Darius que tendrá que dormir en el sillón. Sube las escaleras hacia su habitación. Apenas apaga la luz la chica, Darius me besa en los labios y me quita el sueter. Poco después, estamos haciendo sexo sobre el sofá, sobre el sillón, sobre la alfombra, sobre la mesa...

Con todo el alboroto, no entiendo como no se despertó la joven. Aún así, no hicimos tanto desastre como la otra vez. Sin embargo, dias despues, cuando la nieve es removida de la puerta y la tormenta finaliza, me hago la prueba de embarazo.

Positiva.