Hola, siempre hago capítulos cortos, y no me toman más de dos días. Es que algunas personas me han dicho a través de mi Twitter, KatArmonia, que tardo mucho en publicarlos, lo cual no es así. Como mucho, tardo 5 días en subirlos, por el colegio y eso.

Ghechis.

-Ghe... ¿Ghechis?-tartamudea Darius, y yo volteo a ver.

-¿Cómo estás, Darius? Veo que con una novia. Me alegro por ti.

-¿Qué es lo que quieres?-pregunta Darius, defensivo, mientras me acerco.

-Oh, nada. Solamente quería recordarte... Mi oferta.

-¿Qué oferta?-pregunto yo, curiosa.

-La oferta de... De volver al Equipo Plasma.-susurra Darius.

Eevee sale solita de su Pokebola y se pone a gruñirle a Ghechis.

-¡Vaya, que Pokemon tan vivaracho!-dice Ghechis.

-No le caes bien. Es más, te odia.-dice Darius, y sé que es cierto, pues él habla con los Pokemon.

-Ah, eso no me molesta. Igual no podrá con lo que le espera...-dice, sonriente.-Espero que te vaya bien... Con tu hijo, Darius.

Ya lo sabe.

Ya lo sabe.

Ya.

Lo.

Sabe.

Un momento... ¿Ya lo sabe?

¿Cómo lo sabe?

-¿Co... Como te enteraste?-susurro.

-¿No lo sabes? Los tengo vigilados diariamente. Hasta el más inocente Pokemon puede tener una cámara oculta.

-¿CÓMO?-preguntamos Darius y yo a la vez.

-Adiós, que les vaya... Bien.-dice, y se marcha.


El desayuno transcurre silencioso. Ninguno de nosotros se atreve a decir algo, por temor a que Ghechis se entere.

-Lucinda...-susurra Darius, y me besa. No trato de apartarlo: igual Ghechis ya sabe lo que hay entre nosotros.

-Darius...-susurro cuando se separa de mi y lo vuelvo a besar.

Una pelota atraviesa la ventana, cayendo encima de un jarrón en el salón de estar y quebrándolo.

Tocan a la puerta.

-Me toca a mí abrir.-murmuro, soltando un suspiro. Me levanto de la mesa y abro la puerta. La nieve entra levemente con la brisa invernal. Tres niñas están allí, mirándome, ataviadas en abrigos. La del centro lleva un abrigo de mil colores, la de la derecha lleva uno violeta oscuro y la de la izquierda lleva uno amarillo.

-Disculpa... Em...-murmura la del centro, de largo cabello café recogido en una trenza.

-Ashh... ¡Flox, déjame a mí!-dice, exasperada, la chica de la derecha, con su cabello anaranjado hasta el hombro.

-¡Rose!-susurra la chica de la izquierda, sus cabellos dorados hasta la cintura.

-Nada, que lo hago yo. No me interrumpas, Charlotte.- dice Rose.-Disculpanos por romper tu ventana. Y tu jarrón. Pero ¿Nos devuelves el balón, porfa?

-Claro, pero una pregunta: ¿Por qué juegan al balón con esta nevada?-pregunto.

-¿Y por qué no?-es la respuesta de Flox.

-¿De acuerdo...?-es lo que digo, y entro en la casa. Tomo el balón y se lo doy a ellas.

-¡Gracias!-dice Charlotte. La sonrisa en sus rostros me infunde esperanza.

-No hay de qué.

Las niñas se alejan y se unen a un grupo de chicos y chicas, y reanudan el juego.


Vuelvo a entrar en casa y no veo a Darius. Oigo su voz en el piso superior. Subo las escaleras. Parece que está discutiendo con Zoroark, su Pokemon.

-Rark. Zor Zor Zorark.

-Ya sé, pero tú sabes que...

-¡Zor Rark Zor!

-Deja de sermonearme. No voy a aceptar la oferta de Ghechis, eso lo sabes. Lucinda me mantiene aquí, en el bien. Yo nunca le haría eso a ella, mi amada.

-Zor Zor...

-Ya cállate, genio.

Se une a la discusión Eevee. Mi Eevee.

-¡Eev!

-Eevee, escucha, ya sabes que no le haría eso a Lucinda.

-Eeve, E eev. ¡Ev evee eve!

-¿¡Cómo puedes creer que yo le haría eso!?

-Evv.

-No confías en mí.

-Eev.

-Zor.

También se unen Pidove, Litwick y Gothita.

-Pid.

-Lit.

-Got.

-Uf... Vale, crean lo que quieran.

-Gothi. Goth got.

-Lit Li wick.

-Pid Pidove.

-Eev.

-Zoro Zork.

-¿Entonces me creen o no? Ya no les entiendo, se enredan mucho.

-Zor.

-Eev eee ve ev ev evee. Ev. Evee eevee, ev ev. ¡Ev!

-Goth. Go gotho Gothi go tho. Goth.

-Entonces si me creen. Pero ustedes... No confían en mí. ¿Por qué no confían en mí?

-Lit. Lit Twi wick lit li wick. Li lit Litwick. Lit lit.

-Litwick, habla claro, no te entiendo. Mejor dime tú, Gothita.

-Goth. Goth go tho ti tha. Go gho gotho. ¡Gothita!

-Entonces no confían en mí porque voy a tener un hijo con Lucinda, y porque yo era el líder del Equipo Plasma. Si, era, porque después de conocer a Lucinda decidí que no debía de ser muy bueno si hacía llorar a humanos y Pokemon. Pero Ghechis trata de convencerme para que vuelva. ¡Eh, no, Gothita, baja de mi pelo!

-¡Gothi!

-Ya sé que te divierte jugar en mi cabello. Te recuerda a los cupcakes de cereza, ¿no? Ah, qué más da. Juega si quieres allí.

Me decido a entrar.

-Hola, Darius, ¿Qué hacías?

-Ah, hola. Estaba hablando con tus Pokemon.

-Más bien discutiendo. Se oían hasta en la sala.

-¿Escuchaste todo?

-Si.

-Eev.

-Zor.

-Goth.

-Lit.

-Piv.

-Oh, Lucinda.

-No te preocupes.-susurro, dándole un beso, sintiendo su chispazo.- No tiene importancia.


Nos vestimos y empacamos todo. Dejo un poco de dinero en el mesón, por los daños. A las 3 ya estamos fuera de la casa. Nos dirigimos a Icirrus city, donde está un gimnasio.

Ya allí, decidimos ir a la Torre Duodraco, solo para verla.

-¿Crees que nuestro bebé será lindo?

-No lo sé, recién estoy embarazada.

-¡¿QUE TU QUÉ?!-grita Alice, justo detrás de mí, flanqueada por Sakura, Becka y Mikan...