Nunca te dejaré de lado

Pues nunca te dejaré de amar

Frágil pero fuerte

Su grito resonó en todo el lago. Hizo temblar el agua, hizo vibrar las hojas de los árboles que quedaban. Hizo que todos los Tranquill que descansaban helados en los árboles salieran volando.

-Alice... -susurro, apenada.-yo no quería que te enteraras así.

-¿¡Y entonces cuando, eh?!¿¡Cuando ya hubiera nacido el niño?!-grita, haciendo temblar el agua de nuevo. Luego agrega, en un susurro exasperado-¿Cuándo me iba a enterar?

Las lágrimas empiezan a brotar por nuestros ojos.-Alice, entiende, yo quería decirte pero me puse muy nerviosa cuando te vi y recién le había dicho a Darius...

-No te quiero volver a ver.-me dice, y las lágrimas que corren por nuestras mejillas delatan nuestros sentimientos.

Salgo corriendo hacia el interior de la Torre Duodraco, Darius llamándome y buscandome. En el último piso, caigo de rodillas, llorando inconsolable. Una lágrima rueda por mi mejilla, pero no llega al final.

Alguien me secó la lágrima.

Levanto la mirada y miro a dos chicas pelirrojas, identicas, con la unica diferencia de que el tono de cabello de una era un poco más oscuro. Una está arrodillada junto a mi, sujetando un pañuelo de tela aguamarina. Está vestida con un bello vestido verde menta y negro, abrigador y grueso, con varias capas. La otra chica, en cambio, está vestida de colores rojo y azul brillantes, con volantes de colores. Ambas van descalzas.

-¿Estás bien?-susurra la del vestido negro y verde menta, la del pelo mas claro.

-No. No estoy bien. No, en absoluto estoy mal. Estoy pésimamente. -murmuro, y me vuelvo a echar a llorar. A la chica no le molesta.

-Ya, ya, tranquiiiila...-me susurra.

Cuando termino de llorar, veo que la otra chica sujeta una esfera blanca, que me parece haberla visto antes.

-Estem... ¿Eres la hija de White?-murmura, mirando a la esfera.

-Si...-digo, buscando en mi mochila un bello amuleto de mi infancia, un peluche de Zorua del tamaño de mi mano.

-Eh... Esto es para ti..-susurra, tendiendome la esfera.

-¿Eh?-susurro a mi vez, mirando la esfera. Me fijo que la chica la tiene agarrada con unos guantes. Rozo la esfera con mis dedos, y apenas la toco, mi cuerpo se calienta sorprendentemente.

-Si es ella...-susurra extasiada la chica.-Yo soy Aria, la protectora de Keldeo. Ella es mi hermana, Katia, la protectora de Meloetta. Hace varios años, tu madre vino hasta acá, cuando eramos apenas niñas, nos dio la esfera y nos dijo que te dieramos esta esfera cuando te vieramos.

-¿De verdad?-digo, tomando la esfera en mis manos. Es cálida al tacto. Entonces la chica, Aria, se quita los guantes.

-Esta es la razón por la cual sólo tú habrías podido tocar el Orbe Blanco.-susurra Katia, mientras Aria roza la esfera. Al contacto, la esfera lanza un chispazo y hace que Aria retroceda.

-¿Sólo yo puedo tocarlo?-murmuro, mirando la esfera. La envuelvo en un paño que tengo en mi mochila y la guardo. Justo entonces, un grito de dolor, el grito de Darius, resuena en la planta baja.

Me dirijo corriendo a la escalera, justo a tiempo para ver a Darius luchando con Ghechis, mano a mano, rodeados de soldados del Equipo Plasma. Ghechis le da un puñetazo en el rostro a Darius, haciendo que caiga de rodillas.

-Darius. Hablas con los Pokemon. Puedes oírles. Les entiendes. ¿Escuchas sus lamentos?- le dice Ghechis.

-Si.-susurra Darius.

Ghechis le golpea en el estómago, haciendo que caiga al suelo.

-¡Te he preguntado ALGO!-grita Ghechis, haciendo que yo gima.

-¡HE DICHO QUE SI!-grita Darius a su vez.

-Entonces, ¿por qué les lastimas, por esa chica? Ella no vale la pena. Y tampoco sus amigas. Hay millones como ella.

-Para mí solo existe una.-susurra Darius, levantandose. Me sonrojo tenuemente con este comentario.

-Traigan el Orbe Oscuro.-ordena Ghechis.

Dos soldados se acercan, seguidos por el hombre de extraño flequillo que yo había visto aquel ultimo día de clase. Llevan una caja negra. Otros dos soldados toman a Darius y lo arrastran hacia la caja. El hombre rubio abre la caja, y con sus guantes toma la esfera dentro de ella, de color negro. La acerca a Darius.

-Toca el Orbe, Darius. Asume tu destino.-dice Ghechis. Los soldados obligan a Darius a tocar la esfera. Entonces, un rayo de luz azulado surge de la esfera negra. Y también la mía emite una luz, esta vez rojiza, como el fuego. La esfera blanca sale de mi mochila y levita en el cielo, colocandose en el centro de la sala. La esfera negra se posiciona junto a ella.

-¡¿Pero qué...?!-murmura Ghechis, moviendo la mirada hacia mi. Darius me mira, maravillado.

Empiezo a tener muchísimo calor. Me quito mi pesado abrigo blanco, y me suelto el cabello. Una delgada y única gota de sudor brota por mi frente, resbala por mi mejilla y se evapora por el calor extremo que emana de mi cuerpo. Darius empieza a emitir chispazos de su piel.

-¡NO!¡Esto NO era lo que debía pasar!-dice Ghechis, mientras los orbes emiten luz, mientras yo bajo la escalera al encuentro de Darius.

Tomo de la mano a Darius, sintiendo chispazos, cuando Ghechis me empuja y me tira contra el suelo. Rebusca en mi cuello, y me arranca el relicario.

El relicario dorado está derretido, pero aún se leen ligeramente las palabras grabadas.

-Ya estás emitiendo calor extremo.-dice, y guarda el relicario en su bolsillo. De hecho, apenas se retira de mi, en los lóbulos de mis orejas, haciendo el rol de aretes, aparecen dos pequeñas llamas, y mi cabello se vuelve de fuego. Algo similar pasa con Darius: sus cabellos rojos se elevan, como atraidos por electricidad estática, y la punta de su nariz brilla con electricidad. Nuestros ropajes cambian: aparece un vestido blanco con bordes y cintas de fuego reemplazando mi ropa. Voy descalza. Aparece un traje negro con bordes y corbata de electricidad azul reemplazando la ropa de Darius.

Justo entonces, siento un escalofrío en la espalda. Volteo a ver los orbes, y veo que se han convertido en dos Pokemon de las leyendas ancestrales que siempre me contaba mi madre: Zekrom y Reshiram.

Oigo un canto bellísimo y volteo al momento de ver a Katia, junto a Meloetta, ambas cantando una canción legendaria. Aria, junto a Keldeo en su forma Brío y el Trio de Bestias, está justo al lado de ella, montando a Keldeo. Alice está montando a Cobalion, Sakura a Virizion y Mikan a Terrakion.

-¿Realmente creíste que dejarías de ser mi amiga así de facil?-dice Alice, con una sonrisita burlona en su cara.