The sun goes down
The stars come out
And all that counts
Is here and Now.
Sombras Bondadosas
Alice está aquí. Sakura está aquí. Mikan está aquí. A pesar de haberles ocultado mi embarazo, están aquí. Apoyandome y ayudandome.
Los Pokemon dragón, Zekrom y Reshiram, bajan del techo y se posicionan junto a nosotros: Zekrom junto a Darius, Reshiram junto a mi.
Ghechis empieza a reir macabramente, y una sombra aparece detrás de él.
-¿Quieren luchar, eh? Yo les daré lucha.-dice, golpeando su bastón contra el suelo. La sombra detrás de él abre los ojos, azules, y revela ser un Pokemon.
-Es Darkrai...-murmuran Katia y Aria a la vez, retrocediendo un poco. Me aterro, siento que me pongo pálida. Darkrai era un Pokemon del cual trataba uno de mis peores miedos: caer en una pesadilla y jamás despertar.
-¿Lucinda?-me dice Darius, mientras yo retrocedo llevandome a Darius conmigo.-¿Qué sucede?
-Yo... ¡Soy Darkrai-fobica!-gimo, soltandome de Darius y montandome en Reshiram.
-¿Eh?-murmura Darius, mirando a Alice en busca de una explicación.
-Cuando era niña, Lucy cayó en una de las pesadillas de Darkrai, pero logramos despertarla con una pluma de Cresselia. Desde entonces tiene miedo de todo: le tiene miedo a los Pokemon tipo bicho...-explica Alice.
-¡Es que son venenosos!-digo yo.
-Le tiene pavor a las uvas pasas...-continua Sakura.
-¡Su forma no es natural!-mascullo.
-¡Hasta le tiene terror a mi Skitty!-termina Mikan, soltando una risita.
-¡Usó Rasguño en mi!-grito.
-Vamos, si apenas le viste, te montaste encima del armario.-rie Sakura.
-Dejenme ser. Eso ganan con traumarme.-gruño.
-Veamos: le tienes miedo a un Skitty, pero estás montada sobre un dragón de fuego gigantesco.-dice Alice. Katia y Aria sueltan una risita.
-Eso es diferente. Este Pokemon me escogió. Y forma parte de mi destino.
-Espera... ¿Destino?-susurra Darius.-Viste tu destino en la cueva.
-Tu lo viste también, ¿no?-murmuro, empezando a entender.
-Lo vi antes de ti. Cuando apenas era un niño. Ghechis me llevó a la cueva y me hizo poner las manos en el cristal, pero no me dejó terminar de verlo porque en él aparecías tú. No te pude olvidar. Hasta que te conocí.
-Oh...-susurro, sonrojandome. Entonces empiezo a verlo todo borroso.-Darius...
Me acerco tambaleandome a él y le beso. Lo veo muy borroso, no puedo distinguir sus ojos de su cara. Solo distingo su bellos cabellos rojos. Me separo de él y empiezo a verlo más oscuro, cada vez mas negro. Todo se vuelve negro.
-No otra vez...-susurro, mientras caigo al suelo.
Oigo tenuemente las palabras de Darius: "¡Luc...da! ¡A...uda!" Hasta que ya no las oigo.
-Marchaos de aquí.
Volteo hacia el lugar de la voz. Todo es negro. Unicamente veo los ojos azules de Darkrai.
-¡¿Pero qué es lo que quieres de mi?!-gimo, alejandome de él.
-Yo no quiero nada de vos. Ghechis quiere.
-¿Perdón?
-Con el bastón, Ghechis controla a los Pokemon. Mi única forma de pedir ayuda es a través de las pesadillas que causo.
-Pero... Entonces... ¿Por qué no pediste ayuda cuando yo era una niña y me dormiste? ¿Y por qué hablas así?
-Hablo así por mi ascendencia. Mi antepasado vivía en Pueblo Álamos, donde se habla así. Y no os pedí ayuda entonces porque erais muy pequeña, no entenderiais la situación. Yo no os quise dormir, Ghechis me obligó. Lo lamento, Mi Princesa.
-¿¡Cómo que "Mi Princesa"!?-grito.
-Es que vos, Vuestra Majestad Lucinda Armonía, sois hija de Su Gran Alteza White Touko y Su Real Grandeza Natural Armonía, antiguos reyes de Teselia. Claro, hasta que Ghechis los derrocó. Para entonces vos erais una pequeña bebé. Vuestros padres os llevaron a Ciudad Porcelana para protegeros de Ghechis. Sin embargo, Ghechis los descubrió y me obligó a dormiros. Vuestros padres lograron despertaros con una pluma de Cresselia, antigua amiga mía. Ella conoce mi situación. Asi que Ghechis hizo lo inesperado.
-¿Qué hizo?-susurro, temiendo algo.
-Bueno... Cuando vuestro padre salía del café, no fue asesinado. Fue secuestrado por Ghechis, y luego fue hecho prisionero. Colocaron un cadaver falso en su lugar.
Esto me parte el corazón. No puedo creerlo.
-E... Es eso... ¿Cierto?-tartamudeo, llorando.
-Ya debeis despertar, Su Majestad. Os enviaré de vuelta.
-Nooo.-digo, corriendo hacia Darkrai, pero se empieza a aclarar mi vista.
-¡No!-grito al despertar. Veo a Darius, Alice, Sakura y Mikan junto a mi.
-Lo siento, Su Alteza.-dice Darkrai.
-Callate.-le responde Ghechis.
-No quisiera ser grosero, pero no os lo decía a usted.-dice Darkrai. Acto seguido, me habla.-Lo lamento, Vuestra Real Alteza Lucinda Armonía. No debí haberle dicho acerca de vuestros padres.
-¿"Vuestra Real Alteza Lucinda Armonía"?-murmura Darius. Todos me miran con cara de curiosidad.
-¡LE HAS DICHO!-grita Ghechis, golpeando su bastón contra el suelo. Darkrai se retuerce.
-¡No le hagas eso! ¡Le lastimas!-gimo.
-Ese es el punto, Su Alteza. -dice Ghechis, macabro. Maldito engreído.
-Ghechis, detente, te estás pasando.-dice Alice.
Entonces veo a Darius. Está en el suelo, gimiendo, en posición fetal, con las orejas cubiertas. Su cara está fruncida por el dolor, y tiene los dientes apretados.
-¡BASTA! ¡NO LO SOPORTO! ¡DEJA DE LASTIMARLE! -gime, gritando, con los ojos cerrados fuertemente.
-Darius...-susurro, arrodillandome junto a él, acariciandole el cabello, tarareandole la melodía de una canción improvisada.
Entonces me doy cuenta de algo.
La canción.
Es la misma melodía de la canción que Darius me cantaría en mi destino.
Paro de repente. Mis ojos se ponen llorosos.
-Darius, tranquilo, Darkrai estará bien, él es fuerte.-le digo al oido.
-¡NO ENTIENDES!¡SUS GEMIDOS Y GRITOS ME DUELEN!¡ES COMO SI ME CLAVARAN UNA DAGA EN EL PECHO!-grita. ¿Cómo que le duelen?
-¿Te duelen?
-Es cierto.-dice Ghechis-Al poder oírles, escucha sus gritos, pero yo lo modifiqué geneticamente cuando él era apenas un bebé para que lo que sintieran los Pokemons a su alrededor fuera lo que él sintiera realmente. Así no cometiría el mismo error que tu padre.
Zekrom se le acerca a Darius y e intenta ayudarle.
-Ze Zekr. Krom kro Zek.-dice.
-¡CALLA, ZEKROM!¡ME DUELE!¡¿ES QUE NO ENTIENDES?! -grita Darius.
Entonces empiezo a brillar. Como una supernova. Todos quedan ciegos, ni siquiera sé que está pasando. Sólo se oyen los gemidos y gritos de Darius.
La luz me rodea. Mi piel queda recubierta por luz. El vestido anterior cambia: ahora es una especie de túnica de mangas amplias que llega hasta las rodillas, de color rojo, con bellas cintas amarillas. Una capa blanca me cubre, tengo el cabello ardiente oculto bajo la capucha. Mis pies van descalzos.
Mis ojos se vuelven del color del fuego. Hasta mi tacto quema. La luz baja lentamente. Quedo sentada de rodillas, cubierta por una especie de polvo dorado.
-Agg... Agg...-gime Darius. Ya no le duele tanto. De hecho, Darkrai ya no se retuerce de dolor.
-Llegó a la fase dos... ¿Tan pronto? Recién llegó a la fase uno...-murmura Aria.
-Fase dos de evolución de poder... Esta chica en verdad es fuerte...-susurra Katia.
-¡Y que lo digas! La conozco desde los cinco.-dice Alice.-¡Mejores amigas desde el kinder!¡Para evitar que me pegara jugando al balón, se ponía enfrente mío cuando venía un balón y no me daba cuenta!¡Y ella nunca lloraba! ¡Ni una lágrima soltó!
-Yo la conocí en tercer grado.-susurra Sakura, soltando una sonrisa.
Darius se levanta con ayuda de Sakura. Se me acerca y me toma la mano, pero me la suelta inmediatamente. Durante nuestro fugaz contacto, de su mano salieron chispas y humo, y el olor de algo que se quema. Su mano ahora está quemada, como si hubiera tocado una sartén caliente.
-¡Ouch!-exclama. Me mira con cara de tristeza.
-Darius, no la toques. Su temperatura corporal está a más de mil grados ahora.-le dice Aria.
Darius no le hace caso, y me besa, haciendo que chispazos de verdad se mezclen con llamaradas ardientes. Cuando nos separamos, sus labios (y su cara) estaban quemados, pero sus ojos irradiaban felicidad.
-Darius, te estás lastimando.-susurra Katia.
Entonces Ghechis decide irse. Instantes después, no queda nadie allí. Sólo quedamos nosotros: Katia, Aria, Alice, Sakura, Mikan, Darius y yo. Me empiezo a sentir débil.
Durante la bajada, tropiezo varias veces. Reshiram y Zekrom volvieron a sus formas de Orbe Claro y Orbe Oscuro, respectivamente. En cierto momento, Aria me mira y ve que aún sigo teniendo la túnica.
-Lucy, ten cuidado, podrías desmayarte. Únicamente la fase uno de evolución de poder es segura, ya a partir de la fase dos el cuerpo queda exhausto.-me advierte. Acto seguido, agrega- Darius, mejor llevala en brazos. Su temperatura corporal ya no es tan grande, debe de estar a unos cuarenta grados.
-N... No. Yo... Yo puedo sola.-susurro, haciendo un esfuerzo por seguir.
-Lucinda, no aguantarás mucho.-susurra Katia.
Efectivamente, cuando llegamos fuera de la torre, Darius me toma en brazos, al ver que estoy demasiado débil como para caminar, y justo después, un resplandor ambar me rodea. Quedo consciente el tiempo exacto para ver cómo desaparecen las mangas amplias de la túnica y son reemplazadas por cintas anaranjadas de un vestido blanco hecho jirones.
Finalmente, me desmayo en brazos de Darius.
