Soooooorry x no publicar ultimamente:
El router se dañó...
Y he tenido un tiempo dificil en el cole. Suelo sacar, no sé, 16 en mates, y el lunes saqué 11.
Pero he traído varios caps de golpe!
~Ktlollipop
Because when love comes around
It comes without a sound
It makes all the stars shine so bright
Gray skies turn into blue
you would like to feel it too
That's the way that it feels
When love comes around
Interrogatorio y romanticos regalos
Despierto en una camilla de hospital, rodeada de cabello ya es normal de nuevo, y mi piel ya no quema. Al lado mío está Sakura, y Alice. Mikan está sentada en un sillón de la habitación, hablando con mi madre.
-Lu, despertaste al fin...-susurra Alice. Todos voltean a verme.
-Lucy, mi niña...-dice mi madre, corriendo a abrazarme.
-Mamá... ¿Qué sucedió?-murmuro, buscando con la mirada a Darius, sin encontrarlo.
-Cuando te desmayaste, corrimos hacia la ciudad, pero empezó una tormenta de nieve a mitad del camino. Una chica pasó en su auto y nos llevó como pudo al hospital. Has estado aquí desde entonces, y nosotros hemos dormido en un hotel cercano.-me explica Sakura.
-¿Y Darius?-susurro, triste por no verle.
-Se fue hace unos minutos a comer. A lo mejor ya vuelve, lo único que come es un sandwich para poder volver pronto.-me dice Mikan.
Justo después, la puerta se abre y Darius entra, efectivamente, con un sandwich en la mano. Me ve, y se queda paralizado en la puerta.
-Lucinda...-susurra extasiado. Acto seguido, se me acerca y me besa.
Recuerdo algo que tengo que decir.
-Mamá, ¿puedo preguntarte algo?-digo.
-Claro, dime.-dice, alegre.
-Es en privado. -digo, quedando mas claro para los demás. Lentamente, salen de la sala.
-¿Y bien?-me pregunta mi madre, sentandose en un sillón de la habitación.
-¿Por qué no me dijiste?-susurro.
Mi madre se pone pálida.
-¿De qué estás hablando?-murmura.
-No te hagas la loca, que tu sabes de qué hablo. ¿Por que no me dijiste, Su Alteza White Touko?
Mi madre me mira, blanca como una sábana.
-Lucinda Mavis Armonía Touko, ¿Cómo demonios te enteraste?-susurra.
-Darkrai me dijo. Cuando estaba en la Torre Duodraco, Ghechis obligó a Darkrai a dormirme, y en la pesadilla fue cuando Darkrai me explicó. ¿Por qué no me dijiste?
-Lucy... Mira, cuando tú eras una niña tu padre y yo decidimos decirte cuando cumplieras los 15 años. Pero eso cambió con...
-¿Con su muerte? Otra mentira más...-suspiro, interrumpiendola.
-Eso si que no es mentira, Lucy.-dice cortante.
-A lo mejor a ti te dijeron que papá había muerto. Pero así no fue. Darkrai también me dijo que no lo mataron. En cambio, Ghechis lo secuestró y colocó un cadáver falso.
Esto deja paralizada a mamá.
-N está vivo...-susurra. Se levanta del sillón y recoge sus cosas.
-Eh, ¿Adonde vas?-pregunto.
-Voy a rescatar a N.
Pasa un momento incómodo de silencio.
-Es broma, Lucy. Voy a buscar al médico para que te dé de alta.-dice, soltando una risita.
-Ah...
Mi madre sale de la habitación a la vez que los demás entran.
-Luuuuuciiiiiindaaaa... ¡A que no adivinas!-canturrea Alice gritando, llevando un paquete en los brazos, envuelto maravillosamente. Es enooooooorme.-Uff... Es muy pesado...
-Wow.-digo.
-Darius se acaba de ir al hotel, pero te ha dejado esto.-dice Alice, tendiendome el paquete. Me siento en la cama y abro el gigantesco regalo.
Dentro, hay una especie de baúl con tres cajones. Abro el primer cajón, el mediano. Dentro tiene una almohadilla de terciopelo violeta, y un bello brazalete, con un dije de Zorua, hechos de plata, descansa sobre él.
-Oh...-susurro extasiada.
-Deben de ser carísimos, mira su perfección y detalle. ¡Mira el dije! Es bellísimo. Darius en verdad te debe de querer.-dice Mikan emocionada.
Me coloco el brazalete en la mano derecha. Procedo a abrir el segundo cajón, el más grande. Dentro hay seis compartimientos circulares, uno ocupado por una Pokebola cubierta de brillos, y otros ocho compartimientos de formas irregulares, cada una etiquetada con el nombre de una medalla de gimnasio. También hay varios portarretratos, algunos con fotos: Darius y yo frente a la Torre Duodraco, la guerra de bolas de nieve en Nacrené City, y la foto del anuario de los reyes del baile de graduación, es decir, nosotros dos.
Tomo la pokebola en mis manos, y saco al Pokemon de dentro.
Es una Zorua.
-De acuerdo, eso es un detallazo.-murmura Sakura, extasiada, sus ojos dorados mirando a la pequeña Pokemon.-¿Le pondrás mote?
-Mmm... Si. La llamaré...-me quedo pensando en el nombre.- Ya sé. La llamaré Night.
-Es un lindo nombre.-dice Sakura, acariciando a la pequeña Night.
Libero de su Pokebola a Eevee. Entonces Night se acerca, tímida, a Eevee, e instantes despues, ya están correteando por la habitación, jugando.
Abro el tercer cajón, el más pequeño. Hay una cajita forrada de terciopelo azul. Hay una nota que dice, escrita con la letra elegante de Darius:
Ya no quiero ser tu novio...
Quedo en shock. Desesperada, abro la cajita, encontrando otra nota cubriendo algo.
... Pues quiero que te cases conmigo.
Bajo la nota está un bello anillo. Dos dragones, uno de oro blanco, el otro de bronce, están entrecruzados desde la cola, creando una trenza, y en la boca de cada uno están encajados delicadamente un zafiro y un rubí, moldeados a la perfección para simular fuego y electricidad.
Las lágrimas empiezan a brotar por mis ojos, y una sonrisa colma mi rostro.
-Oh, Lu, estás llorando...-susurra Sakura, mirandome con una sonrisa.
-Esto es lo más lindo que alguien haya hecho por mi...-susurro, emocionada y llorando de felicidad.
Entonces entra Darius, seguido por mi madre, con un smoking puesto y con una sonrisa en sus labios. Aparta el baúl y toma la cajita con el anillo. Se arrodilla frente a mi y, tomando mi mano, pronuncia las palabras que cambiarían mi vida.
-Lucinda Armonía, tú me has hecho la persona más feliz del mundo. Cambiaste toda mi vida, hasta mi percepción de las personas. Y quisiera permanecer junto a ti por lo que me quede de existencia. Asi que...-dice, abriendo la cajita y mirandome a los ojos-¿Te casarías conmigo?
-Darius... Por supuesto...-digo casi inmediatamente, con una sonrisa en mis labios.
Darius, delicadamente, saca el anillo de la cajita y me lo pone en el dedo anular, quedando asi sellado nuestro compromiso. Inmediatamente, me arrojo en sus brazos y le doy un beso en los labios, completamente feliz y enamorada.
Lo que ninguno de los presentes en la sala sabían era que, oculto tras la ventana, el Trío Sombrío nos vigilaba, espiando aquel romántico momento...
