La canción del título del capítulo pertenece a Alice Cooper.


Ballad of Dwight Fry

Mommy where's daddy? He's been gone for so long.

Do you think he'll ever come home?

Beth paseaba por los pasillos de WMHS, siempre con la cabeza en alto. Le daba igual lo que los otros pensaban, mientras no se metieran con ella. Tenía un genio un poco temperamental, heredado de su padre, claro él tenía otras cualidades, las que Beth poseía, como su encanto, claro cuando quería serlo notar… cuando no, era la persona más fría del planeta, cualidad heredada de su madre.

–Beth, mira –dijo Addison acercándose a la rubia–, estar en las cheerios no es lo mismo sin ti… hemos hecho todo juntas desde que te mudaste desde Nueva York, nos unimos al coro juntas, a las cheerios… Dios, incluso compartimos a Mark el mismo semestre.

–Sí, Beth –dijo Lily–. Somos como el Unholy Trinity, nosotras dos somos como Brittany Pierce y Santana Lopez y tú eres como Quinn Fabray.

Addison Montgomery y Lily Johnson, eran las mejores amigas de Beth. Addison tenía el cabello oscuro y largo, sus ojos eran negros e intensos, su piel era bronceada todo el tiempo, debido a que su madre era latina. Por otro lado, Lily era rubia y tenía ojos azules, su piel era pálida como la de un vampiro, pero igual tenía un par de pecas por ahí y por allá. Sin duda alguna, sus amigas eran parecidas a Brittany y a Santana, como era en el caso de su madre.

–Son unas estúpidas por quedarse con Sue Sylvester –les respondió Beth–. No pienso volver con ella, estaba bajo mucha presión… clases de vocalización, ballet, teatro… no, eso es mucha presión para mí. Miren chicas, no me interesa nada… chicos, y el maquillaje… eso ya quedó atrás.

Addison asintió con la cabeza y tomó a Beth del brazo para llevarla a la biblioteca. Ya allá, sacó un anuario del año 2011-2012 y lo colocó sobre la mesa mirando a su amiga.

– ¿Qué es esto? –preguntó Beth confundida.

–Algo por lo que deberás volver a bañarte –dijo Addison abriendo el anuario.

Las tres adolescentes empezaron a hojearlo mientras miraban las fotografías. La persona que más se repetía era Rachel Berry, que pertenecía a casi todos los clubes –teatro, algo extraño de muchos países del mundo, entre otros–. Addison se detuvo al encontrar la página que buscaba, salía un gran título que decía "Nuevas Direcciones". Ahí había dieciséis chicos, sin contar al profesor que estaba junto a ellos. Addison señaló a una chica con el cabello corto que estaba junto a un chico con un mohicano. Esos eran Puck y Quinn.

– ¿La ves a ella? –preguntó la morena.

Beth miró donde señalaba y simplemente asintió. Ella era posiblemente la chica más hermosa que había visto en la vida, lástima que fuera unos dieciséis años mayor que ella y no pudiera pedirle un consejo de vida o algo así. No sabía dónde estaba, ni siquiera sabía el nombre de aquella muchacha.

–Su nombre es Quinn Fabray –explicó–. Ella es posiblemente una de las personas más inspiradoras que ha pisado esta escuela, sufrió un embarazo adolescente, luego supieron su "identidad secreta" y en su último año de escuela, o sea el 2012, sufrió un accidente de auto quedando en silla de ruedas.

Beth no podía creer todo eso, ¿Cómo una persona podría sobrevivir a algo así? Ella, conociéndose, no podría ni siquiera sobrevivir a que alguien supiera su "identidad secreta" si tuviera una, pero gracias a Dios, no la tenía.

–No entiendo por qué me muestras esto –le dijo Beth confundida. Porque así se sentía. Confundida.

Addison suspiró.

–Si ella pudo sobrevivir a todo eso, –comenzó a decir– lo más probable es que tú podrás salir de esto.

–Sí, pero sus padres no la abandonaron –respondió Beth con frialdad.

Addison negó con la cabeza riendo.

–La echaron de su casa cuando supieron que estaba embarazada.

Beth la miró sorprendida, ¿Cómo alguien podría hacerle algo así a su propia hija?

–Wow… –fue lo único que salió de la boca de la rubia que miraba a una sonriente Quinn Fabray en el anuario, abrazando a aquel chico del mohicano– ¿Y qué es de ella ahora?

–Es actriz… vive en California con su esposo… –Addison corrió su dedo y señaló al chico del mohawk con la sonrisa de idiota– él es su esposo. Son como los Tim Burton y Helena Bonham Carter del presente –dijo con una sonrisa.

–No tengo idea de quienes son esos –rio Beth.

Sus amigas rieron con ella. Extrañaba esto, pero sabía que ella no pertenecía a ese mundo. Ella no era como las otras chicas. Ella necesitaba encontrar a sus padres biológicos, sea como sea.

–Tu sonrisa es parecida a la de él –dijo Lily señalando al chico del mohicano–. Y te pareces a ella –agregó señalando a Quinn Fabray.

– ¿Buscando acerca de las generaciones pasadas? –dijo un profesor deteniéndose junto a la mesa en la que estaban sentadas las tres muchachas, quienes se voltearon asustadas por aquella repentina aparición.

– ¿No está permitido? –preguntó Beth arqueando una ceja, tal como lo hacía su madre al momento de juzgar a alguien.

–Oh, pues claro que lo está –dijo el profesor sonriente.

Ninguna de esas chicas recordaba haberlo visto antes, o tal vez sí, pero nunca le prestaban atención. Tal vez era el profesor de historia, Sue Sylvester siempre las sacaba durante ese periodo. El hombre tenía cabello canoso, pero muy ondulado y una gran sonrisa mientras veía la foto, se podía notar la nostalgia en su mirada.

Lily sacudió el hombro de Addison y señaló al profesor de la fotografía. Addison miró la foto, y luego al profesor "Oh, por Dios." Fue lo único que salió de sus rojos labios.

–Eres William Schuester –dijo Addison mirando a aquel profesor–. Usted dirigió el coro por tres años haciéndolos ganar por primera vez en muchos años un campeonato nacional. Eso hasta que se fue a Washington D.C. y abandonó a sus estudiantes dejándolos a cargo del Sr. Hudson, y arruinó todas las posibilidades de que el coro ganara. La última vez que ganaron fue con usted.

El Sr. Schuester asintió con la cabeza decepcionado, todo lo que le costó tanto fuerzo se fue a la basura porque a Marley Rose se le ocurrió no comer porque creía que estaba gorda. Hubiese preferido que se hubiera embarazado al igual que Quinn Fabray, en vez de que se desmayara en plena competencia.

–Sí, y ustedes deben ser Addison Montgomery, Lily Johnson, –hizo una pausa mirando a Beth, aquella chica era el retrato perfecto de su madre con algunos detalles que su padre tenía– y tú debes ser Beth Corcoran –sonrió ligeramente. Para ser honesto, no le gustaba llamar a Beth "Corcoran", él vio todo lo que Quinn sufrió por ella y simplemente encontraba injusto que ella no se llevara el crédito de nada y sí Shelby–. Beth, te estaba buscando.

Beth lo miró arqueando ambas cejas, cosa propia de su padre.

– ¿A mí? –preguntó– ¿Por qué? ¿Hice algo malo?

–La Sta. Pillsbury quiere hablar contigo –le dijo el profesor.

–Oh, lo que me faltaba, –respondió con sarcasmo– una colección de estúpidos folletos para agregar a la colección de cosas inservibles de mi casillero.

Sí, definitivamente era como sus padres. No les perdió pisada.

–Beth, sé que esto de descubrir que eres adoptada tiene que ser difícil… pero tú no sabes cómo eran tus padres en ese entonces –William miró a la muchacha directamente a sus ojos avellanados que se estaban tornando verdes por su tristeza, al igual que Quinn, sus ojos se tornaban verdes cuando lloraba.

– ¿Qué sabe usted? –le dijo la muchacha con frialdad– Ni siquiera los conoció.

–Oh, claro que sí –afirmó Schuester–. Fueron mis estudiantes ambos, y yo vi todo lo que tu mamá vivió por estar embarazada.

–Eso es imposible –dijo Addison–. En ese caso ella tendría que ser hija de adolescentes.

La tristeza de Beth se transformó en rabia nuevamente, ¿Había otra cosa que le ocultaran? Primero descubría que era adoptada, ¿Ahora esto? Ahora se sentía como una bastarda, eso era lo que era. Era un bebé indeseado. Un accidente. La chica se puso de pie y se fue a otro lugar de la escuela en el que podría llorar sola, sin que nadie la viera. Sé fuerte, Beth. Pensó. No dejes que nadie te vea llorar.

Así fue. Luego de un rato, salió del armario del conserje para encontrarse con una sorpresa no muy grata. El profesor Hudson se encontraba esperándola afuera. No es que a Beth no le agradara aquel profesor, todo lo contrario, le parecía muy simpático, pero en ese momento, en realidad no quería hablar con nadie.

–Te estaban buscando –dijo aquel alto hombre con cabello oscuro que miraba a la pequeña Beth–. En serio se preocupan por ti, Beth. No sabes cuánto.

–Sí, bueno no los necesito –respondió con frialdad la muchacha. Finn se sorprendió bastante por la forma en la que le respondió–. Ya nadie tiene control sobre mí… soy libre de hacer lo que quiero, ni tú ni nadie puede hacer que cambie. Es así como soy.

–Quinn era como tú –dijo Hudson–. Eres igual a ella.

–¿Qué tiene que ver esa tal Quinn conmigo? –preguntó– ¡¿CUÁNDO ENTENDERÁN QUE NO SOY COMO UNA ESTÚPIDA ESTUDIANTE QUE ESTUVO EN MCKINLEY HACE TRECE AÑOS!? –gritó– ¡Y QUE NI SE TE OCURRA DECIRME, PUCKERMAN, PORQUE TE JURO QUE EN ESTE MALDITO MOMENTO TE PATEO LA CARA! –se notaba la furia en sus ojos. Era impresionante.

Al escucharla gritar, muchos estudiantes se voltearon a ver a Beth Corcoran. Jamás la habían visto así, y les sorprendía bastante que ella, quién generalmente era tranquila, reaccionara de semejante manera mientras hablaba con un profesor o cualquier otra persona.

Finn no tuvo otra alternativa tomarla en brazos y colocarla sobre sus hombros para encaminarse a la oficina de Emma Pillsbury, mientras la chica pataleaba en el aire exigiendo que la bajara. Este no le hizo caso y no la bajó hasta que ambos se encontraron en aquella oficina.

Beth jamás había entrado ahí. Era muy limpio y reluciente en comparación a cualquier otro lugar de la escuela, y debía admitir que le agradaba el hecho de que tuviera plantas porque siempre le habían gustado las plantas. Miró a su alrededor para encontrarse con Emma, William y Finn mirándola.

–Beth, siéntate –dijo Finn en tono autoritario mientras se paraba bloqueando la salida.

Beth entornó los ojos y se sentó mirando a la Sta. Pillsbury de mala gana.

–Bien –sonrió Emma–. Me contaron que tienes problemas familiares, ¿No es así? –le dijo sacando una caja con folletos.

–Mire, si quiere hablar de la adopción… no hablaré –suspiró–. No me siento capacitada para eso… es algo muy difícil para mí… espero que lo respeten.

Emma sacó un folleto que decía "¿Descubriste que eres adoptada? Supéralo en estos sencillos pasos." y lo colocó sobre el escritorio frente a Beth, quien lo tomó arqueando ambas cejas. Había oído que ella tenía folletos para todo, pero este parecía uno especialmente hecho para ella. ¿Acaso ellos sabían que todo esto pasaría algún día?

–Mira, Beth, –habló nuevamente Emma colocando ambas manos sobre el escritorio– esto es completamente normal en niñas de tu edad, y se entiende que estés deprimida, pero…

–Él dijo que conocía a mis padres biológicos –dijo Beth interrumpiendo a Emma, quién miró automáticamente a Finn quién se encogió de hombros mirándola de vuelta–. No, él… el Sr. Schuester.

Finn y Emma lo miraron frunciendo el ceño.

–Oh, entonces sí conocieron a mis padres –dijo la muchacha haciendo una mueca–. ¿Puedo conocerlos? –Emma negó con la cabeza– ¿Qué hay de una foto? ¡Quiero ver a mis padres! –exigió.

Will le hizo una seña a Emma, quién se volteó hacia el librero que tenía en su oficina y sacó tres libros. Los tres eran anuarios de la escuela de años anteriores 2010, 2011 y 2012. Emma los hojeó uno por uno dejándolos en una página específica; la del coro. Ahí pudo ver nuevamente, las caras sonrientes de sus integrantes, cosa que molestaba a la rubia que miraba los anuarios con atención. Pero en el anuario del 2010, algo llamó su atención, Quinn Fabray, no aparecía como en las otras fotos. Claro, en todas –menos en la del 2011– salía junto a ese chico del mohicano con sonrisa de estúpido, que de una u otra manera, a Beth le pareció lindo y adorable. Si tuviera su edad, de seguro se hubiera acercado a él. Junto a él –en el del 2010– se encontraba una embarazada Quinn Fabray. No, esto no puede ser cierto… pensó. ¡Ellos no!

–Beth, ellos son tus padres –dijo Emma señalando a la joven pareja que salía abrazándose en una foto de todas las que había en la página del baile de graduación del año 2010. Había otra en la que incluso se estaban besando, claro, en ese momento no tenía panza, cosa que tenía lógica ya que Beth nació en Marzo, y los bailes en McKinley se celebraban en Mayo–. Se llaman Noah Puckerman y Quinn Fabray.

¡Puckerman! Ahora todo tenía sentido… seguramente él también era como ella en la escuela, un buen estudiante y todo eso… o tal vez ella. Su mamá era hermosa, siempre creyó que Quinn Fabray era una de las mujeres más hermosas que había en el mundo. No sabía que era actriz. Pero le encantaba saber que tenía una madre genial.

–Es hermosa… –fue lo único que salió de su boca en ese momento. No sabía que decir, ¿Qué se supone que debes decir cuando te muestran una fotografía de tus padres?, pensó– y él es muy lindo.

–Mucho de ti me recuerda a Quinn, ¿Sabes? –dijo Finn sonriendo– Fuimos pareja por seis meses…

–Y no me digas, ¿Te engañó con él? –dijo Beth señalando a Noah.

–Sí… –respondió Finn de mala gana– ¿Cómo supiste?

–Muchas personas hablan de que a ti te engañaron con tu mejor amigo –explicó Beth encogiéndose de hombros–. Entonces es cierto que mis padres eran adolescentes… no tienen que tener más de treinta años.

–Treinta y uno en realidad –aclaró Finn.

–Me acerqué –dijo la chica encogiéndose de hombros–. ¿Significa que soy un accidente o algo así? –preguntó mordiendo su labio inferior.

Wow, eso lo hacía Quinn. Pensó Finn.

–No te sientas mal por ello, Beth –dijo el Sr. Schue sentándose en el escritorio mientras colocaba una mano en el hombro de Beth.

– ¿Qué no me sienta mal por ello? –repitió Beth con furia– ¡DÍME CÓMO NO ME SENTIRÉ MAL SI SOY UNA BASTARDA! –gritó.

–No lo eres… –dijo Finn.

–Entonces dime una simple razón de por qué me pusieron en adopción –desafió la rubia–. Nunca me quisieron, soy un accidente… seguramente resultado de una borrachera como la mayoría de los niños indeseados.

–¡Beth, tus papás te aman! –dijo Will– ¡Tú no viste a tu madre cuando la echaron de su casa y vivió con Finn, luego con Puck y luego con Mercedes! No la viste sufrir todo lo que sufrió, por cierto, sí querían quedarse contigo, pero dos adolescentes que apenas saben cuidarse a sí mismos no pueden cuidar a una bebé, deberías saberlo.

Beth lo miró con el ceño fruncido.

–Quiero conocerlos y saber SU verdad –dijo antes de levantarse de la silla y salir de la oficina.

I grabbed my hat and I got my coat
and I, I ran into the street
I saw a man that was choking there
I guess he couldn't breathe
Said to myself this is very strange
I'm glad it wasn't me
But now I hear those sirens callin'
and so I am not free