Capítulo 6
Oculta, revelada
en lo desconocido
en lo no manifestado.
Yo soy vida, tú has estado prisionera,
en un pequeño charco
y yo soy el océano y
sus turbulentas corrientes.
Los cuadros facilitaban la puesta en escena, ya que no todos eran interpretado por actores, había algunos que eran de transición, se trataban de telones cortos que facilitaban la mutación para los siguientes cuadros, existía el telón principal y su uso era para separar el escenario de la sala de espectáculos o para dividirlo en dos o más partes y cerrar el fondo.
Los telones cortos los utilizaban para informar, aquellas partes del argumento que no se podían interpretar, como en el caso del primer cuadro, cuyo telón corto representaba un viejo pergamino donde se describía la leyenda de los vampiros, otro telón corto representaba el viaje en diligencia del pasante de notaria que viajaba a Transilvania.
En el séptimo cuadro, utilizaron un telón corto para representar el castillo de Drácula, este tenía una especia de ventana, que era por donde se asomaba el vampiro, interpretado por Terruce Grandchester.
Actor por el cual el público sentía gran fascinación, ya que su papel era impecable, las líneas de Drácula estaban llenas de gritos, carcajadas siniestras y voces fuera de escena, las cuales el actor marcaba a la perfección.
El trabajo de los tramoyeros era único para llevar a cabo el sonido de los pasos, puertas y ataúdes que se abrían o cerraban, cristales rotos, los efectos de la neblina, disparos, trenes, el maravilloso sonido que acompañaba a Terry cada vez que aparecía o desaparecía del escenario, las proyecciones e iluminaciones, los disfraces y maquillaje. Todo en conjunto hacía de la obra de teatro un gran éxito.
La función estaba por terminar, el puñal de Jonathan corto el cuello del Conde, al tiempo que Morris atravesó el corazón del vampiro, terminando así para siempre con el sangriento vampiro de Transilvania. Asomando la paz al pálido rostro del vampiro tras abrírsele el camino al cielo.
Terry desaparece del escenario dejando a Jonathan y Van Helsing haciendo una reflexión siete años después y se perdió tras el telón, esperando el momento para regresar y agradecer al público por su asistencia.
- Por favor hazme tuya. – Se dejó escuchar una voz que provenía detrás del telón que cerraba el fondo y que seguía una frase del libreto.
El corazón de Terry se disparó en frenticos latidos, sintiendo como se descontrolaba, como la voz de Elisa en el momento menos esperado lo asaltaba con tal intensidad, que temblaba estúpidamente y no podía controlarlo, al menos era el único consiente de su estado, movió la cabeza rápidamente, buscando a sus compañeros de trabajo y todos estaban entretenidos en el final, por lo que dio largas zancadas para llegar más rápido, pero no sabía exactamente en qué punto se encontraba la pelirroja.
- Por favor, conde, quiero ser suya. – Una vez más la voz con un toque de ingenuidad se dejaba escuchar y estaba vez venia acompañada por una pierna que se mostraba desnuda, tersa, blanca nácar y elegante, dándole ese toque de perfección con el terciopelo rojo, flanqueando el muslo, logrando que la boca del actor se secara inmediatamente.
Terry llego muy cerca y apenas con las yemas de los dedos de su mano derecha acaricio la extremidad sintiendo como cada poro de su cuerpo se despertaba ante el toque, como las pulsaciones en su entrepierna nacieron de la nada y se descontrolaban como nunca antes, colmándolo al sentir la piel de ella vibrar ante su toque.
Sin perder tiempo con la mano libre abrió de un tirón la pesada tela encontrándose con una pelirroja completamente desnuda, sintiendo en ese momento un deseo abrazador recorrerlo por entero, pero también fue acechado por los celos, celos de que algún compañero pudiese ver a la chica vestida de Eva, por lo que rápidamente dio un paso al frente haciendo que los cuerpo se chocasen y esa química que había nacido entre ellos, se apoderase de cada partícula de su ser.
El castaño cerró el telón dejándolos a ambos detrás en un pasillo sumamente reducido de una iluminación escarlata, debido a la poca luz que se filtraba por debajo, creando un ambiente de excitación total.
- Estarás condenada como yo… - Hablaba llevando las manos a las caderas de Elisa, quien gimió ante el toque y se dejó guiar por él, que la llevaba a cualquier parte, pero a ella no le importaba, mientras se perdía en el rostro masculino. - A caminar por la sombra de la muerte para toda la eternidad. – Dejo la frase a medias, pues no diría lo que seguía, porque sentía que era mostrar debilidad. La acorralo contra una pared detrás del escenario, donde sabía que nadie, podría interrumpirlos y sus manos viajaron de las caderas, al trasero femenino el cual acaricio y después apretó a su gusto, adhiriéndola a él que empezó a frotarse contra el vientre plano y tibio de Elisa.
- ¿Solo por la eternidad? Espero y haya algo más allá y entonces en ese incierto quieras igualmente que pague por tu nueva apariencia, aunque te ves mucho mejor. – La voz profunda y sensual de la chica, hizo que los sentidos del actor estallaran en millones de pedazos.
Por lo que la asalto con un beso lastimero y placentero, al cual ella correspondió con ímpetu, mientras sus bocas batallaban, Elisa busco con sus manos agiles el borde del pantalón de Drácula, se hizo espacio y lo libero rápidamente.
- ¿No esperaras que te coja aquí?… estoy por salir. – Susurro él con voz forzada tratando de controlarse.
Elisa se colgó del cuello de él y se impulsó cerrando con sus piernas la cintura, sintiendo la erección de él amenazando con atravesarla pero no lo hacía.
- ¿Que cree que quiere esta vampiresa, Conde? – Cimbrando sus caderas contra él quien apretó los dientes ante un gruñido de deseo ardiente.
Sabía que tampoco podría controlarse por lo que con su mano se ayudó y entro en Elisa, con una mano en la cadera de ella para evitar que se elevase más de lo esperado y la otra en una de sus nalgas la cual apretaba con fiereza y le brindaba impulso, sintiendo los senos de ella bambolear en su boca y él a segundos atrapaba los pezones y los mordía, arrancándole gritos ahogados a la chica.
- ¿Por qué hasta ahora te apareces? – Pregunto él ahogado en medio del divino esfuerzo que hacia al ahogarse y sentir como los pliegues de la chica se abrazaban a su erección.
Elisa no dio ninguna respuesta, solo llevo sus manos a los cabellos de Terry los jalo para que elevara la cabeza y besarlo mucho mejor, con más posesión y energía atacando a la lengua de él en su propia boca, hasta que Terry la tomo por los cabellos rojos y jalo de estos arrancándole un grito ahogado de dolor deseo.
- Te hice una pregunta ¿Por qué tardaste tanto? ¿Me crees imbécil? – Inquiría con rabia, pero no dejaba de bombear en la pelirroja.
- El tren se tardó un poco más de lo esperado. - Fue la respuesta mientras la chica enterraba sus uñas en uno de los hombros masculinos, mientras buscaba en estos impulso.
- ¿Cuatro días? – Pregunto con reproche y sus labios hurgaban en el cuello de Elisa. – Mejora esa mentira, porque no te creo.
- Es que no solo se retrasó, también se averió una de las calderas y se descarrilo un vagón… - Acoto tomando entre sus manos el rostro de Terry y mirándolo a los ojos.
- Eres una mentirosa… embustera. – Le dijo anclándose en ella con fuerza y sentía la excitación aumentar ante los jadeos de placer y dolor que le arrancaba a la joven.
Elisa no dio ninguna respuesta a esa acusación, solo le regalo una sonrisa e hizo más intenso el movimiento de su pelvis y busco los labios de Terry que como no se querían dejar besar, ella le obligo a que lo hiciese por medio de succiones y mordiscos enloqueciéndolo sin dejarle ninguna otra opción que tragarse su orgullo y continuar con su viaje al cielo.
- Te siento… así… me gusta… cómo me haces tuya Terry… eres muy bueno cogiendo… - Susurraba ahogada, avivando con esto el fuego en él.
- ¿Te gusta? ¿Quieres que te de toda la noche? – Preguntaba él, mientras ella le sonreía maliciosamente y asentía.
Los jadeos por parte de ambos se hacían desesperados mientras el sudor los cubría y se murmuraban palabras lascivas que los encendían aún más, las piernas de Terry se debilitaban, al sentir como la corriente se apoderaba de su espina dorsal y se concentraba en sus testículos, mientras que ella se tensaba y arqueaba aún más la espalda, mientras se quedaba sin aire, los gritos del éxtasis perfecto, fueron opacados por los aplausos del público que se ponía de pie, la obra había llegado a su fin.
- Excelente presentación. - Le dijo sin aliento Elisa, mientras intentaba acomodar los cabellos de Terry que ella había revuelto con sus jalones, dejando en nada el peinado del conde Drácula. – Tiene a un público de pie aplaudiéndolo y yo doy fe de que ha sido único.
- Debo regresar al escenario. – Le dijo bajándola con cuidado, se quitó la capa y se la coloco sobre los hombros. – Espérame en el camerino, aprovecha que todos están con los agradecimientos.
- Como usted diga mi señor. – Le dijo acariciándole el pecho.
Todos se encontraban sobre el escenario dispuestos para hacer la reverencia de agradecimiento y despedida, pero el actor principal no aparecía.
- ¿Dónde está Terruce? – Preguntaba Robert algo molesto a Karen, quien se alzó de hombros, dando con esto la respuesta evidente.
Terry apareció con el cabello revuelto, sin capa y con la ropa desordenada, para el público esto pasó desapercibido, pero para sus compañeros y director no, aunque a él no le importaba en lo más mínimo lo que ellos pensaran.
Apenas el telón bajo aislándolos de la sala de espectáculos, Terry salió rápidamente evadiendo a periodistas y compañeros, ya sabía cuál era la rutina, las felicitaciones, las preguntas acerca de su presentación, pero de momento no querida dar respuestas ni recibir críticas ya fuesen pésimas o excelentes, quería saber si Elisa no había tenido algún problema para entrar a su camerino, pero sobre todo encontrar la manera de sacarla del teatro y llevarla al hotel, sin que se diesen cuenta, lo hacía por ella, porque si la prensa se enteraba podría tener problema con su familia, también lo hacía por respeto a Susana, aunque no tuviese nada con ella y no sintiese amor, no quería someterla a la burla de prensas amarillitas.
Apenas abrió la puerta sus actos reflejos reaccionaron rápidamente y atrapo una manzana que la chica le había lanzado, se la llevo a la boca y le dio un gran mordisco y con la mano libre cerró la puerta.
- ¿Has traído ropa? – Pregunto, recorriendo con su mirada las piernas cruzadas que se escapaban de la capa.
- ¿No pensaras que me vine desnuda o sí? – Inquirió elevando una ceja con sarcasmo.
- De ti podría esperar cualquier cosa. – Respondió dándole otro mordisco a la manzana y se dejaba caer sentado en un sillón frente a Elisa.
La pelirroja se puso de pie y se quitó la capa, cautivando al castaño con su desnudez, demostrándole que no sentía ningún tipo de incomodidad con su cuerpo, no tendría porque ya que la figura femenina era envidiable.
- Para tu decepción me he venido preparada, solo que… - Hablaba mientras tomaba su ropa y se vestía y Terry no podía evitar desviar la mirada, ya que hasta la manera tan sensual de ella al vestirse lo tentaban. – Mi equipaje se tuvo que quedar en el lobby del hotel, porque la habitación que supuestamente me esperaba la han cancelado y para mi mala suerte no hay otras disponibles, así que nos estamos despidiendo porque esta misma noche regreso a Chicago.
Terry lo pensó, no sabía que decir, él sabía que no había habitaciones disponibles y que si cancelo la que había reservado, fue porque pensó que ya no vendría y dudaba en expresar lo que en su mente se forjaba.
- Si quieres te puedes quedar conmigo. – Le pidió, aunque se arrepentía porque significaba convivir con una mujer diez días y nunca antes lo había hecho, cuando mucho se quedaban a dormir, pero al día siguiente él amablemente las echaba.
Conocía su carácter, sabía que no era fácil, le gustaba su propio espacio y tiempo que nadie lo controlase, ni opinara acerca de sus asuntos, mucho menos limitar sus horarios a los de otra persona.
- ¡Estas demente! No… no puedo ¿Cómo se supone que me voy a quedar en la misma habitación que compartes con un compañero? – Exclamo ella agilizando su tarea de vestirse.
- No comparto mi habitación con nadie, no me gusta y Robert lo sabe, por eso siempre elijo una para mí de la cual yo pago la mitad con tal de poder disfrutar de privacidad. – Le hizo saber, perdiendo la oportunidad de evitar que ella se quedase con él y mandarla a volar.
- No se… - Musito encaminándose cerca de él, quien la tomo por una mano y la insto a que se sentase en sus piernas, Elisa lo hizo pero ahorcajada le gustaba sentirse sumamente compenetrada con el chico. – No estoy segura de hacerlo Terruce. – Hablaba mirándolo a los ojos.
- ¿Tienes miedo? – Pregunto incrédulo en medio de la burla. – Eres una cobarde, después de todo no eres tan, arriesgada como aparentas.
- No… no tengo miedo. – Respondió con seguridad, pero en realidad por dentro estaba aterrorizada, sabía que si alguien llegaba a fotografiarla junto a Terruce y lo sacaban en algún periódico, Malcom se enteraría que estaba en California y no en Nueva York cuidando unos días de su amiga la invalidad que súbitamente tuvo una recaída y ella por nada del mundo podía dejarla sola. Entonces estaría perdida, su castillo de mentiras se iría al lodo.
- ¡Esa es mi chica! – Exclamo Terry emocionado sin pensarlo siquiera, al percatarse se molestó con él mismo por haberse mostrado tan efusivo delante de Elisa. – No vamos. – Le pidió cambiando el tono de voz a uno más serio, al igual que su semblante, al tomo por la cintura y la elevo para ponerla en pie, ella lo hizo.
Elisa sintió como un batallón de mariposas revolotearon en su estómago, sus piernas temblaron y su corazón empezó a martillar contra su pecho, forzando con esto su respiración, todo este descontrol en su ser lo había ocasionado Terry con una simple frase, agradeciendo al cielo, que aun poseía convicción y no demostró la emoción que la embargo.
Se pusieron de acuerdo y llegaron al hotel, donde Terry hablo con el gerente pidiendo discreción para con su invitada, el hombre le aseguro que así lo haría, que no iban a permitir que ningún periodista se acerara al hotel, el hombre miraba a segundos a Elisa quien trataba de sonreírle y ser lo más cínica posible, era evidente que el gerente estaba al tanto de su compromiso, de hecho medio país lo sabía, sin embargo Terry hasta el momento no lo había nombrado.
Subieron a la habitación y apenas cerraron la puerta Terry la tomo por la cintura y la lanzo en la cama, tirándosele encima como un león cuando ha sometido a la presa, mientras se desvestían en medio del desespero, el cual tuvieron que redimir debido al servicio de habitación, que les trajo algunos bombones, champagne, agua, fresas y cerezas.
Elisa admiraba con socarronería el carrito, mientras sonreía, cuando el botones se fue casi expulsado por Terruce, quien no perdió tiempo y le hizo alcanzar las estrellas, rozar el cielo con las manos, siendo posesivo, le gustaba demostrar que era él quien llevaba el control, sometiéndola al placer en estado puro, logrando con esto que al chico cada vez más le saliera el tiro por la culata, porque la pelirroja había descubierto que la enloquecía con esa manera tan salvaje de él al poseerla y se rendía obedientemente, mientras que a él le excitaba aun mas ver como ella no dudaba, hacia todo lo que él le pedía y sin embargo marcaba ritmo, haciendo el acto sexual mucho más intenso, como nunca lo había experimentado con su larga lista de mujeres.
Después de muchos minutos se encontraban sentados con las espaldas amortiguadas por las almohadas que acolchaban aún más la cabecera, cada uno con la mirada al frente mientras bebían a segundo champagne de sus copas y se fumaban un cigarro.
- No sé cómo hacer para pasar tanto tiempo aquí y que no terminemos matándonos. – Acoto Terry pensando en voz alta, no quería a Elisa, aún mantenía por ella un gran grado de recelo o era lo que esperaba.
- Tampoco lo sé. – Susurro ella y volvió la cabeza al mismo tiempo que el chico para mirarse a los ojos y la chica soltaba lentamente el humo. – Tal vez tendremos que estar cogiendo todo el tiempo, al menos de esa manera nos entendemos.
- Es lo que pienso hacer. – Le informo estirando la mano y pellizcando suavemente uno de los pezones de la pelirroja.
- Por mí no te preocupes, yo no me voy poner en plan de hacer preguntas, no me interesa tu pasado, ni tu futuro, a lo mucho preguntare algo del presente y eso si estoy involucrada.
- Lo agradezco… Si quieres puedes usar el baño.
- Lo hare, prometo no gastar el agua caliente… aunque si quieres acompañarme no me molestaría. – Dijo apagando el cigarrillo de ella en el cenicero.
Terry no dijo nada solo desvió la mirada al ventanal que mostraba a una ciudad solitaria por la madrugada, dándole una jalada al cigarrillo. La pelirroja comprendió que él no quería hacerlo por lo que salió de la cama y se encamino al baño, se metió a la ducha y dejo que el agua corriera por su piel y la renovara, mientras se sumía en sus pensamientos, los cuales viajaron a Chicago con su prometido.
- ¿Crees que aún queda suficiente agua caliente para los dos? – Escucho la voz de Terry que le preguntaba al oído mientras la abrazaba por la espalda, por lo que se sobresaltó.
- ¡Me has asustado! – Exclamo ella sintiendo el corazón latir bruscamente.
Él le regalo media sonrisa y siguió abrazándola, hasta que el agua mojo complemente su cuerpo, Elisa hizo el intento un par de veces por frotarlo con la esponja, pero él no se dejó, no dejo que ella lo tacase con un gesto amable, porque Terry ya empezaba a temer, se había sorprendido al perderse en la mirada de Elisa y en como de cierta manera le había molestado el que ella no quisiese preguntar por un pasado o hablar de un presente, pero lo que más le confundió fue sentirse dolido porque no le interesaba su futuro.
Pero después de pensarlo, por algunos minutos, supo que era lo mejor, que ninguno de los dos se interesara por el otro al menos, por lo que estaba fuera del plano sexual, después de casi una hora regresaron al dormitorio, Elisa con una dormilona de seda blanca y Terry se quedó desnudo, no le gustaba dormir con ropa se metieron a la cama y terminaron por quedarse dormidos, cada uno lo más alejado posible del otro, no tenían por qué dormir abrazados.
A la mañana siguiente, Elisa despertó parpadeando lentamente, al escuchar unos pasos en la habitación, levanto la cabeza a duras penas, al ser consiente de donde se encontraba y con quien la dejo caer pesadamente sobre la almohada.
- No esperes que me levante a preparar desayuno. – Dijo con los ojos cerrado y con voz ronca, pero evidenciando la burla.
No recibió ninguna respuesta, sumiéndose nuevamente en el sueño, escuchando el agua correr en el baño como si se encontrase a muchos metros de distancia.
El ardor, dolor y sonido la despertó sobresaltándola y mandándola al suelo, cuando un azote en su nalga derecha la arranco violentamente de los brazos de Morfeo.
- ¡Imbécil! – Exclamo sumamente molesta, reteniendo las lágrimas de dolor, sintiendo además del ardor en la nalga, dolor en su cadera ante el golpe, observando a un Terry recién bañado sonriendo con malicia.
Se puso de pie sin decirle nada y se encamino al baño, cerrándola la puerta de un azote.
- ¡Si estropeas algo en el hotel tu correrás con los gastos! – Exclamo el castaño con sorna.
Elisa al entrar al baño dejo correr las lágrimas ante el dolor, maldiciendo en silencio a Terruce y con la convicción de largarse de ahí, no esperaba que la tratara de esa manera, podía aceptar que lo hiciera mientras le daba placer, ya que de cierta manera eso lo intensificaba, pero así de la nada y cuando a él le diese la gana, no se lo iba a permitir, ella no era su esclava.
Terry al ver que Elisa demoraba más de lo esperado, entró al baño y se la encontró sentada en el retrete, ella al verlo se puso de pie y corrió hasta la ducha, cerrando la puerta de cristal mientras se limpiaba las lágrimas.
- ¿Pasa algo? – Inquirió preocupado ante la reacción de ella.
- ¡Largo de aquí! – Exclamo a través del cristal y su voz ronca la delato.
Terry abrió la puerta de la ducha y entro observando como el rostro de Elisa evidenciaba las lágrimas derramadas, pero que de momento no las tenía y sintió algo nunca antes experimento al verla vulnerable, al verla tan humana y que también podía llorar, que no solo era un ser malvado y lujurioso.
- Elisa lo siento… si estas llorando porque me pase, lo siento solo quise jugar. – Dijo con voz suave mirándola a los ojos sin poder salir del estado endeble que se había apoderado de él.
- ¡¿Jugar?! – Pregunto con incredulidad. – Esos no son juegos. – Le aclaro sintiendo las lágrimas nadar en su garganta.
- Pensé que te gustaba, que no te dolería, por lo menos no tanto. – Acoto en su defensa.
- ¿Qué no me dolería? – Inquirió ella nuevamente con rabia al darse cuenta que él creía que ella no podía sufrir, por lo estiro un brazo y se pellizco. – Ves, esto es piel, hay nervios… claro que siento dolor, no soy se porcelana y si lo fuera igual podría quebrarme, no soy un ser vacío… ahora por favor te pido que salgas de aquí ¡Y no me mires así! – Exclamo a punto de grito al ver la lastima reflejada en los ojos de Terry. – Te he dicho que siento, no que padezco una enfermedad de fase terminal.
- Esta bien, no lo hare más ¡No te voy a tocar más! – Expuso molesto dándose media vuelta y saliendo de la ducha, dando largas zancadas, pero atravesaba el baño cuando se dio media vuelta y regreso a la ducha con decisión, tomo a Elisa por la cintura y la elevo unos centímetros del suelo para tenerla a su altura. – Lo siento… de verdad lo siento Elisa. – Susurro mirándola a los ojos. – No te lastimare más. – La coloco nuevamente en el suelo y la acorralo contra la pared, llevo sus manos a las mejillas femeninas y le acuno el rostro, empezó a besarla tiernamente, suaves y delicados besos, queriendo con esto ganarse la absolución.
Poco a poco le fue quitando la dormilona y sus besos, como copos de nieves caían sobre el cuerpo de la chica, demorando más tiempo en las áreas maltratadas, percatándose que verdaderamente se había pasado, la piel se encontraba roja y caliente, por lo que con sus labios mimo la nalga derecha de la chica y la cadera, sintiendo un placer extraordinario al hacerlo, mientras ella temblaba ante cada beso.
Entregarse nuevamente al placer era algo imparable, el deseo se desbocaba y los incitaba a entregarse, palparse centímetro a centímetro, saborear cada poro, despertar cada nervio, entrar, conquistar y salir, para una vez más asaltar, con la gran diferencia que esta vez la entrega se hizo en medio de palabras sutiles, caricias soñadas y con una intensidad etérea.
Continuara…
Eres una motivadora,
Tengo que hacerlo a tu manera,
Tan harto de decir: Si señor, sí señor,
Eres una instigadora,
quieres jugar el juego.
Tómalo o déjalo así es ella.
Me estas quitando todo el dolor,
Te estás sacudiendo como un temblor.
Maroon 5. Lucky Strike
Pueden buscar el vídeo en youtube
Muchas, muchísimas gracias, por los reviews, me alegra que les guste la historia y esta es la única manera de saberlo, por lo que me motivan a entregar los capítulos mas constantemente, ya estamos casi al final de esta historia, tal vez hubiese podido ser un poco mas larga como algunas me han pedido, solo que di mi palabra de que seria un mini y ya vamos pisando un fic jajajaja de nuevo muchas gracias por apoyar esta locura que se dio con un reto.
Abrazos!
