Los personajes no son míos. Solo la historia es mía ¡Te odio Meyer! ¿ Por que haz creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistibles! ¡Yo quiero uno!


Edward Cullen maldito asesino de celulares... Lo odio, simplemente lo odio con todo mi alma ¿Qué fue lo que le hice?. Nada, solo regrese a vivir a este pequeño y aburrido pueblo extraterrestre junto a Charlie. Si tan solo Renee, no se hubiera casado con Philp, yo ahora me encontraría en mi soleado y amado Phoenix, junto a mis amigos

— Hola Hermanita – Me saludo alegremente apenas entre a la casa de Charlie - ¿Por qué lloras?

— No estoy llorando – Mentí. No era que me encontraba llorando por tristeza. No, simplemente es que soy de las personas que tienen el vergonzoso problema de llorar de rabia. Lo sé, es estúpido

— Claro. Solo te cae agua por los ojos – Rodé los ojos- Sabes que puedes confiar en mi. Eres mi hermana después de todo

— Si. Después de todo lo soy – Acepte de mala manera, mientras de quitaba esa horrible ropa que tenia puesta y me colocaba una mas cómoda

— ¿Entonces? ¿Qué te pasa?

— Edward Cullen. Eso me pasa – Me senté junto a ella en el sofá

— Lloras por ese dios griego que bajo del Olimpo. ¿Acaso rompio contigo?

— Estas loca. Él me odia a mi y yo, lo odio a él – Explique como si fuera lo mas obvio del mundo

— ¡¿Entonces por que demonios lloras? – Grito desesperada, logrando así que esta vez, me largara a llorar de tristeza

— Mato... Mato a Scott- Solloce

— ¿Quién?

Scott... Mi celular – Seguí sollozando, a lo que la malvada "casi" hermana que tengo, comenzo a reír como una loca

— Tu... Cel... Celular – Dijo entre risas

— Leah. Déjate de reír estúpida – Me queje lanzándole un cojín y errando en el intento de lastimarla.

Leah Clearwater mi futura hermana. Ella era hija de Sue, la futura nueva esposa de Charlie, una mujer agradable y cariñosa, la cual sufrió la perdida de su esposo hacia, ya muchos años quedándose con sus dos hijos, Leah de 17 años de edad y Seth de 15 años

— Es solo... Que no puedes... Llorar por un feo calular

— Primero: Mi celular, no era feo, era una reliquia...

— Muy Fea – Me interrumpió

— ¡Que no era feo! – Me queje como una niña pequeña – Además, que importa si era lindo o feo, nadie mérese una muerte como la que tuvo Scott

— ¿Te das cuenta que solo era un celular? – La fulmine con la mirada

— Si. Lo sé. Pero el idiota de Edward Cullen...

— El dios griego... ¡Oye! – Se quejo, luego que le lance un cojín aun mas grande, el cual aterrizo en su rostro

— Ya escuche lo que piensas de ese idiota

— Debes admitir que esta muy chulo. ¡Que digo!. Él haria que una novicia o una monja, renunciara a sus hábitos con solo tener una noche de pasión junto a él – No lo podía negar. Edward Cullen, a pesar de ser un idiota asesino, era un chico demasiado guapo para su propio bien. Su piel era extremadamente blanca, cuerpo atlético, pómulos pronunciados, nariz recta, labios carnosos, sus ojos eran de un intenso color esmeralda y según se rumorea por el instituto, era un hombre MUY bien dotado

— Si. ¡Pero es un asesino! – Llorisquee

— Bella. Tal vez fue sin querer...

— ¡Ja!. Yo se que lo hizo queriendo. El muy... Torpe, no ah parado de hacerme la vida imposible, desde que ingrese al instituto

—Bueno. Almenos podrías vestirte mejor, en vez de utilizar la ropa de Charlie para ir al instituto - Se encogió de hombros – Debes admitir que ese nuevo cambio de... ¿Personalidad?. Que haz decidido adoptar no es... Favorable para ti – Eligió con cuidado sus palabras. Me conocía lo suficientemente bien, como para saber que estaba a punto de arrancarle la cabeza, si seguía defendiendo al Idiota/Asesino/Cullen

— ¿Por qué crees que me visto así?

— ¿Por qué te gusta?

— No. Claro que no. En Phoenix era la mas popular, la mas inteligente, la chica perfecta – Bufe – Ya no quiero ser la chica perfecta. No quiero que todos se acerquen a mi por ser hermosa, como lo hacían en Phoenix

— No crees que tomaste medidas demasiado drásticas. No es que me queje de tu nueva... Tú... Pero...

— Si. Lo sé, me veo horrible – Asegure – Pero, me hace las cosas mas fáciles. ¿Sabez? Antes de que siquiera llegara al instituto, los muchachos del equipo de Fútbol Americano, esperaba con ansias "carne fresca" – Repetí las mismas palabras que me había dicho Angela, una chica muy agradable y bonita, que se me acerco con intenciones de establecer una amistad, yo sin dudarlo acepte

— Vaya ¿Por qué demonios no me inscribí en tu instituto? – Se pregunto a sí misma

— ¡Leah!. Que mala psicóloga serás. No puedo creer que no... – Pero mis palabras se vieron interrumpida, por unos insistentes golpes en la puerta - ¿Iras?

— Es tu casa no la mía. Ve tu – Aseguro mientras devoraba MIS galletas, de MI casa. Claro, a la hora de atender la puerta era mi casa, pero a la hora de comer, tambien era su casa– Tal vez es Seth, Siempre se le olvida la llave

— Genial – Comente con sarcasmo

— Hola, se encuentra...Woaw –Escuche apenas abrí la puerta. Ese no era Seth, estaba mas que segura, que ese idiota era Edward Cullen, parado en el porche de mi casa con todo su esplendor... ¡Diablos!. y yo me encontraba vestida como la Bella "Linda", no la Bella "Fea" que él conocía

— ¿Qué necesitas? – Pregunte cortante

— Isabella. Yo quería disculparme – No lo deje continuar ¡Debia inventar una excusa!

— ¿Isabella? – Trate de que mi voz sonara desconcertada — Te equivocas amigo. Yo no soy Isabella

— ¿A no?. Entonces ¿Quien eres él mago de OZ? - Pregunto con sorna.

— Escúchame bien r –Dije de manera amenazante. Ya me tenia cansada con su estupida actitud de: "soy mejor que tu" – Me estas confundiendo con mi hermana gemela Isabella. Yo soy Marie – Rogaba a todos los santos que se creyera esa estúpida mentira. Para mi desgracia, jamas fui buena mintiendo

— ¿Marie? - Repitió

— Acaso debo repetirlo para que lo entiendas

— No es solo que es...

— Sorprendente, difícil de creer, fantástico. Tienes muchas opciones para elegir –Comente temerosa - Ahora ¿Qué haces aquí?

— ¿Aquí? –Ok. Siempre supe que es un idiota y sus preguntas me lo confirmaban. Pero almenos me creyó. Eso contaba ¿No?

— En mi casa. Tocando mi puerta - Especifique selalando mi alrededor

— Oh. Vine a traerle este regalo a Isabella – Me tendió una pequeña caja la cual tenia la perfecta imagen de un celular de alta tecnología

— Un celular – ¿Qué se creía?. Que iba a remplazar tan rápidamente a Scott

— Si. Hoy rompí su celular por accidente- ¡Ja!. Que cínico era.

— Con qué tú eres ese chico – Enarque una de mis cejas

— ¿Qué chico?

— El idiota que molesta a mi hermana –Por dios. Donde se encuentra una cámara cuando se necesita. Sin duda su rostro era digno de una fotografía – es muy dulce de tu parte comprarle un celular a Bella, luego de haberlo roto –Comente con odio y sarcasmo – ¡Vaya que es hermoso!

— Si. Lo es – Aseguro demasiado orgulloso de si mismo. Sonreí mentalmente. Ni sabia lo que le esperaba a él y su aparato tecnológico de cuarta

— Lastima –Lance la pequeña caja bajo mis pies y comenze a aplastarla, hasta asegurarme que quedara igual o peor que mi pequeño y amado Scott – Ahora es chatarra- Le entregue la caja – Bueno un disgusto el hablar contigo – Sonreí con desgana antes de cerrarle la puerta en el rostro

Pude escuchar y observar perfectamente por la ventana, como un muy enojado Edward Cullen, lanzaba, el ahora destruido celular hacia nose donde, y soltaba unas cuantas maldiciones, no aptas para menores de edad

— Vaya que eres malvada – Susurro tras de mi Leah, causando que me sobresaltara- Ahora. Me explicaras ¿Cómo le harás, para que Edward vea a Marie y Isabella juntas y en un mismo lugar?

— Eh... – Demonios. Ahora que lo pensaba con detenimiento, mi plan no era tan perfecto como hace unos minutos atrás

— Estamos hablado de Edward Cullen – Exclame – Marie, solo será otra chica mas que conoció, para mañana siquiera la recordara

— Si tu lo dices – Contesto – Solo ten en cuenta... ¡Que yo te ayudare en todo lo que precises!

Esa mañana, para mi sorpresa Edward Cullen, se mostraba demasiado amable, hacia mi persona. Sin duda tramaba algo y no estaba segura que ese "Algo" me fuera a gustar

— Hola Swan – Me saludo apenas, se sentó junto a mi en la clase de Biología – Vamos ¿Me ignoraras? – Seguí sin hablarle—Swan. Puedo ser muy persuasivo – Rodé los ojos – Prometo llamarte Bella por el resto del año si tu me hablas ahora mismo

— ¿Qué quieres? – Pregunte de mala manera. Como siempre el profesor aun no llegaba

— Vaya y yo creí que eras muda – Me sonroje, a lo que él rió, ganándose una mirada asesina de mi parte

— Tu... Eres... – Muy bien. Oficialmente me comprare un diccionario de insultos... Sin duda debía ampliar mis horizontes, para luego poder insultar a Edward/Asesino/Cullen con toda, la extensión de la palabra

—Soy Edward. Tú eres Isabel... Bella y quiero que seamos amigos

— No lo creo

— ¿Por qué no? - ¿Acaso quería que le hiciera un gráfico?

— Como te dije ayer. No me agradas

—Y como yo te dije ayer. Tú si me agradas

— Vaya forma de demostrarlo – Comente con sorna

— Que puedo decir, soy un chico difícil

— Aun así, sigues sin agradarme – Conteste con una sonrisa inocente

— ¿Estas rechazándome? – Pregunto con una mueca de incredulidad

— Si lo quieres tomar de esa manera... Sí, estoy rechazándote – Me encogí de hombros. Ya estaba mas que acostumbrada a tener que rechazar a chicos y él no era la excepción

—Haré que cambies de opinión, pero mientras tanto, solo respóndeme una pregunta ¿Lo harás?

— Claro. Tenlo por seguro – Asegure. Mientras más rápido se aleje de mi lado, mejor

— ¿En donde estudia tu hermana Marie? – Me golpee mentalmente. Que estúpida fui, al darle, el pase libre para que hiciera una pregunta... UNA y a pesar de todo, él hizo la pregunta más inteligente, que pudo haber echo en toda su vida

— Bueno... Ella

— ¿Por qué tienes una hermana, verdad?. Oh, acaso me haz mentido y Marie jamas existió – Completo con una sonrisa burlona

¡¿Ahora que demonios le respondo? . Me metí en un buen y complicado embrollo


Ok. Gracias a todos por sus revierws y por la aceptación que ha tenido la historia. No se olviden de mandar mas REVIERWS y decirme que piensan del capitulo

Besos: Bella-Ragaza