Los personajes no son míos. Solo la historia lo es. ¡Te odio Meyer! ¡Porque me torturas creando a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistibles!
Bella Pov
Bostece aburrida. Aun no entendía porque Charlie no quería comprarme un juego de video, según él, eran para aquellos que querían fundir sus últimas neuronas vivas; Y muy a pesar de pesar de lo que decía, no sabía si era un sabio consejo o un insulto, ¡Yo quería un video juego!
Leah era una ñoña, aun peor, una ñoña enamorada. El amor apestaba, todos y cada uno de los hombres eran unos idiotas, ¿y los que no? Pues en algún momento de su vida se comportaban como unos idiotas. Aun no podía entender como Seth se podía divertir jugando en la Push, "con las olas del mar", ni como Leah se divertía en su instituto "Estudiando"
¡A – B - U – R – R – I – D – A!
No sabía qué hacer, no es como si en la casa se pudiera hacer mucho. Tal vez debería ir a comprar algunos víveres, lavar una que otra ropa, revisar las antiguas fotos de Charlie con su peinado gracioso. Si, podría hacer eso… o no. Gruñí, el aburrido timbre había sonado, con pereza me levante del cómodo sofá
— ¿Quién es? — pregunte a voz de grito, sin ganas de ir hasta allí y verificarlo… ¡Dios! Me había convertido en la nada misma
— ¡Abre! — Esa voz…era…Cullen — Vamos, Swan, me estoy mojando — oh sí; Había olvidado decir que estaba lloviendo, por lo tanto, tampoco podía salir a recorrer el bosque que lindaba con el patio de la casa
— Olvídalo…Vete
— ¡Abre Marie! — Bufe con diversión — Mierda, Forks y su jodida lluvia — me coloque muy lentamente los anteojos, cerciorándome de tardar más de lo previsto en hacerlo. Esto iba a ser divertido. — ¡Al fin! ¿Bella? — Pregunto extrañado, asentí — ¿Y tu hermana, la fastidiosa?
— En su cuarto, mencionó algo así como que eras un idiota y no quería verte — mentí observando cómo despeinaba su, ahora mojado, cabello logrando que pequeñas gotas salpicaran hacia todos lados, mojándome también a mi — Hey, el piso está seco y quiero que siga así
— Lo siento — se disculpo, sin siquiera sentirlo realmente. Suspire, observando sus playera mojada se adhería completamente a su bien formado pecho. Desvié la mirada avergonzada ¡Dios, lo que hacia el aburrimiento! — ¿Entonces, estas lista?
— ¿Para qué?
— Saldremos…Ambos
— ¿Ambos? — repetí sin ánimos. ¿Salir? ¿A dónde? ¡Quería volver a Phoenix!…No, no podía
— Exacto, quiero que me enseñes un par de cosas
— ¿Cosas?
— ¿Acaso hay eco en esta casa?
— ¿Eco?
— Si, lo hay — aseguro divertido. Gruñí ocultando el hecho de que en ese momento me sentía como una tonta ¿Qué podía decir? Estaba aburrida y no era normal que él estuviera en mi casa intentando hablar con la Bella capulla. No confiaba en él — Entonces… Apúrate, no tengo todo el día
— Jamás dije que aceptaba ir contigo — conteste enojada, dirigiéndome nuevamente hacia el sofá, recostándome allí. Lo escuche bufar sonoramente, observándolo colocarse frete a mí en menos de los que podía decir "A". ¿Cómo podía ser tan rápido?
— Claro, es más divertido estar en el sofá. A decir verdad creo que el Discovery Channel, darán un entretenido debate sobre los delfines y el medio ambiente que los rodea, tal vez te agrade verlo, pues será lo más divertido que encontraras en la televisión
— Vete
— No. Necesito consejos sobre Cosa, ¿Recuerdas, nuestro proyecto, vedad? — asentí a regañadientes, no era divertido cuando otro tenía razón, y aun era menos divertido si era él el que tenía razón. ¡Lo odio! — Al diablo, te levantas — chille al ver como se acercaba hacia mí con intención de levantarme entre sus brazos. Si lo hacía, yo misma me encargaría de dejarlo sin descendencia y sexo
— No te atrevas, se defensa personal — no me escucho, seguía acercándose, gruñí cruzándome de brazos — ¡Bien, iré!
— Te espero. No olvides abrigarte, no queremos te enferme y que luzcas igual de fea que Marie
— Bastardo imbécil — susurre por lo bajo. El muy idiota estaba insultándome a mí, y siquiera podía insultarlo, pues la Bella que él creía conocer jamás se atrevería a insultarlo. Repito, otra vez, lo odio. Y otra vez tarde más de lo debido en vestirme, bueno aunque si el hecho de "vestirse" se lo viera como colocarme unas viejas y desgatadas Converse y un abrigo de Charlie
— ¡Al fin! — exclamo al verme bajar por las escaleras, le gruñí a modo de respuesta ¿Quién me mandaba a mí a inventarme la existencia de una gemela?
— No presiones, no quiero ir contigo y…
— ¿Todavía estás aquí?
.
.
Suspire observándolo sentado frente a mí con "cosa" tendido sobre la mesa del pequeño café de Seattle. ¿Qué clase de nombre tonto era cosa?. Estaba furiosa y exasperada hace ya media hora intentaba explicarle como deberíamos hablarle al profesor Banner ara que este entendiera o mejor dicho creyera que el proyecto lo hacíamos juntos y no por separado
— ¿De verdad? — pregunto con sorna. Asentí — ¿No hay otra forma?
— No. Tú y yo… no nos complementamos, te odio y tú me odias a mí
— Puede que…Espera ¿Quién hablo de odiar?
— Yo. Debemos fingir que nos llevamos bien ¿entiendes?
— Yo no te odio, Bella — siguió replicando, rodé los ojos restándole importancia a su comentario
— Como digas, solo ha lo que te dije no es tan difícil…
— ¿Tu me odias?
— Yo… ¿Acaso has escuchado algo de lo que he dicho?
— No — confeso sin inmutarse, encogiéndose de hombros — Hablas muy rápido, lo cual me hace tener una leve impresión de que no quieres estar conmigo — bueno, el chico era listo y sus "Leves impresiones", eran completamente certeras. No quería estar con él, cerca de él o…. cualquier cosa que tuviera que ver con él. Me quede en silencio, el solo se limitaba a observarme con una de sus cejas enarcadas, esperando a que le respondiera
— Como decía, el señor Banner no es estúpido, es alguien con falta de…
— ¿Sexo?
— Concéntrate, Cullen, no tengo tiempo para tus bromitas. Si repruebo estas clase por tu culpa, aprenderás el porqué soy la gemela de Marie — asegure entre diente. Jamás me agrado que no prestaran atención a lo que decía, y mucho menos si lo que decía era algo tan importante como las notas finales una materia
— Ya, cálmate ¿No crees que estas un poco tensa?
— Cullen
— Bien, me comportare — espeto enojado… ¡Enojado! Él era el que se comportaba como un idiota aportando comentarios estúpidos y se enojaba conmigo. Bufé, era un idiota con todas las palabras del abecedario — con una condición
— No hago negocios con gente como tu
— ¡Auch! — sus fracciones se deformaron a una de completo y sincero dolor — Si fuera una persona honesta y voluble, ese cometario me hubiera molestado mucho. Suerte que no lo soy ¿Verdad? — Lo observe indignada, siguiendo el recorrido de su mirada hacia en donde se encontraba el gran y nada atractivo trasero de la mesera. Era el colmo que al hablarme le observara el trasero a la mesera. Ese estúpido siempre seria eso…Un estúpido — ¡Te descubrí, eres gay!
— ¡¿Qué?
— Admítelo, Swan. Le mirabas el trasero a la mesera — prácticamente grito logrando que la mayoría de los presentes se voltearan a verme extrañados
— Yo…Tu se lo mirabas, pervertido idiota — susurre mientras que su sonrisa solo se ensanchaba aun mas — ¡No soy Gay! — chille para que todos lo que me observaran me escucharan — ¿Qué? ¡Es verdad! — asegure, pues al parecer nadie me había creído. Me sonroje, esta era la primera vez en mucho tiempo que me sentí totalmente estúpida y avergonzada
— Ya siéntate
— Idiota — exclame, derramando el vaso de jugo que había pedido para mí. Sonreí al verlo observándome furioso con su ahora adquirida lluvia de Jugo — Para que veas que no soy Gay — sin decir palabra alguna me acerque a un grupo de chicos, tomando a uno al azar por las solapas y plantándole un apasionado beso el cual no tardo en responder. Me separe del chico con una sonrisa de oreja a oreja, ¡A ver si seguían pensando que era gay!
Edward Pov
Me encontraba atónito. Ella me había vaciado un vaso de jugo en mi cabeza, empapándome del torso hacia arriba ¿Y lo peor y casi inimaginable? Había besado a un chico solo para demostrarme que no era Gay… Mierda… ¿Esa era ella, la verdadera Bella Swan? ¡Y yo que creía que Marie era…difícil! Le page la cuanta rápidamente a la mesera de bonito trasero que me observaba divertida. Al diablo, la muy ilusa seria una de mis "citas". Sostuve a cosa entre mis manos, dirigiéndome hacia la puerta, debía encontrar a Bella
— ¡Oye, Tú! — me llamo el chico a cual Bella había besado. Lo fulmine con la mirada, sin embargo parecía no darse cuenta a diferencia de sus amigos que si lo hacían — ¿Tienes el numero de esa chica? ¡Como besa y además sus cuervas…! — deje de escuchar al niñato calentón. Estaba muerto si Bella no era mi aliada, necesitaba su ayuda para, bueno, para eso…
— ¡Swan! ¡Detente…Swan! ¡Mierda, deja de correr, Bella! — exclame de manera agitada, luego de haberla estado persiguiendo por las calles de Seattle. Intento cruzar la calle de manera apresurada. Abrí los ojos de par en par al ver como una auto se dirigía hacia ella — ¡Carajo, ¿Acaso quieres matarte?¡ — le regañe, alejándola de la calle de un tirón, al igual que hacía con Alice cuando la muy inepta no miraba al cruzar la calle por estar mandándose mensajes por celular con el igual inepto de Jasper
— ¿Y a ti qué? — pregunto furiosa. Bien, tal vez había hecho mal en molestarla con que era gay ¿Pero que pretendía si me dejaba las bromas servidas en bandeja de plata? — ¡Suéltame el brazo! — de un manotazo se zafo de mi agarre Me encogió de hombros señalándole la calle en donde le auto que casi estuvo a punto de atropellarla, se alejaba a una velocidad increíblemente rápida mientas su conductor tocaba furiosamente el claxon. ¿Quién mierda le había dado la licencia de conducir a ese idiota?
— Bien, tal vez me excedí…pero es tu culpa el no poder soportar una estúpida broma
— ¿Cómo puedes ser tan idiota? ¡Primero te disculpas y luego me culpas a mí!
— Si…No… ¿Qué quieres que te diga?
— Mejor cállate y dime por que querías hablar conmigo
— ¿A qué te refieres? — me hice el desentendido. Ahora no estaba realmente seguro si se tomaría bien lo que había querido decirle desde un principio
— Olvídalo — la retuve de un brazo. No dejaría que se fuera, nunca nadie me dejo hablando solo.
— Está bien, te lo diré…Yo, esto… Tal vez, pude que sea posible que yo…No lo sé…En un…
— ¡Ve al grano!
— ¡Carajo, eres insufrible! — mas curre desordenado mi cabello, ella sonrió orgullosa — Bien Tu hermana me gusta ¿Contenta? — estaba preparado para muchos tipos de razones y sabía que ella reaccionaria de algún tipo de forma: ¿Furia? ¿Desconcierto? ¿Alegría? ¿Tristeza?, pero el hecho de que comenzara a reír con burla…Era incomprensible — ¿De qué mierda ríes, Swan?
— Es que…Tu…No eres su tipo, olvídalo, no tienes oportunidad con ella — aseguro por lo que bufe. No había chica a la que se me resistiera, tenía la suerte de saber seducirlas y engañarlas ¿Qué tan diferente podría ser con Marie?
— ¿Segura?
— Créeme es como si yo fuera ella y ella yo. Ambas nos conocemos a la perfección — me observo burlona, cruzándose de brazos
— ¿Cuánto apuestas?
— Perderás
— ¿Tienes miedo de que gane? — esta vez fue mi turno de hablar con un meloso tono burlón, lo cual pude notar en su mirada que la molesto
— Crees que apostare para que tú seduzcas a mi hermana menor
— Son gemelas, la edad no importa, edad ella no debe enterarse, solo apostaremos si puedo seducirla, tu no le dirás nada y ya. No pretendo jugar con ella, me interesa de buena manera — frunció el ceño, tal vez sopesando realmente la idea — ¿Aceptas, Bella? — extendí mi mano, esperando a que ella estrechara la suya con la mía
— Acepto, pero ni creas que tocare tu mano, quien sabe que habrás echo con ella — mi mandíbula se desencajo, esa niña resultaba no ser tan inocentona como creía
— Bien, si yo gano…
— Cosa imposible — me interrumpió
— Si yo gano, tu deberás ser mi escalaba por… seis meses ¿Qué dices? — Pregunte — Piénsalo bien porque deberás hacer todo lo que yo te ordene, desde lavar mi ropa sucia hasta fregar los pisos
— Acepto, pero si yo gano, tú serás mi fiel esclavo por seis meses
— Recuerda, no puedes decirle nada sobre nuestra pequeña apuesta. Me ayudaras a acercarme a ella, yo hare el resto y… a medida que el juego avance, iremos poniendo nuevas reglas — sonreí triunfante, esta era una victoria asegurada — Perfecto. La última regla es que en cuanto tu hermana diga que soy su novio, tú perderás
— Como dije antes chico ingenuo…Ella nunca aceptara, no eres su tipo
— Eso veremos. Aunque me da un poco de lastima, he escuchado que la vida de esclavo no es fácil. Tu pronto lo sabrás
—Tonto Cullen. Esto será como quitarle un dulce a un niño — sonrió de manera, aunque me cueste admitirlo, endemoniadamente seductora y atrevida. ¿Por qué a pesar de que sabía que era seguro que ganaría esta apuesta, mi instinto me gritaba que estaba cometiendo un error? Negué, desechando infantinamente esa idea, el idiota de Jasper y su maldita psicología sobre los instintos, sentimientos y esas cosas ya me estaba afectando
Hola gente hermosa. Espero que les haya gustado este capítulo, disculpen si está falto de imaginación, la verdad es que mi inspiración se fue a volar y aun no llega... ¡Vuelve maldita sea! ¡Te encontrare!
En fin espero que les guste
Besos: Bella-Ragaza
¡Dejen Muchos Revierws!
