Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque ha creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan
Bella Pov
…"Mantén tu orgullo"…
Era una palabra que Charlie me había inculcado cada que venía de vacaciones a visitarlo. Orgullo. El maldito y pinche orgullo había muerto desde el momento en el que deje que Emmett Cullen remolcara mi camioneta hacia mi casa. ¿Y ahora? Fácil. Era interrogada por Rosalie quien creía que tenía una fascinación por el idiota de su novio que no hacía más que conducir como un demente
— Puedo caminar a casa — aseguré con incomodad. Rosalie Hale, había logrado que replantease mi miedo injustificado hacia Chucky, pues ahora le temía mucho más a ella que a un mini asesino serial. La chica era hermosa… Y aterradora. Inteligente…Y peligrosa
— Totalmente de acuerdo — aseguro la rubia aun sin dejar de observarme a través del espejo retrovisor. Emmett negó con diversión, rodeando con uno de sus brazos los hombros de Rosalie. Cerré los ojos aún más aterrada. Aun no sabía si moriría estampada contra un árbol o ahorcada por Rosalie. Que cruel destino el mío. Edward idiota — ella quiere caminar, Osito — asentí rápidamente afianzando aún más mi agarre en el asiento del auto. Siquiera me preocupe en prestarle demasiada atención a ese: Osito. ¿Qué clase de apodo patético era ese?
— Aun así llegaríamos nosotros antes. Bella tardaría más de una hora en llegar caminando — explico él sin preocuparse demasiado en observar la mirada furiosa de su novia. No quiero morir. Mierda. Odio a los Cullen — ¿Por qué querrías caminar cuando yo estoy aquí?
— Por eso mismo, lunático a la velocidad. Reduce la maldita velocidad — gruñí entre dientes, sintiendo como mi estómago se revolvía. No mentía cuando digo que él mantenía el acelerador presionado al máximo. Siquiera me preocupe en observar la reacción asesina que de seguro Rosalie mantendría hacía en esos momentos. No. Mi vida me preocupaba más.
— Aguafiestas — Emmett se quejó, pero aun así redujo la velocidad. Volví a abrir los ojos recordando la presencia de cierta rubia que ahora…eludía mi mirada. ¡Oh, genial! La chica termino odiándome por haberle gritado a su novio
Suspire. Mi destino parecía poblarse cada vez de más enemigos. ¿Qué más podía pedir una chica de mi edad? Atrapada en una doble identidad, ganándose enemigos continuamente, con una hermana con trastorno bipolar… Podría estar todo el día hablando de mis desgracias. Mi vida en estos momentos apestaba.
Apoye mi cabeza en la ventanilla, comenzando a observar el frondoso paisaje…
Verde.
Todo verde.
Más del aburrido Verde.
Frió…
Mi cabeza se desliza hacia abajo…. ¡Eso no está bien!
— ¡Cullen! — gruñí. Emmett rió por lo bajo dejando de oprimir el interruptor que abría mi ventanilla. Ahora, en vez de verde, comencé a observar todo de rojo. El imbécil de verdad se estaba ganando unas buenas patadas en las pelotas — Eres un jodido imbécil
— ¿Qué? — comento con una mueca de completa maldad. Esto era el colmo, siquiera se dignaba en fingir inconciencia, falsa, pero inocencia al fin y al cabo. Volví a fulminarlo con la mirada — Creí que dormías y se me dio por ventilar el auto
— Claro. A mí se me dará por encender el motor de mi camioneta y acelerar al máximo justo cuando tú pases frente a mí — el muy idiota comenzó a reír como demente al igual que su rubia novia. Muy bien. Decidido. Preferiría morir sola y desahuciada en la carretera que volver a viajar junto a ellos. Siquiera entendía porque se reían así. No me sorprendería que ambos se terminaran ahogando con su saliva. Mmm…Que divertido seria ello — No le encuentro la gracia
— Enana, no podrías atropellarme con tu auto así mismo quisieras. Esa cosa es una tortuga, aun me sorprende que todavía existan cacharos como esos…
— Woaw — lo interrumpí, indignada — Puede que sea un cacharro, pero es mi cacharro, ten respeto por los señores mayores ¿Y sabes qué? Si mi cacharro colisionara con tu cosa monstruosa, mi cacharro, sería el que tuviera menos abolladuras, ¡Y no soy enana! — el grandote me observo, por el espejo retrovisor, con una perfecta mueca de incredulidad. Sonreí victoriosa, lo que pareció molestarle más
— Primer: Eres enana. Supéralo. Segundo: "Cosa monstruosa"; No estamos hablando de mi miembro. Debería darte vergüenza decirlo delante de mi novia, ¿No es así bebe? — le pregunto a la rubio quien ocultaba su sonrisa divertida. Sentí mi rostro arder. La risa de Emmett confirmo mi suposición; estaba segura que en menos de tres segundos mi rostro había experimentado varias tonalidades de rojo. Lo pervertido ya era de familia
— Asco, Emmett — me queje como una niña pequeña. Por favor, no a las imágenes mentales — Pobre de tu novia, escucharte presumir tus miserias ¿Es que acaso has escuchado mal? Dije Cosa monstruosa no Cosa Penosa
— Te pillo con esa — exclamo Rosalie rompiendo a reír, sin importarle la mirada furiosa e incrédula de su novio. Y volví a sonreír victoriosa. ¿Por qué los hombres odiaban que dudasen de su hombría? Fácil. Todos eran vanidosos, y de ello era de lo que debíamos aprovecharnos las mujeres, de su vanidad. Idiotas — Utilizare esa broma para con Edward — me aviso — ¿Te molesta?
— En absoluto, asesínalo si quieres, te ayudare a enterrar su cuerpo en el bosque — una perfecta y sonriente "o" se formó en sus labios. Emmett, ahora recuperado por el fuerte golpe a su orgullo, le asintió a su novia
— Sí. Lo odia ¿Puedes creerlo? Ya casi no recuerdo quien fue la última persona en odiar al pequeño Eddie — comento para sí mismo. Me encogí de hombros. Yo no odiaba a Edward Cullen… es solo que no me causaría tristeza el que muriera asesinado…por mí — Algo está mal en ella; No me encuentra atractivo — bufe. Ahora se suponía que algo estaba mal en mí solo por no encontrarlo atractivo. El chico era el raro, no yo
— Woaw — exclamo, volteando se cabeza para poder observarme mejor — ¿De verdad? ¿Ni un poquito? — negué. Emmett tenía un cuerpo de infarto, lo admitía, pero no me sentía tentada a lanzarme sobre él al igual que una perra en celo. Rosalie sonrió — Genial. No eres la perra desgraciada que creí que eras en un principio. Me agradas
— Gracias… supongo — respondí dudosa. ¿Perra desgraciada? ¿De verdad? ¿Cómo se supone que llego a la conclusión d que era una perra desgraciada?
— De nada. ¡Oh! — chillo por lo alto. Evito observar la asquerosa escena de Emmett toqueteando su trasero. Eww. Asco — Estoy segura que nos llevaremos bien, Bella — aseguro agitada. Claro, estoy segura que nos llevaríamos genial, solo si antes no lograban traumarme de por vida con sus toqueteos pervertidos. Un gemido escapo de la boca de Rosalie. Volví a asustarme.
— Emmett acelera — ordene, decidida, al diablo con mi vida, prefería morir antes de vivir traumada lo que me reste de vida. No señor, los malditos psicólogos tenían honorarios muy altos, y estaba segura de que a Charlie no le haría ninguna gracia cuando le explicase por qué debía ir a un psicólogo o aún mejor a un psiquiatra
— Pero tú dijiste…
— ¡Que aceleres!
.
.
— ¿El chico Cullen? — me sobresalte al escuchar la voz de Charlie detrás de mí. Era raro. Charlie y su autoritaria voz solo lograban que quisiera levantar ambas manos en señal de inocencia a gritar: ¡No hice nada! Tal vez esa era la razón por la que ambos jamás habíamos mantenido una real conversación para consolidar nuestros lazos padre-hija — ¿Qué sucedió con el otro? Eduardo me agradaba mucho más que este
— ¿Acaso el jefe Swan andaba de fisgón por la ventana?
— No. Solo que desde aquí, el sofá, pueden observarse muchas cosas — mintió. Tal vez hubiera sido creíble si no se debiera al hecho de que se encontraba rojo y agitado por la carrera que le debió tomar llegar desde la ventana hacia el sofá. Ahora sabía de donde había adquirido mi torpeza a la hora de mentir — ¿Qué? Solo disfrutaba de mi tiempo libre viendo televisión — enarque una de mis cejas mientras él volvía a observar la pantalla de la Tv
— Supongo que has aprendido a evitar la celulitis, ¿Verdad? — inquirí logrando hacer sonrojar a mi padre. Él asintió, mascullando un casi inaudible: Es interesante. Reí entre dientes; Según él lo interesante era observar un programa de belleza que no hacía más que explicar cómo prevenir la celulitis en mujeres mayores — Jamás creí que sufrieras de celulitis. ¿Podría ser hereditaria, no?
— ¡¿Qué que hablas niña, solo lo observo por Sue? — refunfuño molesto, observándome severo. Sonreí con inocencia — Aun no me has respondido, ¿Por qué el Cullen mayor te ha traído en su coche?
— Porque mi bebe murió a mitad de camino — explique sin más — Papá. Emmett no me gusta. Tiene novia
— ¿Y qué? El chico no es ciego, Bella, eres muy hermosa y… ¿Qué haces con mi ropa?
— ¿Qué haces tan temprano en casa?
— Yo…solo… Podría preguntarlo mismo, jovencita — aseguro sonriendo con socarronería. Entrecerré los ojos. Sin duda ambos sabíamos que el otro había hecho novillos. Fingí observar el aburrido programa de belleza de la Tv. Me negaba a responder solo para que me castigaran — Supongo que podríamos… olvidar que ambos estamos aquí — comente, sentándome a su lado
— Me parece perfecto
— Igual a mí — aseguro tendiéndome un puñado de palomitas de maíz. Tome el control remoto, aquel programa de belleza se volvía aún más asqueroso y aburrido con el correr de los segundos — Ni una palabra a Sue
— Ni tú a Leah — amenace — Por cierto Charlie; El chico al cual tú le tienes aprecio se lama Edward, no Eduardo
— ¿Qué? Yo jamás dije que apreciaba a Edward — se removió incomodo en su lugar. Sonreí sin siquiera proponérmelo; Claro si Edward no era el chico que me gustaba, él lo adoraba, pero si por el contrario, el chico me atraía un poco…Charlie lo odiaría — Escucha hija… ¿Eduardo no es tu novio, verdad?
— No
— ¿Me dirías si tienes novio?
— No
— ¡Isabella Marie Swan! — muy bien. Ya se enojó. Pero no podía culparme; Charlie no era necesariamente piadoso con los chicos que, él sabía, pretendían a su pequeña y única hija. Si fuera por Charlie yo moriría en un convento vestida de monja. Negué. Nuca cometería el mismo error de presentarle a un novio
— No. Recuerdas cuando encarcelaste a mi último novio. El había venido a conocerte y tú lo acusaste de pedófilo y drogadicto
— Había pruebas que lo demostraban — se defendió, tomando un puñado de palomitas y zampándoselas en la boca. Rodé los ojos ¿Pruebas? La pedofilia fue producto del cariño que mi ex-novio le tenía a su hermana menor y la drogadicción…Bueno, el chico fumaba tabaco — Da igual. Todo jefe de policías hace, lo que debe hacer para cuidar a sus hijos
— Pues ve cuidando Leah ¿No te parece extraño que estudie tanto? Me pregunto que sucederá en su instituto. ¿Has oído hablar de las orgias en…? — y solo basto eso para tener la casa para mi sola, dado a que Charlie había corrido como si el diablo se llevara su lama, en busca de su adorada y estudiosa hijastra. La venganza era dulce Leah Clearwater
Nadie se mete con mis horas de sueño
Estoy que me caigo del sueño pero suerte la mía que he terminado el capítulo para que puedan disfrutarlo…
Y ya dicho eso, les dire que: ¡Los he extrañado gente hermosa!
Díganme: ¿Qué opinan de este Capítulo? ¿Es ha gustado? ¿Lo han odiado?
De verdad siento haberlos tenido abandonados por tanto tiempo. No tengo excusas, de verdad, solo puedo decir que realmente lo siento. Quería aprovechar este pequeño momento para agradecerle sus comentarios y quiero que me disculpen que no pueda contestarles dado a que acabo de descubrir que Fanfiction ya no me envía a mi E-Mail la notificación de los reviews que recibo… por lo cual casi nunca de cuando me envían Revierws
Si alguien sabe cómo puedo solucionar ese asuntito, por favor, le agradecería que me lo hiciera saber a través de un mensaje privado ¡Por favor!
Si más que decir: ¡Me despido! Como siempre les he hecho saber: Espero con ansias sus comentarios. Si tienen consejos, criticas o alguna duda, solo escríbanla y me encargare de utilizar sus consejos o responderles (Si es que alguien me da la solución para el problema)
Besos: Bella-Ragaza
¡Dejen un Revierws Linduras!
