Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque ha creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan
Bella Pov
Apague la tele con el control remoto para luego lanzar el mismo hacia el pequeño sofá que se encontraba en la esquina. No sabía que el abrirle la puerta a un completo extraño me llevaría a esta situación, y pese a sentirme un poco desasosegada y temerosa respecto a esta situación, no me quedaba de otra que hacerle frente, porque en esos momentos, pese a querer desaparecer, no podía dejar de sentir un par de ojos esmeraldas observarme casi con curiosidad.
Le devolví la mirada de manera seria y directa. Aun no podía entender como había llegado hacia mi casa, aporreando la puerta, con una sonrisa pintada en su rostro, hasta el momento en el que se adueñaba del sofá favorito de Charlie.
— No pretendo zonas descortés, pero, ¿Quién demonios eres? — la pregunta en sí, sonó mas brusca de lo que pretendía, sin embargo, no todos los días una pequeña muchachita con aspecto frágil y fracciones perfectas se encontraba sentada frente a ti, sonriendo como si acabara de ganar la lotería. Me recordaba a un duendecillo
— Oh. — musitó aun sin dejar de observar a su alrededor con real curiosidad. Me vi tentada a carraspear solo para lograr obtener su atención, aunque luego de pensarlo con serenidad, desistí de ello ¿Qué sucedía si se trataba de una psicópata? El simple sonido que representaría un carraspeo podría aterrarla, y quien sabe lo que llegaría a hacer… ¿Dónde carajo se encontraba Charlie y su pistola cuando se necesitaba? ¡Ugh! — Me llamo Alice Marie Cullen — rió de manera melodiosa.
— ¿Cullen? — repetí casi con incredulidad. Esto debía de ser una broma… — Tu eres hermana de… ¿Cullen? — soné por el completo insegura, cosa que pareció causarle gracia a la pequeña Cullen dado a que aquella risilla, que parecían el sonar de pequeñas campanillas, volvió a oírse
— ¿Quieres decir si soy la hermana de Edward? — Asentí, incapaz de hablar al ver aquel gesto calculador que decoraba cada una de sus fracciones; Y por segunda vez en el día, la teoría del psicópata parecía la más factible — Si, lo soy — admitió tras soltar un largo y desalentador suspiro. Fruncí el ceño. Vaya relación debía existir entre ambos, para que con la simple mención del nombre de su hermano sus fracciones mostraran un completo y total desaliento
— Eh… ¿Puedo ayudarte en algo? — inquirí, algo confundía. Aun no lograba entender la finalidad de aquella grata visita. La observe negar rápidamente, para cambiar su gesto apesadumbrado a uno emocionado. Esa chica sí que tenía problemas de bipolaridad
— No….bueno… Mmm…A decir verdad, será algo reciprocó. — Admitió — Aunque se podría decir que por el momento seré yo la que te ayude — la observe extrañada. Si en un principio no entendía nada, en ese momento ya me encontraba perdida en un mundo imaginario. Alice Cullen sin duda alguna era una completa loca…
— ¿Estas drogada, verdad?
— ¡No! — chillo, casi con terror. Me encogí de hombros, aun no encontrándole una explicación a aquel comportamiento tan especial por parte de la pequeña pelinegra. Ella por otra parte, parecía casi indignada ante mi pequeña suposición. — Uff. ¿Acaso parezco drogada? — asentí sin más, evitando rodar los ojos ante la mirada envenenada que le lanzaba — Escucha, Swan, intentaba ser sutil y todas esa mierdas que aconseja el Dr. Phil, pero tú has sobrepasado mi paciencia
— Uh… ¿Buscas a Leah, verdad? — era lo más lógico. Semejante zafada debía de ser amiga de mi dulce hermanastra. Carajo. Siempre resultaba ser yo la que les abría la puerta a los locos. Me hubiera quedado en Phoenix junto a Renee y su activa vida sexual.
Termine de refunfuñar, al escuchar como la pequeña pelinegra soltaba un chillido por lo bajo. Parecía estar furiosa
— ¡A La mierda! — bramo por lo alto, con tal ímpetu que no me parecería extraño si de la nada comenzaba a subirse al sofá para seguir gritando. — ¿Qué no lo entiendes? ¡Yo sé quien carajo eres! ¡Se que Marie, es tu segundo nombre Bella Swan!
— Oh. Jodida. Mierda — sisee. Estaba perdida…
James Pov
— Joder. ¿Qué has hecho qué? — pregunte intentando hablar aun con toda la comida que estaba masticando. Una mueca de repugnancia, apareció en el rostro de Laurent al ver mi acción. Maldito francesito maricón, jamás cambiaria.
Me obligue a tragar toda la puta comida que se encontraba en mi garganta para poderle hablarle bien al gilipollas que tenía como mejor amigo:
— ¿Qué mierda se te dio por jugar esa apuesta? ¿Acaso no sabes que las mujeres siempre ganan, idiota? — rodé los ojos al distinguirlos mirándome confundíos a la vez que fruncían sus ceños. Par de idiotas
— Woaw. — fulmine con la mirada a Laurent, aunque este solo me dedico una sonrisa gatuna. Edward por otro lado, se encontraba fingiendo un patético estado de shock a cada que volvía a observarme. Proferí un insulto por lo bajo, agradeciendo mentalmente que aquel pelicobrizo idiota, mantuviera algunas medallas y copas de torneos cerca de su cama. Le lance una a cada uno — ¡Hey, cabrón! — se quejo Laurent sobándose la frente
— ¿Que mierda les pasa idiotas? Saben que hablo con la verdad. El equipo no necesita ver a nuestro capitán siendo esclavo de Cuatro-Ojos-Swan
— ¿Le inventaste un apodo? — hablo por primera vez Edward. Asentí, desafiante, por lo que el rió. — Tío, de verdad, haz algo con tu tiempo libre
— Edward. Al equipo no le haría gracia verte arrastrándote a los deseos de Swan — tal vez se debió a la seriedad de mi rostro, o a un milagro de la madre naturaleza, o cualquier idiotez que se me pueda llegar a ocurrir, pero por alguna razón, Laurent asintió de acuerdo con mis palabras. Esto era grande, y Edward no podría negar jamás que yo tenía razón… — En este momento, soy el puto amo de la verdad, y lo sabes Cullen
— Jamás pensé que diría esto, hermano, pero James tiene razón. Si tú llegas a perder, los chicos te patearían el culo a más no poder
Sonreí ante la mención de mi nombre.
— Es verdad, escucha lo que dice el francesito maricón — bromeé señalando a un muy indignado Lauren. Me encogí de hombros al ver su oliváceo dedo medio puesto en mi dirección — ¡Ou mon dieu! — fingí estar aterrorizado
— Tu francés es una mierda, idiota
— Tu acento americano también — contraataqué. Era grandioso poder joderle con aquel acento que resultaba ser bastante atractivo en cuanto no lo dijera un tipo peludo como Laurent. Un golpe en seco sobre mi hombro derecho me obligo a no agregarle más palabras a mi insulto. Lo mismo le sucedió a Laurent — Maldita sea. Cuidado con mi brazo lanzador, Edward
— Para empezar: Me importa una mierda lo que piense el equipo; Son mi equipo, no mi madre. — musito con voz ronca. Era un puto genio a la hora de verse amenazador — Además, ¿Por qué mierda dan por hecho que ella me ganara? Eso no sucederá. Marie Swan saldrá conmigo, e Isabella Swan será mi esclava
— Debería de sentirme indignado que pienses que tienes habilidades para conquistar a una Swan — dijo Laurent, poniéndose de pie para comenzar a caminar de un lado a otro de la habitación. Puse los ojos en blanco ante su pose pensativa. El tipo era un idiota, y yo aun no entendía como llegue a apreciarlo — Isabella Swan te odia, por lo que Marie Swan, te odiara al igual que ella
— Eso no es…
— Es verdad — interrumpí la estúpida excusa que de seguro estaría intentado decir — Una vez me acosté con la hermana de un chica que tenía unas tetas que… — cerré los ojos volviendo a ver nítidamente a Ashley con sus grandes, redondeadas y… ¡Joder, ya me distraje! — Da igual, la cuestión es que cuando la dejé, su hermosa hermana menor se cruzo por mí camino. Resulta que me conocía. Su hermana me odiaba, y por alguna extraña razón del universo ella también. No lo sé, supongo que es cuestión de códigos o algo por el estilo
— Estás enfermo — susurró Edward, aguantando sus ganas de reír — De verdad, ¿Con su hermana menor?
— Solo por un año. Era menor por un año
— Deberías de respetar más a las mujeres, de verdad; Recuerda que tú tienes una hermana menor. Lisa no siempre será pequeña, crecerá y por ende se volverá más guapa — fulmine con la mirada a Edward. Maldito idiota, ¿Es que acaso siempre debía de recordarme eso?
— Respeto a las mujeres, son ellas las que me permiten tomar ciertos atrevimientos, y además, ¿Por qué siempre debes decir aquello de Lisa? — indague ya a la defensiva. Una risa por parte de ambos logro enfurecerme sin más — Mi hermana, me tendrá a mí para romperle la cara al imbécil que intente sobrepasarse con ella. Pendejos — cerré los ojos, esta vez, no para ver la tetas de Ashley, sino para borrar las imágenes mentales de mi hermanita de la mano de algún idiota como yo, al cual presentaría como novio — Además, no tiene por qué quejarte. Alice ya es adulta, ¿Acaso crees que no tiene sexo con Jasper?
— Alice no es mi hermana, solo mi hermanastra — se justifico — Y no me jodan con eso de que he crecido con ella, porque es por ella que en este puto momento estamos teniendo esta conversación en mi habitación, al igual que niñas enamoradas, y no en el bosque con un par de cervezas en las manos — Me encogí de hombros. Hablar de familia con Edward Cullen, era un jodido desperdicio de tiempo
— A la mierda, nos hemos ido de la conversación inicial — aseguro con sorna el francesito. Le sonreí tal cual asesino serial, sin embargo, él solo se limito a ignorarme. Genial. Se comportaba como una niñita ofendida — Ahora concéntrate Cullen. Debes ganar esa apuesta, porque si no lo haces, te juro que no será el equipo el que te pateara el culo, por el contrario, seré yo el que te atropelle con tu Volvo para después prenderlo fuego, ¿Entiendes? — evite estremecerme. Esta era una de las pocas veces en la que Laurent hablaba enserio, cosa que era jodidamente aterradora. El pendejo daba miedo — Si llegaras a perder, no solo te humillarían a ti, sino también a todo el equipo
— No quiero que se metan en mí apuesta
— Ya es tarde amigo, tengo un plan, y esto nos incumbe a todos — bufe. Tampoco es como si Laurent tuviera toda la razón. Yo no ayudaría a Edward a conquistar a la chica Marie… Oh.— El equipo te ayudara conquistara a Marie Swan, y de paso a su hermana; no estaría bien que Isabella Swan nos complique las cosas con su hermanita caliente
— ¡Esperen! ¿Hermanita caliente? — inquirí, ya más interesado en Marie Swan — ¿Así que Marie está muy buena?
— Ya te habías tardado en preguntar, idiota
Bella Pov
— Bien. Supongo que el juego termino — suspiré casi con melancolía. La cosa había resultado ser aun más divertida de lo que imaginaba, y como ya era de esperarse, terminaría tarde o temprano; Cullen, pese a que parecía ser un idiota, no lo era del todo, por lo que en algún momento se daría cuenta de la realidad: Marie no existía. Volví a suspirar — ¿Cómo te has dado cuenta?
— Instinto… — la observe incrédula. ¿Instinto? Por favor. Era la excusa más patética luego de típico y clásico ˂˂No eres tú, soy yo ˃˃ Instinto mis narices — Una tal Leah Clearwater
— Maldita hija de… ¡Ugh! — gruñí enojada. Si bien la morocha había jurado vengarse, tampoco pensé que fuera a arruinarme uno de mis pasatiempos favoritos, aunque claro, siquiera había empezado del todo — Diablos
— Oye. No entiendes — comentó la pequeñaja entre risas. Bien. Debía de volver a la teoría de la droga. Esa niña era rara — en un principio dije que te ayudaría, y eso es lo que hare. Ambas sabemos que Edward lo descubrirá en algún momento, y antes de que eso suceda quiero que tú me ayudes a mí, ayudándote yo a ti
— ¿Estás intentando chantajearme?
— ¡No! ¡Ugh! — chillo con una voz demasiado aguda, estrujando el almohadón favorito de Charlie. Oh por todos los santos que no lo rompa o el jefe Swan me odiara por el resto de sus días — Estoy segurísima que tu aun quieres seguir en el anonimato como Bella Swan, y yo necesito que tu… — no dijo nada más, solo se limito a suspirar sonara y profundamente, como debatiéndose consigo misma si continuar o no su oración. Me quede callado, observándola de manera intensa. Por alguna extraña razón aquella pequeña con fracciones de duendes había logrado despertar mi curiosidad, y eso era algo. — Necesito que tú hagas a Edward más…
— ¿Inteligente?
— No. Ya lo es, aunque cree que esta en onda fingir ser un idiota. — Aseguró, con un sonrisa triste — Lo que quiero decir es que, yo te ayudare en todo esto que le haces a Edward, si tú me ayudas a que él sea un poco mas... humano.
— ¿Humano? — Repetí confundida — ¿Acaso es un robot?
— No, pero a veces lo parece. No entiendes Bella, el casi nunca demuestra nada, parece odiar a toda su familia, tiende a tener comportamientos autodestructivos, y si pese a que Carlisle piensa que ya no hay nada que hacer con él, yo creo que mi hermano aun vale la pena
— Entiendo que quieras ayudarlo, pero yo no lo soporto. Marie, es decir mi hermana gemela, fue creada para fastidiarle la vida
— Lo sé
— ¿Entonces…?
— Instinto femenino. ¿Qué dices? ¿Aceptas?
— ¡Ya dijimos que esa no era una excusa viable! — me queje, ceñuda. Ella sonrió mostrando todos sus blancos dientes. Bufe por lo bajo. La oferta, por llamarla de alguna manera, era tentadora. Yo seguiría divirtiéndome, Edward frustrándose, Alice contenta a que el pan siguiera en marcha… Y luego Leah decía que solo pensaba en mí — Muy bien. Tienes razón. Acepto, aunque solo quiero decirte que no puede asegurarte que Cullen sea más humano, lo que sea que signifique eso. Yo seguir jugando con él, y si eso lo hace más humano, bien, pero si no lo hace, no cambiare mis planes; Lo aceptas o lo dejas. Tu decides
— Acepto — contesto con una sonrisa orgullosa. Sonreí, levantándome de mi asiento para dirigirme hacia en donde se encontraba ella
— Pequeña, acabas de asegurarme diversión de por vida — musite aun sin dejar de sonreír, acariciando su cabello al igual que lo haría con un Can, aunque claro, con menos delicadeza. Ella gruño por lo bajo, al parecer no le gustaba que le tocaran el cabello. Lastima — Que comience el plan
Bien. Debido a los Reviews y mensajes privados que he recibido, se ve que no quieren que la borre, así bueno, aquí tienen el cap. Espero que lo hayan disfrutado. Ya sabes: Espero sus Reviews
Cuidasen linduras
Besos: Bella-Ragaza
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