Buenas!

¿Cómo están?

Espero que bien. Éste, es uno de los capítulos "nuevos" de esta historia. Si, también hay mucho diálogo, pero...cuesta.

Igualmente, me gusta como está quedando...ahora. Jajaja.

Gracias por las reviews, favorites y alerts!

Feliz Año Nuevo! (no voy a publicar hasta el año que viene)

Saludos!

Lore!


Visitas Inesperadas

Volvieron al departamento y mientras Rachel revisaba la heladera, Santana se quedó observándola.

"¿Crees que vas a terminar presa?" preguntó después de unos minutos dejando a Rachel completamente quieta.

"No lo creo. Sé que no va a suceder" dijo Rachel mirándola.

"Eso espero" dijo Santana y la policía logró sonreír un poco.

Después de que comieron algo el timbre sonó por toda la casa, anunciando una visita. Rachel se sorprendió porque eran casi las 12 de la noche.

"Yo abro" dijo Santana, quien en realidad quería estar durmiendo abrazada a alguien, preferentemente una policía, que estaba sentada a su lado en el sillón.

"No, Santana" dijo Rachel poniendo una mano en la pierna. "Abro yo"

"De acuerdo" dijo la latina mirando la mano de Rachel en su pierna. Había sido un contacto precavido, pero a la vez le había transmitido calor. ¿Cuánto hacía que nadie la había tocado de esa forma, con tanta seguridad? Años. Y Santana siempre recordaba que la última persona que la había tocado así, era la persona que ahora estaba caminando hacia la puerta.

"¿Qué estás haciendo acá?" escuchó que Rachel le preguntaba a quien estaba del otro lado de la puerta.

"Vine a ver como estaba" respondió una voz femenina "vine a ayudar en todo lo que pueda hacerlo, Rach"

"No entiendo cual es el problema" dijo otra voz, ésta vez era de un hombre. Santana escuchó que la puerta se cerraba y no pudo escuchar más veces.


"Quinn puedo dejarte pasar, pero no a él" dijo Rachel señalando al hombre que estaba al lado de la rubia. "Lo siento, sr. Fabray" agregó "Pero Santana teme mucho la compañía de los hombres, incluso la de las mujeres."

"Esta bien, lo entiendo. He estado escuchando por ahí que Hudson no se portó como un hombre con ella" dijo el hombre, canoso pero atractivo para su edad.

"Mas allá de eso, sr. Fabray, además, yo estoy siendo investigada por lo que le sucedió a Finn cuando estaban en esa habitación de hotel. Antes de que encontráramos a Santana" dijo Rachel mirándolo fijamente. Quinn miraba la interacción entre su padre, a quien había encontrado en la puerta del edificio y la pequeña policía.

"Entiendo. Esoty seguro de que no hay pruebas en contra de uds. Además de que estoy seguro de que uds. no tienen nada que ver con la golpiza contra Finn" dijo Russell concentrando su mirada en Rachel. Luego, suspiró, cerró los ojos y se llevó una mano al puente de la nariz. "Estuve pensando, mucho. No me importa lo que ella le robó a Finn, la ha pasado muy mal. Espero que ese dinero la haya ayudado en su escape" diciendo esto dio media vuelta y se encaminó hacia el ascensor.

"Sr. Fabray" dijo Rachel con un tono de advertencia que pocas veces alguien había escuchado que usara.
"No se preocupe. No voy a hacer nada más. Por lo menos yo" dijo Russell justo cuando las puertas del ascensor se abrían.

"¿Qué fue eso?" preguntó Quinn señalando entre su padre y la policía.

"No tengo idea. ¿Qué hacía el acá?" le preguntó Rachel

"Me lo encontré abajo" dijo Quinn

"¿Qué haces acá?" preguntó Rachel bajando el tono de su voz.

"Quiero ver como esta. Al fin y al cabo también era mi amiga." dijo Quinn, con dolor en la voz.

"Lo sé, pero...ha sido un día muy largo para las dos" dijo Rachel

"Me enteré, solo quiero verla y después vuelvo al hotel" dijo la rubia y Rachel asintió. Golpeó la puerta para anunciar que iba a volver a entrar y Quinn la miró con una ceja levantada.

"No hagas movimientos bruscos, por favor" dijo Rachel entrando y viendo el rostro temoroso de Santana mirando hacia la puerta. En el momento en que vio a la persona que venía detrás, comenzó a palidecer pero escuchó un ruido y volvió la vista a Rachel, quien ahora estaba a su lado y despacio apoyaba su mano en el hombro de la latina.

"Vino a ver como estabas" dijo suavemente.

Quinn, ante el rostro de terror de Santana se había quedado completamente quieta, esperando algo. Se sorprendió al ver que Rachel le decía algo y que Santana asentía tragando saliva y volviendo su mirada a la rubia.

"Hola Quinn" dijo la latina y Quinn no sabía como vencer ahora las ganas que tenía de ir corriendo a abrazar a su amiga porque realmente la había extrañado, a pesar de toda el agua pasada entre ellas dos.

"Hola San" dijo la rubia y camino despacio hasta sentarse al frente de ella, en el sillón.

"Las dejo solas" dijo Rachel, quien inmediatamente sintió la mano de Santana entre las suyas. "No las dejo solas." agregó volviendo hacia su lugar en el sillón.

"¿Cómo estás?" preguntó Quinn quien miraba como Santana intentaba mantener dentro de su rango visual a Rachel, porque tenía miedo. ¿Qué le había hecho Finn Hudson para que Santana López temiera incluso a las mujeres?

"Pensé que me odiabas" dijo Santana sorprendiendo tanto a Quinn como a Santana por la sinceridad en sus palabras.

"Lo hice, siento mucho haberlo hecho. Pero...cuando ellos te comenzaron a buscar, cuando me di cuenta de que Finn era más de lo que nosotras pensábamos que era, cuando no apareciste, me preocupé y mucho. Y el odio dejó lugar al miedo porque quería saber que estabas bien y no lo sabíamos." dijo Quinn, también con sinceridad en su voz.

Santana la estudió unos minutos, sin darse cuenta de que había llevado una de sus manos al muslo de Rachel en donde ahora descansaba, quieta, pero sintiendo el calor de la policía, que intentaba no demostrar nada.

"No quiero hablar de él ni de nada de eso, hoy" dijo después y Quinn asintió, sonriendo. Sabía que eso quería decir que Santana estaba dispuesta a tolerar su presencia. De cierta forma, quizás más adelante podrían retomar su amistad.


Quinn se fue una hora después y bajó hasta el departamento de Brittany donde se fue escuchando las palabras de Sugar: No hagas nada, Quinn.

La rubia, había ido a quejarse a lo de su otra amiga rubia, porque esa no era la Santana que ellas conocían, Finn había roto el espíritu de esa latina quien ahora se encontraba luchando por volver a ponerse en pie y que temía estar cerca de cualquier persona. Por suerte, todas las personas involucradas en esa conversación, coincidieron que por lo menos le gustaba saber de Rachel y tenerla cerca.

Quinn dejó el edificio unas tres horas después de haber llegado y cuando se subió al taxi, miraba el teléfono celular que tenía al frente.

Cuando se bajó del vehículo y antes de entrar al hotel, marcó un número que no marcaba hacía años y habló con la persona con la que se había encontrado.

"¿Quinn?" dijo Russell Fabray del otro lado de la línea

"¿Papi?" dijo Quinn, su voz era una mezcla de niña buena con venganza.

"No sabía que era tan grave" dijo Russell.

"La destruyó. Destruyó su espíritu. Tiene miedo de muchas cosas." dijo Quinn volviendo su voz a modo neutral.

"¿Qué quieres que haga?" dijo él

"Lo que quieres hacer desde que ese dinero desapareció" dijo Quinn

"¿Estás segura?" preguntó Russell sorprendido

"Si, pero intenta dejar a Rachel, Noah y todos los involucrados fuera de esto. Sobre todo a Santana y a su hijo" dijo Quinn antes de terminar con la llamada.


Santana, seguía a Rachel por el departamento como si fuera un perrito perdido, quería decirle muchas cosas, pero temía la reacción de la policía y además, recién se había liberado de Finn. Aunque no sabía cuanto tiempo iba a tener después de eso. Ni si Rachel algún día la vería nuevamente como algo más que una amiga.

"¿Compraste ropa para dormir?" preguntó Rachel entrando en el cuarto. La policía se encargaba de hacer mucho ruido para que Santana supiera cuando se estaba acercando y así no sorprenderla apareciendo. Igualmente, no hacía ruidos imprevistos, por lo que Santana estaba muy agradecida.

"No, me gustó la que me diste anoche" dijo la latina poniéndose colorada

"Bueno, es tuya" dijo Rachel sonriendo.

"Gracias" dijo Santana y emitió un gemido cuando vio que Rachel volviá a caminar hacia la puerta. "No te vayas" agregó cuando Rachel la miró sorprendida.

"¿Quieres que me quede aquí contigo?" preguntó la policía

"Por favor" dijo Santana mirando el piso y rogando que Rachel no se diera cuenta de lo vergonzosa que estaba.

"De acuerdo, me cambio y vuelvo" dijo Rachel entrando en el cuarto de baño.

Cuando la policía volvió, Santana ya estaba debajo de las sábanas, mirando el techo. Ella se acostó a su lado.

"¿Podrías...abrazarme?" preguntó Santana después de muchos minutos de silencio.

"De acuerdo" dijo Rachel casi en un susurro y se puso de costado. Santana, la enfrentó y déjó que las manos de la policía rodeen su cuerpo.

"Gracias" dijo mirando las facciones de Rachel quien había cerrado los ojos.

"De nada" dijo la policía, sacando una mano de Santana. "Voy a apagar la luz, nada más" agregó cuando sintió que la latina se había tensado entre su otro brazo.

"Si" dijo Santana quien se volvió a relajar cuando ya sintió los dos brazos nuevamente en su cuerpo comenzó a relajarte.

"Espero que tengas dulces sueños, San" dijo Rachel besando la frente de la latina antes de empezar a dormirse.

"Yo también" dijo la latina pensando en los años que hacía que no tenía un par de brazos a su alrededor que la tratara con tanta suavidad. Esperaba que quizás, esto se vuelva algo constante.

Aunque, dos horas y media después, Santana seguía despierta, mirando en la oscuridad el lugar donde estaba el rostro de Rachel.

"¿Por qué sigues despierta?" preguntó la policía con voz de dormida.

"No puedo dormir" dijo la latina.

"¿Quieres hablarlo?" preguntó Rachel

"¿Qué cosa?" preguntó Santana

"Lo que no te está dejando dormir" dijo Rachel

"No puedo creer que esté libre de él." dijo Santana en voz baja, aunque el silencio de la noche en Columbus era abrumador, por lo tanto Rachel pudo escucharla. "No puedo creer que alguien esté escuchando lo que yo tengo que decir, que no se me rían en la cara o no me miren como si estuviera loca."

Rachel pudo notar en la voz que Santana necesitaba sacar muchas cosas más de las que podría haber dicho en la fiscalía y ella estaba dispuesta a escucharla.

"¿Quieres que prepare un té y seguimos hablando en la cocina?" preguntó la policía, tomando un poco de coraje y acariciando lentamente la espalda de Santana.

"¿En serio?¿No quieres dormir?" preguntó la latina

"Santana, te estoy buscando hace años. No me molesta para nada escucharte. Sabes que me importas y quiero que estés bien. Tú y Franciso" dijo Rachel sacando de una vez por todas sus manos de alrededor de la latina y encendiendo la luz para ir a la cocina y hacer lo que había dicho que iba a hacer.

Santana la siguió unos pocos minutos después.


Al mismo tiempo, en un lugar donde varios criminales de Columbus solían reunirse a tomar algo, un hombre que de criminal tenía mucho pero visualmente no lo parecía.

Ingresó en el establecimiento y fue hasta el fondo del lugar, pasando entre borrachos, fumadores y nubes de humo que mezclaban diferentes tipos de tabaco, y otras cosas, que precisamente no era tabaco. Pasó entre palabras de algunas personas que no soportaban la limpieza y entre miradas extrañas. Golpeó una puerta y no esperó que nadie le permitiera pasar, de todas formas no iba a escucharlo con el ruido del bar. Bajó escaleras hasta el sótano, donde la peor de las pesadillas de cualquier persona honesta se reunía en una mesa de póker. Si los olores en el bar de la superficie eran casi inaguantables, los olores en el sótano eran insoportables.

El hombre evitó demostrar las arcadas que estaban teniendo, pero pidió hablar a solas con otro hombre dentro de la habitación.

Salió del bar dos horas después, con una sonrisa y una billetera vacía.


"Nunca pensé que uds. me buscarían." dijo Santana agarrando con fuerza la taza de té que Rachel le había preparado. Tenía un suave olor a frutilla y eso le gustaba. "Cuando estaba ahí, encerrada, a veces me imaginaba que alguien estuviera afuera, repartiendo volantes con mi cara, preguntando si me habían visto. Cuando agarraba los cartones de leche que él había comprado, me imaginé que algún día iba a ver mi cara, pero nunca lo hice. Por lo tanto, cuando escapé, lo primero que quería era estar con Francisco lo más lejos de ese hombre. Bueno, después de que la policía me había rechazado. Lamentablemente eso no ayudó a que intentara muchas cosas después. Y después con tus padres, Rachel. Él siempre aparecía unos días después de que yo hablara con ellos y tenía terror. Terror de que algún día me alcanzara. Bueno, sabemos como salió todo después de que me alcanzó."

Rachel solo la observaba, absorviendo cada una de sus palabras, podría llegar a hacerle cientos de preguntas y aún así sabía que Santana no iba a mejorar. Tenía que dejar que cada palabra que la latina contara sobre esos años, salga de ella, ella no podía perseguirla.

"Pero siempre me pregunté porque no había tomado en cuenta las palabras que Noah y vos me habían dicho antes de desaparecer. Y realmente, no puedo ahora saber "que hubiera pasado, si" porque no pasó. Me encantaría poder volver atrás y aceptar todo lo que sentía por vos en aquel entonces"

Rachel seguía mirándola y ante la última parte, un poco de dolor cruzó por su mirada, ya que ella seguía sintiendo cosas por Santana pero no pretendía obligarla a estar con ella. Y mucho menos si la latina no sentía nada por ella.

"No podía dejar de buscarte" fueron las palabras que dijo Rachel en ese momento. "Cuando desapareciste, más allá de lo que yo sentía o no hacia vos, no importaba. Porque le temía a Finn y temía lo que podía llegar a hacer contigo. Ese era mi mayor miedo Santana. Quizás, con el tiempo fue dejando de importarme lo que entre nosotras había pasado y comenzó a importarme lo que estaba pasando contigo. No dormía durante días esperando un movimiento por parte de Carol. Cada vez que escuchaba que habían realizado un allanamiento en cuarteles de una organización de trata de blancas, me preguntaba si ibas a aparecer ahí. Pero mi mayor miedo era que Finn te maltratara hasta matarte. Que nunca podría volver a verte. Cuando apareciste en esa foto, apenas escapaste, yo ya estaba perdiendo todo tipo de esperanzas. Y saber que estabas viva, me las devolvió y comenzamos con una nueva historia para tratar de llegar a tu lado antes que él"

"Gracias" dijo Santana "No sé si algún día voy a poder encontrar la manera perfecta para agradecerte el hecho de que me hayas buscado todos estos años"

"¿Puedo abrazarte?" preguntó Rachel

"Si, por supuesto" dijo Santana poniéndose de pie y abriendo los brazos para que la policía entrara en ellos.

Después de varios minutos de silencio, solo sintiéndose bien entre los brazos de la otra, Rachel decidió hablar.

"Vamos a dormir, no sé que nos espera el día de mañana"

"De acuerdo." mientras caminaban hacia la habitación, Santana decidió hacer una pregunta "¿Crees que podemos ir un día de estos a Lima así estoy con Francisco?"

Rachel la observó unos segundos, antes de preguntar "¿Estás lista para volver a Lima?"

"Tengo una razón para hacerlo, además sería por un día o como mucho dos" dijo Santana

"De acuerdo" dijo Rachel "Veré como podemos hacer, con Sugar y con el FBI"

Santana, aunque tardó en dormirse, no tuvo demasiadas pesadillas esa noche.