Buenas!
Como empezaron el año? Espero que muy bien!
Nuevo capítulo, que subo sin tener terminado el siguiente, porque estoy decidiendo unas cosas sobre el mismo. Porque en este, hay un giro en la historia...
Gracias por las reviews, favorites y alerts!
Espero que les guste este capítulo!
Saludos enormes!
Lore!
Lima
Rachel decidió hablar con el FBI y Sugar al día siguiente de la propuesta de Santana. Por alguna extraña razón, tuvo que hacerlo vía teléfono, ya que la latina no quiso quedarse sola y tenían que esperar la visita de Quinn.
Aunque, sin saberlo, fue Brittany quien les dijo que Quinn había tenido que volver a Washington de urgencia durante la madruga, después de que Rachel y Santana hubieran pasado toda la mañana esperándola.
"Vamos" dijo Rachel levantándose y estirando una mano para que Santana la agarrara y se levantara del sofá, quien antes de cuestionar algo, la agarró.
"¿A dónde?" preguntó la latina mientras miraba hacia alrededor buscando algo
"A comer. Tengo hambre y no tenemos nada para comer" dijo Rachel agarrando su bolso y el de Santana. "¿Tienes tu celular?"
"Si" dijo la latina y caminó con ella hacia la puerta.
"¿Vienes Britt?" preguntó Rachel y la melena rubia de su amiga pasó volando feliz (aunque con cuidado) cerca de ellas.
Mientras caminaban buscando un restaurante para comer cerca del departamento, Rachel notó el vehículo siguiéndolas e instintivamente puso una mano en la espalda de Santana. No iba a dejar que se le escapara de nuevo o se le perdiera o le sucediera algo. No creía poder soportarlo.
Fue mientras miraban una vidriera llena de jueguetes, que vio en el reflejo a uno de los agentes del FBI en la vereda de en frente observándolas.
"Supongo que era obvio" susurró y Santana la estaba mirando y vio mover sus labios.
"¿Qué?" le preguntó
"¿Quieres comprarle algo a Francisco?" dijo Rachel señalando la vidriera y Brittany estalló de alegría.
"No tengo demasiado dinero y no quiero..." comenzó a decir Santana pero Brittany comenzó a empujar a las morenas hacia dentro de la tienda, en donde comenzó a elegir cosas para el niño.
"¿Qué le gusta?" preguntó Rachel mirando un estante lleno de figuras de acción.
"No sé, nunca le pude comprar demasiados juguetes, a pesar del dinero que le robamos a Finn, solo tenía una pelota de fútbol con la que podía pasar horas" explicó
"Genial" dijo Rachel caminando hacia la sección donde estaban las pelotas seguida por Santana quien miraba de reojo a Brittany
"¿Va a comprar todo eso?" preguntó la latina mirando todo lo que estaba acumulando la rubia
"No, ya le avisé a Sugar, está viniendo. Es la única que puede calmarla. ¿Crees que ésta le gustará?" preguntó mirando el balón que tenía en las manos.
"Le encantará, pero no es necesario" dijo Santana.
"Cuando quedaste embarazada" comenzó a decir la policía poniéndose colorada "Pensé que quizás, cuando fuera más grande, podía llegar a ser su tía y jugar con él, cada vez que los visitara. O con ella. Déjame aprovechar este momento de relativa paz"
Santana sentía sus defensas ante esta morena comenzar a fallar, pero solo asintió, pensando otra vez en las decisiones que la llevaron a donde estaban.
"Te dije que Sugar iba a venir" dijo Rachel señalando a donde estaba Brittany y su esposa discutiendo.
"Gracias. Adoro la excitación que tiene Brittany por conocer a Francisco pero es demasiado." dijo la latina en voz baja.
"¡Las espero afuera!" gritó Brittany saliendo con Sugar.
"Vamos" dijo Rachel caminando hacia la caja para pagar el balón y seguir con el paseo.
Volvieron con bolsas de compra, ya que habían decidido ir a un supermercado, además de que Rachel había comprado un par de cosas más para Francisco, como ropa. Había logrado hacer varios pucheros que convencieron a Santana.
Noah las estaba esperando en el pasillo del departamento y se movió lo más despacio para no perturbar a Santana, a pesar de que la latina en ningún momento había reaccionado mal en su contra.
"¿Podemos hablar?" preguntó mirando a su compañera
"Si, vamos al cuarto. Ya vengo Santana" dijo siguiendo a su primo
"¿Qué pasa?" preguntó cuando estaban detras de la puerta.
"Nos están siguiendo, eso pasa" dijo Noah sentándose en la cama
"¿Piensas hacer algo ilegal y por eso te preocupa?" preguntó la pequeña policía sentándose a su lado.
"No...es que...soy un policía, no deberían seguirme"
"Yo también y sin embargo me estuvo siguiendo el FBI todo el día."
"¿En serio?"
"Si"
"Deben haber recibido algún tipo de advertencia"
"Quinn estuvo anoche acá, apareció con Russell, aunque no lo dejé entrar. Después, cuando vio a Santana se le cambió el rostro y salió con esa mirada" dijo Rachel como recordando "Hoy al final no vino a hablar con Santana"
"¿De qué estás hablando?" preguntó Noah
"Quinn más Russell, no es una buena combinación" dijo Rachel
"Quinn mantiene a raya a Russell. Si están en el mismo estado Russell no vende drogas ni realiza ningún tipo de operación ilegal."
"Noah...a Quinn no le gustó ésta Santana. Sé que anoche después de estar con nosotras, fue a hablar con Sugar y Brittany. Sugar me comentó que por la mirada le pidió que no hiciera nada."
"¿Dices que hoy se fue?"
"Si, estoy segura que hoy se fue"
"Rach...esto no me gusta."
"Ven a Lima con nosotras"
"¿Qué?"
"A mi tampoco me gusta, pero lo mejor que podemos hacer es seguir con nuestra vida. Si Russell o cualquier otra persona intentan terminar con la vida de Finn, no podemos hacer nada. Yo no voy a hacer nada. A pesar de lo que le hizo a Santana, si estoy en alguna situación en la que estoy presenciando un atentado contra la vida de ese inútil malnacido hijo de puta e idiota Finn Hudson, voy a salvarle la vida solo para subirlo en el estrado y esperar el momento en que lo declaren culpable. Y que así, pueda pasar el resto de su vida pudriéndose en la cárcel, en donde van a hacerle peores cosas que las que él le hizo a Santana"
"Hacía años que no te escuchaba decir un discurso tan largo" dijo Noah riendo. "¿Cuándo se van a Lima?"
"Pensaba salir mañana, pero quizás...sea mejor hoy" dijo Rachel mirando por la ventana.
"De acuerdo." dijo Noah levantándose. "Voy a buscar mis cosas"
Santana estaba sentada en el sillón, mirando la pantalla de la televisión, cuando los dos salieron de la habitación y esperó hasta estar a solas con Rachel para mirarla.
"¿Le salvarías la vida?" preguntó sorprendida.
"¿Sabes lo que le hacen a los golpeadores de mujeres en prisión?" preguntó Rachel sentándose a su lado "Es casi tan malo como lo que le hacen a los pedófilos. Si él casi destruye tu espíritu en prisión van, definitivamente, a destruir el de él"
"Gracias" dijo Santana suavemente y abrazándola.
"Ve a preparar todo, salimos hacia Lima en una hora" dijo Rachel acariciando la espalda de la latina antes de separarse.
Casi con el sol ocultándose, y el asiento trasero de un auto lleno de regalos, y compras (como habían ido al supermercado antes de salir para Lima, decidieron llevarse las compras hacia el pueblo, así las utilizaban allá) Rachel y Santana atravesaron el cartel de "Bienvenidos a Lima".
La latina, miraba sorprendida cada calle que había cambiado en el transcurso de los 9 años de su desaparición y había agarrado, inconscientemente, la mano que tenía Rachel sobre la palanca de cambios.
Recordó el camino hacia la casa de Rachel y cuando vio una pequeña figura en el portal de esa casa que le traía recuerdos de su adolescencia saludando efusivamente el vehículo, junto a dos figuras más grandes, casi no espera que la policía detuviera el auto.
Corrió hacia su hijo como si fueran años que no lo veía, a pesar de ser días y hablar constantemente con él. Los Berry, Leroy y Hiram, la abrazaron mientras ella seguía abrazando a su hijo, quien la abrazaba como una sonrisa. Pocas veces Santana había visto esa sonrisa en su hijo.
Rachel, mientras tanto, se había quedado viendo la escena con una sonrisa, mientras de reojo miraba el auto que las había seguido desde Columbus.
Después de cenar, Santana se dirigió al cuarto que los Berry habían preparado para Francisco y se acostó con él hasta que quedó dormido. Bajó despacio las escaleras y se quedó quieta al escuchar su nombre en la conversación que estaban teniendo.
"¿Cómo está Santana?" preguntó uno de los padres de Rachel y la policía lo miró y giró la cabeza hacia las escaleras. A pesar de que no podía ver si Santana había bajado o no, estaba segura de que había escuchado algo.
"¿Por qué no le preguntas a ella?" respondió y caminó hacia las escaleras, haciendo ruido para no asustar a la latina que estaba detrás de la pared.
"Lo siento" dijo Santana en voz baja cuando se encontró cara a cara con Rachel. Después, la siguió hasta el living en donde estaban los Berry sentados, esperando a su hija.
"Lamentamos esto, Santana" dijo Leroy
"Esta bien." dijo la latina ocupando un lugar al lado de la policía.
"¿Rachel?" preguntó Hiram. Desde que habían terminado de cenar y se habían ubicado en el living, el padre más pequeño de la policía no dejaba de mirar hacia afuera, cada vez más preocupado.
"¿Si?" preguntó la policía
"¿Quién las está siguiendo?" preguntó Hiram sacando por primera vez la vista de la ventana y mirando a su hija.
Rachel suspiró, porque sintió que Santana se tensaba a su lado.
"El FBI" dijo la policía.
"¿Por qué?" preguntó Leroy.
"Creo que es por la súbita aparición y desaparición de Quinn Fabray." dijo Rachel
"¿Quinn?" preguntaron los padres, mientras Santana miraba fijamente a la policía.
"Quinn apareció anoche en el departamento, con Russell" dijo Rachel. "Supongo que tienen miedo de que haga algo ilegal. También están siguiendo a Noah"
"¿No fue suficiente con el interrogatorio al que te sometieron ayer?" preguntó Santana
"Si y no. Russell es uno de los hombres más buscado de este país y anoche como si nada entró en un edificio donde la mayoría de sus inquilinos son policías o miembros de alguna fuerza del orden en particular. Salió del mismo tal y como entró, sin ser detectado o reconocido. Y fue al departamento que estamos ocupando temporalmente" explicó la policía, fallando en notar que Santana esbozó una pequeña sonrisa en el "estamos". "Además, de que Quinn después de hablar con nosotras, habló con Sugar y después se fue a su hotel y viajó a Washington sin reunirse con nosotras como había dicho"
"Bueno, pero puede haber tenido una urgencia" dijo Leroy muy poco convencido.
"Me pregunto que estará tramando Russell" dijo Hiram
"Igualmente, no me siento muy incómoda con el FBI detrás nuestro. Al contrario. Si algo le sucede a ese intento de ser humano que es Finn Hudson, sé que puedo estar tranquila de que yo no tuve nada que ver y que Noah tampoco" dijo Rachel
"¿Qué puede sucederle?" preguntó Santana. No tenía ninguna emoción en la voz.
"Hizo enojar mucho a Russell" dijo Leroy mirando por la ventana y detectando el auto que había seguido a su hija. "Lo hizo enojar tanto, que Lima se convirtió por unos meses en un lugar anárquico en cuanto a organizaciones criminales. No teníamos ninguna forma de controlarlo hasta que se dio cuenta que también tenía que buscarte. Nos vimos de pronto con muchos medios para tu búsqueda, pero lo importante era encontrar a Finn. Él quería matarlo con sus propias manos. Una vez hicimos un allanamiento en un galpón, tenía que ver con un robo, nos encontramos con una reunión de familias mafiosas del estado. Russell la encabezaba. No pudimos detener a nadie y el ni siquiera se enojó con nosotros" el padre de la policía suspiró y miró hacia el techo. "Finn Hudson lo hizo quedar como un idiota. Todos conocían a Finn y sabían que no tenía demasiado cerebro, pero por alguna razón, logró escaparse con 10 millones de dólares y una cantidad, desconocida todavía, de cocaína de alta pureza. En los barrios bajos se rumoreaba que era una cantidad que si se vendía en ese estado, generaba más de 30 veces la cantidad de dinero que Finn le había robado"
"Las otras familias no se tomaron bien el hecho de que Finn también robó parte de la mercancía que le correspondía a él" continuó Rachel "por lo tanto, Hudson se convirtió en el ladrón más buscado del país. No solo por la policía, sino también por cada organización mafiosa de cualquier ascendencia."
"Guau" dijo Santana
Mientras los Berry, Santana y Francisco cenaban, alguien había entrado al Hospital Central de Columbus con una misión en la cabeza.
Subió por las escaleras y cuando llegó a su piso destino, caminó hasta ver a los policías custodiando la habitación en donde se encontraba la persona a la que tenía que visitar. Comprobó que en su bolsillo se encontrara el paquete y marcó un número para decir que iba a esperar.
Noah, decidió ir a visitar a Rachel y caminó hasta la casa de su prima. Nunca dejó de sentir el auto del FBI detrás suyo.
Entró cuando todos estaban en el living hablando de Russell y como contó que la noche era hermosa, todos decidieron salir a disfrutarla.
Santana y Rachel se sentaron en los escalones superiores de las escaleras de entrada, Leroy y Hiram se adueñaron de la mecedora que había en la galería y Noah se apoyó contra uno de los postes al lado de los escalones.
No habían estado ni dos minutos ahí, cuando los dos agentes del FBI que habían seguido a los policías desde Columbus a Lima se acercaron al grupo de personas.
"Detectives, necesitamos hablar con uds." dijo la mujer, que Rachel reconoció como Emily Prentiss.
Noah y ella caminaron hacia ellos y escucharon las palabras que los agentes tenían que decirles. Santana, notó la sorpresa en el rostro de Rachel y deseaba saber que estaba pasando.
"Teníamos micrófonos en sus departamentos, también" dijo Derek Morgan, el otro agente que los había seguido.
"Por lo tanto..." dijo Noah
"Sabemos muy bien que sospechaban que algo iba a pasar y que vinieron para acá para demostrar que estaban libres de sospechas." dijo el agente Morgan.
"Imagino que también tenían cámaras en el pasillo de mi departamento" dijo Rachel. Sabía que era una práctica común, sobre todo cuando los policías estaban siendo investigados por el FBI.
"Si, y micrófonos. Por lo tanto sabemos que anoche hiciste que Russell Fabray se marchara del edificio y no dijiste ni implicaste nada, que llevara a lo que sucedió hoy" dijo Prentiss.
Mientras Santana acostaba a Francisco, el hombre oculto en las sombras encontró su oportunidad de entrar en la habitación.
Robó una bata de la sala de descanso de los médicos y caminó hacia la habitación, en donde los policías, concentrados en el escándalo al final del pasillo, lo ignoraron. Entró en el cuarto y cerró la puerta.
Hudson estaba dormido. Observó los sueros y sus vías, y caminó hacia la que más le iba a servir. Sacó el paquete de su bolsillo, sacó lo necesario y comenzó a inyectar la primer jeringa en el lugar indicado para medicinas extras que iban con el suero.
Cuando terminó con la primera, y aumentó el conteo de gotas del suero, despertó a Finn quien al verlo, lo miró aterrorizado.
Se puso a trabajar con la segunda jeringa llena que tenía, mientras miraba a Hudson con una sonrisa malvada.
"Dicen" dijo cuando terminó de inyectar el líquido en el suero y comenzó a observar como la mirada de Finn se volvía brillosa "Que si uno quiere hacer un trabajo bien, debe hacerlo él mismo." Se sentó entonces en la cama y miraba como Finn comenzaba a perderse. Su mirada le decía todo, y el sonido de los aparatos alrededor, le daban satisfacción.
"Esos dos idiotas que envié al hotel tendrían que haberte matado. Pero no lo hicieron."
El pulso cardíaco de Finn se disparó, y el hombre miró como comenzaba a convulsionar.
"Lamentablemente, le robaste a la persona equivocada" dijo el hombre levantándose y saliendo de la habitación.
Por lo menos, se dijo mientras bajaba las escaleras, cuando le pedía a algunos de los suyos que distrajeran a toda una sala de un hospital, durante más de 15 minutos, éstos lo hacían.
Cuando las enfermeras notaron la alerta en los monitores y le avisaron a un médico, Finn Hudson convulsionaba en la cama, echando una espuma blanca por la boca. Su pulso se había vuelto errático hasta que en la pantalla solo quedó una línea recta. A pesar de la resucitación, no lograron volverlo a la vida. Y a pesar de todo, una hora después, no sabían que había llevado a ese muchacho a la muerte.
Rachel no dijo nada cuando Noah se fue con los agentes del FBI y sus padres, se miraron entendiendo que tenían que dejarla sola con la latina.
La policía, sacudió su cabeza y se sentó nuevamente al lado de Santana, mirando la calle iluminada por farolas y silenciosa.
A lo lejos se oía el motor del auto que se había llevado a su primo y un agente del FBI seguía haciendo guardia frente a la casa.
"Se terminó, Santana" dijo Rachel firmenmente, poniéndo una mano sobre la de la latina, quien la miraba sin entender nada.
"¿Qué?" preguntó Santana. De terminarse, podían terminarse muchas cosas. Por lo tanto, no sabía a que se refería su amiga.
"Finn fue declarado muerto hace unos 10 minutos" dijo Rachel y Santana, a pesar de todo, lloró cuando la noticia entró en el fondo de su mente. En ese lugar en donde estaba su antiguo espíritu, escondido y lleno de pena por si misma.
"¿Cómo?" logró preguntar ante una sorprendida Rachel. Las lágrimas no se las esperaba.
"No saben todavía" dijo la policía.
Santana, entonces, giró su cuerpo y abrazó a Rachel, para llorar.
Se preguntaba porque lloraba por el hombre que le había hecho tanto mal. Quizás, Rachel la estaba malinterpretando.
Santana en realidad lloraba porque por fin era libre.
