Finalmente, libre.
Santana miraba la casa que Rachel había conseguido para que vivieran. A su lado, Francisco también miraba la construcción con la boca abierta.
"Si sigues así, te vas a quedar hecha una estatua" dijo Rachel apoyando una mano en la espalda de Santana para sacarla cuando la sintió tensarse debajo de su mano.
"Es enorme" dijo Santana mirando el lugar.
En sí, la casa no quedaba en Washington, sino en el camino hacia Virginia. El terreno era grande y la casa tenía un estilo victoriano antiguo.
A un costado de la casa, separada por unos 20 metros, se encontraba otra construcción, un poco más pequeña, en donde iban a vivir Leroy y Hiram.
"Si, Quinn entendió un poco mal cuando le dije que estaba buscando un lugar tranquilo y espacioso para que puedas vivir conmigo." dijo Rachel caminando hacia la casa.
"¿Puedo ir a conocerla?" preguntó Francisco asustado por el tamaño
"Si" dijo Santana y vio como su hijo corrió detrás de Rachel para entrar en la casa.
La latina suspiró pensando en que era un nuevo comienzo, pero esta vez sin miedo.
La casa estaba completamente amueblada y Santana tenía un guía de lujo. Francisco. Quien ya había recorrido la casa unas 3 veces y seguía descubriendo cosas.
"Y esta, puede ser tu habitación. Está al lado de la mía" dijo el niño "Y al frente está la de Rachel" agregó al pasar.
"¿Tienes con que jugar un rato solo?" preguntó Santana después de escuchar eso.
"¿Si?" dijo Francisco.
"Necesito que te quedes solo un rato y que no vayas a buscarme a mi o a Rachel. Tengo que hablar con ella" dijo Santana "¿Puedo contar contigo?"
"¿Van a pelear?" preguntó el niño temiendo un poco eso.
"No, solo quiero hablar a solas sin interrupciones"
"¿Puedo ir con Leroy y Hiram?"
"Si, vamos" dijo Santana acompañando al niño hasta afuera y esperar que llegara a la casa de los Berry y ver que le abrieran la puerta.
Después, entró a buscar a Rachel con unas cuantas palabras en mente. La encontró en una oficina en la planta baja, acomodando unos libros en los estantes.
"¿Por qué me designas una habitación si sabes que voy a dormir contigo?" preguntó Santana enojada entrando en la oficina y cerrando la puerta.
"Francisco la designó. Yo no. Y además, supongo que en algún momento querrás dormir sola" dijo Rachel dejando los libros en las cajas y dando media vuelta.
"No tengo pesadillas hace tiempo. No necesito dormir a tu lado para sentirme bien" dijo Santana acercándose a la policía.
"¿Entonces por qué duermes conmigo?" preguntó Rachel
"¿Por qué crees?" preguntó Santana despacio
"No, Santana. No puedes hacerme eso" dijo la policía dando un paso hacia atrás. "No puedes hacérmelo otra vez"
"Rachel..." comenzó a decir Santana. Pero sabía que no tenía como explicar lo que quería decir a no ser que actuara y eso le daba más terror todavía.
"Santana, no te busqué todos estos solo por lo que sentía por vos. Te busqué porque me preocupé por vos. Realmente. No quiero que pienses que lo hice para que terminemos en mi cama una noche más, como la única que tuvimos, como recompensa. No eres una recompensa" dijo Rachel juntando coraje. Santana pudo ver lágrimas asomándose en los ojos de la persona que la había amado tanto como para pasar 9 años de su vida buscándola y ella ya no sabía como hacer las cosas.
"Duermo contigo porque me gusta sentirte a mi lado. Porque además de sentirme protegida, me lleva de nuevo a esa última noche en la que fui feliz. Duermo contigo porque me haces feliz y porque..."
"¡Hola!" dijo una voz a espaldas de Santana, quien gritó del susto y corrió hacia Rachel. "Oh, sigue haciéndolo." dijo la dueña de la voz, Brittany. "¿Qué está pasando?" preguntó cuando vio el rostro de la diva y a Santana mirándola a pesar de que ahora estaba mirando su nuca.
"Nada, Britt" dijo la latina cuando vio que Rachel no iba a abrir la boca.
"Bueno, entonces vamos a comer algo, que estoy muerta de hambre." dijo la rubia esperando un movimiento por parte de sus amigas.
"¿Rach?" preguntó Santana parándose a su lado y poniendo una mano en su cintura.
"No tengo hambre." dijo la policía volviendo a concentrarse en vaciar las cajas que había en esa habitación, para dejarla habitable.
Santana suspiró y pasó al lado de Brittany sin decir una palabra, mientras la rubia miraba a su amiga.
"¿Qué te dijo?" preguntó pensando que la latina ya estaba fuera del alcance auditivo.
"Creo que me quiere" dijo Rachel y Brittany corrió a abrazarla contenta.
"Te felicito" dijo la rubia y al darse vuelta Santana estaba mirando a Rachel.
"No lo creas. Lo hago" dijo antes de volver a salir de la habitación.
"Tienes que sacarte de la cabeza de que va a volver a huir" dijo Brittany. "Finn ya no está"
"Daría lo que fuera por no volver a escuchar ese nombre" dijo la policía y Brittany sonrió.
"Lamentablemente es una parte de nuestra vida" dijo saliendo de la habitación.
Rachel se sentó en el piso, esperando quedarse sola y pensar.
Extrañamente, solo le dolía pensar que Santana se pudiera volver a marchar.
Cuando la latina volvió esa noche, Rachel esperó que las dos estuvieran listas para irse a dormir cuando...
"¿Quieres que le demos, a esto que hay entre nosotras, una oportunidad?" preguntó Rachel mirando a Santana esperando una respuesta.
"Por fin" dijo la latina caminando hacia ella.
Rachel, decidió que Santana fuera la primera en inclinarse al besarse y cuando lo hizo, la policía tomó el control y dirigió el beso hasta que las dos se quedaron sin aire.
"Guau" dijo Santana. "Me había olvidado que eras la persona que mejor besaba en la secundaria."
"Calláte" dijo Rachel poniéndose colorada, pero besando de nuevo a la latina, mientras caían en la cama.
Meses después, Francisco fue quien les preguntó que estaban haciendo, cuando sin querer las descubrió haciendo el amor. Y como no entendía, demasiado, empezó a preguntar.
"Lo siento" dijo Rachel saliendo de encima de Santana
"No entiendo que hace tan temprano en la casa" dijo la latina tirándose algo de ropa encima.
"Ya vamos a solucionarlo" dijo la diva, ya semi vestida.
"Si" dijo Santana besando a Rachel antes de ir a intentar explicarle a su hijo lo que había visto.
Al fondo de su mente, pensaba que suerte la suya, ya que con Rachel, habían cruzado el límite sexual unos días atrás, por primera vez.
El niño tomó con placer la novedad de que Rachel y Santana ahora eran una pareja, ya que muchos le preguntaban quien era su papá y el realmente no consideraba a Finn su papá, y alguna que otra vez había confesado que tenía dos madres, aunque nunca al frente de Santana.
Fue en un otoño, de esos en los que apenas comienzan enamoran, porque el amarillo de sus ojos aparecía hipnotizador, que Rachel volvió a la casa, después de un día cansador en la academia de policía.
Fue cuando se encontró con que Francisco había salido con sus padres y Santana había preparado la cena, contenta porque iban a estar solas, que decidió que ya dos años sin Finn era suficiente.
Cuando bajó, después de darse un baño y cambiarse de ropa, Santana la esperaba para comer y se sentó a su lado.
Nunca habían logrado sentarse frente a frente, ni aún en esos momentos en que la etiqueta las obligara, Santana necesitaba sentir que tenía a Rachel al lado.
"¿Qué pasa?" preguntó la latina mirando a la policía, quien mostraba algo raro en su mirada.
"Nada" dijo Rachel agarrando una mano de Santana
"De acuerdo" dijo la latina, quien continuó comiendo tranquila.
"¿San?" preguntó la diva, mientras la latina masticaba y la miraba, masticaba y la miraba. Esa era otra forma de Santana de demostrar que estaba intentando confiar, pero sus miedos eran muchos.
"¿Mmm?"
"¿Sabes que te amo?"
"Me lo dijiste un par de veces" dijo la latina, quizás Rachel quería terminar con ella, ya que dos años después Santana todavía no podía encontrar la forma de decirle lo que sentía. Cada vez que lo intentaba, esas dos palabras traían cientos de recuerdos que la latina pensaba superados. Su psicóloga, le había dicho que era normal, y que dejara que esos recuerdos fluyan porque necesitaban no quedarse estancados. Santana, un día, había llegado a la revelación, de que incluso había dicho esas dos palabras los primeros meses de su cautiverio, intentando así atraer a Rachel a su lado.
"Sé que te cuesta decírmelo y por eso nunca hice el esfuerzo ni te presioné para que me lo digas. Sé que si te sientes bien, algún día me lo vas a decir" dijo Rachel tratando de encontrar las palabras, mientras miraba fijamente a la latina.
Santana, mientras tanto, pensaba en sus compañeras de trabajo (había conseguido un trabajo en una oficina, cerca de la escuela de Francisco y eran todas mujeres. Santana era la única que tenía una relación estable con una persona de su mismo sexo y cuando las mujeres le preguntaban si ya se lo habían dicho, y la latina respondía que no, ellas le decían que quizás Rachel podría salir a buscar ese sentimiento en otro lado.
"Pero...no sé como decir esto...¿te casarías conmigo?" preguntó mirándo de frente a la latina y sacando una cajita con un enorme anillo, que Santana observó con la boca abierta.
"¿Me estás engañando?" preguntó Santana
"No, ¿de dónde sacas eso?" dijo Rachel
"A Mary, de mi trabajo, el ex novio le pidió casamiento para que ella no se diera cuenta de que la engañaba."
"San..."
"A Berta, de mi trabajo, el marido le regalaba joyas cada vez que volvía de ver a la amante"
"San..."
"¿Qué?"
"No te estoy engañando y no sé de que forma más probarte que yo no quiero jugar ni con tu corazón, ni con tu cuerpo ni lastimarte ni a ti ni a Francisco. Solo te quiero en mi vida."
"¿Solo eso?"
"Solo eso" dijo Rachel dejando la cajita con el anillo en la mesa y levantándose
"¿A dónde vas?" preguntó Santana preocupada
"A dar una vuelta."
"Rachel..."
"¿Qué?"
"Te amo" dijo Santana y la policía se largó a llorar ahí, al frente de ella, llevándose las manos a su rostro y agachándose porque, a pesar de todo, en algún lado de su cuerpo habían quedado las cicatrices de 9 años de búsqueda por la Nación. De pesadillas con distintas temáticas. De Santanas vistas en cualquier parte y sobre todo, de Santana huyendo de su cama antes de que todo eso sucediera.
Santana descansaba en la cama del hotel al que habían ido de Luna de Miel. No sabía como comportarse ahora, solo quería sentir a Rachel a su lado.
A veces, algún recuerdo de Finn cruzaba por su mente, y sonreía pensando que él estaría hirviendo de furia en el infierno por lo que le hizo.
Y ella, a pesar de su cuerpo, golpeado, había encontrado una forma de curarlo.
Era un sentimiento que la estuvo siguiendo durante 9 años, por rutas que quizás nunca hubiera recorrido, pero que la encontró justo cuando veía cerca su final y la salvó.
Era un sentimiento que solo generaba, Rachel Berry.
No supo donde estaba cuando se despertó, pero no había miedo dentro de ella. A su lado, Rachel Berry dormía desnuda, con una mano sobre su estómago. Santana sonrió, porque no se sentía mareada ni nada. Se acercó más a la policía y la abrazó.
Esta vez, solo huiría hacia sus brazos.
Hola!
¿Cómo están?
La terminé! Lo sé, lo sé, el final no es gran cosa, pero la verdad, lo hice y lo rehice tantas veces y me costó tanto como continuar esta historia.
Disculpen la demora con subir este último capítulo.
En sí, la historia me encantó, pero como dije aquella vez que la di por suspendida, me costaba mucho continuarla.
Espero que este final, les haya gustado.
A mi por lo menos me deja la satisfacción de que la terminé. No me gustaba la idea de que quedara suspendida.
Gracias por las reviews, favorites y alerts y por acompañarme y soportarme por el tiempo que me costó subir cada capítulo.
Saludos!
Lore.
