¡La primera publicación del año! :D ¡Feliz Año Nuevo a todos! Espero que cumplan sus objetivos y que sea un mejor año venidero.

Estuvo y pasó el año y sigo sin tener los derechos de Harry Potter. Espero tener más suerte para el siguiente.

Un Secreto de Tres

Por:

PukitChan

16. Conspiración: Verdades Encubiertas


¿EL HÉROE DEL MUNDO MÁGICO ES EN REALIDAD UN TRAIDOR?

Las preguntas qué ahora todos nos hacemos son, ¿es en verdad Harry Potter un héroe o todos estos años se ha estado burlando de nosotros con gran habilidad…?


LOS FALSOS MATRIMONIOS MÁS FAMOSOS

«Nos hemos llevado una enorme decepción cuando nos enteramos. Todos nosotros admirábamos a Harry Potter por lo que supuestamente había hecho en el pasado. Ahora todo eso quedó en el pasado.»

Ésa ha sido la declaración que nos ha concedido uno de los más antiguos seguidores de Harry Potter cuando se descubrió que el famoso niño-que-vivió en realidad toda su vida ha sido una mentira. El tener un matrimonio por conveniencia no es algo nuevo: Los Sagrados Veintiocho*aún suelen mantener uniones de este tipo en su búsqueda de mantener su linaje mágico; no es de sorprender entonces que la familia Malfoy esté implicado en este escándalo…


LOS WEASLEY Y LOS GREENGRASS SE NIEGAN A DECLARAR

Ante el inusitado escándalo, las familias implicadas se han negado a mantener alguna clase de conversación con los medios, llegando a amenazar inclusive. ¿Será que todo esto estaba planeado? ¿O quizá sea otro engaño del supuesto Mago que derrotó al-que-no-debe-ser-nombrado…?


¿ES CULPA DE UN MORTÍFAGO?

En mi opinión todo era demasiado convincente de parte del matrimonio Potter. Recordemos que Malfoy fue un Mortífago y por mucho que haya sido indultado, sigue tiendo una cicatriz de la marca. ¿No será más bien esto un plan en afán de venganza por la muerte violenta, pero inesperada, de Lucius Malfoy? No sería la primera vez que se seduce a alguien sin su permiso…


EL AHIJADO DE POTTER LO CONFIESA TODO

Uno de nuestros corresponsales fue advertido de la presencia de los Potter en la mansión Malfoy la noche de Navidad. Como su deber, acudió al llamado y fue ahí donde obtuvo una exclusiva entrevista con el ahijado de Harry Potter: Ted Lupin, quien confesó para nuestro corresponsal las siguientes palabras:

«Por supuesto que lo sabía, todos los sabíamos, pero estábamos tratando de mantener al mínimo el asunto. Sé que es tiene algunos años, y también que tener hijos para continuar con la línea era la apuesta más segura […] dicen que se quieren…»


Scorpius Malfoy agachó la cabeza, sin poder creer todo lo que se presentaba a sus pies. ¡Un reportero! ¡Sólo había sido eso, Salazar Bendito! ¿Cómo todas esas absurdas mentiras se habían colado a todas las publicaciones existentes en el mundo mágico? Además ni siquiera sabían si aquello era verdad…

—¡Astoria!

—¡Esto es ridículo, Draco! ¡No me importaba! Pero… ¡Esto es una humillación pública! ¿Sabes lo que deben estar pensando mis…?

No alcanzó a escuchar más. Una puerta se azotó violentamente impidiéndole a Scorpius seguir pendiente de aquella discusión que lo dejó helado: en sus once años nunca había escuchado a sus padres alzar la voz de tal modo y ahora…

—¿Scorpius? ¿Estás ahí?

No fue el escuchar su nombre, sino la voz que lo llamaba lo que le hizo levantar el rostro y buscar de inmediato la chimenea más cercana: reconocería en cualquier lugar aquel tono. Se agachó y se acomodó para ver la chimenea con atención, dándose cuenta del rostro de su amigo ahí.

—¡Albus! ¿Pero cómo…?

—¡Shhh! —exclamó rápidamente—. ¿Cómo está todo por allá? —preguntó entre susurros.

—No muy bien —dijo decaído, mordiendo su labio inferior—. Es… ¿nuestra culpa, Al?

El chico de ojos verdes estaba a punto de responderle cuando fue empujando de la chimenea y en su lugar apareció el vago rostro familiar de alguien más.

—¡Claro que es su culpa, idiotas! ¡De ustedes y del estúpido de Ted!

—¡James, largo!

—¡Ustedes dos…! —gruñó James, intercambiando su mirada entre la chimenea y su hermano menor—. ¿De quién fue la brillante idea de llamar a los del Profeta? ¡Cuando escuché anoche que decían que seríamos la primera plana no los tomé enserio!

Scorpius frunció el ceño ante el Gryffindor. Su relación con James Potter no era precisamente lo que uno llamaría estrecha, pero no es que se llevaran mal. De vez en cuando intercambiaban palabras, pero sobre todo partidas de ajedrez.

—¡¿Crees que nosotros planeamos que en el Profeta aparecieran cosas como que nuestros padres están juntos?! —gruñó Scorpius. Al instante, los rostros de ambos hermanos aparecieron en la chimenea, apretándose el uno al otro.

—¡Son Slytherin! ¡Siempre planean algo!

—¡Eso es idiota, James!

—¡Como lo es que nuestros padres estén enamorados!

El silencio que llegó a ambas habitaciones fue abrumador. Los tres chicos intercambiaron miradas incómodas pues, aunque no lo dijeran en voz alta, les era imposible negar del todo aquellas palabras. Había algo, una simple intuición que les decía que Ted no había estado jugando cuando soltó aquellas palabras. Pero era doloroso, extraño e incómodo imaginar que todo ese tiempo sus padres habían mentido. ¿Desde cuándo? ¿Por qué…? Todas esas dudas que surgían y hacían sentir rabia e incredulidad en sus cuerpos.

—Son unos idiotas —confirmó James una vez más, escupiendo cada palabra—. Si ustedes no…

Pero Scorpius no alcanzó a escuchar la frase de James Potter, pues tanto él como su hermano desaparecieron de la chimenea, siendo arrastrados por Ginny, quien no tuvo reparo en quitarlos de ahí a la fuerza.

—¡Mamá, rayos! —gritó James, sobándose la espalda.

—¿Mamá…? —Albus se encogió en sí mismo cuando notó que Ginny Potter los miraba fijamente. Había algo en el semblante triste pero decidido de su madre que los hizo estremecerse. Sujeta de su mano, Lily también los miraba con rastro de lágrimas en sus ojos.

—Pasaran la noche en la Madriguera —exclamó con un tono de voz que no admitía replica—. Su abuela ahora mismo los está esperando. Irán por la Red Flu.

Ginny lo decía todo tan rápido y tan claro que sus hijos simplemente asintieron. Antes de desaparecer en la chimenea, siendo James el último en hacerlo, le pareció ver el rostro enfadado de su padre al bajar las escaleras.

oOoOoOo


Si alguien le hubiera dicho que aquella tarde recibiría esa lechuza, Ginny Potter probablemente se habría negado con la cabeza reiteradas veces y después, simplemente reiría. Sin embargo, ahí estaba ella, sentada en uno de los extensos jardines de Malfoy Manor compartiendo un té con Astoria Malfoy.

No decían nada y tampoco se miraban. Su visión parecía haberse limitado a apreciar los jardines, los rosales, el perfecto canto suave y dulce de las aves que rondaban en los árboles. Y, si alguien que no las conociera viera ese escenario, diría que su complicidad iba más allá que el de dos amigas casuales.

—Lo sabía —murmuró al fin Astoria, bajando la taza de té para colocarla sobre el pequeño plato. Una sonrisa preciosa se dibujó en sus labios, lo que le permitió a Ginny apreciar a aquella mujer que también era madre—. Es decir, no sé cómo, pero sabía que Draco estaba con alguien más.

—Intuición femenina —comentó Ginny casualmente, parpadeando lentamente—. Mi madre dice que es la mejor herramienta que tenemos.

Astoria la miró con curiosidad. La chica pelirroja que estaba frente a ella tenía un semblante claro de desdicha, pero incluso en medio de esa soledad, Ginny no dejaba de ser hermosa.

—Tú también lo sabías —afirmó Astoria.

—Lo presentía. No sabía con quién… pero creía que era una mujer, no precisamente Draco. Aunque en realidad, no es tan sorprendente, ¿o sí?

La Slytherin tuvo que coincidir con Ginny en eso. En retrospectiva aquello no debería ser tan sorprendente. Sí, doloroso, pero definitivamente era más una conclusión lógica.

—Harry me engañó con Draco Malfoy —murmuró en un suspiro titubeante. Agachó la mirada lentamente y por un instante, su visión se nubló. Todo, la mesa, las elegantes tazas, el jardín, se volvieran imágenes borrosas que se distorsionaron aún más cuando gotas de agua tibia corrieron por sus mejillas y le hicieron temblar los labios cuando le llegó un gusto a sal. ¿Estaba llorando? ¿Valía la pena llorar? Ginny Potter era una chica orgullosamente Gryffindor, valiente y, sobre todo, siempre dispuesta a enfrentar lo que estuviera enfrente. Pero ahora lloraba. ¡Frente a Astoria Malfoy! ¡Pero qué humillación era ésa!

Por su parte, Astoria se limitó a terminar el té sin incomodarse, pero sin tampoco hacer nada para aliviar las lágrimas de la pelirroja. Ella había sido criada en una familia donde controlar sus emociones era importante; mantenerse digno era un código no escrito pero practicado por los miembros de la casa Slytherin. E imaginarse llorando por algo así no se le hacía ridículo… simplemente iba en contra de su personalidad, aunque eso, claro, no le impedía sentir que alguien le estuviera destrozando el alma por dentro.

—¿Recuerdas… lo que pasó en el aula de pociones?

Ginny se encogió de hombros, riendo inesperadamente a través de sus lágrimas. Los dulces recuerdos de antaño llegaron a su mente tan rápido que no pudo reprimirlos y encontrar la ternura y dulzura amarga en esa situación.

—Por supuesto —murmuró la pelirroja, tomando el pañuelo que Astoria le ofrecía para secar sus lágrimas—. Estabas en tercer año y yo en cuarto. Fue el momento del intercambio de clases. Harry y Draco estaban peleando en el pasillo y los castigaron.

—Fue culpa de Harry —exclamó Astoria con una risa.

—Y yo culpe a Draco —recordó Ginny—. Las dos nos miramos con tanta ira. No era nuestra pelea y no éramos nada de ellos, pero ahí estábamos la dos defendiéndolos, aunque ni siquiera estaban presentes.

—Ellos nunca supieron que ese día nos habíamos declarado una silenciosa guerra por las personas que nos gustaban.

Ginny terminó de limpiar su rostro y se descubrió sonriendo tan sinceramente que el dolor parecía haber menguado. Es decir, sabía que nunca se iría y ese era apenas el inicio de los problemas. Pero era extraño pensar que la chiquilla de Slytherin a quien había detestado por proteger a Malfoy era ahora quien le tendía la mano y le ofrecía un mudo consuelo para el dolor que sólo comprendían ellas dos.

—¿Por qué no lo impediste, Ginevra? —preguntó susurrante—. Sabías lo que pasaba y no lo dijiste, nunca trataste de impedir que Harry detuviera su… aventura.

La pelirroja se mordió el labio inferior y acarició su cabello, como siempre que lo hacía cada vez que tocaba en su mente aquel tema.

—Porque vimos lo mismo, Astoria. Vimos la pasión, la alegría… lo vi estar vivo una vez más. Tal vez los demás piensen que Harry fue egoísta al hacer lo que hizo, pero…

—…ninguno lo fue —completó Astoria. Sonrió y colocó su mano encima de la Ginny, comprendiendo sus palabras—. Estaban tan preocupados por su familia que no les importó estar lejos de quien amaban…

oOoOoOo


Probablemente si las protecciones no le hubieran cedido el paso a ellos, en ese momento Harry no tendría ganas de enfrentarlos. Pero, desde que esa mañana anterior vio desaparecer ante sus ojos el reportero del Profeta, sabía que lo que ignoró durante seis años caería a él de golpe, justo como la voz que ahora le exigía, no una explicación, sino una forma de reparar el falso daño.

—¡Harry! Los malditos del Profeta esta vez han caído muy bajo. ¡Deberíamos hacer algo! ¡Te están acusado de infiel con… Malfoy!

Ah, qué irónico se escuchaba eso en la boca de Ron. Su mejor amigo y cuñado estaba recorriendo en círculos la habitación, maldiciendo por lo bajo mientras agitaba entre sus manos los artículos no sólo del Profeta, sino de todas las publicaciones que habían decidido tomar entre sus manos aquella información.

—Es verdad, Harry —proclamó Hermione—. Inclusive el mismo Ministerio puede intervenir, y obligarlos a pedirte una disculpa públicamente.

Potter se encogió de hombros, sin mirar a ninguno de sus amigos. Estaba bastante cómodo sentado en el sofá, al tiempo que decidía qué era lo mejor que debía hacer. Al menos, tenía una absurda sensación de gusto al comprobar que la chica no había descubierto nunca su plan, tal como se había propuesto desde un inicio.

—¿Para qué? —soltó al fin Harry.

—¡¿Cómo que para qué, compañero?! ¡Ya sé que esos idiotas siempre se andan con mentiras, pero esto es ridículo! No puedes dejar que comentarios así andes circulando, sobre todo por Ginny y…

—Ron, Hermione —Harry levantó la vista y se concentró en los ojos de sus amigos. Tragó saliva y de inmediato supo que aquello definitivamente no iba a ser fácil. Pero, ¿qué cosa lo había sido? —. La mayoría de las cosas que están publicadas ahí son estupideces pero… algo así es real.

—¿Eh? —se escuchó la voz desconcertada de Ron. Hermione se limitó a guardar silencio, aunque su expresión revelaba que había comenzando a comprender las cosas.

—No todo es falso. Yo… estuve saliendo a escondidas con Draco Malfoy.

Entonces, ¿era así como sonaban esas palabras dichas en voz alta?

oOoOoOo


El lejano rasgueó que escuchaba no parecía ser lo suficientemente fuerte como para molestar a alguien, sin embargo, era lo único en lo que él podía enfocarse. Estaba sentado con la cabeza gacha, observando el descuidado andar de la mujer rubia que en ese momento se hincaba frente a él con una sonrisa y le ofrecía mudamente té.

—Te surgió lo Gryffindor. El profesor Lupin pertenecía a esa casa.

Teddy parpadeó varias veces y abrió la boca, pero no dijo nada, lo cual pareció extender la sonrisa que Luna le mostraba en esos momentos. Sin moverse ninguno de su posición, Ted, quien había estado orgulloso de pertenecer a la casa Hufflepuff, le dedicó un pensamiento a su padre. Sabía que ellos habían dado su vida por poder ofrecer algo mejor para él, sin embargo, escuchaba más comentarios acerca de lo mucho que se parecía a su madre por su habilidad para transformarse.

—Arruiné todo, Luna —murmuró, martirizándose—. ¡Por mi culpa, la familia de mi padrino y los Malfoy…!

La Ravenclaw colocó un dedo en los labios del chico para callarlo. Ella negó con la cabeza varias veces y lo rodeó en sus brazos con tanta ternura, como sólo podría hacerlo alguien que le quisiera en demasía. Como solía hacerlo Harry.

—Es bastante divertido —dijo ella, con ese tono de voz soñador—. Ellos sabían que tarde o temprano esto tenía que ocurrir.

—¡Pero no de esta forma! —reclamó Teddy, enterrando su hombro en el rostro de Luna.

—Creo que es mejor así.

—¿De qué manera?

—Es mejor sólo un golpe que una lenta tortura. Además, ¿has visto cómo se miran? —añadió riendo—. ¡Hay que estar completamente ciego para ignorar esa clase de miradas!

Ted levantó la vista, observando la mirada tierna de Luna.

—Pero ¿y sus familias…?

—¿Qué con ellas…?

—Es decir… —titubeó—, nunca serán lo mismo.

—Nunca nada es lo mismo. Además, ¿dejarán de ser los hijos de Harry y la mujer que fue su esposa por esto?¿Tú dejaste de ser su ahijado cuando lo descubriste? —ella negó—. Hay lazos que no se rompen.

—Odiarán a Harry —sentenció él.

—Es probable que lo hagan ahora, pero no siempre. Además, el amor que tiene Harry por su familia, no es algo malo… como tampoco lo fue enamorarse de Draco.

oOoOoOo


Si se ponía a pesar con detenimiento, ese debería ser el último lugar donde debería estar. Pero, cuando toda la fuerza de sus decisiones lo golpeó directamente, ése fue el único refugio al que se le ocurrió ir. Bastante ridículo porque, en vida, Lucius Malfoy habría desheredado a Draco si hubiera sabido que su hijo salía con Harry Potter.

—Hola, padre —susurró Draco. La nieve que cubría el mausoleo apenas revelaba la magnificencia de éste—. Hace mucho que no vengo a visitarte, específicamente seis años, ¿verdad? Madre y Scorpius vienen más seguido.

Como era lógico, no recibió respuesta más que el congelante viento que golpeó sus mejillas sonrojadas cuando comenzó a nevar.

—Sólo para que te enteres, salí con Harry Potter a escondidas. Durante seis años. Hace dos meses que terminamos esa relación, pero nos volvimos a acostar en un arranque descontrolado, estando nuestras familias en la mansión —levantó una ceja, y continuó—. ¿Es suficientemente vergonzoso, padre? El haberme metido con un mestizo, por Merlín, ¡con Harry Potter! —comenzó a reírse en voz alta y continuó, con la voz cargada de rabia y frustración—. Ahora el apellido Malfoy es nuevamente el hazmerreír de Londres, padre. Ahí está lo tanto esperabas de mi, el perfecto plan para tu hijo. ¿Conseguiste de mi lo que deseabas, padre…? Porque te quiero, pero eso no me impide sentir rencor contra ti…

Apretó sus manos. ¿Qué ganaba diciendo eso en voz alta, frente a esa tumba?

—Debes saber, que Lucius te amaba. Siempre fuiste su mayor orgullo. Pero, al igual que todos, él también cometió errores, Draco. Errores que sólo podíamos perdonar nosotros, que somos quienes lo conocimos de verdad.

—¿Lo estás justificando, madre?

Narcissa avanzó lentamente, dejando que sus huellas quedaran marcadas en la nieve. Como suponía, estaría ahí, lejos de todo es escándalo que parecía aumentar a cada segundo.

—Claro que no —respondió.

—Odié tanto a Potter cuando por él, padre fue mandado a Azkaban.

—Pero el odio no dura para siempre, Draco —exclamó, clavando sus ojos en la nuca de su hijo—. Lo sabes, ¿no es así? No estaba en tu destino odiar a Potter.

—¿Cómo sabes eso?

—Lucius hizo muchas cosas que, ante los ojos de los demás, incluso de ti, pueden parecer imperdonables. Pero yo sé que todo eso lo hizo por amor a nuestra familia. Sacrifico a su familia para protegerla… y la prueba más clara es que nosotros seguimos vivos.

—No entiendo —susurró Malfoy.

—Te pareces mucho a Lucius, Draco —observó como la mano del rubio se tocaba la mano, donde estaba la cicatriz de la marca Tenebrosa—. Pero no por las razones que piensas… él, al igual que tú, amaba en demasía.

Draco comenzó a reírse vagamente, notando cómo Narcissa se posaba a un lado de él y dejaba caer un ramo de rosas blancas sobre la tumba de su difunto marido.

—¿No me vas a juzgar, madre?

—¿Tengo el derecho…? Te conozco hijo y sé que… sólo hubieras aceptado ello, si amaras. Yo creo que Potter y tú… lo hacen.

—No es de la forma que esperaba —murmuró. Luego, bajó la mirada y añadió—: pero es lo que ocurrió.

—Scorpius y Astoria…

—…lo entenderán —musitó, quitando un poco de la nieve para poder apreciar el nombre de su esposo, grabado en letras de oro—. Porque tú perdonaste a Lucius de haber hecho cosas peores. No eres mejor ni peor que él, Draco. Sólo eres una persona enamorada.

Draco rió sin alegría.

—Yo no quería enamorarme.

—Lo sé.

oOoOoOo


EL QUISQUILLOSO

HARRY POTTER Y DRACO MALFOY NOS CUENTAN SU VERSIÓN

¡Conoce todo sobre los Diminkos!

oOoOoOo


*Los "Sagrados Veintiocho" son las familias que se consideraban ser de sangre pura en su totalidad. Culpen a Pottermore por esa información.

Autora al habla:

¡Pues sí, así es la fama para nuestros caballeros! Pobres. JAJAJAJA. Ya, en serio. ¡No puedo creer que ya esté la historia en el capítulo 16! Y sigo tecleando. Según mi documento de Word, ya pasé las 100 páginas. ¡RAYOS! XD Espero que el capítulo haya sido de su agrado.

Muchas gracias a Guest, Adrienne Lupin, Violet Strawberry, por los comentarios del capítulo pasado. ¡Gracias también a Acantha-27, que mientras publico esto me ha dejado algunos reviews ahora que ha comenzado a leer la historia!

Lamento la falta de respuesta de los últimos comentarios, lo haré en lo más breve posible. ¡Besos y abrazos de inicios de año!