Antes que nada, un millón de gracias a todos los que han leído la historia y los reviews que me dejaron, me puso muy contenta saber que les gusto un poquito aunque sea!
En segundo lugar quiero aclarar que por un despiste de novata no agregué es disclaimer a la versión terminada que subí del primer capi, asique pues lo hago ahora: Esta más que claro que los personajes principales pertenecen a la asombrosa escritora Estephenie Meyer, yo solo me puse a imaginar y termine escribiendo esta historia, o sea que solo la trama de la historia y algunos personajes secundarios son míos.
Aclarado estos dos puntos importantísimos, aquí está el segundo capi listo para ser leído! Espero lo disfrute y dejen un review con su opinión sobre mi humilde aporte.
…...
Capítulo dos: La tan esperada fiesta.
Después de darme un merecido baño de esponja y burbujas, que duró casi una hora, me dirigí a mi espaciosa habitación para prepararme para la fiesta, para la que cada vez faltaba menos…
Mientras rebuscaba en mi tocador todos lo necesario para peinarme y maquillarme (porque había nacido con la incomparable habilidad para estas destrezas femeninas que muchas mujeres encuentran totalmente aterradoras) no podía quitarme de la cabeza la pequeña pero incómoda situación que viví con Peter esa misma mañana. Ni tampoco podía dejar pasar el hecho de que mamá no hubiera regañado al muchacho por haber sido un poco grosero conmigo. No es que no me hubiera gustado, pero de todas maneras tampoco se me quitaba de la cabeza que mi padre había estado compartiendo muchísimas tardes hablando con el Señor Johnson dentro de su despacho. Mucho más de lo normal para un par de viejos amigos en mi opinión. Ese sexto sentido tirando las señales de alarma de nuevo a mi ajetreada cabeza. Decidí no darle importancia por ahora, no es que afectara en absoluto las amistades de mi padre, así que ¿para qué preocuparme por nada? De igual manera tenía que apresurarme si quería estar lista a tiempo, contando con que mi madre y Anny pudieran ellas solas con todo, porque siempre me pedían ayuda, sobre todo Anny con su peinado y a mí no se me daba demasiado bien, pero superaba a mi madre de lejos así es que yo era la ayudanta de todo el mundo al parecer!
Comencé con mi peinado, como el vestido mostraba parte de mi espalda decidí hacerme un recogido prolijo pero con algunos mechones cayendo desde la parte trasera de mis orejas y mi nuca, con torzadas elegantemente sujetas y brillantes en mis pequeñas orejas, eso iba a darle el impacto correcto a mi hermoso vestido, porque si había algo en lo que tenía talento, la moda, la ropa y las posibles combinaciones me tenían loca, siempre había a mi alrededor alguna revista de alta costura parisina a la que ella le había echado el ojo.
Me maquillé con los nuevos tonos de rosa que había comprado con mamá hacia tres días de camino a casa cuando pasamos por el pueblo, polvo en la cara, labios rosa intenso, y mis uñas prolijamente pintadas del mismo color que mis finos labios, rematé con un poco de pintura para pestañas y un toque de colorete en los pómulos para realzar la forma de mi cara. Me miré complacida al espejo y sonreí un poco pagada de mi misma. Tenía el presentimiento de que esta noche iba a ser determinante para mi vida, y esa vocecita de nuevo apareció diciendo que también podría determinar mi vida para mal. Ello me deprimió un poco. - Pero que pesimista Dios mío. Es la noche más perfecta de mi vida y no voy a permitirle a nadie, ni a mí misma, que la arruine.
Proseguí a ponerme mi vestido sacándolo cuidadosamente de su funda en la que estaba guardado en el armario, y lo contemplé por un momento y de vuelta esta asquerosa e incómoda sensación de estar en el vacío me invade, pero ahora es menos tormentosa que en el baño, o tal vez ya sé lo que esperar así que estuve más tranquila.
En esta oportunidad me vi a mi misma toda desarreglada y llorando en los pies de la escalera de mi casa con los brazos alrededor de mis piernas, y podía escuchar las risas y la música en el exterior mientras un hombre de traje negro se alejaba hacia la fiesta con total soltura y tranquilo andar.
Y volví en mí. - ¿Pero qué demonios es esto que me sucede? Por favor necesito que se detenga, esto no tiene ni ton ni son. ¿Cómo hago que deje de suceder? Piensa Alice, piensa. Podría decírselo a alguien, claro seguro todos saldrán corriendo y te pondrán la camisa de fuerza. No sé qué hacer, pero no se cuanto más aguantaré ocultando esto.
Como hice la última vez, respiré hondo un par de veces y seguí con lo mío sin darle mayor importancia, ya encontraría alguna manera de lidiar con eso después.
Volví a coger mi vestido, porque al parecer lo había dejado instintivamente sobre la cama mientras había tenido esa extraña visión, y me lo puse, lo abroche bien y retoqué mi maquillaje. Lo último que me puse fue mi perfume nuevo, que estrenaría esta noche. Olía a fresias, mi aroma preferido en el mundo.
Mientras me estaba poniendo el perfume, me di cuenta de que había alguien en la puerta de mi cuarto. Me di la vuelta y me encontré con Anny. Estaba de lo más coqueta con su vestido, que le llegaba hasta las rodillas y era blanco con florcitas rojas muy delicadas por todas partes, impecables zapatos de charol negros brillantes y medias soquetes blancas para no desentonar. Me miraba con los ojos muy muy abiertos y yo no lograba adivinar el porqué de esa mirada.
- ¿Qué pasa, preciosa? ¿Necesitas ayuda?- como no contestaba volví a preguntar - ¿Te encuentras bien, pequeña?
- Sssi, si perdón. Es que casi no te reconozco así vestida, pareces una de mis muñecas! - dijo, sonriendo levemente.
- Jajajajajaja gracias Anny. Tu también estás muy hermosa - le dije con una enorme sonrisa.
- Alice, ¿me podrías peinar por favor? Mama no ha tenido mucha suerte - pidió - y creo que si termina con su peinado para dentro de media hora más alcanzara a comer el postre en la fiesta - agregó entre susurros y risitas.
- Por supuesto, Anny. Es más, todavía no me he puesto los guantes porque te estaba esperando
Después de eso, la peiné prolijamente con una elegante coleta en el costado y le formé unos bucles muy ondeados y originales. Quedó encantada con su peinado y se marchó corriendo para enseñárselo a papá, que ya estaba en el porche de casa, esperando a que llegara algún invitado.
Me coloqué los guantes de satén blancos y mis hermosos zapatos nuevos, del mismo color que los guantes, y esperé en mi cuarto a que llegara más gente para hacer mi entrada a la fiesta un poco más dramática.
Cuando escuché que había más bullicio, fui hacia las escaleras y, cuando todos notaron mi presencia, comencé a bajarlas grácilmente, como si flotara, al compás de la tranquila música. Todos comenzaron a aplaudir mientras se les ponían los ojos como platos, tanto a los hombres como a las mujeres y cuando llegue al patio todos hicieron una fila para saludarme y entregarme un obsequio.
El primero en saludarme fue uno de los amigos de mi padre, Richard Laconte, un hombre sin familia ni hijos, de unos 40 años, buen porte y estado físico para su edad, pero sus ojos me decían cosas totalmente diferentes a las felicitaciones que expresaba su boca. No pude evitar notar que me miraba los senos y faltaba poco para que se relamiera. - Por Dios, que asco. - Gracias a Dios, la tortura terminó pronto, porque todavía quedaba todo el mundo por saludar, así que tras una mirada cargada de odio por parte de mi padre, se alejó y comenzó a servirse un gran plato de comida mientras se dirigía a charlar con mi tía Renata.
Los segundos en felicitarme fueron los Johnson. Estaba toda la familia. Charles y Lorain y sus dos hijos; Joseph y Peter. Éste ultimo me miró de arriba abajo, se tocó la boca seductoramente y me guiñó un ojo mientras decía:
- Alice preciosa, feliz cumpleaños. Debo decirte que estás despampanante esta noche, y que me has dejado completamente sin aliento.
- Muchísimas gracias por haber venido. - dije notando que algo había cambiado en su mirada. Ya no era puro deseo. ¿Qué era? Era una mirada más… dulce, podría decir…
Y tras muchos halagos y agradecimientos siguió avanzando la fila.
Cuando hube terminado de recibir apropiadamente a todos mis invitados, me dirigí hacia donde se encontraban mis amigas, Sharon Morgan y Violet Spencer y comenzamos a bailar y a reírnos de tonteras de las que hablábamos. - Ay por Dios esto es el sueñoooooo! Lo estoy viendo exactamente igual!
- Joder!
- ¿Qué te pasa, Alice?
- Esto… Nada, nada. Es que he pisado mal y me he torcido un poco el tobillo. Eso todo, tranquilas.
- Que la princesa se ha lastimado su tobillo? - dijo una voz a mis espaldas. No voy a mentir. Era la voz que más ganas tenía de oír.
- Ah! No es nada Peter, de verdad estoy bien - dije medio ahogada mientras mis amigas se ponían coloradas de solo verlo cerca y se reían nerviosas.
- No, no, no. Eso puede ser peligroso. Deja que te coja y te lleve a una silla, para que puedas sentarte y descansar el pie.
Y con una increíble rapidez, me levantó en vuelo como si fuera una pluma y me dejó suavemente en una silla que había al costado lateral del patio, donde aparentemente nadie nos estaba prestando atención. Levantó cuidadosamente mi vestido y con sus tibias manos tomó mi pequeño pie. Mientras lo masajeaba no dejaba de mirarme y de nuevo noté ese deseo en sus ojos. Cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando fijamente, se aclaró la garganta y dijo:
- La verdad es que no me sorprende que te hayas lastimado, linda. Estos zapatos que llevas son imposibles de montar!
- Jajajajaja. No seas tan hombre, por favor!- Exclamé, y ambos nos pusimos a reír. - Que son tan cómodos como tus mocasines!
- No creo que eso sea verdad. Pero, ¿sabes una cosa? En el tiempo que nos conocemos, nunca me había fijado en lo preciosa que te ves cuando sonríes.
Y ahí es donde morí. Bueno, no literalmente, pero de mi boca no salía nada! - Respóndele algo Alice, por favor! Nada…- Eh… si... bueno... muchas gracias… tus ojos lucen especialmente azules esta noche- dije, bajando la vista al suelo, poniéndome roja como un tomate.
De repente, él tomó mi cara en sus manos y me besó tiernamente, como jamás nadie lo había hecho. Literalmente porque nunca nadie me había besado en mi vida. Sentí esos suaves labios sobre los míos, presionando y moviéndolos sutilmente y despacio hasta que después de unos gloriosos segundos se alejó y me sonrió radiante. Yo me quede ahí, medio catatónica, sin poder moverme y sin que saliera ningún sonido de mi boca…
En ese momento, como salida de la nada, apareció mi madre a recordarme que tenía que ir al baño, por mi reciente situación de mujer. Menos mal que no vio nada, porque no quiero ni imaginarme lo que hubiera pasado si nos encuentra a Peter y a mí besándonos.
Me disculpé y me alejé, mirando a Peter de reojo muy coqueta, mientras me iba hacia el salón para llegar al baño principal de mi casa. Entré al baño, me limpié como mamá me había enseñado y, después de lavarme las manos, salí al vestíbulo, donde me encontré con el amigo de papá, que estaba al pie de la escalera, mirándome perturbadoramente. Le mire, le dediqué un seco asentimiento con la cabeza y pasé por su lado cuando, sentí su asquerosa mano en mi brazo.
- ¿A dónde vas con tanta prisa, linda?
- Mis invitados me están esperando. - dije secamente - si hiciera usted el favor de soltarme… - dije, mientras trataba de zafarme de su agarre, pero no me dejaba ir, sino que me aproximaba más a él, hasta que susurró en mi oído.
- Tranquilízate. Es más sencillo si te portas bien.
- ¿Pero qué le pasa loco de remate? Suélteme ahora mismo! - y comencé a gritar, pero como me temía, nadie fuera me escuchaba porque la música estaba muy fuerte.
- Cálmate. Por ahora solo quiero un beso, aunque será difícil controlarme cuando te tengo con este vestido ante mis ojos - dijo y me beso con esos labios asquerosos y viejos.
Yo trataba de soltarme por todos los medios y luchaba con todas mis fuerzas mientras él me apretaba contra su inmundo cuerpo con sus manos en mi cintura.
Cuando finalmente se separó de mí, vi ante mis ojos, una vez más, hacerse realidad ese sueño tan extraño que tuve cuando cogí mi vestido por primera vez. Era exactamente lo mismo y ahora me había largado a llorar de la impotencia.
No hubo nada que pudiera hacer para reaccionar de otra manera al acoso de este viejo decrepito y baboso. - Dios alguien que me ayude por favor. - pensé, mientras continuaba sollozando al pie de la escalera, con mi vestido todo desarreglado por causa del forcejeo y el maquillaje arruinado, mientras Richard se alejaba con paso elegante y despreocupado hacia el exterior de mi casa. Entonces lo supe…por mas loco y desquiciado que sonara, yo Alice Brandon veía el futuro…
Yo continuaba en la misma posición, tirada en el suelo, cuando unas manos suaves y fuertes me levantaron del suelo y me sujetó de la cara obligándome a mirarlo…esos ojos…podría perderme completamente en ellos por siempre… azules... parecen zafiros…
- ¿Qué te pasa, preciosa? ¿Qué haces aquí sola y llorando?
- Peter... - solo pude decir eso y comencé a llorar amargamente otra vez - Peter, por favor, por favor! - le decía casi sin aliento y el pobre no entendía nada, solo me miraba con los ojos desencajados de… ¿preocupación? Tal vez…
- Alice por favor, dime qué es lo que te pasa? Que… - se quedo helado cuando reparo en mi aspecto y se le pusieron los ojos como platos cuando ató cabos - ¿QUIEN DEMONIOS TE HIZO ESTO? - dijo tomándome del brazo y mirándome más detenidamente - Juro que es la última cosa que hace en su vida! - ya estaba desesperado y gritando como un loco - ¿QUIEN SE ATREVIO A TOCARTE, MALDITO IMBECIL, QUIEN FUE? Dímelo, Alice. VOY A MATAR A ESE DESGRACIADO!
- No Peter, por Dios. ¿Qué dices? No vayas a hacer nada. No quiero que tengas problemas por mi culpa. Yo… puedo arreglármelas sola.
- Alice, por favor. Dime quien te ha hecho esto.
- Está bien, está bien. Fue Richard. Me dijo cosas horribles Peter. - no me pude controlar y le abracé. - Por favor, no dejes que me haga esto de nuevo. Por favor! - ¿pero qué demonios me pasaba? ¿Qué hacía diciéndole esas cosas a Peter? Nunca antes había sentido algo así. Tenía miedo de lo que le pudiera suceder.
- Richard, ese bastardo - dijo entre dientes y salió como el viento en su búsqueda y yo tras él.
Todo lo que recuerdo de ese momento fue que lo encontró hablando con mi tía otra vez y, cuando se acerco lo suficiente, le atizo el peor puñetazo que había visto en toda mi vida. Richard cayó medio inconsciente y con la nariz sangrando, manchando un poco el inmaculado mantel… Y ahí caí yo también, pero en mi lugar... no lo sé… fue demasiada presión. Creo… solo escuchaba voces en la lejanía…
- Alice! Alice! No, Alice, despierta! - conocía los ojos que correspondían a la voz que me llamaba perfectamente y hubiera jurado que me cogió en brazos y me levantó del suelo, pero no puedo recordar lo que sucedió despues.
...
