Hola a todas! Espero les este yendo bien! Se que me odian por este retraso tan grande pero la verdad espero que me entiendan, yo tengo una pequeña hija que esta por cumplir sus 2 añitos y he estado bastante ocupada con el estudio también ya que estoy tratando de recibirme, se que de todas maneras fue mucho tiempo, asique rápidamente quiero agradecer a todos los que me leen y dejar este pedacito de "mientras tanto" para que vean que iba sucediendo con Jasper… ya tengo casi terminado lo que esta sucediendo con Alice, pero les dejo este pequeño consuelito! Besos y sigan leyendo! Un agradecimiento especial a mi amiga Livia Scofield Miller que siempre me ayuda con los capis!
Disclaimer: los personajes principales son de Stephenie Meyer, la historia es mía.
Capitulo 6: mientras tanto…
Esa noche volvió a sentir esa extraña sensación que lo recorría hacia más de una semana…no era simple calcular el tiempo ya que había pasado tanto que todos los días le parecían el mismo aburrido recorrido, por los establos, los galpones y las barraqueras en donde sus temporales huéspedes estaban aprendiendo de él sus mejores movimientos de batalla para la guerra, pero como buen ex soldado, la disciplina no fallaba, y sabia que ocurría hacia ya dos semanas…Estaba muy confundido, él, un hombre rubio, pálido como la cal, duro como el diamante, apuesto y varonil, ocupado y al mismo tiempo tan aburrido y vacio, sentía cerca de su duro y olvidado corazón un calor extraño…eléctrico, que lo ponía en sobre aviso de que algo estaba por ocurrir…con más de 50 años de experiencia en entrenamiento de neonatos sedientos de sangre para el Ejercito de su amante, María, comenzaba a tener sus dudas sobre muchas cosas que antes jamás se hubiera planteado… esta vida…su vida, lo atormentaba, el hambre lo mataba a veces, pero el solo recordar las miradas de todas aquellas personas que no llegaron una noche a sus casas sino que fueron reclutados obligadamente o peor…devorados por los reclutas y oficiales de este sanguinario y feroz ejercito, al cual él, el Mayor Jasper Whitlock entrenaba sin descanso durante un año, hasta que perdían su poder inicial y fuerza extrema de la juventud del vampiro neonato, era entonces donde su trabajo también lo convertía en un asesino desalmado, pero no, no era totalmente así, él lo sentía…sentía todo lo que los demás sentían y mas fuerte aun cuando sentían que irremediablemente morirían en sus manos…era una flagelación que tomaba siempre como un castigo por ser el monstruo que era, sabía que no tenía derecho de seguir con vida, porque ya que no estaba completamente muerto y continuaba pensando y sintiendo como sentía se consideraba medio-vivo…pero era inútil, todas las veces que trato de quitarse la vida haciendo enojar a alguien para que lo mataran y lo liberaran de su sufrimiento interno, María lo componía de nuevo y lo "consolaba" de vez en cuando, con alguna caricia posesiva y lujuriosa que él aceptaba de buena gana…pues no conocía otro modo de vivir que este… esa noche, estaba de platica con María, solían charlar después de tener sexo, pero esta vez había estado bastante desconcentrado…
-Porque tan distraído cariño?- dijo María con voz melosa mientras besaba suavemente su fuerte hombro y Jasper miraba hacia la nada sentado en la cama en la que se encontraban.
-Nada… es decir, no lo se…siento algo, raro.
-Raro?- dijo María alarmada, esos presentimientos de Jasper siempre la habían puesto algo nerviosa-Raro como qué?
-Ya te dije que no lo sé- dijo Jasper un poco exasperado, no le gustaba repetir las cosas, y de todas maneras ella nunca se preocupaba por problemas ajenos- y por qué te interesa? No suelen importarte estas cosas- dijo despreocupadamente.
-No digas esas cosas, pequeño sabes que tú me importas- dijo con una sonrisa seductora mientras lo acariciaba y besaba en el cuello cerca de una de sus mas marcadas y profundas cicatrices- esto es nuevo- dijo señalando su nueva herida en forma de medialuna atrás de la oreja, y puso mala cara.
-Si, hay varias mas, este grupo es un poco problemático- dijo restándole importancia, distraído en sus pensamientos, eso a María no le gustaba para nada y él lo sabía.
-Detesto que no me pongas atención soldado- dijo seriamente deteniendo sus caricias repentinamente.
-Vaya, parece que te hice enojar- dijo con una media sonrisa de suficiencia en los labios, sabía que a maría había que mirarla a los ojos cuando se le hablaba, pero después de tantos años como amantes, solo algunas veces recordaba esa regla tan fundamental para ella.
-Solo espero que no estés perdiendo el toque cariño…sabes bien como es esto- dijo recostándose nuevamente y pasando su dedo índice por el valle entre sus senos desnudos mirando al techo de su recamara privada, solo quería hacerlo enfadar, para vengarse de su falta de atención hacia ella, bien sabía que jamás encontraría otro entrenador tan bueno como Jasper Whitlock.
Jasper la miraba ahora, muy concentrado en sus ojos escarlata tratando de descifrarlos, no iba a mentir, María era hermosa en muchas aspectos, su cabello negro como la noche cayendo en las almohadas, desparramado pero sedoso como ningún otro cabello que hubiera tocado jamás, sus ojos grandes y orgullosos con largas pestañas adornándolos, su perfecto cuerpo esbelto a pesar de ser menuda, su cara fina y sus labios carnosos, toda ella era preciosa por fuera si, pero por dentro era obsesiva, orgullosa en extremo, dominante y despiadada, sin embargo, era más o menos todo lo que tenía, y sentía una atracción tan fuerte a ella como ella a él, incluso en ese momento, lo podía sentir…su indiferencia la excitaba, y su cuerpo desnudo lo llamaba aunque estuviera inmóvil…y él, era demasiado débil como para resistírsele, nadie en su sano juicio lo haría de todos modos. Se lanzo velozmente sobre ella que no lo vio venir, y miren que eso era difícil, y la tomo en sus fuertes y trabajados brazos, la agarro por la cabeza en un intento de dominarla, pues se sentía poderoso y más fuerte que ella.
-No olvides que jamás he perdido una pelea- soltó ronroneando y acomodándose entre sus piernas.
-Y tu no te olvides de quien manda- y le propino una bofetada, que por supuesto casi ni sintió, esto lo hacían como un juego, algo de violencia, por sus estilos de vida compartidos los excitaba a ambos.
-Tu tampoco- dijo totalmente descontrolado y con un brillo oscuro en la mirada, ciego de cualquier otra cosa que no fuera maría y sus piernas presionándolo a su alrededor o la manera en la que lo miraba, o sus perfectos pechos contra el suyo, así la tomo por el cabello y la hizo suya nuevamente, pero esta vez fue mucho más violento que otras veces, esta vez, no estaría satisfecho hasta que María gritara su nombre de placer y perdiera los estribos, y se sumiera a él, como tantas veces ella lo había obligado a sumirse ante ella. Y así sucedió…
