Hola mis queridas lectoras, como lo prometido es deuda…aquí esta el infierno que comienza a sufrir nuestra pobre Alice…si la verdad la pasará mal…a sique aviso que de aquí en mas los capis se ponen un poco fuertes, con todo lo que esto implica, si continúan leyendo es bajo su propia responsabilidad, bueno espero que les guste ya que lo escribo con toda la ilusión, si quieren darme alguna opinión o algún consejito no duden en dejarme un review, solo ruego que se escriba con respeto y como crítica constructiva ya que por ningún medio he faltado el respeto a nadie. Muchos besos y un agradecimiento especial a todos los que me continúan leyendo a pesar de las demoras! Sin más que decir, que lo disfruten!
Disclaimer: Los personajes principales son de Meyer, yo solo inventé la trama de la historia y algunos personajes.
La peor sorpresa de mi vida…
Estaba anocheciendo, la tarde se iba alejando llevándose con ella los últimos tímidos rayos de sol dorados, dejando un paisaje hermoso y naranja atrás… Estaba encantada mirando por la ventana de mi habitación que era gigante en comparación con las demás ventanas de mi casa, daba hacia el oeste así que siempre me deleitaba mirando el ocaso…no se porque siempre me habían gustado más que los amaneceres…el ocaso tenía algo diferente, traía las estrellas detrás…como me gustaban las estrellas, me senté en el peinador de mi cuarto y me mire en el espejo, de verdad me había esforzado esa vez para estar encantadora. Lucía un vestido de seda blanco inmaculado, con voladillos cortos como mangas y me llegaba hasta poco más arriba de la rodilla, tenía una cinta blanca perlada que ceñía el vestido a mi angosta cintura y cerraba con un moño en mi baja espalda, era tan sutil y suave que podía sentirlo acariciar mi piel, en cada roce, en cada pliegue, en el cabello tenía un prolijo recogido, pues es lo que más se usaba y me había dado un baño con cremas en el cabello (de mi propia invención) y había quedado impresionantemente suave y brillante, sin nombrar el aroma a fresias frescas que se desprendía de todo mi cuerpo…mi perfume favorito…mis pies llevaban unos tacones muy finos totalmente blancos para hacer juego, y a decir verdad me encantaban como estilizaban mis piernas, esa noche me sentía hermosa. Faltaba el maquillaje, mi parte favorita, me coloque solo un poco de polvo y rubor en los pómulos, mascara para pestañas y solo un poco de sombra en los ojos, adorne mis labios con un labial rosa crema que había comprado hacia poco pero no había tenido oportunidad de estrenar y sonreí complacida. Preste atención pues me había parecido escuchar el auto de Peter aproximándose por la entrada y así era, lo observe bajarse desde la ventana aunque tuve cuidado de que él no me viera a mí, estaba tan encantador, con una camisa celeste claro y unos pantalones de vestir negros que jamás le había visto usar y un sweater azul marino colgado en la espalda, se notaba que acababa de bañarse por su cabello mojado prolijamente peinado y despeinado en la parte de adelante formando una atractiva onda hacia el costado, antes de entrar pude ver que miraba al cielo y sonreía… Dios como puedo amarlo tanto en tan poco tiempo? Me preguntaba a mi misma. Cuando toco la puerta esperé ansiosa en la entrada de mi habitación a que entrara y mi padre me llamara, no quería parecer desesperada (aunque lo estuviera) por verlo, además es deber de una mujer hacer esperar un poco al hombre antes de una cita, también es deber de la mujer hacer que la espera valiera la pena, y estaba segura que le gustaría ver lo bonita que había quedado esa noche para acompañarlo a donde fuera que íbamos… en eso escucho que me dicen desde abajo:
-Alice, cariño, Peter esta aquí ya- era mi padre, se notaba a la legua que lo quería de yerno cuanto antes-.
-Enseguida bajo papa- dije con mi mejor voz de despreocupación y me senté en el peinador unos 5 minutos más, retocando todo lo que encontraba medio centímetro fuera de su sitio. Luego baje armoniosamente la escalera, parecía una bailarina llevada por la brisa y sonreí con encanto al ver como Peter y mi padre se quedaban atónitos al verme, en mi padre podía verse la nota de orgullo y en Peter el asombro mismo.
-Buenas noches caballeros- fue mi saludo habitual-.
-B..b..buenas noches Alice- dijo Peter y se aclaró la garganta.
-jajajaja valla chico se te ha secado la garganta nada mas verla?- dijo mi padre divertido- ven toma un vaso de agua antes que te ahogues si llega a besarte-
-PAPA! – exclame avergonzada y poniéndome roja como un tomate-.
-Qué?- dijo como si nada el descarado de mi padre, mirándonos como si fuéramos dos lunáticos pero con una sonrisa en la comisura de su boca.
-Es muy amable señor pero no quiero que se nos haga tarde para…- dudo por un momento- nuestro paseo-
-Muy bien, solo espero que no vuelvan tarde…
-Descuide señor, estaremos de vuelta en un par de horas- aseguro con una sonrisa pícara y mirándome maravillado.
Saludo cortésmente todos al igual que yo y me tomo de la mano para salir al patio y subir al auto. Manejo despacio hacia un lugar que no conocía y me pidió que me tapara los ojos cuando llegamos, le obedecí muy intrigada y disfrute su cercanía mientras me acercaba a mi sorpresa a través de la arena, me encantaba la loción que estaba usando esa noche, era nueva, pues conocía todas sus lociones y esta no la había olido nunca. De repente paramos, se acerco a mi oído y me susurró:
-Llegamos preciosa- y saco sus manos de mis ojos sonriendo complacido. Ahí frente a mi había una hermosa estancia en una casa muy antigua (casi cayéndose a pedazos) totalmente arreglada para una cena romántica, había velas por todos lados para iluminar una pequeña pero cómoda mesita redonda, adornada con un mantel color crema de una tela muy brillante que no pude reconocer, dos sillas antiguas pelo muy limpias una a cada lado de la mesa y un juego de vajilla para dos completo arriba de la mesa. Esto es absolutamente perfecto…
-Espero que no te moleste que esperar unos minutos aquí mientras entro la cena preciosa-me dijo sonriendo encantadoramente.
-Por supuesto que no mi amor- dije embelesada con sus hermosos ojos azules.
-Como me gusta cuando me llamas así…- dijo y se marcho hacia lo que supuse era la cocina. Yo me acomode en la silla pero apenas me senté escuche un golpe seco, como de metal golpeando algo duro y creí que necesitaba ayuda en la cocina así que me levante y me dirigí al lugar por donde él había desaparecido de mi vista momentos antes sonriendo divertida, y fue entonces que sentí de cerca un golpe bastante parecido, también sentí un liquido espeso y muy caliente cayendo desde la parte alta de mi cabeza, y un dolor punzante y agudo en ese lugar, me toque la zona con mis dedos, vi sangre en mi mano y me desmayé…
Pasaron minutos, u horas, no lo sé…pero días no podía ser pues era de noche cundo una voces me despertaron, hablaban nerviosos, un hombre y una mujer, la voz de ella me sonaba familiar pero tenía pánico de abrir los ojos…que había sucedido?
-Eres un condenado imbécil, te dije que los golpearas no que adelantaras todo!- chillaba como loca la mujer y el hombre le respondió.
-Bah! Que no están muertos te digo, éste estúpido se lo merece por creerse tanto…además se lo debía…
-Ya lo sé cariño pero si no respiran no podremos pedir un buen rescate…además, una cosa es secuestrarlos y otra es acecinarlos…- decía esta vez melosamente la mujer… donde he escuchado esa voz…donde!
-Vaya parece que Romeo está volviendo en sí- dijo el hombre, y pude reconocerlo, era el cerdo de Richard, sentí miedo por Peter asique abrí mis ojos despacio tratando de que no lo notaran. Miré atentamente la situación, era horrible, Peter estaba amordazado y atado de pies y manos al barandal inferior de una cama vieja y desdeñada, sentado en el suelo, con un corte sangrante en la sien, los ojos desorbitados y el labio partido e hinchado, me miró horrorizado y los miró a ellos con un odio que si hubieran sido cuchillos ya no contaban el cuento.
-Par de imbéciles- balbuceó como pudo, pero entre la mordaza y el golpe se le entendía muy poco.
-Hola cariñito- dijo la mujer que ahora si reconocí como la recepcionista que me trató mal aquel día en la oficina de Peter- lo lamento pero tuvimos que ponerte a dormir un tiempito…tengo el presentimiento de que no te hubieras prestado para esto- le acarició la mandíbula con su dedo sensualmente y el corrió la cara como pudo poniendo cara de asco- será mejor que muestres un poco mas de aprecio, o ella lo pagará!- y me dio una fuerte bofetada.
Ahora m miraban todos a mí, por supuesto ya habían notado que tenía los ojos abiertos y que estaba escuchando todo. Yo estaba atada de pies y manos en una silla, cerca de Peter, con el vestido ensangrentado en la parte de atrás y un poco adelante, seguramente cuando caí hacia adelante mi sangre corrió directamente por mi cuello manchándolo todo, también estaba amordazada y adolorida, las sogas estaban muy apretadas a mis muñecas y por la posición se me estaban adormeciendo las manos.
Peter dibujo una mueca de dolor y miró hacia abajo derrotado, solo balbuceo de nuevo algo que sonó como a: hagan lo que quieran conmigo pero déjenla ir. En eso, Richard comenzó a atizarle un golpe tras otro y yo comencé a llorar y a gritar:
-Nooooo! Por favor por favor, déjalo, déjalo!, no le hagas más daño- mis lagrimas mojaban mi mordaza y podía sentir el sabor salado en mi boca, la horrible mujer esa se reía de mala gana de mis suplicas y después de unos cuantos golpes más que Peter aguantó le dijo a Richard.
-Ya está bien, que no soporto que esta zorra siga llorando como una Magdalena aquí…cuando te encargas de ella?
-Bueno, pensaba primero hablar unos temitas contigo primero- dijo y se la llevó a otra habitación para hablar en privado sin que Peter o yo escucháramos.
Peter levantó la mirada con una súplica de perdón en los ojos, yo no podía dejar de llorar…como no había visto nada de esto suceder? No entendía nada, me dolía todo y me partía el alma ver a Peter en ese estado, con la cara desfigurada por los golpes, sus ojos en agonía me pedían perdón, algo que no tenía sentido, esto no era culpa de nadie, entendía su mirada, cargada de tanto amor como la mía…miré a mi alrededor, estábamos un piso más arriba, pero en la misma casa, ya no sentía mis manos y me dolían mucho los brazos, no encontraba ninguna salida, no podía pensar en ninguna manera de escapar de allí los dos, o por lo menos de defendernos de alguna manera… En eso volvieron nuestros secuestradores a la habitación en que nos encontrábamos y nos hablaron calmadamente, como quien comenta el estado del tiempo, la mujer habló primero:
-Bien, es más que obvio que están secuestrados y que hasta ahora nadie sabe de su paradero, ya que esto era una sorpresa- se dirigió a Peter esta vez y dijo- de verdad no podías ser más ridículo- y rodó los ojos- en fin, de todas maneras salió perfecto para nosotros, todos saben que sus padres son adinerados asique les sacaremos un buen dinero con esto, la parte mala es que morirán indefectiblemente ya que nos conocen…pero bueno, todos hacemos sacrificios. Yo comencé a llorar y sollozar otra vez y fue esta vez Richard quien se me acercó y me rozo la cara con sus toscos dedos diciendo:
-No llores linda, veras que no soy tan malo como parezco.- Peter emitió un sonido gutural a través de su mordaza y yo miré hacia abajo con asco y lagrimas cayendo de mis enrojecidos ojos.
-Ya es suficiente- dijo la mujer y me abofeteó de nuevo, pero mucho más fuerte esta vez, dejándome la mano marcada en la cara-
-Para de una vez, no quiero que quede toda magullada!- dijo el hombre agarrándola de la muñeca con seriedad.
-Tú y tus estupideces, te acostarás con ella de todas maneras imbécil que tiene esto que ver- yo solté un grito de impotencia y Peter sollozó y tiro la cabeza para atrás con los ojos llenos de lagrimas y el rostro desfigurado de la pena.
-Que se cómo voy a hacer las cosas mujerzuela y lo haré a mi modo con un demonio!- grito Richard sacándose de quicio por primera vez.
-Bien, será como tu digas, que hacemos ahora?- pregunto con orgullo herido.
-Ahora me llevaré a esta preciosura a la otra habitación y tú haz lo que quieras con este bueno para nada, excepto matarlo, quedó claro?- pregunto levantando su asquerosa ceja.
-Bien- respondió con fastidio la mujer y se giró para otro lado.
Pero nadie esperaba lo que comencé a hacer, empecé a gritar con todas mis fuerzas y a forcejear como podía, me volví loca, cuando vi a ese asqueroso hombre acercarse a mí con sus manos abiertas y su mirada lujuriosa…
-Tranquilízate corazón- me decía, pero yo estaba como poseída, ese hombre no me tomaría jamás, yo no lo permitiría de ninguna manera- Sabía que te pondrías necia asique me obligaras a hacer algo que no me gustará-
-Y un cuerno idiota- dije mordiendo con fuerza la mordaza, él saco del bolsillo del saco una pequeña agujita como con un dardo tranquilizante atrás y me lo inyectó directamente en el cuello, sentí que mi cuerpo era de manteca, se relajaron todos mis músculos y antes de caer desmayada nuevamente, lo último que vi fue a Peter gritar mirándome y forcejeando en vano y la puerta de la habitación cerrarse desde los brazos de Richard que me llevaba a la habitación contigua.
