Hola mis amigas y amigos lectores, siento mucho esta demora, otras veces me he demorado un poco pero nunca tanto. Y esto es porque mi mama enfermó hace unos meses, ella falleció hace solo un mes y la extraño con todas las fuerzas de mi corazón. Por eso no había escrito hace bastante… Por eso y desde ahora toda esta historia se la dedico, porque siempre me ayudó a avanzar y hacer lo que me gusta, ojala lo disfruten tanto como ella . Muchas gracias a todos los comentarios que animan mucho a seguir compartiendo! Si se animan me dejan alguno, siempre me pongo contenta al leerlos, y si hay alguna disconformidad por favor ruego que se dirijan hacia mi con respeto. Besos y espero que les guste… Este capi es mas largo, por la larga espera!
Disclaimer: Los personajes principales son de Meyer, yo solo inventé la trama de la historia y algunos personajes.
Desesperación.
En cuanto caí desmayada en los brazos de Richard comencé a divagar en mi mente, todos los recuerdos felices que tenía, la mayoría con Peter y mi familia… mi familia…como los extrañaba, que pasaría con ellos? cuando reaccionarían y notarían nuestra ausencia? después todo fue absoluta oscuridad.
Desperté y lo único de lo que estaba segura era de que era de mañana, pero no podía moverme, estaba acostada boca abajo en una cama y todo el cuerpo me hormigueaba, sentía un intenso dolor en la entrepierna que no podía describir y notaba el gusto de la sangre en mi boca todavía… Apenas abrí los ojos me di cuenta de que estaba sola en aquella descuajada habitación y que estaba totalmente desnuda. Intenté girarme sin hacer ruidos, solo por si acaso, y lo conseguí pero todo mi cuerpo estaba entumecido y los parpados me pesaban como si fueran de metal, la buena noticia es que no estaba atada ni amordazada, la mala era que no se por qué motivo no podía moverme fluidamente, mis pequeños movimientos eran torpes en las sábanas y no controlaba mis extremidades correctamente, aunque la cabeza me daba vueltas podía notar que pensaba con claridad ahora. Al girar la cabeza hacia lo que parecía una mesita de noche vi un vaso con solo un fondo de agua y una tableta de pastillas vacía al lado… esa era la explicación, este malnacido me había dopado y ya de paso era seguro que mi dolor en la entrepierna no era más que fruto de su asqueroso deseo por mí…y me dio tanto asco que quise vomitar mi propia bilis… me senté en la cama con cautela y me observé… solo ahí note que estaba más delgada, no era muy evidente pero yo si podía notarlo, mis piernas estaban amoratadas con cardenales por todos lados, marcas de manos y de lo que supuse era un cinturón en mis muslos y abdomen. No solo me había violado sino que también me había golpeado severamente, mi cabello estaba sucio y duro en algunas partes por la sangre que lo mancho en algún momento, tenía las muñecas casi quemadas por la soga con que me habían amarrado y no había rastro de ninguna prenda de ropa en toda la habitación. Retiré horrorizada la vista de mi demacrado cuerpo y pensé en Peter, tenía que encontrarlo como fuera, pero todo me daba vueltas y mi cuerpo se movía como aletargado, de todas maneras no me importó, decidí tirarme la suelo así tal vez mi cuerpo reaccionaría y podría levantarme. Lo hice y me dolió todo al estrellarme contra el piso desde la cama que pensé que no se veía tan alta. Me levante como pude y pegue la oreja a la puerta de la habitación y escuché un leve ronquido y el sonido de que un auto se alejaba… esperé unos segundos e intenté abrir la puerta, rogué a Dios que no estuviera cerrada y al parecer escucho mi plegaria, salí hacia una especie de corredor y busque en muchas habitaciones pero no encontraba a Peter. Tenía que caminar con sumo cuidado pues estaba descalza y había trozos de vidrio por todos lados. Me estaba comenzando a impacientar y el miedo de que esa horrible mujer despertara en cualquier momento me apretaba el estómago como nada lo había hecho hasta entonces. En la última de las puertas estaba Peter tal y como lo recordaba, amordazado y atado en el mismo lugar solo que estaba inconsciente de los golpes y también estaba mas delgado, seguro llevábamos varios días sin comer en esa horrible casona. Entré con las lágrimas mojándome las mejillas y me acerque a su lastimada figura, me arrodillé muy despacito y le toque la cabeza con la mano que podía mover mejor, al contacto se asusto y, aun dormido, dio un fuerte espasmo que calme de inmediato susurrando en su oído:
-Tranquilo mi amor, soy…soy yo…-y las lágrimas brotaron de inmediato cayendo en su mano, al contacto con esa humedad abrió solo un ojo (ya que el otro lo tenía tan golpeado que la hinchazón no le permitía abrirlo) y me miro llorando también, trató de hablar pero selle sus labios con un suave beso y le susurré- Estaré bien, iré por ayuda y volveré pronto por ti- y dibuje una tímida sonrisa para darle ánimos de no rendirse hasta que viniera con los refuerzos, pues en el estado en el que estábamos los dos era imposible que saliéramos de ahí en una sola pieza. Me levante sin hacer ruido alguno y me deslice hacia la puerta, le lance un beso que simuló recibir con su mano atada y me fui hacia donde fuera que estaba la salida sentía un vacío en el estómago y algo me decía que no dejara a Peter solo, pero que podía hacer? tenía que encontrar ayuda de alguna manera… pase al lado de esa mujer, y saque mi vestido de una caja sucia que estaba a su lado y me acerqué a la puerta sin ser oída. Cuando hice un poco de fuerza para abrir la puerta tuve una visión…Richard regresaría pronto asique me apresuré y salí corriendo. Jamás soñé que fuera tan fácil huir de allí, me puse el vestido como pude y eché a correr, pero, Donde estaba? jamás había visto tal paisaje, era una especie de colina con suelo árido, repentinamente tuve miedo de lo que sucedería cuando ese patán descubriera lo que paso y decidiera matar a Peter de inmediato para desaparecer lo antes posible, pero alejé esos pensamientos de mi cabeza de inmediato. Tuve que parar de correr porque no tenía fuerzas, casi caigo desmayada nuevamente pero tenía que conseguir ayuda y buscar a Peter, estaba tan desorientada, no tenía idea de hacia dónde ir y después de unas horas a pié note que empezaba a oscurecer, me eché a llorar al pie de un árbol añejo que tenía sus raíces desnudas hasta que me quedé dormida, reaccione después de lo que pensé que fueron unos minutos después pero no podía ser ya que estaba, aparentemente, amaneciendo. Caminé y caminé por un sendero un poco escondido que encontré y cuando estaba a punto de rendirme vi un pequeño pueblo en la lejanía pero caí desmayada del cansancio y el hambre. Cuando volví a despertar vi a un muchacho joven, como de mi edad poniéndome un pañito frio en la cabeza, yo me asusté al verlo y me esquine en la cama en la que estaba recostada como un animal herido reparando que estaba en otra habitación pero más cuidada y parecía ser un lugar acogedor. El muchacho habló muy bajito
-Shhhh…tranquila, todo estará bien linda, me llamo Marcus y te estoy curando las heridas, mi papá es el jefe de la policía de este lugar y te encontró inconsciente en el camino hacia el pueblo- Le estaba entendiendo todo lo que me decía pero no podía ordenar las ideas en mi cabeza para explicarle lo que pasaba. Lo único que salió de mi boca fue
-Dónde estoy?- dije observando al joven, parecía más alto que yo, aunque la verdad no lo sabía porque estaba sentado a mi lado en la cama, estaba vestido solo con una remera blanca, que aunque estaba impecable se notaba desgastada, y unos pantalones de jean bastante bonitos, llevaba el cabello un poco largo, hasta las orejas y tenía los ojos marrones miel, era bastante atractivo pero esos ojos no tenían ni punto de comparación con los de mi Peter…- PETER!- Grite de repente saltando de la cama de un salto aterrada. Dónde estaba Peter y que había pasado con él?
-No, soy Marcus recuerdas?- dijo entre divertido y serio tratando de entender el porqué de mi repentino pánico.
-No, no, no, Peter mi novio, Donde esta?- mis palabras no tenían sentido pues este chico no sabría nada de él seguramente pero si su padre era jefe de policía seguramente alguna noticia le había llegado.
-Ah…tienes novio…-dijo apesadumbrado mientras colocaba el paño húmedo devuelta en el cuenco arriba de la mesita de noche.
-Sí, es que…Ay no puedo recordar bien, no entiendo nada de lo que está pasando- me sentía tan mareada…
-Tranquilízate, le pedí a papá que trajera al médico para que te revisara porque estabas mal realmente, el Doctor Browns te revisó y dijo que tenías un fuerte golpe en la cabeza, aquí, lo notas?- dijo tocando suavemente la parte de mi cabeza ubicada atrás de la oreja y hacia arriba, bajó la mano de inmediato rozando mi mejilla- sin contar todos los cardenales que tienes…bueno en todas partes…- dijo casi avergonzado y miró al suelo inmediatamente.
-Pero por qué demonios has mirado mis cardenales tu? es que soy una especie de bicho de circo ahora?- Dije enfadada, pues bien sabía yo por donde andaban mis cardenales y se centraban más que nada por mis lugares más débiles, como los pechos, los brazos mis piernas y la entrepierna.
-No! Bueno si… es que soy estudiante de enfermería y bueno me ofrecí para cuidarte aquí… porque es mejor que el hospital- lo miré sin comprender- bueno me refiero a que aquí puedo estar yo todo el tiempo para cuidarte y de paso estoy en mi campo de estudio, comprendes?-
-Sí… eres muy amable- en ese momento tuve una visión… Peter recibía un balazo en el pecho, en esa horrible habitación, sus ojos vacíos y golpeados, con una lágrima cayendo por su mejilla, su última lágrima.- AAAAAAAHHHHHH!- grite desgarradoramente y me agarré la cabeza con ambas manos, notando por primera vez que tenía el cabello más corto, bastante más corto, caía hasta las orejas en una especie de "charré" mal hecho, lloraba desconsoladamente y lo único que salía de mi boca era- Lo van a matar… YO LO VI, YO LO VI. POR FAVOR! NOOOO DIOS POR QUE?... Sálvenlo, por amor de Dios sálvenlo, la cabaña! la cabaña! Por favor Marcus sálvalo- estaba saltando de unas raras convulsiones como pez fuera del agua, y no dejaba de repetir, lo que a oídos de cualquiera, eran incoherencias.
Marcus se apresuró a salir de la habitación con cara de preocupación mientras yo seguía gritando y retorciéndome del dolor, porque una cosa era vivir una muerte una sola vez… pero yo tenía la puta maldición de verlo en vivo y en directo momentos antes de que pasara. Marcus volvió con una jeringa muy grande y lo que supuse eran un calmante pero estaba fuera de mi… no podía controlar mis espasmódicos movimientos ni por un momento para explicarme, y fue demasiado tarde, me inyectó el calmante y caí sedada nuevamente diciendo- La cabaña…salven…lo.
Cuando desperté me dolía abrir los párpados, y otra vez no podía moverme, pero esta vez era porque tenía una fuerte camisa de fuerza amarrada a los brazos, estaba en una habitación totalmente blanca, sin ventanas y una sola puerta, asegurada por donde mirara y un pequeño orificio vidriado por el que se veía un joven de ojos miel enrojecidos por el llanto y la amargura grabada en el rostro, lo miré directamente a los ojos y susurré- Por qué?- y una lágrima tibia resbaló por mi mejilla hasta perderse en esa dura almohada. No era estúpida, siempre supe que nadie me creería lo de mis visiones a parte de Peter y para ese entonces mi amor debía de estar a tres metros bajo tierra, y había muerto esperando a que yo trajera ayuda… me sentía la peor basura del mundo, le había fallado a la única persona que había amado hasta ahora. Volví a dormirme mientras Marcus, del otro lado de la ventanilla de la puerta, se agarraba la cabeza y se lo llevaban.
-Volveré a verte- dijo para que lo escuchara pero ya estaba perdida nuevamente en mi mente, o la laguna que alguna vez fue mi mente. Perdí la noción del tiempo, sola en aquella habitación, pero me sedaban tan seguido que no recordaba nada de lo sucedido allí dentro, solo sabía que una mujer morena me sonreía a diario y curaba mis heridas, la de la cabeza era la que más me dolía, también esa mujer me cantaba bajito y me alimentaba con una pasta horrible verde y grumosa, yo no había abierto la boca desde que había llegado a ese loquero solo escuchaba lo que la mujer me decía. Un día que se encontraba bastante conversadora me toco la frente para ver si tenía fiebre mientras decía:
-Vaya niña… yo no sé qué es lo que anda mal contigo, pero me alegra que ya no tengas fiebre- y sonrió- sabes? ese muchacho de ojos miel, como me dijo que se llamaba… Marcos creo, viene casi todos los días y te ve dormir, pregunta cada vez que viene cuando podrás recibir visitas, yo no sé cuándo podrá ser niña… parece que no estás bien de tu cabecita, hasta dicen que mataste a alguien… yo no creo… solo mírate, ahí, sola e indefensa, yo creo que nunca había visto tanta tristeza junta en un rostro en mi vida y mira que tengo ya 65 años, ja, ja, ja…- rió la mujer, ese día decidí hablar con ella, tome aire y note que ya no me dolía tanto el pecho como antes también note que ya no estaba atada aunque si tenía puesta esa horrible camisa de fuerza todavía.
-Es Marcus…no Marcos.- Eso fue todo lo que me salió…mi voz se sentía rara…ronca… tal vez era por la cantidad de tiempo que llevaba sin usarla, la mujer me miró entre sorprendida y divertida y contesto:
-Vaya personaje, casi tres meses aquí y lo primero que dices es una corrección de un nombre?- y me sonrió- la verdad no me gusta hablar con las personas de aquí porque dicen incoherencias y hasta algunas veces, dicen cosas que lastiman…pero creo que tu eres diferente- la mire con atención… se notaban sus años, su piel estaba un poco arrugada pero su gran sonrisa podía amansar cualquier bestia.
- Discúlpame pero no recuerdo si me has dicho tu nombre- dije tímidamente, quería conocer el nombre de aquella mujer que llevaba casi tres meses cuidando de mí, casi tres meses, donde está mi familia? por qué no vienen por mí? Any te extraño.
-No tienes por qué disculparte, todavía no te lo he dicho, me llamo Susana, y tú cómo te llamas? porque este lugar se maneja solo con números y ese lo recuerdo muy bien, eres la 226, pero me gustaría conocer tu nombre real, ese que tus padres te dieron…- dijo la mujer con cara de tristeza.
-Me llamo Alice Brandon, no soy de por aquí supongo… Donde estoy?- dije recordando que Marcus nunca llegó a contestarme esa pregunta.
-Estas en la ciudad de Baton Rouge, Louisiana, en un hospital siquiátrico, aunque eso seguro ya lo sabías…
-Cómo llegue aquí…yo nací y viví siempre en Misisipi, era un bello lugar sabe? cerca de la playa…mis padres y mi hermana…disfrutábamos mucho allí… sabe usted donde están?- dije con la amargura en la garganta y el pánico en la voz.
-Bueno…todo lo que sé es que ellos murieron en un accidente automovilístico y que tú estabas desaparecida…y que te acusan de un asesinato…o de estar complotada para ello- dijo la mujer con cara de no estar segura si yo podría digerir tales noticias todas juntas. El dolor que sentía mi corazón en ese momento era tal que no encontraba la manera de explicarle a esa buena mujer que yo era inocente, asique después de derramar algunas lágrimas silenciosas por mi familia dije:
-Peter…era mi novio y yo estaba tratando de salvarlo… lo amaba. El murió verdad? tienen que dejarme que les explique-
-Lo siento linda… no hay nada que pueda hacer para ayudarte, como lo siento- y me acarició el cabello mientras agarraba unas sábanas sucias del piso y se dirigía hacia la puerta, supuse que no sabía si creerme o no…bueno si íbamos al punto, nadie me había creído una sola palabra.
-Gracias por todo Susana, es usted muy amable- y le sonreí tímidamente con la cara empapada de lágrimas. La mujer puso cara de pesadumbre, asintió y me dijo:
-Nos veremos pequeña, trataré de volver con alguna noticia, lo prometo.- Y dejó la habitación.
Esas fueron sus últimas palabras pero cada vez que volvía no traía nada con que aliviar mi dolor, hasta que un buen día llego sonriente a la habitación con un pequeño paquetito en sus manos.
-Mira lo que tengo para ti- y me coloco una pequeña cajita celeste en frente de gamuza fina con un pequeño moño mas oscuro como detalle en la esquina, me sorprendió el no haberlo visto en alguna visión pero supuse que era la falta de concentración, ya que tres cuartos del día estaba totalmente sedada para que nadie escuchara mis "locuras".
-Qué es?- dije con una sonrisa en la cara, era tonto pero era algo del exterior, algo para mí, algo que me sacaría de allí de alguna manera.
-Es un dije- y me lo colocó yo puse cara de miedo- no te preocupes nadie te lo va a sacar porque pedí tu cuidado completo y como no te dan mucha importancia me lo concedieron- dijo sonriendo.
-Gracias! pero esto te debe haber costado una fortuna Susana…no debiste- y es que el dijecito era absolutamente precioso! tenía forma de pequeña gota, era de oro y llevaba un brillante muy delicado en el centro, incrustado finamente.
-Oh querida, me hubiera encantado regalártelo yo, pero no llegaría jamás a juntar el dinero que esto cuesta…es de ese muchacho que viene a diario a verte, Marcus- dijo haciendo una pequeña reverencia al corregir su error en el nombre de la vez pasada- y quiero decirte que como te consideran controlada mañana podrás tener tu primera visita, no es noticia que será este joven, de donde se conocen? parece apreciarte mucho-
-No lo conozco- dije atónita la enterarme cuanta atención recibía de su parte sin siquiera haber cruzado más de dos o tres palabras con él.
-Pues bien entonces, mañana lo conocerás- y sonrió.
-Si…- y pensé para mis adentros, pero daría todo porque fuera mi familia la que viniera a verme …
