Disclaimer: Los personajes principales son de Meyer, yo solo inventé la trama de la historia y algunos personajes.
Capitulo 9: La Visita Esperada.
Aunque estaba un poco desconcertada por el costoso regalo de Marcus y todo lo que Susana me había contado esperé ansiosa al día siguiente para reunirme con él. Es cierto que solo habíamos charlado una sola vez, pero al menos él tal vez tendría respuestas o al menos alguna explicación a todo esto…
Mientras estaba acostada le pedí a Susana que me quitaran la campera de fuerza, me molestaba muchísimo y casi no podía sentir mis manos la mayor parte del día, yo entendía que para ellos estaba loca por ver el futuro, pero no era así. Me considero un ser bastante razonable y entendido además, Susana dijo que por el momento iba a tener que esperar a que vieran como me comportaba con la visita, al parecer era cuando la mayoría de las personas allí internadas causaban problemas, lo acepte, no tenía de otra de todas formas… Susana dijo que quería bañarme ya que había estado sedada tanto tiempo que no me había bañado hacía casi una semana, yo no lo podía creer, jamás había estado más de 1 día sin bañarme, aunque para ser honesta, no me había dado cuanta de cuando me bañaron en aquel lugar, asique pregunte:
-Cuando me bañaron? Fuiste tu verdad? Que pena… no quiero que nadie mas me haya visto!
-Si pequeña, fui yo. Siempre te he cuidado yo- dijo Susana y sonrió-
-Entonces tu curaste mis heridas?- dije un poco avergonzada, no se porqué.
-Si Alice, yo te curé las heridas, que eran bastantes dicho sea de paso, y estas muy delgadita querida, siempre has sido asi?- dijo como estudiándome.
-No- respondí y miré al piso- Pero esa es historia para otro día- me destrozaron en aquella maldita cabaña, no soy ni un 10% de lo que yo era…
-Esta bien pequeña, no quise incomodarte- dijo Susana un poco afligida porque de repente se me ensombrecieron los ojos.
-No es nada, es solo que ahora no tengo ganas de hablar de ello- le dije y le sonreí un poquito para que no se sintiera tan mal.
-Bien entonces llamaré para que te quiten esa horrible cosa y te bañaré, no puedes recibir visitas así! y menos si es un muchacho!- dijo toda entusiasmada, esa mujer me hacía tanto bien, simplemente era un ángel en toda esa oscuridad.
Volvió con un neceser lleno de cosas y una llave, porque la tina estaba separada del baño de la habitación y cerrada con llave, seguramente para que nadie se ahogara en una rabieta. Un enfermero alto y rubio se acercó a mí, era extraña la sensación que tuve, me dio escalofríos de solo mirarlo a los ojos, eran muy extraños…todo en él era extraño… tenía el cabello atado en una coleta baja pero muy brillante, era muy hermoso y pálido pero de rasgos afilados y tenía una mirada tan penetrante que me puse a tiritar de la impresión, su rostro no era amable muy por el contrario era casi amenazador. Se acercó lánguidamente a mí, con una sonrisa curva en sus labios con los músculos de sus brazos trabados, en ese momento Susana dejó lo que estaba haciendo en el cuarto de baño y grito:
-Con calma James…es una niña y no va a hacer falta tu fuerza en esto, solo quítale la campera y vete, que debe tomar un baño.
James…hasta su nombre me da miedo…
-Bien como digas…Susana- y se me quedo mirando amenazadoramente por un rato hasta que tuve que bajar la mirada pues no podía soportarlo…este hombre no me gustaba nada. Me tomo y me dio vuelta pues las ataduras estaban por detrás de la campera en ese momento cuando estaba de espaldas a él me susurró al oído:
-No es lo que parece…nada aquí lo es…- y termino de desabrocharme la prenda con una suavidad que jamás hubiera adivinado. Se alejó lánguidamente y me miró por encima del hombro dibujando una pequeña sonrisa.
-Lista pequeña?- me dijo Susana sacándome de mi ensimismamiento- estas lista?- repitió.
-Sí perdona…es que ese hombre es muy extraño…-dije mirando la puerta por la que el tal James había desaparecido.
-Si, no le hagas caso, es un bruto, solo lo quieren aquí porque tiene mucha fuerza y eso viene bien cuando hay algunos internos que pierden el control sobre pacientes en ataques de ira, es todo. No sirve para nada más que para aguantar golpes y separar gente. Es más, creo que sería mejor muchacho si tan solo sonriera de vez en cuando…- dijo pensativamente.
Bueno pero no es que acaba de sonreírme? a mi? por qué me tocan siempre los desquiciados…Igual me siento incómoda en su presencia…y no es una incomodidad agradable, como lo era con Peter…Dios mi amor, te extraño tanto…
-Claro…si se notaba un poco amargado la verdad- dije un poco nerviosa.
-Siempre, pero no le hagas caso y ven que la tina ya está llena, y te traje unas sales para relajarte, la verdad no sé si tengo permiso de tomarlas, pero diremos que fue un accidente! jajaja- rió cómplice, no pude resistirme a lo que fue mi primera risa en meses…me sentí liberada de un gran peso con el solo hecho de haberme reído y me sentí bien por haberlo hecho, después de haber llorado tanto, tantas pérdidas en tan poco tiempo, tanto dolor sobre mí, no podía dejar de pensar en mi familia…los extrañaba tanto. Any, como lo siento preciosa…cuanto te extraño peque…
Y me metí en la tina con esa agua calentita que me ayudo a relajarme muchísimo, no recordaba haber estado allí bañándome pero me hubiera gustado despertar solo en esos momentos… Susana era muy cuidadosa al pasarme la esponja con jabón cerca de las heridas, aunque ya casi no las sentía. Yo no paraba de mirarme las manos, me las desconocí cuando las vi por primera vez en tanto tiempo, las tenía descuidadas, mis uñas estaban despintadas y la piel se notaba áspera y reseca, esta no era yo… cuando terminó de bañarme Susana mire con amargura la horrible bata de consultorio limpia con la que me iban a vestir, extrañaba mis vestidos de algodón y mis zapatos de tacón, mi perfume favorito y mis accesorios del cabello, mis pulseras y anillos… Extrañaba todo, pero entonces vi brillando la cadenita que Marcus me había mandado con Susana, brillaba como una pequeña estrellita en la mesita del neceser que estaba junto a la bañera y no pude evitar sonreír. Sé que Susana lo notó, pero no hizo ningún comentario al respecto.
Cuidadosamente me vistió y le rogué que no me colocara la camisa otra vez…ya me estaba traumando esa cosa asquerosa y dura, me hacía doler mucho y me hormigueaban los brazos durante horas hasta que se acostumbraban a la presión de las evillas fuertemente amarradas.
-Voy a ver si logro que algún supervisor te vea, tal vez lo convenza de que no es necesaria ya, pero por mientras, quédate sentadita en la cama quietita y pórtate bien si?- dijo Susana con voz maternal.
-Siempre me porto bien- dije contenta, tuve una visión y no tenía puesta esa campera horrible. Aunque la visión fue realmente corta y solo me veía a mí misma caminado por un estrecho pasillo de paredes blancas…
Cuando volvió, detrás de ella caminaba un hombre aparentemente de unos 45 o 50 años, la verdad no estaba segura, era muy pálido y tenía una mirada bonachona, una bata de médico y los ojos raros…no podía adivinar su color pero tenían, como decirlo, buenas intenciones.
-Veamos que hay por aquí, Hola Alice, me llamo Angus, y soy tu médico y supervisor. Comprendes lo que te estoy diciendo?- dijo mirándome a los ojos y estudiando mis reacciones.
-Mucho gusto Doctor Angus, si comprendo lo que me está diciendo, no hace falta que hable tan pausado.- y sonreí tímidamente.
-Jajaja pero si esta niña esta mas despierta que muchos en este hospital!- dijo jovialmente, y supe que me ayudaría.- Qué es lo que necesitan? pues no adivino ningún problema por aquí.
-Lo que pasa Dr. es que Alice está muy adolorida con la camisa de fuerza las 24 horas del día puesta, usted sabe que lleva aquí varios meses y me parece que puede hacerle daño, y también creo que ya no es necesaria.- dijo Susana entre confiada y esperanzada retorciéndose las manos.
-Mmm… bueno por lo que puedo apreciar, esta niña está en perfecto control- dijo mientras me examinaba los latidos del corazón y el pulso- yo tampoco creo que sea necesaria, al menos por el momento. Muy bien señorita, le permitiré estar sin camisa de fuerza por ahora, pero al más mínimo incidente…- Dijo poniéndose muy serio y mirándome por encima de sus anteojos cuadrados.
-Si Doctor, le prometo que me portaré bien- dije sinceramente. Ya tendré tiempo de hablar largo y tendido con él- Doctor Angus, sólo una cosa más…-
-Si preciosa?- dijo el Doctor sonriendo.
-Podría hablar con usted sobre, bueno, ciertas preguntas que tengo que hacerle?-
-Claro preciosa, mañana en la mañana tendremos una sesión… usualmente pasa más tiempo antes de que un paciente solicite una o se le otorgue. Pero me parece que te la mereces- sonrió nuevamente y volvió a subirse los lentes.
-Muchas gracias- dije contenta… este hombre me iba a entender…o al menos eso espero…
-Bien Alice, estas lista para recibir a tu visita?, parece que ha volado el tiempo porque ya es hora pequeña!- dijo emocionada Susana. Me acomodó la cadenita y me dio unas zapatillas blancas de tela, muy cómodas e impecablemente limpias.- Son las zapatillas de recibir a las visitas, son mucho mejores que esas pantuflas con las que andas siempre en tu habitación vedad?- y sonrió como para darme ánimos. La verdad a mí me daba lo mismo en ese lugar horrible pero le conteste.
-Si, muchas gracias por todo lo que haces por mi Susy, puedo llamarte Susy verdad?- dije medio divertida por la circunstancia en si…a que jamás me hubiera imaginado mi vida convertida en esto.
-Claro pequeña!- dijo feliz- así me llamaban mis hijos- y sonrió con tristeza…-Bien saldremos y caminaremos por el pasillo hasta la sala de recepción donde te estará esperando Marcus y allí se quedarán hablando por media hora como máximo, por ser la primera vez, luego si te portas bien, te darán más tiempo, yo estaré cerca por cualquier cosa, pero te daré un poco de privacidad pequeña, si?- dijo mirándome.
-Si, estoy lista- dije y salí caminando detrás de ella hacia donde se recibían las visitas. Camine por el pasillo viviendo mi visión y llegue a una enorme sala, el blanco de las paredes era demasiado brillo para mis ojos asique tuve que bajar la mirada hasta que se me acostumbro la vista a la claridad que entraba por las ventanas. No había mucha gente en el lugar pero todos se veían tranquilos a pesar del lugar en el que estaba, cuando levante la mirada allí estaba Marcus, sonriéndome aunque tenía los ojos llenos de ternura y pesar. Se paró de inmediato y se quedó mirándome, como esperando que yo dijera algo, en ese momento Susy lo saludo disimuladamente y se fue a sentar con una revista en un sillón cerca nuestro.
-Hola Alice- dijo nerviosamente Marcus y fijo la vista en el dije que llevaba puesto- veo que si te gusto.
-Hola, Si, es precioso, no debiste…pero muchas gracias.
-Siéntate por favor, tenemos un rato para hablar- dijo sonriendo tímidamente.
Me senté y lo mire como estudiándolo…
