Ola! despuéeees de muuuuuuuuuuuucho tiempo vuelvo c:
Como ahora estoy en la u debo estar más pendiente de mis tareas y esas cosas, por tanto, me costará actualizar los caps.
Pero eso no quita que los abandone -que quede claro cx- es sólo que mi cerebro a veces está tan estrujado que no quiere pensar más a pesar que ya les tengo el final a todas mis historias xD.
Sin más, espero que les guste como manejo el NaLu aquí c:.
Cuidaos, Bye!
PD: Lamento si hay alguna falla ortográfica pues, este cap, lo terminé en un día xD.
-Me has dejado sin palabras, bardo
Loki guardó con delicadeza su laúd en su funda y miró con ojos soñadores a la condesa.
-¿Le fue grato mi cuento?
-Sí
-Me alegra oír eso
Estaban en un rincón apartado del resto de los invitados. Ya las estrellas estaban muy en lo alto de la noche y la luna se hallaba somnolienta a esas horas de la madrugada.
-Deseo que estés toda la semana que constituye esta fiesta. Me gustaría... saber el fin de tu historia
-Será un placer para mí conceder sus deseos, condesa
-Tus servicios serán bien pagados
-Jamás dudaría de su benevolencia
-Dime...
-¿Si?
-Esa historia ¿es triste?
-¡Mi querida condesa! Hay algo más que lágrimas y sonrisas en la vida
-¿Lo es?
Loki sonrió triste
-Para mí es un manto que cubre mi alma
-Pues, es triste
-¡Es una historia feliz! Sí... muy feliz
-¿Podrías cantarme algo antes que acabe la fiesta?
-Con gusto, dama
-No, sin tu laúd. Quiero oír tu voz
-Como desees
El bardo tosió un poco y susurró en el oído de la condesa:
"Sonrisa silente y lágrima muda
la doncella no percibió la amargura
de quien fue apresado en cuerpo y en alma
por la maldición de las eras pasadas."
"Ni tampoco sospechaba de los males
que acaecieron de las consecuencias de antes...
Por remediar una lágrima de pena
se estableció una deuda, ninguna treta"
De pronto, sus palabras tomaron alas que cobraron la imaginación de la soberana.
Sophia cerró sus ojos y escuchó.
2. Un juramento inquebrantable de tres hombres
Se levantó de su cama y se puso su bata de seda. Contempló unos momentos a su bella esposa que por fin había detenido sus lágrimas. Hacía ocho días que había cumplido su promesa y Layla lloraba cada día que le había arrebatado a su hija de sus brazos. Ella no sabía lo que él había tenido que hacer para que su primogénita pudiese vivir la vida que le correspondía... puede que ahora ella lo viera como un monstruo al haber pactado con un dragón. Pero era lo mejor... sí, lo mejor.
Cerró suavemente la puerta.
A apresurados pasos se introdujo en un pasillo y subió una escaleras que en cierto momento se transformaba en una de caracol. Llegó, finalmente, a una instancia circular con muchas ventanas que se abrían al exterior. Se apretujó más la bata y se asomó en una de las ventanas. Estaba en la torre del homenaje y desde su vista la ciudadela se veía oscura con algún que otro brillo en las sombras y el cielo estrellado dejaba ver un pequeño arco que brillaba opaco en la noche.
De cierta forma la luna lo apenaba más.
Oyó que algo había aterrizado en el techo de la torre.
El duque esperó pacientemente mientras las tejas de la torre crujían. Cuando por fin hubo silencio, Jude se asomó por la ventana y unos ojos negros brillaron en la inmensidad.
-¿Mi hija ha estado bien...?
Lo había susurrado pero sabía que el dragón lo oiría de todos modos.
Y en efecto, la criatura movió su cabeza y dejó sus ojos a la altura de los del duque. Le habló a su mente:
-Es una humana insolente empero ha podido adaptarse a mis deseos
-Veo que ella ha podido ser una buena mujer para ti...
-Una mujer para mi hijo
-... Igneel... hemos hablado de esto
-Sabéis que él la está buscando. Bajo el amparo de mi hijo ha de poder vivir
-¡Ella es mi única heredera! Debería...
-¿Casarse con ese mequetrefe de corona? Él no será capaz de manejar la espada que corte el cuello a su verdugo... no seaís menor y pensad con madurez
-Pero ¡Prometiste devolvérmela si podías cumplir tu venganza! Que ella... volvería a ser nuestra princesa
-Después de todo, absurdo humano, fuisteis vos quién prometió tu hija a mi hijo, vos que le agradecistéis vuestra vida ¿Y me culpaís a mí? En el alba o en el ocaso el destino los haría de juntar... yo he sólo prevenido una de sus estúpidas peleas de hormigas
-Me diste tu palabra
-Palabra de cuidarla si sentía que se aproximaba y he cumplido. Si pasa el peligro y ella desea volver a su vida anterior. Adelante. No obstante, si quiere quedarse con mi hijo que así sea, pues. Ni vos ni yo nos impondremos porque ya no está en nuestro poder. Ella será mi responsabilidad hasta que pueda desgarrarle las entrañas a ese mal nacido. Después de aquello, sólo será de ellos
Jude ladeó su rostro con amargura.
-He acatado cada una de tus palabras (El duque hablo con lentitud). He hecho todo lo que estaba en mi poder para el bien de mi hija y aún así no puedo comprender aquello que llamas destino... ella es mi hija y no merece esta vida ni eso que llamas destino...
-Ni yo he de merecer este dolor que me carcome el corazón y nadie merece el dolor como una pasión
Jude suspiró resignado.
-¿Ella está sola?
-Mi hijo la cuida, puedo salir de su cuerpo cuando él duerme
-Me temo que debo confiar en él... Algún día me gustaría conocer tu pasado
-Cuando crea necesario, os lo diré
-Avísame... cuando llegue el momento. Quisiera estar preparado
-Disfruta tu vida, humano
Después de decir esto, el dragón alzó el vuelo y su cuerpo fue tragado por la noche.
Jude cerró sus ojos y lloró las lágrimas que no había permitido que su esposa viera.
OoOoozoeooOoo
Despertó con la salida del alba.
Él la había acomodado en su regazo y la acunaba en sus sueños. Ella lo veía sin tener las ganas que la habían impulsado a alejarse desde un principio. Sencillamente lo miraba... intentaba descifrar ese secreto que su rostro tan risueño podía ocultar una vez que el sueño lo abrazaba. Un misterio que sólo se reducía en sus jadeos y lamentos que intentaba sofocar con una mueca que no lograba ser una sonrisa.
Las primeras noches no se había fijado, de hecho, la impresión de verse envuelta en un cálido cuerpo masculino la aturdía y la enrojecía a tal punto de empujarlo y alejarlo lo más fuerte que podía. Ella se daba cuenta que él despertaba pero que se mantenía distante, imaginándolo que se levantaba y que la escudriñaba con sus ojos en la oscuridad, unos ojos penetrantes que parecían penetrar en lo más hondo de su ser. No sabía cuánto tiempo él permanecía así... Sólo que al volver a despertar ya en la mañana, él la abrazaba férreamente otra vez haciendo que ella volviese a enrojecer y empujarlo cada vez más fuerte, gritando lo aprovechado que era él con ella.
Pero con el paso de los días no le quedó más remedio que acostumbrarse: por mucho que lo retase o lo empujase, él volvería a estar con ella y abrazarla con el vigor que tanto le caracterizaba.
Fue así que descubrió la otra cara misteriosa del chico dragón dormido...
Ahora estaba despierta y los primeros rayos de sol dejaban ver una lagrimilla que se perdía en su mejilla. Ella alzó su mano y quitó esa huella de dolor. Él abrió sus ojos y la miró fijamente. Ella vadió su mirada y se arrepintió de haberlo tocado. Él sonrió.
-¡Por fin no me empujas! (Una flamante sonrisa adornaba su rostro) ¿Lista para un nuevo día?
Ella calló.
Rápidamente su sonrisa fue cambiada por un gesto de inquietud. Él le tomó su rostro y le obligo a mirarlo con sutileza. Ella se sonrojó como el fuego.
-¿Sigues pensando que soy una bestia?
Las palabras le apuñalaron en su sorpresa, una a una acuchillaban su desconcierto, sintiendo que esa frase no tenía sentido pues ella...
-Nunca he pensado que eras una bestia...
Natsu dejó su rostro y de abrazarla. Se alejó un poco, apoyando un brazo en una pierna arrodillada mientras que el otro lo apoyaba en la tierra.
-No me mientas, puedo leer tus pensamientos ¿Lo recuerdas?
Lucy veía el perfil de él que se recortaba en la luz que salía del hueco del techo de la cueva. Natsu ya no le miraba a los ojos y perdía su mirada en el vacío.
-¿Por qué lloras todas las noches?
Ahora era él quien abría sus ojos con sorpresa y un dejo de pena se adornó en su rostro cuando volvieron a mirarse.
-Yo... (Natsu habló con lentitud) no quería que vieses eso... Creo que no necesitas... saberlo
Se levantó y le dio la espalda.
-¿Quién eres?
Él se quedó estático como si dudase. Finalmente, echó a andar y se perdió por los túneles de la cueva.
Lucy lo vio irse aún esperando una respuesta en vano. Se quedó mirando el boquete del techo que la luz alumbraba como un sol. En él, entraron una pareja de seres alados que se posaron en tierra. Lucy se refregó los ojos y parpadeó varias veces para al fin comprender que esos seres eran gatos con alas que se erguían en dos pies como si fuesen personas.
-¡Oh! ¡Ella debe ser Lucy!
-¡Cállate, le asustarás!
-Pero...
-Señorita Lucy
Asustada, la princesa posó su atención en la gatita blanca que la llamaba, en cuanto al otro de grandes ojos, hacía un puchero de penita. La gata se acercó a ella y extendió una pata a Lucy.
-Soy Charle (Le dijo con seriedad la minina albina) y él (hizo un gesto despectivo señalando a su compañero de color azul) es Happy. Hemos venido para saber si todo ha estado bien
-¿Bien? (Lucy pudo sacar la voz) A pesar de como se han dado las cosas... creo que sí
Le estrechó la pata con su mano.
Charle se acercó a ella y la analizó con la mirada para luego decir:
-Happy (El gato alzó sus orejas atento), ve a buscar a Natsu. Yo debo hablar con ella
El gato extendió sus alas y le gritó ya en el aire:
-¡Aye, sir!
Cuando estuvieron solas, Charle se sentó sobre sus piernas y sacudió un poco su vestido rosado.
-Disculpa... (Lucy buscaba las palabras) ¿De qué quieres hablar conmigo?
Charle la contempló otra vez y sonrió.
-Veo que no sabes nada (Afirmó la gata). Llevas un tiempo aquí y puede que Natsu halla querido que te quedaras ocultándote varias cosas. Eres muy importante para él y no quería que te alejaras
Y Lucy ya no aguantó más.
-¿Por qué...? (La princesa reprimió sus lágrimas) ¿Por qué me ha quitado todo si él me quería a su lado? Yo no lo entiendo... ni siquiera entiendo su actitud (Susurró). Llevo nueve días aquí y cada vez que despierto y lo veo junto a mí, abrazándome, sólo pienso en como será mi futuro con un hombre que no conozco y que se transforma en un dragón y que me quitó todo ¿Y para qué? ¿Para que sea su amiga? ¡Yo ya amaba a alguien! (Las lágrimas afloraron con viveza) Él... él es un egoísta y sólo piensa en sí mismo a pesar que ha hecho de todo para agradarme pero no puedo, no puedo aceptarlo. Él es una...
"¿Sigues pensando que soy una bestia?"
Lucy abrió fuerte sus ojos ante el recuerdo: Esas palabras... él se las había dicho en la mañana... él sabía que ella pensaba así de él. Se entristeció más y se maldijo internamente. Para ella, él era un egoísta, cierto, pero no una bestia.
-Natsu es terco (La gata habló amable) pero no es el malo que tú piensas. Le recuerdas mucho a alguien y es por eso que quiere ser lo más importante para ti para que nadie te haga daño. Si estás con Natsu, él no te encontrará jamás
Lucy seguía confundida.
-¿Quién es Natsu?
Charle le sonrió más, complacida.
-Un muchacho maldecido hace muchos siglos y que se ha convertido en tu guardian por desición propia. Sus vidas están unidas y su destino será complejo y lleno de sombras. Por favor, no lo defraudes
Diciendo esto, la gata se levantó y alzo el vuelo.
-¡Espera! (Le gritó Lucy) ¡Aún me debes decir más cosas!
-¡Tranquila (Le contestó Charle muy en lo alto) ¡Él sabrá decirte las cosas en su momento! ¡Adiós!
La vio irse por la inmensidad del cielo. Sola ya, el corazón de Lucy palpitaba enloquecido en su pecho mientras que el rubor acaloraba sus mejillas.
Para cuando él apareció con Happy, ella comprendía que muchas respuestas le fueron negadas y que era hora de que se las revelasen.
Puede que por esto se levantó y le pidió somlenme a Happy que se fuera. El gato le hizo caso con el ocaso en sus alas y cuando ya no había más ruido que el que de su corazón repleto de nervios, Lucy habló con seguridad:
-Cuéntame tu historia, chico dragón
ooOoozoeooOoo
-Señor duque, me ha llegado una comitiva de mi padre: desea que regrese a Celestia
Jude dejó la pluma en el tintero y juntó sus manos sobre el escritorio.
-¿Has decidido partir, Loki?
-¡No, señor! (Loki tosió un poco) no... no, señor
-No podemos ir en contra de los designios de un dragón, lo sabes
-Pero él retiene a mi princesa, mi prometida, la mujer que iba a consagrar mi vida a sus deseos (Llevó una mano al pomo de su espada). Si fuera por mí, ya le habría rajado el corazón y jamás se la hubiese entregado como si fuera una res
El duque comprendió que lo llamaban cobarde.
-Puede que tengas la razón y ante tus ojos no seré más que viejo que ha perdido el coraje. Sé que eres fuerte y no dudo de ti, no obstante, mi hija está en el lugar donde debe estar.
-¡Por qué no vamos a rescatarla! ¡Ya ha pasado más de una semana!
-Cierra tu lengua y escúchame (El príncipe Loki calló, respetuoso). No podemos rescatar a Lucy porque la condenaríamos a algo peor, a su muerte segura. Se la he dado al dragón para que la cuidase de él...
-¿Él? ¿El duque Heartphilia le teme a un simple hombre? ¡Dígame dónde está para honrar su honor!
Estaba a punto de sacar su espada pero la sola mirada del duque lo detuvo. La guardó con impotencia.
-No es cualquier hombre (Jude cerró sus ojos). Es un brujo, un demonio, él único que nos pudo brindar el fruto de la vida pues nosotros no podíamos concebirlo. Gracias a él nació Lucy
Loki se sostuvo en la pared sin creer en lo que oía.
-¡¿Me quiere decir él es el padre de Lucy?!
-No... no me has entendido
Jude se levantó de su silla y contempló el gran campo verde que, desde las ventanas góticas de su despacho, podía ver. Por un momento creyó verlo repleto de llamas. Tomó una bocanada de aire antes de comenzar:
-Layla y yo nos conocimos y nos enamoramos jóvenes, habíamos sido prometidos desde la cuna y felices nos casamos un gran día de primavera. Toda nuestra vida, suponíamos, estaría llena de gracia. Pero a medida que pasaban los años y nuestro primogénito no venía, comenzó una severa crisis que nos alejó por completo. Sabía que Layla sufría un dolor de no poder darme un hijo y yo mandé a llamar a todos los sabios y curanderos que nos pudiese dar la fertilidad que carecíamos pero ninguno nos dio una solución. Cada vez mi esposa estaba peor y cayó en una severa pena que le impedía levantarse y mirarme a los ojos y fue entonces que apareció él
"Era un hombre sombrío, temible, emanaba una esencia que, si no fuera por mis órdenes, mis soldados hubiesen salido despavoridos. Solicitó mi presencia y por desesperación lo atendí. Me aclaró que era una persona capaz de dar vida a lo que había perecido y darle forma a lo que se había hecho polvo, que su poder no conocía límites. Me aseguró que podría darme el hijo que necesitaba a cambio de una condición."
"No precaví los costos y acepté su ayuda: me dio una pócima y una mandrágora para facilitar el parto y me dijo que mezclase gramos de mandrágora y gotas de la pócima en las comidas de Layla y mías, y que al cabo de dos meses, Layla estaría embarazada."
"Finalmente, me hizo prometerle que llegado el día, él reclamaría a mi primogénito como su alumno dándome, a cambio, más hijos para concebir."
"Acepté"
"Él desapareció y creí que jamás lo volvería a ver."
"Mi relación con Layla mejoró considerablemente. La pócima y la mandrágora nos dio mayor deseo y pasión, mejoraron el ánimo de Layla y me hicieron más feliz. Y un día me llegó un mensaje de guerra al servicio del rey y tuve que partir sin antes despedirme de mi esposa."
"En el camino de dos años conocí a un muchacho que me salvó la vida... y... sin saber cómo, me hizo prometerle lo primero que viese a llegar a mi hogar y que no me esperaba ver... el nacimiento de Lucy. Cuando caí en la cuenta de que mi hija estaba en manos de dos hombres desconocidos, el muchacho y el brujo se me aparecieron en sueños en una constante lucha. A medida que pasaban los años, el muchacho se transformaba en un dragón que lograba distraer el brujo y que luego volaba lo más alto que podía huyendo con una mujer de dorada melena en su lomo. De pronto la mujer saltaba y el brujo ganaba poder al dragón, bajándolo del cielo y aplastándolo en la tierra."
"Sin comprender mis sueños, subí a la torre del homenaje y vi al dragón de mis sueños... sus escamas rojas resplandecieron como rubíes y me explicó mi sueño... el caótico futuro de mi hija si no se la daba a él."
"Pasaron años así: él visitándome y yo rehuyéndele."
"Hasta que se acercaba la mayoría de edad de mi hija..."
"Te soy sincero: temía al dragón y temía al brujo pero lo que me hizo decidir por uno fue la llegada del muchacho que me salvó la vida... el muchacho que merecía a mi hija en destino me dio su palabra de que me la devolvería si es que ponía a mi Lucy en las garras del dragón... pues el brujo desaparecería con ella y la maldecería de la misma forma que le hizo al muchacho."
"Pero si se la daba al dragón, el brujo cobraría venganza con mi reino y si se la daba al brujo, mi hija se convertiría en la concubina del demonio..."
"Decidí al dragón y armarme de como sea la llegada del brujo."
-Tengo la ínfima esperanza que mi Lucy vuelva (Continuó el duque) y sé que con el dragón ella estará bien pues su esencia evitará que la encuentre el brujo pero... son mis tierras quienes perecerán por el bien de mi hija. Ve, vuelve a tu reino Loki y olvida a mi hija. Ya hallarás a otra que sea tu esposa
-Señor Jude (Loki lo desafió con una mirada llena de valentía), le juro que como sea traeré de vuelta a Lucy y mataré al brujo y al dragón, se la arrebataré de ese burdo muchacho y la reclamaré como mi esposa pues también usted me la prometió a mí. Ejerceré mi derecho lo quiera o no
-Tu juventud te hace decir necedades... si quieres, quédate pero yo ya te lo advertí
-Es mi palabra de honor
-Muchacho...
Loki sacó su espada y se arrodilló, posando el filo en sus palmas extendidas hacia el duque.
-Le presento mi espada y mi servicio, señor Jude Heartphilia, duque del ducado Magnolia y vasallo del rey de Fiore. Seré su más fiel siervo, milord
Jude se quedó callado.
Ahora tres hombres se desputaban el honor de su hija
ooOoozoeooOoo
-Luce...
La princesa se cruzaba de brazos con cierto desafío que por su linaje había adquirido pero en el fondo se moría de miedo y de vergüenza. Para ella era vital saber, necesitaba respuestas. Se plantó delante de él y con todo su valor lo incitaba a hablar.
Natsu lo sabía... la conocía muy bien.
-No, no es necesario (Dijo al fin él). Ya es tarde, vete a dormir
Iba a darse la vuelta para irse pero ella lo retuvo de un brazo, obligándolo a quedarse. Ella le cogió su cara con titubeante fuerza y no tuvo más remedio que mirarla a los ojos.
-Dije que quería saber... (Le susurró ella)
-No soy tu sirviente (Le sonrió triste)
-No, eres... eres mi amigo
Natsu recibió su respuesta con tanta fuerza que le fue imposible no emocionarse en su interior. Apartó la mano de ella y ladeó su rostro para que ella no viese la felicidad que se había dibujado en su rostro pero una traicionera risa lo delató.
Lucy se enojó:
-¡Me puedes decir por qué te ríes!
Y la respuesta de él fue abrazarla y reír en su hombro, feliz.
Lucy hizo vanas fuerzas en sacárselo de encima. Finalmente, lo abrazó también.
-Gracias (Le susurró él)
Ella enrojecía.
-Pero no me has contestado...
-Algún día, te lo prometo
-Pero yo quería...
-Shhh... confía en mí
Ella posó su cabeza en el pecho de él, oyendo el latir de su pausado corazón. Cerró sus ojos disfrutando el calor.
-¿Regresaré a mi hogar?
-Si lo deseas
-¿Y por qué no puedo ir ahora? Mi madre me prometió darme lo que más quería...
-Es peligroso que vuelvas ahora pero dime ¿Qué deseas?
-Es un secreto
-Vale, vale. Entiendo tu juego
-Era para mi cumpleaños, pronto cumpliré los dieciocho
-Lo sé
-Y pronto me iba a casar
-Lo sé
-Lo amaba
-Lo sé
-O puede que no tanto
-Lo sé
Lucy se apretujó más en su pecho.
-Lamento haberte dicho bestia aún si era inderectamente
-...
-No era mi intención
-No te preocupes de eso
-¿Por qué haces todo esto?
-Para cuidarte
-¿De quién?
-Del maldito que quiere dañarte
Sus palabras se endurecieron a tal punto que asustó a Lucy.
La rubia calló un momento.
La noche se había establecido en el cielo y sólo el calor de él le decía que no estaba sola.
-Te traje algo (Le dijo Natsu de repente)
Lucy alzó su vista y vio los infinitos ojos de él.
-¿Qué cosa es?
-Si me acompañas lo podrás ver
-Guíame
Sonrieron.
Él le tomó la mano y ella no lo rechazó. La guió por los recovecos de la cueva hasta llegar a un hermoso lugar en donde la luna llena entraba limpiamente a una especie de fuente natural que estaba al centro de la amplia instancia. La fuente era bellísima: La naturaleza la había erigido en un montículo de piedras llenas de flores y de musgo, desde una abertura natural caía el agua que hacía pozas y charcos hermosos a la luz de la luna... las paredes de piedra reflejaban el brillo de las aguas convirtiendo el lugar en un haz mágico y sobrenatural.
-Esto es precioso
-Y aún falta más
Natsu le señaló una sinuosa mesa hecha de dos rocas gruesas y un maderón que los unía. Estaba rodeada de sillas de piedra y de madera. Sobre la mesa había un pequeño banquete: pancitos que humeaban de frescos, vino, cordero, ensaladas, postres, entre otras cosas más simples.
Lucy sonrió maravillada.
-¿Hiciste... todo esto por mí...?
Él encendió uno de sus dedos y prendió unas velas.
-Happy me ayudó un poco
-Gracias a ambos
Natsu le hizo un ademán para que se sentarán y a pesar de sus buenas intenciones, Natsu no sabía comer como las personas de alta sociedad: comía con las manos y tendía a hablar con la boca llena. A la princesa esto le hizo gracia y se reía bajito.
-¿Estás seguro que sólo los dos hicieron esto?
Él tenía justo una pata de cordero en su boca y qué cómicamente se cayó cuando ella le preguntó. Se limpió la boca con las manos y una traviesa faceta se plantó en su rostro:
-La verdad es que quien cocinó todo esto fue Wendy. Nosotros trajimos las cosas y armamos esto ¿Te gustó todo?
Lucy sonrió dulcemente.
-¿Podré conocer a todos tu amigos? (Lucy jugó con un tenedor en sus manos)
-Si te quedas ¡claro que sí!
-Está bien... chico dragón
-Soy Natsu
-¿Quién eres?
Él pensó unos momentos.
-Soy... ni yo mismo sé qué soy
-Mírame (Lucy tomó una de sus manos), eres mi amigo y eso es lo que importa
Ella veía la dicha de él cada vez que le llamaba "amigo" y eso también le hacía feliz. Comenzaba a quererlo como un gran hombre para ella. Un suave calorcillo volvió a sus mejillas y por primera vez le gustó.
-Ya es tarde, Luce
-¿Me seguirás abrazando por las noches?
-Si no quieres...
-Hazlo, por favor. Esto me es muy difícil
-Ven
Ella se acercó y él le entregó algo en las manos. Sorprendida, Lucy vio un collar de una luna menguante con una estrella en sus puntas que rápidamente Natsu se la puso en su cuello.
-No debiste haberte molestado
-Es que pensé que así dejarías de enojarte conmigo...
Pero no pudo seguir más, una sonrojada princesa lo abrazaba y le agradecía mentalmente todo lo que hacía por ella. Natsu leyó con avidez sus pensamientos y la estrechó más fuerte.
"Eres una gran amiga" pensó.
