Capitulo 3 – Atracción y Engaño

Ya saben los personajes no me pertenecen si no a Rumiko-sama y eso aplica para todos los capítulos en adelante :D, bien que disfruten.

...

Después de haber cerrado el contrato, que por cierto salió muy satisfecho el Sr. Renge se dirigió al mini bar que se encontraba en un extremo del salón a tomar algo, la verdad es que esta muy aburrido no veía la hora de irse de ese lugar y fue ahí cuando la vio…

….

Era la mujer más hermosa que había visto, y eso teniendo en cuenta que conocía a muchas mujeres, pero ninguna se comparaba con ella. Era preciosa en todo sentido de la palabra, se trataba de una mujer menuda no era alta pero tampoco baja, lo más seguro es que le llegara a los hombros, era delgada pero no como esas modelos que son flacas y sin ningún atributo. Ella era delgada pero con unas curvas muy bien definidas, su cintura era estrecha lo sabía porque su vestido se ceñía al cuerpo resaltando todos sus atributos, era de un color rojo quemado, le llegaba a medio muslo dejando ver unas piernas largas a pesar de no ser alta y muy bien definidas. De la parte de arriba solo se sostenía por un tirante del lado derecho dejando ver una clavícula sexy y muy tentadora, que le causaba unas inmensas ganar de morder. Su piel era nívea y tenía una tez my cremosa, que le incitaba a querer probar que tan bien sabía. Su cabello era largo y ondulado de un precioso color azabache que le llegaba a media espalda y lo tentaba a comprobar lo sedoso que era. Tenía unos preciosos ojos color chocolate que de no tener cuidado te podrías perder en ellos, enmarcados por una gruesas y largas pestañas y ni hablar de esos labios que poseía, que de tan solo verlos inconscientemente se relamió los labios. ¡Era preciosa!

Se quedo hipnotizado admirándola y pudo notar en su cara un poco de aburrimiento y en un momento a otro su mirada dorada se cruzo con la chocolate de ella. Entonces ella le sonrió de una manera endiabladamente sexy y él le devolvió el gesto. Fue entonces cuando se acerco a ella.

-¿Cómo una preciosa señorita como usted puede estar sola en un evento como este o es que acaso viene acompañada?-pregunto coquetamente el peli plateado.

Entonces ella rió levemente.

-No, vengo sola, y creo que yo debería de hacerle esa pregunta a usted.

-Perdone mis modales señorita mi nombre es Inuyasha Taisho un placer conocerla-acto seguido tomo su mano y deposito un suave beso en esta, no sin antes dedicarle una mirada muy seductora.

-Un gusto conocerlo señor Taisho, soy Kagome Minamoto.

-Por favor no me digas señor me hace sentir viejo, tutéame-dijo con una sonrisa el peli plateado- y dime Kagome, si es que la puedo tutear.

Kagome solo le sonrió en aprobación.

-Perdón si es muy repentino pero ¿eres acaso de otro país?, porque tienes un ligero asentó.

-No, soy de Japón, pero mi madre es francesa y mi padre japonés y recientemente estuve en París-mintió como siempre lo hacía, aun que claro no era del todo una mentira, claro que había estado en París pero por otra razón muy diferente, ya estaba muy acostumbrada a eso, tanto que hasta pareciera verdad lo que decía.

La verdad es que ya estaba un poco aburrida, en cuanto llego al lugar muchos hombres la volteaban a ver como si fuera un pedazo de carne, típico de los viejos ricos asquerosos. Así que mejor se dirigió al mini bar a tomar algo, y estaba a punto de irse a buscar a su objetivo cuando se encontró con el viéndola fijamente y no pudo hacer otra cosa más que sonreírle. Aunque se impresiono bastante, sabía que Inuyasha era guapo y eso lo sabía porque lo había visto en fotos pero nunca se imagino que en persona fuera mucho más atractivo. Por lo general escogían a hombres un poco mayores, se podría decir que él es primer hombre joven de su edad. Y la verdad es que si le había llamado mucho la atención que por un momento se imagino como seria tener una vida junto a él, pero de inmediato desecho ese pensamiento, tenía una misión que cumplir y no iba a fallar.

-Entonces un día de estos sería tan amable de mostrarme Paris-dijo con una sonrisa el peli plateado.

-Acaso me está proponiendo una cita señor Taisho?

-Me has pillado, tan obvio fue?

-No solo que soy una mujer muy… perspicaz-dijo la azabache en tono sensual.

Cuando dijo eso no pudo evitar mirar sus labios y ¡Dios! se le hiso un nudo en la garganta, tenía unas inmensas ganas de besarla. No sabía lo que le pasaba, sentía una terrible atracción hacia a ella. Se quedo tan enfrascado en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Kagome le hablaba.

-Señor Taisho, señor Taisho.

-Eh?

-Señor Taisho lo están llamando- dijo la azabache mientras señalaba el escenario.

Se había quedado tan enfrascado con Kagome que se olvido de su alrededor e incluso no se había percatado de que la entrega de premios había comenzado y de que le estaban llamado.

-Si me disculpas, enseguida vuelvo Kagome-dijo el peli plateado mientras le dedicaba una sonrisa a la azabache.

Se apresuro a llegar al escenario y después de que le dieron el premio dijo unas palabras en agradecimiento, lo único que quería era terminar y volver con Kagome. Pero parece que la suerte no estaba de su lado, puesto que en cuanto bajo del escenario varias personas lo entretuvieron para felicitarlo, varios lo felicitaban sinceramente pero uno que otro solo lo felicitaba por hipocresía, mientras una que otra mujer se aprovechaba de la situación y lo abrazaban y besaban de más. Después de haberse zafado de todas esas personas, se dirijo al lugar donde había estado con Kagome, pero cuál fue su sorpresa de que ya no estaba ahí, maldijo en sus adentro, iba a empezar a buscarla, pero se detuvo en seco al escuchar una voz detrás de el.

-Felicidades señor Taisho- dijo la azabache.

El peli plateado se dio la vuelta y le sonrió.

-Ya te dije que no me digas señor, mejor dime Inuyasha.

-Muy bien.

Entonces Kagome se acerco seductoramente asía Inuyasha, y cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, se puso de puntas para poder enredar sus manos en su cuello y lentamente se acerco a su oído, al hacerlo roso sus labios intencionalmente con este y le susurro de una manera muy sensual.

-Felicidades… Inuyasha.

Tuvo que hacer uso de todo de su auto control para ahogar un gemido al escucharla decir su nombre de esa manera endiabladamente sensual, esa mujer iba a matarlo. Entonces empezó a sonar una canción lenta de baile.

-Kagome me harías el honor de bailar conmigo-dijo el oji-dorado extendiéndole una mano.

-Sera un placer Inuyasha-dijo Kagome mientras tomaba su mano.

Una vez dentro de la pista de baile, tomo a Kagome por la cintura y la acerco a su cuerpo, mientras que la otra mano se aferraba a la de ella, entonces comenzaron a bailar, la música era lenta, ellos en ningún momento se dejaron de mirar, era como si estuvieran en su propio mundo.

-Eres una excelente bailarina-le susurro en el oídio, mientras la apretaba más a su cuerpo y escucho como ella soltó un jadeo. Eso lo éxito demasiado- Has tomado alguna clase?-pregunto para desviar los pensamientos de su mente.

-No, supongo que es la práctica.

-Ya veo, así que asistes a muchos eventos como este?

-En realidad no, prefiero quedarme en casa asiendo otro tipo de…cosas-dijo coquetamente la azabache.

-Así? como que tipo de cosas?

-Eso es un secreto-dijo con una sonrisa mientras se terminaba la canción y eventualmente ellos terminaban de bailar. Pero que ninguno se soltaba del agarre del otro.

-Que te parece si vamos al jardín a conversar?- dijo el peli plateado sin soltarla aun.

-Me parce bien.

Salieron al extenso jardín que estaba afuera y era precioso, estaba muy bien cuidado y había diversos tipos de flores, era una verdadera obra de arte. Se sentaron en una banca que no estaba muy lejos.

-Y bien Kagome cuéntame de ti- dijo el peli plateado, no sabía porque pero sentía una gran curiosidad acerca de la vida de Kagome, quería saber todo acerca de ella.

Aquella pregunta la tomo un poco desprevenida, porque a decir verdad nadie le había hecho esa pregunta, todos los hombres anteriores solo querían una cosa de ella y no era exactamente sentarse a tomar una taza de café y conversar. Aun que claro nunca habían obtenido más de ella, siempre terminaban muertos antes de que algo más pasara. Y no sabía porque le causo cierta conmoción y… ¿felicidad? el que le preguntara eso.

-Pues la verdad no hay mucho que decir, solo que toda mi vida me la he pasado viajado por distintos países, me gusta viajar conocer nuevos lugares y culturas, uno de mis pasatiempos favoritos es leer y dibujar, me agradan lo animales de hecho he apoyado a diversas fundaciones contra el maltrato animal, soy vegetariana, mi color favorito es el rojo, y mi fruta favorita es la fresa, y me encanta todas la comidas que tengan que ver con las fresas sobre todo el pastel de fresas-dijo Kagome muy emocionada.

Inuyasha no pudo evitar reí al ver la expresión de niña pequeña que puso al hablar sobre las fresas. Tomaría nota de eso y se aseguraría de luego comprarle un pastel de fresas.

Kagome se sonrojo al verlo reír, y se enojo con ella misma por el hecho de que por un momento se olvido de cuál era el verdadero motivo por el que estaba ahí y de cómo se dejo llevar y le contó cosas personales y es que no había mentido en ningún momento en realidad todo lo que le había dicho era verdad.

-Lo siento Kagome es que me parecieron muy lindos los gestos que hacías al decir que te gustan la fresas y el ver como tus ojos se iluminaban al hablar- dijo el peli plateado con ternura.

Se quedo muda ante esa confesión que no supo que decir.

-No, está bien- dijo un poco sonrojada-Ahora cuéntame algo de ti.

-Pues que te puedo decir, casi nunca salgo a menos que se trate de negocios, aunque me gustaría salir, viajar, conocer el mundo, pero eso será después, en mis tiempos libres practico algún deporte, aunque también me gusta leer, mi color favorito es el azul y no tengo fruta preferida, pero me gusta el chocolate- dijo alegre- pero la verdad es que desde pequeño he estudiado para ser un hombre de negocios y dedicarme a la cadena restaurantera de mi familia, de hecho un día si quieres te puedo invitar a cenar- dijo con una sonrisa.

Kagome solo rio levemente.

-Me está proponiendo otra cita señor Taisho?

-No podía dejar pasar la oportunidad y dime Kagome ¿aceptarías salir un día de estos conmigo?

-Claro que me encantaría Inuyasha, pero con una condición… que el postre sea un pastel de fresas- dijo con una sonrisa la azabache.

-Entonces es un hecho- dijo feliz el peli plateado.

Entonces los dos empezaron a reír.

-Te parece si vamos por algo de tomar?-dijo el oji-dorado mientras los dos se paraban.

-Acaso va a intentar emborracharme, para poder aprovecharse de mi señor Taisho?-dijo en broma la azabache y fingiendo estar enfadada.

-Claro que no recurriría a métodos tan bajas para hacer eso-dijo serio el peli plateado- mejor aria esto.

Acto seguido tomo a Kagome por la cintura, la acerco a su cuerpo y la beso.

Eso sí que la toma muy desprevenida, nunca imagino que Inuyasha la besaría, aunque debo admitir que besa endiabladamente bien. Tanto que al principio se tardo en responderle, pero después enredó sus manos en su cuello y lo acerco mas a ella. Se besaban con pasión, tanto que ella se aventuro a meter la lengua dentro de la cavidad bucal de Inuyasha.

Al principio creí que fue muy precipitado de mi parte el besarla, pero es que ya no podía contenerme más. El tener a una mujer como Kagome sensual pero a la vez tierna, cerca de mí sin poder por lo menos besarla, era un reto difícil, y me asuste cuando me di cuenta de que ella no le respondía, tanto que pensé en alejarme y disculparme, pero entonces ella enredo sus manos en su cuello, lo acerco a ella e intensificando mas el beso. Y dejen decirles que sus labios son la perdición total, tanto que creyó que nunca querría separarse de ella y de hecho así era. Entonces ella introdujo su lengua dentro de su boca y empezó una guerra en la cual nadie ganaría.

Se separaron por falta de aire, pero solo unos centímetros, estaban tan cerca que los dos sentían sus respiraciones agitadas en busca de aire.

-Ya comprobé que no necesitabas emborracharme- dijo Kagome en tono sensual.

Inuyasha le sonrió seductoramente.

-Aunque si aun tienes duda, te lo puedo demostrar otra vez-dijo el oji-dorado coquetamente.

-Aceptare gustosa.

Iban a besarse nuevamente cuando se escucho a alguien hablar a sus espaldas.

-Vaya Inuyasha, venía a ver si te encontrabas bien, pero creo que mejor no puedes estar!- dijo con una sonrisa un oji-azul.

Inuyasha solo se prometió que se vengaría de esto después.

-De hecho Miroku creo que no pudiste haber llegado en un momento más inoportuno que este-dijo enojado el peli plateado.

-Lo siento amigo, pero que modales son los tuyos que no va a presentarme a tu hermosa acompañante.

-Kagome el es Miroku Nakamura mi socio y –

-Mejor amigo de este gruñón- interrumpió-un placer conocerla señorita Kagome- dijo inclinándose el oji-azul.

-Muchos gusto-dijo con una ligera sonrisa la azabache.

-Bien ahora que ya se conocen, me puedes hacer un favor e irte- dijo irritado el peli plateado.

-Ya está bien amigo, solo te venía a decir que ya me retiro de la fiesta.

-Tan pronto? eso es inusual en ti Miroku, ¿acaso estás enfermo? o ¿será que ninguna señorita callo en tus engaños esta vez? - comento con gracia Inuyasha.

-Nada de eso amigo, solo que ya es tarde y el evento ya termino-Mintió en parte Miroku, porque su amigo dio en el blanco, ninguna señorita le hizo caso durante la noche, pero en fin ellas se lo pierden.

-Tarde?- y efectivamente ya eran las 12:17 a.m, estaban tan enfrascado con Kagome que hasta perdió la noción de tiempo.

-Bien me retiro, hasta pronto señorita Kagome fue un placer conocerla- Se despidió el oji-azul.

-Creo que lo mejor sería que me retirara, ya es tarde-dijo Kagome.

-No quieres que te lleve?

-No gracias, afuera ya debe de estar esperándome mi chofer desde hace rato.

-Muy bien, pero antes de irte me darías tú número de celular para ponernos en contacto y fijar nuestra cita- dijo con una sonrisa el oji-dorado.

Kagome sonrió y apunto su número en un papelito que saco de su bolsa.

-Muy bien, aquí tiene señor Taisho-dijo la azache mientras le entregaba el papelito con una sonrisa coqueta.

-Ten por seguro que te llamare.

-Buenas noches señor Taisho-dijo kagome mientras se daba la vuelta y se iba.

-Pero antes de irte Kagome.

Entonces Kagome se volteo e Inuyasha la tomo por el mentón y la beso apasionadamente.

-Ahora ya no te queda duda?-dijo sensualmente el peli plateado.

-No ya no tengo ninguna duda- dijo Kagome son una sonrisa coqueta, mientras se daba la vuelta y se iba.

Entonces Inuyasha agradeció el haber ido a esa fiesta después de todo.

….

Todo va de acuerdo al plan- dijo la azabache, luego de entrar al bmw x6 m que la esperaba afuera del gran salon.

Perfecto ahora solo queda seguir con lo demás- dijo Sango con una sonrisa mientras conducía.

….

Que les pareció? Espero que le haya gustado el capitulo c:
Gracias a Venus in arms, jajaja ame tu comentario me dio mucha risa :p y Gracias a mi linda esposita n.n
Bueno me despido y ya saben que tengan un lindo dia c: