Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Capítulo 2- Se abre la caja
-Aquí tenéis- gruñó Hermione entregando los deberes recién hechos a los gemelos. Estos sonrieron de oreja a oreja.
-Gracias, Hermione, eres la mejor.
-No sabríamos qué hacer sin ti.
-Chantajistas de…- Hermione se calló cuando McGonagall pasó a su lado en el pasillo mirándoles con suspicacia. Los tres la sonrieron como si todo fuera perfectamente normal y suspiraron de alivio cuando se fue.
-A la tarde te daremos los de hoy- se despidió Fred.
-Así no vais a aprender nada- respondió Hermione una vez se hubieron ido y matando a Ginny en su mente. Si la chica no la hubiera rogado por estar con Riddle ahora esto no estaría pasando. Ya tenía suficientes cosas que hacer como para encima tener más trabajo.
-¿No tienes amigos y por eso tienes que hablar sola, Granger?
Un temblor la detuvo la respiración por unos segundos. Se recompuso sacando a relucir su valentía de Gryffindor y se dio la vuelta para enfrentar al Slytherin.
-No veo que tú estés acompañado, Malfoy- se fijó un poco mejor- ¿Y qué es eso que llevas ahí?
En los brazos del rubio había una caja de cartón con la tapa puesta. Hermione le lanzó la misma mirada que antes ella había recibido de McGonagall.
-¿Y a ti qué más te da, sangresucia?- replicó en seguida a la defensiva- Los de tu clase ni siquiera deberíais respirar el mismo aire que nosotros. No gastes tus privilegios.
Hermione se tragó el dolor que sintió ante el insulto. Seis años ya deberían haber sido suficientes para aguantar sus estúpidas palabras e ignorarle, pero algo dentro de ella, una parte débil no podía terminar de no creerse lo que decía.
Un siseo la sacó de su dolor. El flashback de la noche anterior la asaltó con tanta fuerza que se quedó sin palabras. Ese ruido era una versión reducida de lo que había escuchado anoche.
-Malfoy, abre esa caja.
El rubio soltó una carcajada, un poco más nervioso que antes.
-¿Por qué haría caso de una sangre sucia, Granger? Además, ¿qué te importa lo que lleve aquí? Es sólo un juguete con el que voy a practicar hechizos para lanzarte.
La cara de la bruja ardió de furia. Por lo que sabía dentro había un ser vivo y Malfoy parecía sincero en su objetivo.
-Accio caja- con un movimiento rápido de varita Hermione estuvo en posesión de la caja.
-¡¿Qué te crees que haces, sangre sucia?!
Ignorando su grito y su pose violenta Hermione abrió la caja quedándose sin palabras. Dentro estaba una serpiente que apenas cabía en donde Malfoy la había encerrado. La serpiente alzó la cabeza y siseó hacia la chica, inclinándose en agradecimiento. Hermione recordó perfectamente una escena similar el primer año en Hogwarts.
-Ni se te ocurra, Malfoy- Hermione detuvo el avance del rubio elevando su varita. El mago la imitó.
-Como si tú pudieras evitar que pasara- amenazó con odio.
-Inténtalo si no te lo crees.
-¿Me podrías explicar qué estás haciendo con mi serpiente, Granger?- aquella voz derrochaba orden y una aparente tranquilidad que hizo que ambos magos se giraran de golpe para ver al nuevo invitado.
-¡Riddle!- exclamó Draco palideciendo. Hermione le miró extrañada olvidando por un momento su propio miedo. Era muy raro que Draco se dirigiera de aquel modo, casi con miedo, a un compañero de su misma casa y curso. Además, una serpiente no solía ser la elección para una mascota, por mucho Slytherin que fuera.
-¿Y bien?- parecía que alguien podía morir si no le contestaban. Hermione fue a responderle, separando un poco la caja con la serpiente de su cuerpo cuando Draco se la adelantó.
-¡Estaba yendo hacia clase cuando vi a Granger capturando a esa serpiente!- exclamó con rapidez- La ordené que la dejara o me la diera y Granger me amenazó con la varita sin obedecer. No sabía que era tuya, Riddle, sino habría actuado más rápido.
-¡¿Pero qué…?!- Hermione no supo ni por dónde empezar. ¡¿Qué se había creído aquel rubio?! ¡Era impresionante! Nunca había visto a nadie mentir con esa tranquilidad y rapidez. Incluso ella se lo creería de no ser porque no había vivido nada de aquello. Tragó saliva al recibir la mirada indescifrable de Tom.
Un silbido les hizo bajar la cabeza a los tres hacia la caja que seguía sosteniendo la bruja. La serpiente se había enrollado sobre sí misma y tenía la cabeza hacia Tom, sin dejar sus silbidos. El mago se acercó hasta detenerse a poca distancia de la bruja y extendió un brazo hacia la caja. La serpiente se enrolló feliz en el brazo de su dueño. Fue entonces cuando se fijó en que su varita estaba cogida en su otra mano. Tragó saliva sin saber por qué estaba tan aterrada.
Los siseos pararon y el pasillo se quedó en un inusual silencio. Draco tenía una pequeña sonrisa de suficiencia, esperando el penoso destino de aquella sangresucia que se había atrevido a acabar con su diversión. En una cosa había sido sincero. No sabía que aquel animal era de Riddle o nunca se le habría ocurrido atraparle para practicar hechizos. Casi agradecía la "honorable" intervención de la estúpida Gryffindor.
-No me gustan que me mientan, Draco.
Su cuerpo se congeló, olvidándose de respirar. Hermione varió la mirada asombrada entre ambos magos. Tom había pasado de mirar a su serpiente para clavar sus ojos en Malfoy. ¿Cómo sabía que le había mentido?
-¿M-Mentirle? Yo nunca…
-Te advierto que dejes las mentiras en lugar de aumentar la farsa- no varió el tono y todos querían huir, salvo la serpiente, que parecía de lo más a gusto en el brazo de su dueño.
-Riddle, yo no sabía que…
-Terminaremos esto en la Sala Común- cortó. Draco asintió y se dio más prisa que nunca en desaparecer del lugar. Hermione casi desearía poder tener ese efecto en él, pero no era normal. Tom Riddle no era normal.
-Te agradezco que cuidaras de Nagini por segunda vez- se volvió hacia Hermione con un brillo más distinguible que en los días anteriores.
-¿Cómo sabes…?
-Cada mago tiene sus trucos- cortó con una pequeña sonrisa de lado. Sus preguntas volaron al verle sonreír aunque no fuera completa. Ahora podía entender un poco la insistencia de Ginny. Aquel mago tenía algo muy atrayente y cuando se dirigía de esa manera a ella casi se olvidaba de respirar.
¿Pero cómo sabía que ella había salvado a esa serpiente en primero? ¿Y cómo sabía que lo había vuelto hacer? ¿Por qué no había creído a Malfoy cuando tenía todas las razones del mundo?
En su lugar se vio preguntando la única pregunta que no había formulado en su cabeza.
-¿Cómo se llama?
Tom parpadeó un par de veces antes de responderla. De nuevo, se había esperado de todo menos aquello. No estaba acostumbrado a las sopresas.
-Nagini.
Como sabiendo que era el tema de conversación la serpiente se elevó siseando hacia Hermione con lo que parecía una sonrisa.
-Un nombre muy apropiado- se vio asintiendo la chica- Ha crecido desde que lo vi, y sigue teniendo buenos modales.
Si no hubiera estado en la situación en la que estaba hasta se hubiera reído. Nunca ningún animal le había hecho una reverencia y aquella serpiente de Riddle ya le había hecho dos.
-Las serpientes son animales inteligentes, astutas- asintió Tom- y pocas veces se encariñan con humanos. Le has caído bien- dijo tras escuchar unos pocos siseos de la serpiente. Hermione se sintió estúpida por sonreír a una serpiente a la que "había caído bien".
-Es extraño, a mí no me gustan mucho las serpientes pero Nagini es agradable- se encontró diciendo.
Tom la miró sin comprender del todo por qué la bruja trataba así de bien a su serpiente. Hermione Granger era un misterio que no comprendía, y eso le molestaba… y atraía.
-¡Hermione!- Harry y Ron aparecieron corriendo con las mochilas medio abiertas.
-¿Qué haces aquí, Hermione? ¡Vamos a llegar tarde!- exclamó Ron deteniéndose para recuperar el aire. Se fijó en quién estaba con su amiga- ¿Riddle?- inquirió.
-¿Te ha hecho algo?- preguntó al instante Harry. Tom volvió a tener una mirada similar a la que le dirigió a Draco. La clavó en Harry sin formular palabra.
-Está bien, chicos. Malfoy me estaba molestando y Riddle le echó- explicó Hermione omitiendo muchos datos.
-¿Esa serpiente es tuya?- Harry miró a la serpiente con rechazo, para luego mirar a su dueño con suspicacia.
Tom simplemente asintió. La serpiente lanzó un siseo amenazador a Harry, quien entrecerró los ojos.
-Bueno, Ron tiene razón, vamos a llegar tarde- intervino Hermione sin gustarle el intercambio de miradas y la tensión en el ambiente- Nos vemos el martes, Riddle.
El mago asintió dándose la vuelta. Hermione cogió a cada uno de sus amigos por un brazo y les hizo correr con ella para no llegar tarde a Encantamientos.
-¿De qué iba todo eso, Hermione?
-Luego os lo cuento.
.
Al final Harry y Ron habían estado de acuerdo en que Malfoy era un completo imbécil y había algo extraño con Riddle. Hermione se preguntó si Riddle sería capaz de hablar parsel, pero tampoco pensó mucho más allá de aquello. No era nada común que un mago fuera capaz de comunicarse con las serpientes pero tampoco era imposible. En Hogwarts aquella palabra no existía.
Para su sorpresa se encontró viviendo en un poco más de tranquilidad. Por alguna razón Malfoy ya no la molestaba tanto. Se limitaba a hacer algún comentario hiriente al pasar a su lado, pero no le iba buscando con el objetivo de hacerla pagar.
-¡Hermione!- la bruja salió de sus pensamientos de golpe al escuchar la alegría en la voz de Ginny. Maldijo en su interior. No iba a volver a hacer los deberes de Fred y George en la sala común, necesitaba más tranquilidad y allí se le encontraba muy fácilmente.
-Hola, Ginebra- saludó con todavía un poco de resentimiento. Después de todo la tocaba hacer los deberes de sus queridos hermanos en esa tarde tan tranquila.
-¡Adivina quién se ha dirigido a mí!- Ginny ignoró el tono de su amiga que en su lugar cada vez estaba más y más radiante.
-¿Harry?
-¡No, tonta!- Hermione entrecerró los ojos. No la gustaba que la acusaran de tener pocos conocimientos, además Ginny se había pasado toda la semana hablando de Harry con tono amoroso, ¿por qué no iba a ser él?
-Picaré. ¿Quién se ha dirigido hacia ti?
-¡Tom Riddle!- algunas cabezas se volvieron hacia ellas al escuchar el nombre del mago. Hermione la miró sin creérselo. Creía que ya había superado la "etapa Riddle" y ahora había pasado a la "etapa Harry".
-¿Para qué?
-¡Oh, ha sido fantástico!- exclamó la bruja con tono soñador ignorando completamente a su amiga- ¡Se me acercó cuando volvía de clase! ¡Me clavó esa mirada inflexible y me habló con ese tono tan masculino! ¡Y además huele tan bien! ¡Nunca me olvidaré de ese momento!
-¿Y qué te dijo?- Hermione rodó los ojos sin poder pensar en una razón válida para que Riddle se atreviera a acercarse a la pelirroja.
-Bah, eso no tiene importancia. Sólo me pidió que te dijera que si no importaba cambiar vuestra reunión de mañana a hoy en esta hora. Él estará esperando en la biblioteca si no tienes ningún problema. ¡Pero a lo que íbamos!- exclamó más alto- ¡Tenías que haber visto sus ojos dirigirse hacia mí! ¡Y esos labios!... Hey, ¿adónde vas?
Hermione alzó una ceja terminando de guardar sus plumas, tinta y pergaminos.
-A la biblioteca- dijo como si fuera obvio. No le gustaba que Riddle fuera ordenando por ahí a la gente pero por otro lado ella no tenía nada que hacer y seguro que allí encontraba tranquilidad.
-¡Dale recuerdos de mi parte y avísame si te dice algo de mí!- se despidió Ginny cuando salió por el retrato de la Dama Gorda. Hermione rodó los ojos. Esperaba que la adolescencia nunca llegara a ella.
Aunque podía llegar a entender un poco a su amiga, decidió al entrar en la biblioteca y ver al mago esperarla. La saludó con un movimiento de cabeza.
-Me alegro que hayas podido venir en tan poco tiempo- saludó- ya he cogido los libros que vamos a necesitar- informó señalando hacia una pila de libros frente a ellos.
Hermione se sentó a su lado como de costumbre y le saludó. Un siseo la llamó la atención. Bajó la mirada hacia el banco de madera en el que estaban sentados y vio algo muy cerca de Tom.
-Veo que trajiste a Nagini- sonrió sin pensar- Hola, pequeño.
La serpiente pareció devolverle la sonrisa y siseó algo en su dirección.
-Todavía es pequeño para vagar mucho tiempo solo por el castillo- explicó Tom acariciando con cuidado la cabeza de la serpiente. Hermione se sorprendió por la delicadeza que mostraba. Por alguna razón no le veía capaz de expresar sentimientos.
Sin perder la sonrisa Hermione sacó su pluma y unos pergaminos y cogió el libro que iba a necesitar. Se sumieron en apacible silencio sólo roto por el sonido de las plumas escribir sobre el papel. De vez en cuando Nagini se subía en la mesa y observaba a ambos magos escribir como si pudiera leer lo que ponían. En un par de ocasiones, cuando se estaba acercando la hora de la cena, siseó algo a Tom, quien no dio muestras de haberla entendido o de prestar atención.
Cuando casi estaban a punto de dar por terminada la reunión Hermione se paralizó. Un siseo igual al que escuchó noches atrás retumbó por la biblioteca. Alzó la mirada para clavarla en Nagini. La serpiente cerró la boca como si acabara de sisear, pero Hermione estaba segura que aquel sonido no había sido de él.
-¿Ocurre algo?
Elevó la mirada hacia el mago sin atreverse por algún motivo a expresar sus temores. Negó con la cabeza.
-Se está haciendo tarde. Creo que voy a irme ya al Gran Comedor.
-Voy contigo.
Se felicitó por no dejar mostrar su asombro. De todas formas si lo pensaba fríamente era normal que la acompañara. Ambos iban al mismo sitio y sería un poco extraño que uno caminara más adelante que otro cuando habían estado juntos por una hora ya.
Recogieron y salieron de la biblioteca en silencio. Ella metida en su mundo, tratando de descifrar el origen del sonido o si se estaba volviendo loca por tanto estudio. Tachando al instante aquella posibilidad obligó a su cerebro a pensar con velocidad, tratando de resolver el problema. Pero si de verdad no estaba loca, ¿por qué Riddle no lo había escuchado? Estaba claro que Nagini no había podido ser, ¿verdad?
Un chillido perforó el aire. Con un entrenamiento de seis años respecto aquellas situaciones, Hermione salió corriendo sin previo aviso hacia donde había venido el chillido. Sus sentidos se centraron frente a ella y no escuchó ningún grito más, lo que nunca era buena señal. Una mano la detuvo en seco justo cuando se acercó al pasillo de donde había salido el sonido. Se dio la vuelta para ver a Tom sujetándola por el codo. Nagini se escondió en el bolsillo de su amo.
-Mira al suelo- ordenó el mago. Hermione obedeció y se dio cuenta de que estaba encharcado. Sus zapatos provocaban un chapoteo que antes no escuchaba. Entrecerrando los ojos vio algo rojo reflejado en el agua. Siguió el reflejo caminando junto con Riddle, quien no la soltaba el codo, hasta llegar al pasillo. Alzaron la mirada al mismo tiempo. Hermione ahogó un jadeo.
La Señora Norris estaba en el suelo completamente inmóvil, con una herida en el costado de la cual brotaba un pequeño hilo de sangre que era arrastrado por el agua. Hermione miró hacia los lados encontrándose a Harry, Ron y Ginny. Los dos magos tenían unos rostros de espanto. Su amiga tenía las manos cubriendo su boca y ahogando otro chillido. Tom la impidió acercarse a ellos a través de su agarre.
-¿Qué está pasando aquí?- se giraron para ver casi a todo el colegio tras ellos. Nuevos chillidos ante la sangre en el suelo sofocaron la pregunta de Snape, quien miraba a Harry, Ron y Ginny para luego dirigirse hacia Tom y Hermione. El mago soltó a la bruja poco a poco sin que nadie lo notara.
-¡Mi gata!- el señor Filch apartó a los estudiantes a empujones y se acercó hasta donde estaba tumbada su gata- ¡Mi gata!-. Se dejó caer de rodillas sobre el agua sin atreverse a tocarla.
Más profesores llegaron para presenciar la escena, unos asombrados y otros perplejos sin ser capaces de acercarse más. De pronto y sin previo aviso Filch se dio la vuelta hacia los cinco jóvenes más apartados del resto. Miró con ojos furiosos a Tom y Hermione en un pasillo y luego a sus otros amigos. Se volvió hacia estos últimos con el rostro cada vez más rojo.
-¡¿Qué le habéis hecho a mi gata?! ¡Asesinos!
Hermione miró de reojo tras ellos, donde Malfoy tenía un rostro de autosuficiencia, bastante entretenido ante la escena. Estaba segura de que él tenía algo que ver.
-Argus.
Dio gracias a la intervención de Dumbledore. El director llegó hasta la escena con algunos profesores tras él, abriéndose camino entre los alumnos. Tras mantener la mirada en la gata, se giró hacia los cinco estudiantes.
-Que los prefectos acompañen a los estudiantes al Gran Comedor. Vosotros cinco no- añadió cuando vio que se iban a dar la vuelta. Filch aguantó su ira hasta que los alumnos desalojaron los pasillos y sólo quedaron los profesores y ellos.
-¡Han matado a mi gata!- exclamó con profundo odio.
-No está muerta, Filch- respondió Snape sin apartar la vista de Harry y Ron.
-Está petrificada- aclaró Dumbledore pasando los ojos por los cinco estudiantes- Tengo entendido que fueron los primeros en llegar, ¿me pueden contar qué vieron?
Harry asintió al momento, saliendo en defensa de sus amigos.
-Íbamos al Gran Comedor a Cenar cuando vimos un rastro de agua por los pasillos y escuchamos una especie de siseo. Nos resultó raro y seguimos el rastro. Cuando llegamos aquí nos encontramos con la señora Norris así. Al momento llegaron Hermione y Riddle, y en seguida el resto.
-¡Mienten!- exclamó al instante Filch. Dumbledore bajó el rostro mirando a Tom Riddle por encima de sus gafas de media luna, buscando algo en el mago.
-Señorita Granger, ¿ustedes?- inquirió al fin.
-Riddle y yo estábamos haciendo un trabajo de pociones cuando nos fuimos a cenar. Escuchamos un grito y nos dirigimos hacia aquí. A decir verdad yo también escuché un siseo- admitió sin mirar al Slytherin a su lado.
-¿Algo que añadir, Tom?- inquirió Dumbledore. Hubo un intercambio de miradas entre profesor y alumno hasta que finalmente Tom negó con la cabeza - No te preocupes, Argus. En cuanto nuestras mandrágoras maduren prepararemos el antídoto. Por ahora no podemos averiguar quién ha sido el responsable, pero investigaremos.
Filch no dijo nada pero se notaba que no estaba de acuerdo con lo que decía el director. Si por él fuera ya tendría ahorcados de los pulgares aquellos cinco jóvenes.
-¿Investigar?- repitió McGonnagal con sorpresa- ¿Siseos? ¿Una gata petrificada?- se quedó casi sin respiración- Albus, esto podía significar que la Cámara de los Secretos ha sido abierta.
Harry, Hermione y Ron alzaron la cabeza ante aquella información.
-Por ahora no podemos asegurar nada, Minerva.
Ningún profesor añadió palabra alguna cuando Dumbledore despidió a los alumnos para que fueran a cenar con el resto de sus compañeros.
Cuando ya estaban cerca del Gran Comedor ninguno de los chicos se dio cuenta de cómo Tom se quedaba un poco rezagado y siseaba en susurros unas extrañas palabras. Estaban demasiado ensimismados hablando acerca de las palabras de su profesora.
¡Y aquí un poco más del escurririzo Tom! Como veréis algunas dudas se irán aclarando a medida que avance el fic.
Muchas gracias a todos esos lectores y lectoras. El fic está gustando y, por supuesto, yo estoy más que feliz. Agradecimiento muy especial a todos los que en cada capítulo están dejando su opinión. Es un esfuerzo que yo reconozco y agradezco.
De aquí en adelante tengo planeado dejarme un tiempo muy parecido a lo que he tardado con este capítulo para subir el siguiente capítulo (1 semanita).
Y no he podido responder a los que los que dejaron review sin cuenta, así que respondiendo por aquí la duda de Sara Hime: Sí, lo que escucharon Harry y Hermione era parsel. ¡Muchas gracias por tus ánimos!
¡Hasta el próximo capítulo!
