Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 3- Sangre… sucia


-Os digo que ha tenido que ser un Slytherin- dijo Ron una vez estuvieron solos los tres amigos.

-Yo creo que Riddle ha tenido algo que ver- apoyó Harry.

Hermione negó con la cabeza. Hablaban en susurros en su sala común con todo el mundo ya acostado.

-Riddle estuvo todo el rato conmigo. No pudo haber sido él. En cambio Malfoy tenía una sonrisa de satisfacción muy culpable.

-¡Seguro que ha sido Malfoy!- estalló en seguida Ron. Harry estaba dividido entre a quién echar la culpa, si a Malfoy o a Riddle.

-Tenemos que encontrar la forma de pillarles in fraganti- pensó en voz alta.

-Podemos usar el mapa que te regalaron por tu cumpleaños.

A Harry se le iluminó la vista por lo dicho por Ron.

-¡Tienes razón! El mapa de papá, tío Sirius y tío Remus nos puede ser muy útil- se giró hacia Hermione con ojos decididos- Aún así ten cuidado de quedarte a solas con Riddle.

-Tranquilo, Harry, yo creo que Malfoy tiene más que ver en todo esto- aunque ni ella misma se creía del todo lo dicho- Investigaré también sobre esa Cámara de los Secretos.


Al final entre sus propios deberes, los de los gemelos Weasley, la ayuda que tenía que dar a sus amigos para que aprobaran y su trabajo con Riddle, apenas la quedó tiempo para investigar sobre la Cámara de los Secretos. Se estaba acercando Navidad y el curso avanzaba lentamente, casi con cuidado. El frío se comenzaba a notar a tempranas horas de la tarde. Ya apenas podrían salir sin sus bufandas.

En su siguiente reunión con Riddle, Hermione le preguntó por qué no dijo nada cuando escuchó el siseo de la serpiente. El mago clavó los ojos en ella, respondiendo de la manera más ambigua posible.

-¿Por qué no dijiste tú nada, Granger?

Y el tema quedó allí muerto. Casi con el único ser vivo con el que había entablado una especie de amistad era Nagini. La serpiente la saludaba cada vez que la veía. Normalmente era en la clase de Transformaciones, ya que habían comenzado a transformar a sus mascotas y, si no, en esas reuniones que Riddle había comenzado a aumentar sin ningún motivo aparente. Según él, era porque estaban avanzando rápidamente y quería terminar el trabajo cuanto antes. No le creyó del todo. Dando igual el motivo, había terminado reuniéndose con él una vez al día en todos sus descansos. Ginny se lo hizo notar alguna vez, pero entre las miradas asesinas de su amiga y su recuperada obsesión por Harry había terminado por olvidarse.

De lo que no se habían olvidado era del asunto de la Cámara. Al final Hermione no fue capaz de encontrar nada que hiciera referencia y habían tenido que recurrir al ser vivo con tal vez demasiada información sin ser capaz de guardar un solo secreto.

-¡Buenas noches, chicos!- exclamó Hagrid abriéndoles la puerta de la cabaña- pasad, pasad.

-Buenas noches, Hagrid- respondieron sonrientes. Al entrar vieron a Fang tumbado cerca de un enorme sillón, roncando de forma estruendosa. Tanto Harry como Hermione pensaron en ciertos pelirrojos, comparando el ruido y sin poder decidir un ganador. Se sentaron en las pocas sillas libres de jaulas.

-¿Y bien? ¿Qué os trae por aquí?

-Veníamos a verte y a charlar un poco- se encogió de hombros Harry- menudo susto el del otro día, ¿no?

Hagrid asintió dejándose caer en su sillón. Éste aguantó su peso con un quejido horrible.

-Y no sé cómo lo hacéis, chicos, pero siempre os encontráis en medio de los problemas.

-Es una habilidad- respondieron los tres al mismo tiempo.

Hagrid soltó una carcajada.

-Pues esta vez no es algo que celebrar- suspiró al final.

-Estamos seguros de que ha sido Malfoy- respondió Ron.

-O Riddle- añadió Harry por lo bajo.

-¿Malfoy?- repitió Hagrid con lo que creían que era una ceja alzada- ¿Ese chico el heredero de Slythe…?- se calló en el acto poniendo un rostro de horror ante la información que había soltado.

-¿El heredero de Slytherin?- repitió Ron- ¿Existe tal cosa? ¿Y qué es?

-¿Te refieres al heredero literal?- intervino Hermione- ¿A un descendiente de Salazar?

Hagrid tragó saliva, su cara cada vez más y más blanca.

-Mirad, chicos, yo no puedo contaros nada. Olvidad lo que habéis escuchado y…

-¡Malfoy, podría ser una amenaza, Hagrid!- respondió Ron.

-Tiene razón- apoyó Harry- tenemos que averiguar qué está pasando.

Hagrid dudó.

-Yo no puedo daros esa información, sólo os puedo decir que estoy casi seguro que Malfoy no ha podido ser.

-¿Y Riddle?

Hermione rodó los ojos ante la insistencia de Harry.

-No he oído nada más que maravillas de ese chico, no le conozco personalmente- replicó Hagrid.

-¿Qué tiene que ver la Cámara de los Secretos con el heredero de Slytherin?- inquirió Hermione volviendo al tema- ¿Qué es exactamente la Cámara?

Hagrid negó con la cabeza.

-No puedo, chicos.

-¿Por qué? No es como si nos fuera a hacer daño saberlo, en cambio lo contrario…- Hermione dejó la frase en el aire- Podemos ser de ayuda, Hagrid.

-Esto os supera, ¡no sabéis el monstruo que está encerrado en esa dichosa Cámara!

De nuevo se llevó la mano a la boca, queriéndose pegar a sí mismo por soltar demasiada información.

-¿Un monstruo?- Ron se vio un poco pálido- ¿Hay un monstruo en la Cámara?

-¿Fue el monstruo lo que petrificó a la señora Norris?- añadió Harry.

-¡Es sólo una leyenda!- estalló Hagrid.

-Entonces no habrá problemas en contárnosla- terminaron felices los amigos, sabiendo que habían ganado. El semigigante gruñó acomodándose.

-Está bien- masculló- Es sólo una leyenda de Hogwarts, como tantas otras. Se dice que en la época de los fundadores Salazar Slytherin no quiso que el colegio admitiera a hijos de muggles- Hermione se encogió en su sitio, sin poder evitar recordar las palabras de Malfoy- Por ese motivo, un día se fue pero se dice que dejó una Cámara que guardaba un monstruo que sólo el heredero podría controlar. El heredero se serviría del monstruo para deshacerse de aquellos que, según Salazar, no deberían estar en Hogwarts.

-¿Y no se buscó esa Cámara?- quiso saber Ron- ¿No se sabía lo que era el monstruo?

-Sí que se buscó pero nadie averiguó nada, ni siquiera de qué monstruo se habla. Por ello al final se quedó en leyenda, pero siendo su casa la de Slytherin se cree que debe de ser algún tipo de serpiente. No sé, tal vez una serpiente alada o una marina…

-Cualquiera podía explicar por qué había agua en el suelo o cómo llegó hasta allí y se fuera sin que nadie la viera- murmuró Hermione.

-¡Ahhh! ¡¿Qué es eso?!

Todos se giraron hacia donde Ron señalaba como un loco. Una serpiente de tamaño no muy grande estaba enroscada en la ventana y les miraba inmóvil, atento en señal de peligro.

-Oh, es Nagini- dijo Hermione casi con cariño. Se levantó hacia la ventana a por la serpiente.

-¿Nagini?- repitió el pelirrojo con voz aguda- ¿Esa cosa tiene nombre?

-No es más que una serpiente, Ronald- Hermione extendió la mano y se sorprendió de que la serpiente se enroscara alrededor de su brazo. La acarició el codo con la lengua en un siseo cariñoso.

-Es una rara especie- comentó Hagrid mirando hacia Hermione sorprendido- no suelen ser amigables con humanos.

-No es mía, es de Riddle- respondió Hermione encogiéndose de hombros- Eso me recuerda que ahora tengo reunión con él. Ya casi hemos terminamos el trabajo.

-Mejor- asintió Harry cruzándose de brazos- pasabas demasiado tiempo con él últimamente.

-Es por el trabajo-suspiró exasperada-. Luego nos vemos, ¡hasta luego Hagrid!- exclamó cerrando la puerta tras ella. Fue a paso apresurado para no llegar tarde a su reunión con Riddle.

-¿Te gusta dar paseos, eh?- se dirigió con una sonrisa hacia Nagini- Mirándote bien, sí que has crecido desde primer curso. En unos años seguro que superas a Ron en altura- se rió entre dientes- pero mejor que no lo sepa. Tiene un especie de trauma con ciertos temas.

Parecía que la serpiente también se estaba riendo con ella. Al llegar a la biblioteca Riddle ya estaba en su mesa, como de costumbre. Parecía que hiciera lo que hiciera él siempre estaría por delante. Tardó un segundo más del acostumbrado en ocultar su sorpresa al ver a Nagini con ella.

-Estaba paseando por la cabaña de Hagrid- explicó dejando que la serpiente se deslizara hacia el banco de madera. La serpiente siseó mirando hacia su amo durante largos minutos. Finalmente Riddle miró en su dirección de nuevo con ese brillo aumentado.

-¿Encontraste el error en las ecuaciones de ayer?- inquirió.

-Sí, era muy sencillo pero teníamos que ser de séptimo para entenderlo- por una vez hacerle los deberes a Fred y a George había dado sus frutos.

Riddle la escuchó atentamente la teoría de por qué no podían usar ese ingrediente para minimizar los efectos secundarios. Terminó asintiendo entendiéndolo a la primera.

-¿Cómo llegaste a hacerte con esa información?- preguntó con cierta curiosidad.

Hermione se sonrojó de vergüenza.

-Bueno… yo…- dudó si decirle la verdad o inventarse una excusa creíble.

-Recuerda que no me gustan las mentiras- se adelantó Tom. Tenía una expresión tranquila, pero le miraba fijamente.

Hermione terminó suspirando, total, ¿qué más daba que se enterara?

-Hice un trato con los gemelos Weasley, ellos no contaban una cosa que yo no quería que se hiciera pública y yo a cambio les hacía los deberes hasta navidad.

Por un momento la bruja casi se desmaya. El cambio en el ambiente había sido tan brusco, tan palpable que por un momento sintió miedo. Riddle no había cambiado su expresión pero por alguna razón le notaba furioso.

-¿Quieres que yo me ocupe de poner fin al chantaje?

Ahora sí que se sorprendió. ¿Desde cuándo él hacía algo por alguien? No era esa clase de persona y no supo si la gustó que lo hiciera por ella.

-No, no, no pasa nada. Además, al final nos vino bien- sonrió quitándole hierro al asunto.

Tom asintió sin estar nada convencido. Eso no acababa allí.

-De todas formas, ¿por qué harías algo así?- preguntó Hermione sin aguantar su curiosidad. El mago tuvo que recordarse en su mente el tema de conversación- Ni siquiera nos llamamos por nuestros nombres.

-Y ése es un error que debería haber corregido cuando comenzamos a trabajar juntos- asintió Riddle- Llámame Tom.

Era una orden en toda regla.

-Está bien, entonces tú llámame Hermione- la dieron ganas de sonreír como a una niña tonta. La felicidad creció cuando lo pudo impedir.

-Bien, Hermione- ¿era ella o su nombre sonaba mejor de sus labios?- Apliquemos la teoría a las ecuaciones y luego comprobemos la poción.

- De acuerdo, Tom.

Algo cambió. A lo mejor era que el mago se había acercado más que de costumbre cuando corrigieron las ecuaciones, o que Nagini se paseaba abiertamente por los brazos de la chica, o que estaban completamente solos en la biblioteca, pero su corazón estaba yendo a velocidades muy altas.

Al terminar estaba más nerviosa que al principio.

-¿Conseguiste que Slughorn te diera los Felix Felicis?- recordó guardando sus cosas. Tom asintió.

- La próxima semana los alumnos de séptimo van a realizar la poción. Nos dará las pociones aceptables.

Hermione frunció el ceño. Eso no la sonaba muy bien. No sabía cómo eran la mayoría de los alumnos de ese curso, pero si eran como los del suyo no iban a ver muchas pociones.

-Compartí mi opinión con el profesor y me aseguró que supervisaría las pociones para que tuviésemos suficientes aceptables- cortó sus pensamientos. Hermione le miró atontada- Era fácil saber lo que estabas pensando- explicó con una especie de sonrisa de lado. La chica le devolvió la sonrisa negando con la cabeza.

Se despidieron para dirigirse por lados distintos ya que Tom dijo que iría primero a su sala común antes de ir al Gran Comedor. Hermione repitió su nombre en su cabeza varias veces sonándola extraño no llamarle Riddle. No muchas personas le llamaban por su nombre, como había podido comprobar ni siquiera los de su propia casa, así que no sabía qué pensar del cambio.

Y pensándolo mejor ella también iría a dejar sus cosas en la Sala Común. Dio media vuelta y subió por las escaleras centrales hacia la torre de Gryffindor. Fue con la cabeza gacha, metida en sus pensamientos cuando vio algo extraño aparecer en su visión. ¿Eso era un pie? Oh, por Merlín.

Elevó la mirada quedándose pálida al ver a un chico tirado en el suelo con las manos fijas en su cámara, como haciendo una foto al techo.

-¿Colin?- esperaba que aquello fuera una broma de los gemelos, rezaba por ello- ¿Colin?- repitió con miedo. Dejó sus cosas en el suelo y se acercó a su altura hasta quedar de rodillas a su lado. Su cara parecía esculpida en piedra, su color había pasado a convertirse en un gris pálido a excepción de sus manos, que agarraban la cámara como si le fuera la vida en ello.

-¡Ayuda!- gritó sin saber qué hacer- ¡Profesores!

Por toda respuesta obtuvo un siseo espeluznante. Retumbó por las paredes del pasillo, de repente más oscuras y desiertas que antes. Hermione se agarró a la túnica de Colin con una mano, alzando su varita con la otra.

Algo se deslizó cerca de ella, tras la pared. Se giró de golpe apuntando con la varita hacia el muro. Un nuevo siseo se escuchó tras ella. Se volvió a girar sin poder escuchar otra cosa que su corazón golpear violentamente contra su pecho, su sangre haciendo eco en sus oídos. Por nada del mundo soltó su varita o la capa de Colin, tirado en el suelo inmóvil.

El siseo se hizo más pronunciado a su espalda. Una enorme sombra la cubrió, quitándola lo que le quedaba de color en su rostro. Se giró poco a poco, apretando cada vez más la varita, y elevó la vista.

No recordó más allá que una figura verde, una capa de mago y unos siseos furiosos, distintos a los anteriores, todo mezclado con una luz azulada.


-No creo que Hermione quiera acompañarnos a los campos de Quidditch a estas horas, Ron- suspiró Harry saliendo por el retrato de la Dama Gorda- Ya debería estar terminando de cenar.

-Si no se ha entretenido de nuevo con Riddle- gruñó su amigo- Al menos no es una loca enamorada de su lista.

-Pero con Riddle nunca hay que fiarse. Es un mago muy extraño.

Ron asintió.

-No tiene amigos, pero todo el mundo le respeta. No juega al Quidditch, pero todas las chicas están tras él. No amenaza, pero todo el mundo cumple sus órdenes- fue enumerando el pelirrojo. Harry no estaba tan seguro en lo de no amenazar.

-Y tiene esa serpiente por mascota. Hasta Hagrid dice que eso no es normal- añadió Harry- Menos mal que Hermione ya va a terminar el trabajo con él o nos la podíamos encontrar cualquier día tirada en algún… ¿Ron? ¿Me estás escuchando?

Harry pasó una mano por delante de la pálida cara de su amigo. Siguió su mirada hasta quedarse igual de blanco que él.

-¡Hermione!- gritaron corriendo hacia su amiga. Ignoraron por completo a Colin, sobre el que estaba tirada y la cogieron en brazos sin levantarla.

-¡Hermione! ¡Hermione!- gritó Ron.

-Está desmayada- dijo Harry sin pasársele algo del susto. Se fijó mejor en el otro mago- Ron, mira a Colin.

Su amigo se tranquilizó un poco una vez vio que su amiga estaba bien. Se giró hacia el mago con los ojos abiertos.

-¿Está…?

-Petrificado. Ve a buscar ayuda, yo me quedo con Hermione.

Ron salió corriendo sin dudarlo. Harry se quedó solo sujetando a su amiga contra él. Por si acaso sacó su varita y la mantuvo sujeta en una mano, preparado para cualquier amenaza. No escuchó nada, y más que cualquier otra cosa, el silencio en Hogwarts era preocupante.

Bajó la mirada hacia la chica. No parecía haber sufrido ningún daño, salvo que estaba desmayada con su varita a su lado en el suelo. Alguien o algo le tenía que haber hecho aquello y no sabía si quería que fuera la misma cosa que petrificó a Colin. El pobre chico parecía casi un esqueleto. En cambio Hermione era como si simplemente se hubiera dejado caer dormida sobre Colin.

-¡Harry!- agradeció que Ron volviera corriendo a su lado seguido de McGonagall. No sabía si el monstruo seguía por la zona pero no le gustaba nada que Hermione hubiera estado sola. Después de todo, la leyenda decía que iba a por los hijos de muggles.

-¡Por Merlín!- los años se reflejaron mucho más en el rostro de la profesora- Potter, lleve a la señorita Granger a la enfermería. Weasley, acompáñele. Yo llevaré al señor Creevey.

Harry cogió mejor a su amiga en brazos y se levantó llevándola contra él. Ron le siguió viendo que la profesora elevaba a Colin con un sencillo hechizo. Llegaron mucho antes a la enfermería. En cuanto la enfermera vio a Hermione les indicó aprisa que la dejaran sobre una de las camillas y ella se encargaría.

Cuando entró McGonagall con Colin el asunto cambió a uno más grave. Harry y Ron vigilaron la camilla de Hermione como si alguien la fuera a hacer desaparecer en cualquier momento. Parecían mamás gallinas cuidando a su polluelo dormido. Tuvo que llegar Dumbledore y después Snape para mandarles a sus cuartos.

-¡Pero queremos saber lo que está pasando!- exclamó Harry.

-¡Sabemos lo de la Cámara! ¡Y tanto Colin como Hermione son hijos de muggles!

Snape les mandó una mirada envenenada que le devolvieron en el acto.

-Sea lo que sea que durmió a su amiga, Potter, Weasley, es humano- respondió el profesor.

-¿Y a Colin?- rebatió Harry.

-El asunto se discutirá en su debido momento- intervino Dumbledore- Esta noche no hay nada más que se pueda hacer. Les recomiendo que no salgan solos de sus cuartos, daremos este aviso al resto del colegio.

Sin poder seguir discutiendo, los amigos dirigieron una última mirada a Hermione y se fueron hacia sus cuartos, toda hambre olvidada. Volvieron a paso rápido hacia sus dormitorios, sabiendo a por qué iban. Harry registró en su baúl y sacó un papel doblado.

-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas- susurró. El papel cobró vida, dibujándose a sí mismo con detalles finos y elegantes- ¿Dónde está Riddle?

-Ahí está, en el Gran Comedor- señaló Ron. Efectivamente estaba allí junto con muchos otros alumnos. Harry entrecerró los ojos.

-¿Y Malfoy? No le veo en la mesa de Slytherin.

-¡Esta volviendo hacia la sala común! ¡Y mira! ¡Está solo!

El nombre de Draco Malfoy aparecía moviéndose a paso acelerado a través de los pasillos.

-Madame Pomfrey dijo que Hermione se despertaría mañana. Tenemos que preguntarla qué es lo que pasó y qué opina de todo esto.

-Te digo que es Malfoy, Harry. Ya sabes cómo odia a los hijos de muggles y cómo siempre que puede insulta a Hermione.

¿Entonces por qué sólo la durmió?, pensó Harry en su cabeza. Volvió a mirar el nombre de Tom Marvolo Riddle elevarse y descender ligeramente. Seguía sin gustarle aquello.


La cosa se va poniendo seria con la Cámara jeje.

Esta semana he podido hacer rápido el capítulo así que en el ratito que he tenido os lo dejo. ¡Muchas graicas a todos y todas ;)! Oh, y también puedo ir adelantando que en el próximo capítulo habrá un gran cambio.

¡Hasta entonces!