Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 6- La bienvenida de la serpiente


El día fue uno de los más apacibles para Hermione, sobre todo después del caos arrastrado de sentimientos que llevaba encima. La nieve había comenzado a caer poco después de la hora de comer y el frío comenzaba a notarse a través de las delgadas paredes del orfanato. Eso les obligó a ir a la única sala con chimenea de todo el edificio, donde se encontraba una gran cantidad de niños. Aquello no desanimó a Hermione, quien estaba más que feliz por poder seguir leyendo frente al calor de la chimenea, donde Riddle había conseguido el mejor sitio sin tener que pronunciar una palabra. Con una mirada los niños habían salido corriendo y él le había indicado a Hermione que se sentara para después colocarse a su lado, casi pegados.

Su tranquilidad sólo se rompió cuando a la tarde Hermione alzó la vista hacia la ventana y vio un pájaro blanco trazar círculos cerca del orfanato. Apenas se le distinguía entre los copos.

-¡Hedwig!- cerró el libro y se giró hacia Tom, quien ya la estaba mirando- Ahora vuelvo.

Riddle miró con ojos entrecerrados a la lechuza y luego a la puerta por donde había salido Hermione. Se levantó, siempre con tranquilidad, y fue tras ella. Con él salió la tensión que se había instalado en los niños de la sala.

La chica no se dio cuenta de que la había seguido y entrado a su cuarto hasta que se giró a darle unas chucherías a Hedwig. Tom no estaba feliz de ser ignorado de ese modo.

-¡Perdona, Tom!- exclamó al asustarse nada más verle- Es Hedwig, la lechuza de Harry- indicó acariciando con cariño al animal. En su otra mano sostenía una carta.

Como si tuviera todo el derecho del mundo Tom cerró la puerta tras él y se sentó en la cama. Hermione estaba demasiado feliz de recibir noticias de sus amigos como para darse cuenta, y aquello irritó más al mago.

La carta era simple y directa. Harry y Ron la preguntaban qué tal la estaban tratando en el orfanato y si necesitaba cualquier cosa. Añadían recuerdos de ambas familias y que si en cualquier momento quería irse de allí sólo tenía que llamar a Harry. Hermione se rió sabiendo que lo decían completamente en serio. Ya se imaginaba a Sirius entrando en forma de perro, al padre de Harry en forma de ciervo y Remus en lobo con Lily y Molly tras ellos tratando de detenerles.

Rápidamente les escribió una respuesta sin detallar quién estaba con ella en el orfanato. Harry seguro que se iba a preocupar innecesariamente y Ron se enfadaría así que simplemente les dijo que estaba bien y que no tenía ningún problema. Añadió un poco de conversación y ató la respuesta a la pata de Hedwig. Tan ensimismada estaba que no se dio cuenta de que Tom se había levantado y se había colocado pegado a su espalda. Cuando se dio la vuelta su cuerpo se paralizó. Lentamente alzó la cabeza encontrándose con la intensa mirada del mago. Un chillido se la escapó cuando la rodeó la cintura con un brazo y la apegó hacia él.

-¿Pero qué…?

-¿No quieres esto?- intervino Tom.

-¿Cómo?- Hermione trató de separarse inútilmente.

-Eres una bruja muy peculiar- comentó sin tener que hacer esfuerzo por mantenerles pegados. No sabía de dónde había sacado esa fuerza pero ahora se replanteaba la respuesta que le había dado a Harry.

-¡Suéltame!- exigió cansada de luchar en vano.

-No, me gustan tus ojos con esa fiereza- ladeó la cabeza observándola mejor.

-¿Se puede saber qué te pasa?

-No me gusta que otras personas llamen la atención de lo que es mío- respondió con un gesto más serio.

-No te entiendo, ¡suéltame!

No la obedeció como ella esperaba. En su lugar la liberó justo cuando hacía fuerza por defenderse, logrando que perdiera el equilibrio y se cayera sobre la cama. Al parecer aquellos eran sus planes porque en apenas segundos estuvo sobre ella, manteniendo su cuerpo tumbado con el suyo encima.

Hermione tragó saliva nerviosa. Nunca había notado el cuerpo de un hombre de aquella manera. La hundía sobre el colchón y apenas la dejaba tomar las justas bocanadas de aire. Era algo nuevo y terriblemente inquietante.

-Hermione- Riddle enterró su rostro en su cuello, oliendo su aroma. Hermione ya estaba completamente congelada como para actuar- quiero que seas mía.

Aquella revelación la dejó sin respiración.

-¿Qué?- chilló. Tom elevó la cabeza hasta quedar separado lo justo para mirarla.

-Quiero que seas mía completamente, que me pertenezcas. Quiero que, a falta de una palabra mejor, seas mi novia y que con el tiempo aprendas que yo soy tu mago y tú eres mi bruja.

Hermione no tenía mucha práctica en aquel terreno, pero si no se equivocaba Tom Riddle se estaba confesando a su manera. La había agarrado una muñeca a cada lado de su cabeza con sus manos y las mantenía allí por si acaso volvía a intentar escapar. Estaba demasiado impactada como para intentarlo.

-¿Por qué?- preguntó al fin. Se quedó sin respiración cuando Tom la sonrió de verdad. Su cara se iluminó y vio su rostro de una nueva manera.

-Porque eres la única como yo- habló a poca distancia-. Llamaste mi atención cuando rescataste a Nagini aquella primera vez. Cuando hicimos juntos el trabajo pude ver que no te lanzabas a mí como las otras chicas y eres más inteligente de lo que tú misma pensabas. Finalmente cuando te vi aquí, con tu mirada perdida supe que no quería verte de aquella manera, sino a mi lado- Tom suspiró cerrando los ojos para luego abrirlos y mirarla fijamente- Nunca había tenido estos sentimientos por nadie, Hermione. Te prometo que voy a cuidarte y que no te vas a arrepentir de lo que nos espera.

Todas esas palabras eran demasiado, Tom era demasiado. Era la primera vez que era así de sincero con alguien y se notaba en su tono, en su voz, en sus ojos e incluso en su postura con ella. Quería mantenerla ahí, hacerla entender, que no se fuera de su lado. Y Hermione no supo qué responder.

Sinceramente nunca se había imaginado en aquella situación. Ella, la rata de biblioteca, con su pelo enmarañado, su cabeza siempre metida en algún libro y sus amigos que no paraban de meterla en líos… nunca había habido tiempo para chicos. Tampoco es que ella lo quisiera. Y ahora que Tom Riddle la estaba pidiendo algo tan serio su pecho se inundaba. Quedaba el dolor de la pérdida de sus padres, ahora de una nueva forma.

-Yo…

¿Qué era lo que quería?

-Soy el único al que puedes llegar a querer, Hermione. Soy el único que comprende lo que es ansiar conocimiento, el único que sabe lo que es estar aquí- hizo un gesto hacia el cuarto del orfanato- y el único por el que te has sentido atraída.

Y procuraré que así siga siendo, añadió en su mente.

Hermione abrió los ojos al máximo cuando vio que Tom se inclinaba hacia ella. Trató de huir de nuevo sin lograr mover un centímetro su cuerpo. Sintió los labios de él sobre los suyos. Su cerebro se detuvo por primera vez en mucho tiempo. Los insistentes labios del mago la hicieron olvidar cada pensamiento, cada sensación hasta centrarse sólo en el placer. Tom ladeó la cabeza y profundizó el beso cuando sintió a su bruja ceder. La obligó a abrirse para él y la oyó gemir cuando sus lenguas se tocaron. Con una sonrisa socarrona mordió ligeramente su labio inferior y volvió a atacarla para que no pensara en nadie más que él. Sabía que esa reacción no la tendría con nadie más. Hermione no se daba cuenta pero era ella de él tanto como él era de ella.

Cuando terminaron ambos respiraban agitadamente. Hermione se mantenía inmóvil concentrada en las nuevas sensaciones que la recorrían. Sólo se dignó a hacer un gruñido de protesta cuando Tom separó su cuerpo, se incorporó y la cogió en brazos contra él.

Como si no pesara nada salió de su cuarto sin recorrer mucha distancia. Tom abrió su puerta y la internó en su propia habitación. La tumbó sobre la cama donde seguía reposando Nagini a sus pies y continuó por donde lo habían dejado, devorando a su bruja.

Hermione ya no sabía ni quién era. En algún momento rodeó al mago que la estaba haciendo sentir tan bien y le pegó a ella sin querer separación. Tom procuró no aplastarla y disfrutó por primera vez en su vida del momento. Tenía a su bruja bajo él en su cuarto, justo donde la quería. No fue más allá aparte de besarla y apegar sus cuerpos pero fue un momento único.

Sólo cuando el Sol terminó de ponerse y el cuarto se vio inmerso en la oscuridad ambos magos se separaron. Tom rodó a su lado en la cama y también se dispuso a recuperar su respiración. Se giró hacia ella quedando de costado para mirarla fijamente.

Hermione se sonrojó violentamente cuando procesó todo lo que había pasado. Su pecho seguía lleno de emoción y de algo más, algo que nunca había estado ahí. Los sentimientos de atracción al mago siempre habían estado escondidos en lo más profundo de ella. Su racional mente había hecho una sencilla ecuación: Tom nunca sentiría algo por ella, por lo que lo mejor era guardar su afecto de forma que casi ni ella misma lo sintiera. Ahora que una parte se había caído su corazón se lanzó al galope en busca de algo que sinceramente nunca habría creído desear tanto. Esa tarde se había sorprendido tanto por la reacción de Tom como por la suya propia, no tan fuera de lugar como la de él pero casi. Es decir, ¿quién hubiera creído que Tom Marvolo Riddle tuviera sentimientos? Pues bien, parecía ser que ella era la persona indicada para recibirlos, que era lo único que el mago necesitaba.

Se giró y con la mayor vergüenza que había sentido nunca le asintió. Sería su bruja y él su mago.

Tom sonrió con lo que la pareció cariño. Apenas veía con la poca luz que entraba por la ventana. El mago la atrajo hacia así y la abrazó disfrutando del momento.

Un siseo sobresaltó a Hermione. Para su sorpresa Tom devolvió el siseo en una perfecta imitación. Se separó de golpe lo justo para mirarle el rostro.

-¿Hablas parsel?- medio exclamó incrédula. Tom asintió.

-Hay muchas cosas que no te he podido decir, pero eso ahora ha cambiado.

-Espera- recordó un momento en especial- ¿Por eso supiste que Malfoy mentía?- Tom asintió- Entonces, ¿también sabes la charla que tuvimos con Hagrid?

De nuevo asintió. Hermione tragó saliva nerviosa, sin recordar del todo si le habían acusado de ser el Heredero de Slytherin.

-¿Y qué ha dicho ahora Nagini?

-Que se alegra de que por fin seas mi pareja, lo que en parsel es un término muy complejo- añadió- Y te da la bienvenida a lo que él ha llamado "nuestra pequeña familia". A veces se pone sentimental.

Hermione soltó una carcajada ante el sonido indignado de la serpiente. La sintió deslizarse entre sus cuerpos hasta que vio su cabeza asomarse por encima de la suya.

-¿Me entiende cuando hablo? ¿Todo?- se lo preguntó a Tom pero miró hacia Nagini.

-Sí.

El estómago de Hermione rompió el momento. De nuevo sonrojada le miró para ver una sonrisa entretenida. Era increíble cómo se había abierto a ella desde que ella había accedido a salir con él. Ugh. Aquella última frase resonó en su cabeza. Todavía sonaba de lo más extranjero.

-Ven, vayamos a cenar- se levantó y pasó por encima de ella, aprovechando para volver a besarla. Se obligó a separarse al escuchar rugir el estómago de su bruja. De verdad pensaba cuidarla y eso implicaba asegurarse de que comiera bien.

-SSSal ahora a cenar, Nagini. Cuando volvamoss te dejaré la puerta entreabierta- dijo Tom pasando un brazo por la cintura de Hermione. La notó tensarse en su abrazo. Dejaron que Nagini saliera primero a cazar su comida y luego fueron ellos hacia el comedor, sin dejar un segundo que saliera fuera de su abrazo. Pensaba hacer que Hermione se acostumbrara rápido a su toque porque a partir de ahora no iba a dejar de tocarla.

No la extrañó que todos los niños miraran con las bocas abiertas el brazo de Tom a su alrededor. Seguramente ella estaría con una expresión similar. La cola de la cena desapareció a su paso. Tom cogió un par de bandejas y la sirvió una cantidad aceptable de pollo junto con un vaso. Había una jarra de agua en cada mesa para que se sirvieran. Hermione cogió su bandeja y se dirigió a su mesa acostumbrada. Tom se sentó más pegado a ella que en las anteriores comidas y sólo comenzó a comer cuando la bruja ya iba por el tercer trozo. Sin decir nada la fue sirviendo agua cada vez que bebía, complacido de que comiera de forma sana y no se tuviera que preocupar por ello.

-¿Son muy amigos tuyos?

Hermione alzó la vista hacia él sin saber de qué estaba hablando de repente. Estaba enfrascada previniendo los sucesos de lo que acababa de pasar y no sabía a quién se refería.

-¿Ron y Harry?- probó.

-Sí. Parecen…- buscó una palabra apropiada- depender de ti.

Hermione soltó un bufido divertido.

-Si no fuera por mí todavía no habrían aprobado Historia de la Magia de primero. Pero sí, son muy amigos míos. En realidad son los únicos buenos amigos que he tenido… hasta ahora- añadió al ver como se iba oscureciendo su mirada.

-¿Cómo les conociste?- estaba decidido a saber todo de ella aunque no le gustara el tema. Hermione notó algunos de sus pensamientos. Decidió acortar la historia.

-En el tren, cuando se escapó la rana de Neville, pero no les caí muy bien. En realidad no fue hasta el accidente del trol del primer año que comenzamos a hablar y a estar juntos- recordó- El incidente de Quirrell terminó de unirnos.

Su hazaña se había extendido boca a boca por todos los alumnos, profesores y fantasmas del castillo. Absolutamente todos sabían lo que había ocurrido respecto al incidente en el que los tres amigos habían peleado contra un trol en un baño y cómo habían logrado proteger la piedra filosofal de las manos del ex profesor Quirrell en su primer año.

-No entiendo por qué les ayudas tanto- comentó sirviéndola más agua. Había notado que no bebía mucho y pensaba cambiarlo.

Hermione se acomodó en su silla.

-Bueno… son mis amigos y ellos hacen otras cosas por mí. Además, la mayor parte de las veces soy yo quien está detrás de ellos.

-Porque ellos ya esperan ese comportamiento- intervino Tom con una mirada escalofriante- Yo me ocuparé de que no abusen de ti.

Por un momento agradeció no ser la destinataria de ese tono. Menos mal que ya había terminado la etapa de hacer los deberes a los gemelos Weasley.

-¿Qué más amigos tienes?

Hermione se pasó la lengua por los labios.

-Emm… Neville es un buen chico. Por supuesto Ginny es una amiga mía, y los gemelos, aunque no lo parezca. Los tíos y los padres de Harry también son buenos conmigo, así como los padres de Ron. Del resto de personas del castillo diría que son… compañeros- dijo más alto, feliz por haber encontrado la palabra- unos más cercanos que otros.

Tom absorbió lo dicho mientras tragaba.

-A ti y Nagini no os he contado porque me parecía que no me estabas preguntando eso- murmuró vergonzosa. El mago sonrió y la acarició una pierna bajo la mesa. Aunque fuera por encima de los vaqueros, Hermione pegó un brinco.

-¿Qué hay de las personas que te disgustan?- preguntó como si su reacción no se hubiera producido.

El rostro de la chica se ensombreció.

-La lista la lideraría Malfoy, seguido tal vez de su padre- recordó su encontronazo en el callejón Diagón antes de que comenzara el curso de segundo- También habría algún Slytherin de su grupo de amigos e incluso algunos alumnos de otras casas que no me gustan. Luego hay personas que me caen peor o mejor.

-No odias a mucha gente- comentó. Hermione se encogió de hombros. Se escaba empezando a acostumbrar a estar bajo su intensa mirada.

-¿Qué hay de los profesores? ¿Cuáles son los que prefieres?

-Siempre digo que Remus Lupin debería ser profesor- no pudo evitar revelarle- Me dio alguna clase el verano pasado y fue sin dudas mi profesor preferido. McGonagall también me parece buena, e incluso Slughorn- rodó los ojos sabiendo que la comprendería- Snape me lo parecería si dejara de odiar a los Gryffindors, sobre todo a Harry.

Y por consiguiente a ella, terminó él en su cabeza. Recordaba a la perfección cómo el profesor siempre hacía comentarios hirientes contra ella y sus amigos. Se tendría que ocupar de aquello también.

-¿Y qué hay de ti?

Tom se sorprendió por la genuina pregunta. Hermione le estaba mirando con curiosidad pendiente de cada palabra que dijera. No pudo evitar sonreírla

-Volvamos a mi cuarto y te responderé- prometió levantándose. Ella le imitó y tras dejar las bandejas en su lugar para que se limpiaran la volvió a rodear y se dirigieron a su cuarto.

Como prometió a Nagini, dejó la puerta entreabierta lo justo para que pasara la serpiente. Luego soltó a Hermione, que se quedó de pie sin saber qué hacer, y se dirigió a su armario. Sacó su habitual pijama de pantalones largos holgados y una camiseta vieja de manga corta pese al invierno. Luego buscó y por fin sacó una camiseta que daba más abrigo y se la tendió a Hermione, que la miró con curiosidad.

-Usa primero el baño si quieres- ofreció- Yo te esperaré aquí.

Hermione cogió por fin la camiseta, todavía dudosa.

-P-Pero… ¿esperas que duerma aquí?- la última palabra la salió tan aguda que la dolieron los oídos.

No lo esperaba, lo haría. En lugar de responderla sabiendo que sólo les llevaría a una pelea innecesaria donde él ganaría, la repitió que fuera al baño. Todavía demasiado sorprendida, las neuronas de Hermione no funcionaron como debían y en vez de discutir se dirigió a su cuarto a coger las cosas que necesitaría para el baño y se dirigió hacia allá. No es que fuera muy grande. Al menos había una ducha y estaba todo limpio.

Salió duchada sintiéndose como nueva con los pensamientos más en orden. Volvió a su cuarto para dejar lo que había cogido de aseo y se encontró con que Crookshanks estaba profundamente dormido bajo sus mantas. Negando con la cabeza cerró la ventana, por donde entraba el frío y dejó que su gato estuviera allí hasta que volviera ella. Porque no se pensaba quedar a dormir con Tom en su primera noche como… novios. Es más, buscó por toda su maleta hasta encontrar unos pantalones cortos que ponerse bajo la camiseta del mago. Sí, eso estaba mejor.

Llamó a su puerta antes de pasar.

-No hace falta que llames- indicó Tom. Se había cambiado por el pijama, que le quedaba demasiado bien para ser verdad. Hermione se sonrojó de golpe cuando él miró sus piernas descubiertas. En eso sí que le había hecho caso y se había puesto su camiseta, que al ser ya grande para él a ella la quedaba un poco por encima de sus rodillas.

-En seguida vuelvo- con la voz ronca Tom salió del cuarto como si le persiguiera una acromántula.

Hermione se giró al escuchar lo que la parecía una risa en forma de siseo. Nagini se elevó sobre sí mismo, haciendo con la cabeza un gesto para que fuera con él a la cama. Recordando que Tom se había sentado en la suya sin decir nada esa misma tarde, la chica se sentó al lado de Nagini con una sonrisa. Alzó la mano para acariciarla, ampliando la sonrisa cuando la serpiente buscó su toque.

-Tienes unas escamas muy brillantes- comentó observándola, la serpiente siseó en gusto- Nunca me imaginé acariciando una serpiente. La verdad es que me dan un poco de escalofrío, pero tú…- rió cuando la serpiente hizo una especie de baile orgullosa por ser la única serpiente que le había gustado.

Así les encontró Tom, de nuevo con su compostura recobrada. Sus ojos se aclararon ante la escena. Se dirigió hacia el armario mientras la preguntaba a Hermione:

-¿Sueles tener frío por la noche?

-Un poco…

Sacó un par de mantas que prefería no saber de dónde las había sacado. Nagini se dio prisa en apartarse y Hermione se levantó para que las pudiera colocar. De manera eficaz las dejó ordenadas y por un lado las levantó. Luego se giró y esperó.

Al ver que Hermione no quería entender la indirecta, hizo un gesto indicándola que se metiera.

-No voy a dormir aquí, Tom- Hermione se cruzó de brazos dispuesta a ganar esa batalla.

-Te prometo que sólo dormiremos- juró Tom- Además, todavía no he respondido tu pregunta.

Era jugar sucio sacar su curiosidad como ataque. Lentamente Hermione dio un paso. El segundo no costó tanto. Al tercero ya estaba al lado de la cama y al cuarto ya se había subido y pegado contra el lado de la pared. Tom acomodó las mantas, apagó la luz del cuarto dejando sólo la de la mesita encendida y se metió a su lado.

Hermione estaba roja como un tomate. Sentía el cuerpo de Tom pegándose al de ella a través de la escasa ropa que llevaban. Por si fuera poco el mago la rodeó con los brazos y la cubrió de cualquier amenaza.

Sintió el peso de Nagini en sus pies, haciéndose un ovillo sobre la manta eléctrica para pasar la noche. Se prometió volver a su cuarto en cuanto tuviera lo que quería.

-Me vas a tener que dar mucha información- medio gruñó medio murmuró Hermione, acomodada en el pecho del mago. Le sintió reírse ligeramente, apretándola contra él.

-Es sencillo- respondió tapándoles con las mantas- A parte de ti y Nagini no suelo estar acompañado. Las personas que me desagradan son la mayoría.

-No vale. Hay que especificar.

-Notarás en cuanto esté presente la persona si me desagrada o me causa indiferencia- la besó sobre la cabeza haciéndola olvidar todo lo demás.

-¿Qué hay de los profesores?

Tom tardó en responder.

-Snape me parece que tiene buenos conocimientos, así como McGonagall- concordó con ella- el resto me parece que tienen un nivel medio de sus disciplinas.

Ya sabía que era crítico y duro, pero seguía sorprendiéndola. Se alegró de estar en sus brazos y de haber aceptado sus sentimientos. No se imaginaba ser su enemiga. Estaba segura de que iba a ser un gran mago, y quería estar con él cuando lo consiguiera.

-¿Y por qué estás en el club de Slughorn?

Le sintió sonreír al besarla la frente.

-Sinceramente por los contactos. Tengo curiosidad por saber por qué estás tú- añadió.

Hermione se escondió en su pecho.

-Al principio fue porque creí que sería diferente, un sitio donde discutir sobre Pociones o algo parecido. Luego no quise decepcionar a Slughorn y al final me he quedado porque no hay muchas reuniones y al menos voy a con Harry a ellas.

-Ahora podrás ir conmigo- corrigió Tom sin querer cambiar el tono. Hermione rió apretándole en el abrazo. No era tan mala esa situación. Se tapó un bostezo con una mano.

-A dormir- ordenó al instante el mago. Apagó la luz estirando un brazo, mientras que con el otro la giró la cabeza y le obligó a besarle.

-Buenas noches- susurró Hermione tras el beso disfrutando del calor bajo las mantas. Tom también tenía que ver. Y pensar que ella, Hermione Granger, había terminado en la cama del mejor mago de su generación. Había sido cuidada por él y su serpiente estaba durmiendo a sus pies. El día no podía haber sido más extraño. Pero es que estaba tan a gusto que no podía pensar en la posibilidad de marcharse. Sabía que tenía que irse pero estaba tan calentita…

Cuando estuvo dormida Tom acomodó sus cuerpos para que estuvieran completamente unidos. La dio más calor y la tuvo entre sus brazos. No pensaba cambiar, nadie iba a creer lo equivocado. Él era Tom Riddle y sólo pensaba tratar de aquella manera a Hermione. Hasta ese momento Nagini había sido el único al que había tratado diferente pero ahora que tenía a la bruja en sus brazos no la pensaba dejar manchar. Si todo iba bien estarían juntos por la eternidad, la eternidad donde él sería el mago más poderoso de todos los tiempos.


¡Voilà! Capítulo 6 terminado uffff. No creí que lo terminaría antes del domingo pero empecé los diálogos entre estos dos y la verdad es que no pude parar! Ni siquiera tenía planeado todavía esto pero salió solo y no me pude negar.

Una vez que se han conocido queda saber qué pasará el resto del mundo muahaha

De nuevo quiero agradecer a todos los lectores que dejaron reviews! Muchas gracias y me alegro mucho de que os gustase el acercamiento. Aunque para acercamiento este capítulo jaja