Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.

Explicación: la rata de Ron no es Peter Petigrew; Es una rata cualquiera.


Capítulo 7- Presentaciones pertinentes.


Tuvo que admitir para sus adentros que se asustó un poco al despertar. Nunca se había encontrado desvelándose con un cuerpo caliente apegado a ella, sin dejarla apenas moverse. Alzó el rostro para ver entre la poca luz que entraba por la ventana los finos rasgos de Tom. Pocas veces se le veía tan tranquilo como ahora. Se acomodó mejor en él sin querer romper el momento, hundiendo la cabeza en su pecho cuando ya no aguantó más con ella alzada. Luego se acostumbró e incluso la gustó la sensación de estar protegida. Volvió a dormirse poco después con una sonrisa.

Cuando despertó horas más tarde Tom ya estaba despierto. La sonrió sin una muestra de sueño, encantado de que se estirara como una gata.

-Buenos días- murmuró todavía un poco dormida. Pocas veces había podido dormir tan bien.

-Buenos días- saludó Tom besándola en los labios. Con un repentino miedo a tener mal aliento Hermione procuró no abrirlos mucho. En cambio pasó a apoyar la cabeza en su pecho, donde se había agenciado su pequeño lugar, cerrando los ojos.

-Suelo madrugar pero es que he dormido tan bien…- explicó acurrucándose. Tom la peinó con una mano los rebeldes rizos.

-Yo también me he despertado más tarde que de costumbre- admitió. Unos siseos molestos se escucharon por unos momentos- Y Nagini dice que quiere seguir durmiendo.

Hermione soltó una carcajada.

-¿Bajamos a desayunar y le dejamos dormir?- propuso alegre. Tom estuvo de acuerdo.

-¿A dónde vas?- inquirió cuando salió de la cama y se dirigió hacia la puerta. La detuvo por una mano en la muñeca.

-¿Al baño?- respondió dudosa.

-Antes de eso ven aquí- la atrajo de un empujón, desequilibrándola y logrando que cayera a sus brazos. Su grito quedó opacado por sus labios cubriendo los suyos. Casi se olvidó de su nombre cuando Tom tomó el completo control de la situación, como a él le gustaba. Trató en vano de luchar y no permitirle el paso entre sus labios que él reclamaba. No tardó en perder. La lengua de Tom se hizo paso en su interior, apretando su cuerpo al suyo con fuerza sin apenas dejarla respiración, recordándola que era suya.

-V-Voy al baño- no la ocurrió otra cosa que decir cuando se separaron. Con una pequeña risa Tom la soltó y la vio huir rápidamente. Escuchó un siseo divertido de la aparente figura dormida de Nagini.


Cuando Hermione volvió a su propio cuarto ya vestida y aseada. Tom estaba sentado en su cama a una distancia relativa de Crookshanks. Sonrió cuando vio a ambos mirarse con rostros indescifrables. Apenas pensó en cómo habría el mago adivinado que iba a ir primero a su cuarto en vez del de él.

-Es verdad, todavía no os he presentado- expresó alegremente. Se acercó a la cama y cogió a su mascota- Éste es mi gato, Crookshanks- dijo a Tom- Y Crookshanks, éste es mi novio, Tom- terminó con felicidad.

Tom no pudo evitar sonreír al notarlo.

-¿La primera vez que me presentas como tu novio y es a tu gato?

Hermione se congeló sin saber si el tono serio era de verdad o no. Rió nerviosamente.

-B-Bueno, si lo miras así el primero en enterarse ha sido Nagini.

Tom negó con la cabeza. Miró al animal en los brazos de su bruja y luego a la ventana donde desde hace algunos minutos otro animal le había molestado.

-La lechuza de Potter ha estado esperando para entregarte una carta- avisó contra sus deseos. Él prefería quemar la carta y que no estuviera tan en contacto con sus amigos, pero si quería mantener a Hermione a su lado todavía no podía hacer eso. Vio la alegría en su rostro por alguien que no era él y ocultó su irritación. La bola de pelo que tenía por gato saltó a la cama mientras su dueña abría la ventana y dejaba pasar a la lechuza.

-Qué rápido estás de vuelta, Hedwig- saludó entregándole unas chuches para lechuzas. Abrió rápidamente la carta y rodó los ojos la mayor parte de su lectura.

-¿Puedo verla?- Tom no se contuvo más tiempo. Hermione volvió a leer la carta y asintió, entregándosela. Al menos en aquélla no le mencionaban y sólo hablaban de los intentos de Ginny por salir con Harry. La pelirroja se había aliado con los gemelos, sobornándoles con la promesa de que si se metían en líos todos culparían a Ron. También añadían que se alegraban que estuviera bien pero que no dudara en llamarles. Seguro que no estarían tranquilos hasta venir armando algún escándalo.

-¿Puedes aguantar aquí hasta que envíe la respuesta, Hedwig?- pidió Hermione a la lechuza dándole más chuches. Tom la entregó la carta a la chica sin decir una palabra.

-Podemos esperar a que termines de escribirla antes de bajar- ofreció. Después de todo no tenían prisa alguna.

-No, no. Tengo que decirles… lo nuestro y tengo que pensar bien cómo hacerlo.

-Como desees- asintió Tom levantándose de la cama. La rodeó con un brazo y la hizo caminar hacia fuera. Ella iba metida en sus pensamientos, tan ensimismada que casi ni notó que el mago la llevaba hacia el comedor. Analizaba posibilidades, buscando la mejor forma de decírselo a sus amigos sin provocar la tercera guerra mundial. Llevó la bandeja también casi sin pensarlo y cuando la sentó a su lado todavía no había hallado la forma.

-¿Por qué te preocupa tanto?- preguntó Tom. De verdad esperaba que no se estuviera planteado dejarle o mantener su relación en secreto. No pensaba tolerarlo. Él había tenido que superar algunos prejuicios de sangre hasta decidir que ella era la excepción. Y ya era suya. No había vuelta atrás.

Para su satisfacción Hermione decidió ser sincera.

-No es que… les caigas muy bien. La mayoría de Slytherins no lo hace- añadió con rapidez- y no quiero que os llevéis mal, así que estoy buscando la mejor forma de decirlo para intentar evitar los problemas desde el principio. Además, por carta suena diferente dependiendo de quién lo lea. Seguramente lo leerá primero Harry y después Ron. Tengo que lograr no enfadar al menos a uno de ellos.

-Comprendo- en realidad le daba igual cómo reaccionaran pero tuvo que admitir que Hermione era muy previsora. Ya sabía que era inteligente pero le alegraba comprobarlo.

Al terminar de desayunar Tom la llevó hacia su cuarto, diciéndola que podía escribir la carta en su escritorio ahora que todavía no hacía tanto frío y no tenían que estar en la sala de estar con la chimenea.

Nagini observaba la escena sin intervenir. Su amo estaba leyendo un libro sentado en la cama con la espalda apoyada en la pared mientras que su pareja gastaba su pluma en un pergamino, tachando y escribiendo a gran velocidad.

-¡Ya está!- exclamó por fin leyendo su carta. No le había quedado del todo mal. Antes de atarla a la pata impaciente de Hedwig Tom quiso leerla. Se alegró al ver que estaba complacido. No había escrito ninguna confesión, sólo les explicaba la situación actual, calmándoles de posibles discusiones. Se la devolvió y la atrajo hacia sí para besarla largo rato.

-¿Crees que se enfadarán?

Tom sonrió en el beso.

-Sí, pero no hay nada que puedan hacer.


-¡Harry, mira, por ahí viene Hedwig!- señaló Ron. Harry sonrió a su lechuza, extendiendo un brazo para que se posara. Le dio unas chuches y pasó a desatar la carta de su pata.

-Hermione ha tardado en responder, debe querernos decir muchas…- se le fue borrando el color de la cara a medida que iba hablando. Su amigo se la quitó en cuanto le vio completamente pálido. El rojo también le fue desapareciendo de la cara.


Hermione leía tranquilamente disfrutando del momento. No sabía todavía cómo Tom la había convencido para tumbarse con la cabeza en su regazo sobre su cama, mientras él también leía. De vez en cuando la acariciaba o peinaba los rizos del pelo, sonriendo sin dejar de leer. Esa tranquilidad no tenía precio y no se imaginaba una situación mejor.

-¡ ¡ ¡Hermione! ! !- tronaron tres voces aporreando la puerta a golpes. Consiguieron abrirla dejando a la chica completamente anonadada.

-¿Harry? ¿Ron? ¡¿Se puede saber qué hacéis aquí?!- la chica se sentó de golpe en la cama, mirándoles sin creer lo que estaba viendo.

-¡ ¡ ¡Tú! ! !- exclamaron ambos sin hacer caso de Hermione. Señalaron a Riddle como si fuera el mismísimo Grindelwald.

-¡¿Qué la has hecho?!- gritó Harry.

-¡Aprovechado! ¡Eso es lo que eres!- corroboró Ron.

-¡Pensamos hacer que vuelva en sí, manipulador!

-¡¿Te crees que vamos a dejarte estar con Hermione?!

-¡Shhhhh!

-¡¿Qué es eso?!- el grito agudo de Ron dejó sin fuerza sus amenazas anteriores. Nagini se había subido a la cama y había adoptado una posición amenazante, protegiendo a su amo y su pareja.

-Nagini, tranquilo- ordenó Tom. No habló en parsel delante de los magos y Hermione no hizo ningún comentario. Nagini se enrolló bajando su altura pero sin dejar de sisear en menor volumen.

-¡¿Qué significa esto, Hermione?!- tronó Harry sosteniendo un arrugado papel amarillento en la mano. Había tenido la molestia de traer la carta de la chica.

-Lo deja muy claro en la carta, Potter, no la grites- Hermione tembló bajo la mirada amenazante de Tom. Si sus amigos hubieran estado en sus cabales se hubieran dado cuenta del peligro que prometía esos ojos.

-¡No le grito a ella! ¡Te grito a ti! ¡Seguro que la has hecho algo! ¡Hermione nunca ha tenido novio y nunca aceptaría salir contigo! ¡No está tan loca!

Ante aquello Hermione se puso de pie delante de Tom.

-¿Eso quiere decir que estoy mal de la cabeza por haber aceptado, Harry?- ahora su tono contenía peligro- ¿Y de verdad piensas que nunca tendré novio?

-¡Yo no he dicho eso!- negó Harry zarandeando su cabeza de lado a lado- Hermione, esto es un disparate.

-¡Es un Slytherin!- exclamó a su vez Ron- ¡Por todo lo que sabemos podía ser el heredero de Salazar!

-¡Ronald Weasley!- gritó Hermione ahora sí que cabreada- ¡No te permito que hagas esas acusaciones sin pruebas! ¡Tom es ahora mi novio y lo aceptaréis como buenos amigos!

-¡Somos buenos amigos! ¡Por eso te decimos que no te conviene!

-¿Y por qué no?- la tranquila pregunta de Tom cortó el aire como un hechizo. Se levantó despacio dejando un aire de tensión. Se colocó frente a sus amigos, sacándoles unos centímetros de altura, y mira que Ron ya era alto. Sus amigos, notando por fin el peligro, sacaron sus varitas. Tom tenía la suya ya en la mano, ni se habían dado cuenta de que la había cogido.

-No la conoces- comenzó Harry sin bajar la varita- No sabes lo que la gusta, lo que no.

-Y tú siempre estás solo- añadió Ron- No te gusta la gente. Y… y tienes esa cosa como mascota.

-¡Tú tienes una rata, Ronald!- exclamó Hermione alzando las manos al cielo.

-No sabrías cuidarla- terminó Harry ante la repentina vergüenza de Ron. La superó rápidamente asintiendo a lo dicho por su amigo.

-Creo, Potter, Weasley,- Hermione temió de verdad por primera vez por sus amigos nada más escuchar esa calma de Tom- que sois vosotros los que no me conocéis. Tampoco parecéis conocer tan bien a vuestra querida amiga- se mofó- si os sorprendéis porque haya aceptado estar conmigo. La conozco mejor de lo que creéis, la he cuidado cuando vosotros no estabais y lo voy a seguir haciendo.

Sus amigos apretaron las manos que sostenían sus varitas hasta dejarlas blancas. Hermione miró la escena con algo de pena, ya ido el enfado.

-Chicos, por favor…

Ante su tono todos los hombres bajaron poco a poco las varitas. Tom la rodeó con un brazo y la besó sobre la frente, dejándoles bien claro a quién pertenecía. Bajo ellos Nagini asintió satisfecho. La imagen de la serpiente sonriente era un poco extraña. Ni siquiera sabían que las serpientes podían hacer eso.

Sus amigos miraron el rostro tranquilo y feliz de Hermione ante las atenciones de Riddle. La verdad es que nunca habían podido ver esa expresión en su rostro, ni siquiera con ellos. Con un suspiro Harry se tragó su orgullo y extendió su mano hacia el mago, que seguía sin gustarle nada.

-Supongo que puedo aceptar que estáis juntos- dijo a su pesar. Sin soltar a Hermione Tom le apretó la mano asintiendo ante sus palabras. Ron también se la estrechó algo más rudamente, sin pronunciar sonido alguno.

Algo más tranquilos los magos miraron alrededor, sin ver nada que perteneciera a Hermione, mas sí un baúl con las iniciales "T.M.R.".

-¿Ya que estamos aquí nos enseñas tu habitación, Hermione?- preguntó Harry esperando que su amiga no se hubiera enfadado. No habían pensado en absoluto en sus acciones, pero es que su mejor amiga les acababa de contar que estaba saliendo con un mago que les daba muy mala espina.

-Claro, el mío está en frente del de Tom.

Tanto Harry como Ron hicieron un buen trabajo al no encogerse al escuchar el nombre del mago salir de los labios de su amiga con tanta naturalidad y cariño. La siguieron y, por tanto a Tom, que no se había despegado de ella, hacia el cuarto de Hermione. Estaba ordenado y lleno de libros y de pergaminos. Ése sí que era el cuarto de su amiga. No era muy grande pero tampoco demasiado pequeño. Estaba cuidado y limpio, sin grietas ni nada de lo que se habían imaginado en sus pesadillas.

-¿Y qué hacéis aquí?- preguntó por fin Hermione. Tuvo que admitir que estaba un poco incómoda con la mano de Tom haciendo círculos en su cadera, sin permitirla olvidar su presencia.

-La verdad es que no pensamos mucho cuando recibimos la carta- admitió Harry con las mejillas un poco sonrojadas.

-Vinimos lo más rápido que pudimos al orfanato y nos encontramos en la puerta con la dueña- explicó Ron- La dijimos que veníamos a verte y a matar a Riddle y nos dijo dónde estaban vuestros cuartos.

La chica rodó los ojos y el mago no dijo nada.

-Bueno… ¿entonces de verdad estás bien aquí, Hermione? ¿No necesitas nada?- preguntó Harry con sincera preocupación.

-Os prometo que estoy muy bien- le sonrió. Y con Tom a su lado no tenía nada que temer.

-Mandaremos a Hedwig todos los días para ver que sigues bien- informó Ron. La chica rió.

-No le hagáis volar tanto. Podéis cambiar de lechuza o usar el teléfono móvil.

Los tres hombres se encogieron ante la mención del aparato muggle. Hermione murmuró algo en la línea de "magos tenían que ser" y rodó los ojos.

-¿Queréis que os enseñe un poco el lugar? No es mucho pero es acogedor para los niños- admitió.

Harry y Ron intercambiaron una mirada que conocía bien. Sus palabras no la sorprendieron.

-De acuerdo, pero tendrá que ser rápido. No les hemos dicho a nuestras madres a dónde veníamos- confesó Harry.

-En realidad no les hemos dicho ni que hemos salido- admitió Ron.

Riendo, Hermione se dio la vuelta con Tom siguiendo sus movimientos y comenzó a enseñarles el lugar. Su piso fue rápido de ver. Luego bajaron al comedor, la sala de la chimenea y algunos cuartos donde había clases y zonas para que los niños jugaran. El patio ya estaba lleno de nieve por lo que sólo lo vieron por las ventanas. Como habían dicho en poco tiempo habían terminado y les estaban despidiendo a la salida. La única vez que se cruzaron con la dueña les mandó una mirada de decepción a sus amigos, pasando de largo sin pronunciar palabra.

-No tardes en contestarnos a las cartas, por favor- le pidió Harry en la entrada.

-O volveremos- amenazó Ron. Hermione se soltó de Tom por primera vez desde que habían llegado para darles un abrazo a cada uno. Luego el mago se dio prisa en volver a rodearla.

-Espero que Lily y Molly no sean muy duras- sonrió con algo de lástima. Sus amigos entendieron a la perfección a qué se refería. Tom se lo imaginó- De verdad me ha alegrado veros aunque haya sido por poco tiempo.

-Que no nos enteremos que Hermione está infeliz, Riddle- advirtió Harry lanzando una mirada entrecerrada al mago.

-O tiene una sola queja- masculló Ron sin estar del todo contento porque no hubieran peleado con el Slytherin.

Hermione les despidió agitando un brazo. Tom no dijo nada, observándoles subir a un taxi y marcharse por fin. Apretó el brazo alrededor de Hermione y la obligó a pasar dentro del orfanato, dirección a su cuarto.

-¡Hey! ¿Qué pasa? ¿A qué viene esa prisa?

En lugar de responder Tom cerró la puerta tras él, tiró a Hermione a la cama y él fue tras ella, besándola tal que el primer día. Hermione gimió en su boca ante la fuerza del beso. Luchó para liberarse, logrando que el mago lo intensificara. Recordaba demasiado bien las miradas de los magos sobre su bruja, en especial la del pelirrojo. No pensaba darla oportunidad de marcharse. Ella no le había fallado y había dado un paso adelante por él, enfrentándose a sus amigos. Ahora pensaba hacer que se olvidara de ellos.

Cuando se quedaron apenas sin aire Tom no se detuvo. Bajó por su cuello repartiendo fuertes besos, sin llegar a hacerla daño y proporcionando de vez en cuando pequeñas mordidas.

-¡Tom!- volvió a atacar sus labios en cuanto gimió su nombre.

Terminaron con las respiraciones erráticas, él sobre ella con cuidado de no herirla con su peso. La besó suavemente una última vez antes de rodar a su lado.

-Me alegra que me hayas defendido- admitió mirándola intensamente. Hermione se sonrojó ante todo lo que vio allí. Sabía que no se refería al hecho de protegerle físicamente. Él era más que capaz de ello. Pero que no le hubiera dejado por sus amigos era otro asunto.

-Voy a estar contigo, Tom- prometió.

-Por siempre- añadió el mago. Ya vería cómo solucionaban algunos problemas de los que Hermione no tenía conocimiento. Tendría que prepararla poco a poco antes de realizar ciertas confesiones.

-Uhumm- Hermione esa vez fue la que inició el contacto, girándose para abrazarle. En su lugar quedó abrazada a él, siempre siendo el que tomaba el control.

-Veo que quieres preguntarme algo. Nunca dudes en hacerlo.

Sonrió contra su pecho. Harry y Ron no veían aquellos momentos con él, por ello se habían comportado como lo habían hecho. Lo comprendía pero quería que al menos pudieran estar los cuatro juntos en la misma habitación.

-¿No dejarás… no dejarás de comportarte igual en Hogwarts, verdad?- preguntó con duda- Quiero decir, seguiremos teniendo estos momentos y…

Se calló cuando la besó suavemente en los labios.

-Nada cambiará.

Y con esas palabras la bruja se tranquilizó y se abandonó en sus brazos. No aguantando mucho sin hacer nada, eso sí, pronto Tom la consiguió el libro que estaban leyendo antes de ser rudamente interrumpidos y la dejó que leyera en la misma posición mientras que él también leía su libro. Desde luego no había nada como aquellos momentos. Ya vendría todas las luchas que tuvieran que venir pero él sabía que ganaría y que tendría a su bruja a su lado.


¡Y aquí está el séptimo capítulo! No me creo que ya lleve 7, ¡y todo ello con geniales reviews! Muchas gracias^^, me animan muchísimo a no parar de escribir.

Y ya que dentro de poco es Navidad, ¡os deseo a todos un muy feliz año nuevo y Feliz Navidad! O como me han enseñado Feliz Natal jeje.

Aprovecho para decir que lo siento pero por vacaciones de navidad no podré volver a subir un capítulo hasta dentro de un par de semanas. Mientras tanto...

¡Feliz Navidad!