Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 9- El-que-no-debe-ser-nombrado.


El día había llegado para alegría de la dueña del orfanato y tristeza de Hermione. Desde el ataque del niño Tom no se había separado apenas de ella, ni siquiera cuando hicieron las maletas. Mientras ella guardaba en su cuarto su ropa, doblándola y metiéndola ordenada, él la observaba de vez en cuando desde la cama leyendo por segunda vez el libro que le había comprado. Le había costado trabajo convencerle para que la dejara hacer la maleta a ella sola, argumentando que ella la harían más deprisa. Estaba convencida de que, aunque no lo admitiera, él quería cotillear y saber qué llevaba. Quería conocerlo todo de ella hasta las más simples cosas y eso a veces asustaba.

Con vergüenza guardó su ropa interior bajo una chaqueta y una camisa y colocó alguno de los libros que había traído encima. Finalmente su varita la metió en un bolsillo del vaquero y se levantó limpiándose las manos. Nagini había arrinconado a Crookshanks hasta su jaula. Normalmente ella se tiraba media hora hasta que conseguía meterle, y con la serpiente apenas tardaron unos pocos minutos. Cogió su jaula con cuidado de no zarandearle y se volvió hacia el mago.

-Ya estoy- informó a Tom. Éste asintió e indicó a Nagini que se metiera en su jaula y sin esfuerzo la bajó en un brazo junto con el baúl de Hermione en otro. Su propio baúl ya lo había bajado hace un rato y el taxista ya lo había cargado al taxi. La dueña esperaba en la salida, comprobando que en efecto se marchaban de allí por lo menos hasta el verano.

Como un perfecto caballero, una vez guardadas las cosas, Tom abrió la puerta del coche y la tendió una mano para que subiera. Al estar sentados pasó un brazo por su cintura y la obligó a apoyarse contra él.

-Miauuu- escucharon el lamento de Crookshanks desde el maletero. El siseo de Nagini le enmudeció en el acto.

-Tranquilo, Crookshanks, en seguida llegamos- animó Hermione sintiendo pena por el pobre gato. El taxista no pronunciaba palabra mientras les llevaba por las carreteras de Londres hasta la estación, mas iba observándoles de vez en cuando por el retrovisor. Tom también iba muy callado, lo que no era necesariamente extraño pero algo la dijo que se veía tenso.

-¿Todo bien?- le preguntó una única vez. Sin mostrar nada de lo que sentía asintió. La chica sonrió cuando la atrajo más hacia él. La hizo apoyar la cabeza en su cuello para que estuviera cómoda. Desde luego aquel viaje no se parecía nada al nervioso viaje al principio de navidades, donde no sabía ni qué esperarse. Nunca hubiera imaginado volver con novio, menos que éste fuera Tom Riddle.

Al bajar en la estación también la tendió una mano. Tras pagar al taxista con el dinero que les dio la dueña del orfanato, llevaron todos sus baúles y jaulas en un solo carro conducido por el mago. Atravesaron la zona muggle sin problema, pero al detenerse frente los andenes 9 y 10 Hermione tuvo que coger aire.

-Todo seguirá igual- Tom le recordó la promesa mirándola intensamente. Le sonrió sin poder terminar de quitarse los nervios y asintió. Atravesaron el muro antes de que ella decidiera salir corriendo hacia el lado contrario.

El andé estaba lleno de vida. Por primera vez fue algo bueno ya que pasaron desapercibido entre el bullicio de los padres despidiendo a sus hijos. Como no se había quedado nadie en el colegio había la misma gente que a principios de curso.

Una vez dejaron sus baúles se dirigieron con sus mascotas hacia algún compartimento sin alumnos. Tuvieron suerte ya que el tren todavía estaba medio vacío. Tom cerró tras ellos y soltó de la jaula a Nagini, al igual que Hermione, que llevó a su gato en su regazo. El mago se sentó a su lado mientras que la serpiente ocupaba los asientos de en frente.

-Qué presasss máss incautass- señaló Nagini mirando por el cristal a todos los alumnos.

-Todavía hay ressquicioss de miedo en sus ojoss- respondió Tom también mirando de reojo por la ventana. Hermione no comentó sobre el intercambio. No quería agobiar a Tom aunque su curiosidad la estuviera matando. Quería dejarle parte de su intimidad, que no lo tuviera que dejar todo por estar con ella. Se mantuvo callada sin prestar atención a los siseos, que increíblemente la estaban relajando mientras ella observaba las figuras irreconocibles pasar por el pasillo. Fue la primera en ver que la puerta se abrió de golpe.

-¡ ¡Hermione! !- exclamaron Harry y Ron pasando al compartimento como si les hubieran estado esperando. La conversación en parsel se cortó de golpe ya que ambos hablantes estaban ocupados mandando miradas asesinas a los magos. Harry pasó el primero y se sentó empujando un poco a la serpiente, por mucho que le sieara, para que le dejara hueco. En el fondo quería ver si le atacaba y así poder demostrar a Hermione que no estaba tan a salvo como creía. Además, Ron la miraba con demasiado miedo como para pensar si quiera en ello. Se sentó al lado de su amigo, ambos mirando a Hermione con sonrisas demasiado anchas.

-Te vimos por el cristal- señaló Harry sin dejar la sonrisa, que se había convertido en una un poco siniestra. Hermione giró lentamente la cabeza donde señalaba y a través de la ventana del tren vio aparecer corriendo a ambas familias de los magos.

-¡Oh, Hermione!- exclamó Molly poniéndose de puntillas para verla mejor a través del cristal- ¡No creíamos lo que nos dijeron Ron y Harry, pero parece que es cierto!

-¡Hermione tiene novio!- gritó Lily sin dejar de dar grititos con Molly. La bruja giró lentamente la cabeza hacia Tom, que no había pronunciado palabra. Se mantenía inmóvil con el rostro indescifrable.

-Lo siento- susurró.

-¡Ten cuidado con lo que haces con esta señorita!- amenazó James apareciendo por la ventana. Mandaba a Tom la misma mirada que Harry.

-¡Sí, aunque las bibliotecarias luego te den sorpresas más te vale no probar tu suerte si no quieres enfadar a este mago!- apoyó Sirius.

Remus y Arthur se mantenían al margen suspirando al ver el rostro horrorizado de Hermione. De Ginny no había rastro. Para su suerte el tren pitó anunciando su salida.

-¡Sabemos quién eres!- acusó Sirius- ¡No dudes que iremos a Hogwarts si hace falta!

-¡Soy jefe de los aurores, tengo contactos!- gritó James por encima del jaleo del tren arrancando.

-¡ ¡No amenacéis a mi futuro suegro! !- se oyó la voz de Lily por encima de todos. No se podía decidir sobre quién daba más miedo.

-Adiós, papá, mamá- se despidió Harry alegremente. Tom siguió mirando con la ventana para luego mirar a los dos magos sonrientes y a la consternada Hermione, que no sabía dónde esconderse. Nagini miraba con ojos entrecerrados a los magos a su lado, como esperando una orden para poder actuar.

-¿Estás enfadado?- preguntó Hermione en voz baja. Tom abrió ligeramente los ojos. Negó con la cabeza. Con ella no estaba enfadado, otro asunto diferente eran la familia Potter y Weasley.

-Nos encantaron tus regalos, Hermione- exageró la alegría Ron, observando de reojo a Tom para ver su reacción.

-Sí, seguro que pensaste mucho en nosotros para comprarlos- apoyó Harry- ¿Te gustaron los nuestros?

-Emm… sí, muchas gracias, chicos- titubeó. El brazo de Tom estaba al límite de hacerla daño en su agarre. Recordaba ver a Hermione abrir los regalos de ellos, entre otros. Un set de plumas y un libro de comentarios sobre Encantamientos de nivel avanzado.

-No hay de qué. Sabíamos…- Harry pronunció esa palabra lentamente- que te iba a gustar. Después de todo te conocemos…- volvió a hablar lento- muy bien.

-¿Y qué tal con Ginny?- preguntó para cambiar de tema- Me ha dicho que habéis estado muy unidos.

Repentinamente la cara de Harry cambió a un color más pálido. Ron se rió entre dientes.

-Ehh… muy bien pero no hemos estado tan unidos. Apenas hemos hablado en realidad.

-Eso no es lo que dice ella.

-Fíate de mí.

-Pero Ginny sonaba muy convincente.

-En absoluto.

-¿Y las fotos que me mandó de vosotros dos durmiendo juntos?

-¡¿Qué?!- ahora Ron también se había unido a sus gritos- ¡¿Qué le has hecho a mi hermana, desgraciado?!

-¡Nada! ¡No sé de lo que está hablando! ¡De verdad!

-¿Ah, no? ¿Y esta foto?- con una sonrisa de oreja a oreja Hermione buscó en sus bolsillos hasta dar con un papel arrugado. Ron se lo arrancó de las manos con el rostro rojo de furia. Harry se acercó a verla. En la foto salía Harry completamente dormido soltando de vez en cuando algún ronquido sin sonido. Ginny estaba sentada en la cama con una ancha sonrisa mirando a la cámara de cerca con un brazo extendido hacia el objeto, por lo que obviamente se había hecho ella la foto con una cámara mágica.

-Me siento violado- murmuró Harry un poco verde.

-¡¿Qué narices has estado haciendo con mi hermana?!- explotó Ron.

-¡Nada!- juró el mago- ¿No ves que yo estaba durmiendo? ¡Se ha colado en mi cuarto!

Ron no terminaba de creérselo.

-Discutamos esto fuera- masculló mirando de reojo a Tom. Harry asintió y tras despedirse rápidamente de Hermione se fueron a otro compartimento a discutir a gritos.

El agarre de Tom se relajó visiblemente cuando la puerta se cerró. Miró a su bruja con un brillo divertido en la mirada.

-Hay más de Slytherin en ti de lo que creía- comentó. Hermione elevó una ceja frente a lo que era un extraño cumplido.

-No les hagas caso, por favor. Ante los cambios suelen comportarse de forma rara durante las primeras semanas, luego se acostumbran.

-Tu gato exige menosss cuidado que elloss- siseó Nagini. La sonrisa de Tom se amplió.

-¿Qué ha dicho?- cuando se lo tradujo Hermione rompió en carcajadas, sin desmentirlo ni confirmarlo.

Tom se levantó entonces y bajó del portaequipajes las capas que habían dejado fuera para su vuelta al colegio. Sujetó la de Hermione para que simplemente metiera los brazos y se volviera a sentar. Le gustaba verla en ropas de bruja, no de muggle. Lamentablemente a Hermione sí que le gustaba que él llevara ropa muggle. Casi todo le quedaba bien y cuando se puso la capa pudo comprobar que de mago, como recordaba, también le gustaba. Pegó un grito de sorpresa cuando la levantó al sentarse y la sentó en su regazo.

-Tus amigos… ponen a prueba mi autocontrol- dijo al fin.

-Lo siento de verdad- murmuró.

-No tienes que disculparte- la apartó el pelo detrás de una oreja y observó los pendientes brillando a pesar de que el sol estaba tapado por gruesas nubes de tormenta. Se inclinó a besar su oreja, logrando un escalofrío en la bruja. Nagini rió en siseos, entretenido.

El viaje se hizo demasiado corto. Cuando Hermione exclamó que veía el castillo apenas les había parecido que había pasado media hora. De Harry y Ron no había noticias, lo que suponían que era bueno para ellos y malo para Ginny. Lo sentía por ella pero así se la devolvería por haber tenido que hacer los deberes de los gemelos antes de navidad.

Se levantaron una vez estuvo el tren parado y esperaron a que se fuera vaciando poco a poco. Hermione tomó lentas respiraciones. Aquello iba a ser una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida, y tenía unas historias muy buenas que contar. Tom posó una mano en su cintura para atraerla y con una última mirada abrió la puerta sin una sola duda. Y todo comenzó.

Los pocos alumnos que se habían retrasado detuvieron todos sus movimientos de forma abrupta. Hermione clavó los ojos en su punto fijo y avanzó con su gato en sus brazos y pegándose a Tom en busca de su valor de Gryffindor. ¿Por qué la gente no se podía meter en sus propios asuntos y dejar su mundo tranquilo? Ni siquiera se molestaban en susurrar. Les miraban directamente con la boca abierta y comentando entre ellos, discutiendo si estaban viendo lo mismo. Aceptaba hasta cierto punto su sorpresa, pero tampoco creía que fuera para tanto, trató de mentirse. Para ella puede que sí lo hubiera sido y acababa de dejar sin un soltero de oro a medio castillo,… pero podían ser un poco más discretos siguió pensando cabezonamente.

Al salir del tren el asunto no mejoró. Tom la llevó sin detenerse a coger su equipaje, para lo que la tuvo que soltar a pesar de todo lo que quería. Se dio prisa en ir a un carruaje y dejar el peso para poder volver a rodearla.

Mientras Hermione esperaba a que terminara de cargar no pudo evitar mirar alrededor para ver nuevas miradas, algunas de odio y otras de envidia. Tragó saliva mucho más nerviosa de lo que tenía previsto.

-¿Granger?- una chica de su casa pero un curso mayor la llamó desde no muy lejos- ¿Qué significa esto? ¿Estás saliendo con Tom?

Hermione se pasó la lengua por los labios, sin recordar cómo hablar. Casi se cae del alivio cuando Tom llegó a su lado e ignorando a la chica la arrastró hacia el interior del carruaje. Sólo cuando estuvieron en marcha volvió a respirar con normalidad.

-A estas alturas ya se habrá enterado todo el colegio- murmuró Hermione.

-¿Eso te disgusta?

-No, en realidad es un alivio- se giró para sonreírle- Cuanto antes lo sepan todos mejor.

La sonrió para después alzar la vista por la ventana del carruaje. El imponente castillo de Hogwarts se alzaba sobre la colina recubierta de nieve, brillando en la noche. No había una sola lámpara apagada, dando la bienvenida al hogar a todos sus alumnos.

-Cuando termines de cenar espérame, te acompañaré a tu sala común- fue de las pocas cosas que dijo en el trayecto.

-¿Crees que… lo que atacó a Colin y Justin atacará hoy?- preguntó con duda. No tenía miedo de eso, estaba más preocupada por cómo iba a ser la reacción en Hogwarts porque el monstruo atacara. Ella se podía defender pero no quería que se cerrara.

-No, hoy no atacará- le aseguró Tom. Hermione no siguió preguntando ya que llegaron a las enormes puertas de la entrada. Tom siempre estaba seguro cuando hablaba así que aquella promesa no la extrañó.

Daba gracias al frío, que había evitado que los alumnos se quedaran charlando en la entrada y avanzaran dentro del castillo. Dejaron sus pertenencias y mascotas donde se las llevarían a sus cuartos y se dirigieron al Gran Comedor aguantando toda clase de comentarios. Incluso McGonagall, con quien se cruzaron, les miró con ojos bien abiertos. Ahora hasta los profesores iban a cotillear sobre ellos. Su único alivio era que Tom todavía no la había soltado la cintura en ningún momento. Avanzaba como si no estuviera sucediendo nada a su alrededor, como si sólo estuvieran ellos dos por el castillo. Esperaba que pudiera seguir así el resto del año y no se cansara de ella ni los cotilleos.

El momento más tenso llegó cuando entraron en el Gran Comedor. Todos ya estaban comentando acerca de la noticia por lo que al verles sólo avivaron el fuego.

-Dentro de poco estoy contigo- la despidió inclinándose hacia ella. No la besó como se esperaba, sino que la soltó y se dirigió a su mesa, dejándola un poco atontada a ella y al resto de alumnos. Sin querer quedar como una estúpida mayor se dio prisa en ir hacia su mesa, donde ya la esperaban Harry y Ron. Fue un duro trabajo ignorar cada llamada preguntando por ella y Tom, pero lo consiguió y se dejó caer al lado del pelirrojo.

-¿Te has pensado mejor lo de salir con el-que-no-debe-ser-nombrado?- inquirió su amigo.

-Cállate, Ronald- suspiró Hermione- Espera, ¿el-que-no-debe-ser-nombrado?

-Es el apodo que le han puesto Sirius, Remus y papá a Riddle- explicó Harry.

-Hermione, ¿es verdad que tú y Tom estáis saliendo?- inquirió Padma sentándose a su lado.

Hermione se llevó las manos al rostro, queriendo desaparecer de allí.

-Eso no es de tu incumbencia, Padma.

-¿Qué pasa? ¿Te avergüenzas de él?- apareció Parvati.

-¿Avergonzarme? ¿Yo? ¿Por qué?

-Como se os vio tan juntos y parece que no le reconoces como novio…- dejó la frase en el aire como si fuera demasiado obvio como para ser dicho.

-Que no hable de mi vida personal con todo el mundo no quiere decir que me avergüence de nadie.

-No es que nos vayas contando cada detalle, Hermione…

-Eso viene después- interrumpió Parvati.

-…sólo queremos saber si Tom es tu novio- continuó Padma- Así sabremos si está libre o no.

Las últimas apretaron los botones indicados. ¿Y si alguna chica intentaba conquistar a Tom? Ella no tendría mucho que hacer, no era competición para nadie y bien lo sabía. Sus nervios crecieron al pensar en todos los escenarios en los que podía perder a Tom. Tenía mucha suerte de seguir con él tras las vacaciones de navidad y no quería que nada terminara.

-Sí, estamos saliendo juntos.

Unos chillidos de emoción ante las noticias la destrozaron los tímpanos. Sin dar más detalles se giró hacia sus dos amigos y trató de conversar con ellos sin hacer caso de las incesantes preguntas de las chicas de Gryffindor y alguna de otra casa. Por el rabillo del ojo trató de localizar a cierta persona entre los Slytherins. Sonrió de oreja a oreja cuando Tom la saludó con un gesto de cabeza. Como le había prometido iban a seguir juntos tal que en el internado.

-¿Estás segura de poder aguantar todo esto?- la sacó de su pequeño mundo Harry. Miraba con ojos entrecerrados a los incesantes cotillas que les molestaban.

-Es sólo durante los primeros días. No pienso dejar de estar con Tom porque la gente hable más de la cuenta- dijo convencida.

-Supongo que tienes razón- murmuró su amigo- Pero creo que hasta los profesores hablan de vosotros.

Hermione giró la cabeza hacia la larga mesa del profesorado. En efecto parecía que los dos mejores alumnos del colegio eran el tema estrella de conversación. Algunos profesores se mostraban satisfechos, otros molestos y algunos indiferentes. Lo que la sorprendió fue que Dumbledore era una mezcla del primer y segundo grupo. O mejor dicho, era como una combinación de alivio y preocupación permanente.

-Dumbledore parece haber envejecido veinte años en estas vacaciones- comentó Ron, como siempre sin tacto.

-¿Habrán encontrado la Cámara de los Secretos?- preguntó Harry medio esperanzador.

-No creo, no se le vería tan preocupado- respondió convencida Hermione- No sé si debería haber abierto Hogwarts en estas condiciones.

-¡¿Estás loca?!- exclamó Ron- ¿Cómo se te ocurre decir eso?

-Es cuestión de tiempo que alguien salga con algo más que una petrificación, puede morir gente- susurró lo último.

-P-Pero Hogwarts no puede cerrarse. Es el mejor Colegio de Magia en toda Europa- repitió el pelirrojo.

-Yo tampoco quiero que se cierre, pero estamos hablando de vidas. Es todo muy arriesgado.

-Por eso tenemos que pillar a Malfoy.

La chica rodó los ojos. Era decir la palabra mágica, claro está el nombre del rubio, y no había quien les hiciera cambiar de tema. Disfrutó lo poco que pudo su postre. La comida en Hogwarts siempre estaba deliciosa y comparándola con la del orfanato se quedaba sin palabras.

Desde el otro lado del comedor Tom observó a su bruja discutir y proclamar su relación a todo el castillo. Eso era lo que estaba esperando, que fuera ella quien diera el paso. No estaba inseguro pero era mejor que ella tuviera más confianza así que él no había dicho nada hasta que ella tomó la iniciativa. No le gustaba que se hubiera sentado con Weasley pero de nuevo tenía que tomarse su tiempo para tenerla a su lado por completo. Su plan conllevaba paciencia, tal vez más de la que tenía.

Esperó apoyado en una pared del pasillo fuera del Comedor a que terminara de comer. Desde el ataque en el orfanato la seguridad que procesaba en torno a Hermione había aumentado sin que se hubiera preocupado por disimularlo. No iba a permitir un solo daño a su bruja por nadie y allí en Hogwarts las probabilidades de un ataque eran mucho mayor, por irónico que pareciera.

-Siento haber tardado- se disculpó la protagonista de sus pensamientos apareciendo a su lado. Se notaba que se había dado prisa en ir a por él. La sonrió ligeramente de lado y negó con la cabeza. Como todavía había alumnos por el pasillo la tomó por la cintura y la llevó hacia su sala común por un camino un poco más íntimo.

-¿Te han dado muchos problemas tus compañeros?- preguntó finalmente. Hermione se pensó la respuesta.

-Más o menos. Me alegro de haberles dicho ya lo nuestro.

Le miró esperando ver su reacción. Aliviada vio que no le molestaba su iniciativa. Más bien al contrario. Como mostrando su satisfacción comenzó a mover hacia arriba y abajo la mano con la que la tenía rodeada por la cintura. Un temblor la recorrió.

-Además, la gente sólo habla de nosotros para intentar olvidar su miedo- añadió la chica como si Tom no le estuviera tocando- Somos un nuevo tema que les hace olvidar la amenaza suelta por Hogwarts.

-En Hogwarts nunca hay una única amenaza- intervino Tom- Y por esa razón ya me estoy encargando de los detalles de nuestro cuarto.

-¿Cómo?

Hermione se detuvo en seco mirándole.

-Estoy planificando un nuevo cuarto para nosotros. Por supuesto que los profesores no se enterarán.

-P-Pero eso es imposible.

Tom alzó una ceja.

-En realidad es bastante sencillo. Hoy no podré tener los preparativos a tiempo pero mañana vendrás a dormir conmigo- su mirada se endureció- ¿No me digas que vas a poder dormir sola después de todo?

Bajó el rostro para que no viera su respuesta escrita en la cara. La estaba llegando a conocer demasiado bien. No entendía cómo había podido llegar a averiguar que le necesitaba para pasar las noches. Nunca había comentado sobre ello ni se había mostrado dispuesta, pero era cierto que desde que dormía con él las pesadillas se habían ido y el sueño había vuelto. Le estaba comenzando a necesitar demasiado, lo que pegaba muy bien con el plan de Tom.

-Tomaré tu silencio como respuesta- se encogió de hombros el mago. Se detuvo en la esquina antes de llegar al cuadro de la Dama Gorda- Entretente pensando en nuestro futuro cuarto.

Sin esperárselo unió los labios con los suyos apasionadamente. Se quedó un poco descolocada cuando apenas la dio tiempo a responder y Tom ya se estaba alejando hacia su propia Sala Común.


-De verdad que no te entiendo, Hermione- suspiró Ginny- Es el primer día de colegio, no tenemos deberes, has conseguido un novio que está buenísimo… ¡y tú vas y me acompañas a desayunar!- dijo lo último con voz ofendida.

-¿Y qué quieres que haga, Ginny?- rodó los ojos Hermione. Al entrar en el Gran Comedor sus ojos fueron directos hacia la mesa de Slytherin pero defraudada apartó la mirada. Tom no estaba.

-¿No sé? ¿Tal vez haber ido corriendo a la Sala Común de las serpientes a esperar a cierto mago?

-No le quiero agobiar y ayer no quedamos en nada.

-Mmm…

Ese sonido era la peor respuesta que la podía dar.

-A ver, ¿qué significa eso?

Ginny se encogió de hombros, sentándose y alargando el brazo a por un trozo de beicon.

-No es una buena señal, nada más. Pero, ¿quién soy yo para dar lecciones a Hermione Granger?

La castaña se mordió el labio inferior con nervios. Ignorando que Ginny estaba aprovechando para meterse con ella a cada oportunidad por haberle enseñado la foto a Harry, podía llegar a tener parte de razón. Después de todo ella había tenido algún que otro novio y Tom era su primero. No, no, no, negó con la cabeza. Tom era diferente, ella era diferente. Habían pasado todas las navidades juntos, que no hubieran quedado a desayunar ese día no significaba absolutamente nada. Nunca se dejaba llevar por las ideas locas de la pelirroja, sólo tendría que aprender que en esa materia tampoco había que hacerla caso.

-Ahora tenemos dos horas de pociones con los Slytherins- dijo en voz alta.

-Ufff, no me lo recuerdes- Ron se dejó caer a su lado con los ojos todavía llenos de sueño interrumpido- ¿Por qué siempre tenemos que tener dos horas de pociones con ellos?

Extrañamente Harry parecía de mejor humor.

-Buenos días- saludó como si no hubiera escuchado a Hermione- Qué alegría estar de nuevo en Hogwarts, ¿no chicas?

-Claro, Harry- sonrió de oreja a oreja Ginny. Seguro que estaría con él de acuerdo hasta en que los hipogrifos eran anfibios.

-¿Cómo es que llegáis a tiempo a desayunar?- inquirió suspicaz Hermione.

-Queremos empezar bien las clases- respondió al instante el moreno.

-Y no queremos perdernos la cara que pondrán los Slytherin al veros a ti y al-que-no-debe-ser-nombrado en el mismo cuarto- bostezó Ron.

Hermione les mandó un par de sus miradas envenenadas. Ginny se rió entre dientes sabiendo lo que les esperaba a los chicos. Hermione no solía atacar en el acto. En eso se parecía un poco a los Slytherin. Esperaba a la mejor oportunidad y atacaba de frente y con todo.

-Ya que no podéis esperar vamos a clase, chicos- pronunció la última palabra lentamente. Cogió los libros que iba a usar por la mañana y les obligó a ir con ella tras despedirse de Ginny. Ron había conseguido rescatar algún bollo del desayuno, pero no era suficiente para saciar su hambre y mandaba miradas acusatorias a Harry como si él tuviera la culpa de todos los males.

No contaron con que Slughorn no habría llegado todavía a clase y la puerta estuviera cerrada con llave, con ciertas serpientes esperándoles fuera. El aura cambió completamente en cuanto las miradas de los muchachos se cruzaron. Draco Malfoy, quien estaba en aquel momento hablando en el centro de su grupo de amigos, se cortó y colocó su máscara de repugnancia hacia los tres llegados. Su odio se intensificó específicamente al mirar a la chica.

-Vaya, vaya, pero si son la comadreja, el cara rajada, y la sangresucia. He oído que eres malísima en la cama pero te vendes bien barato, sangresucia- rió Malfoy junto con sus amigos- Es más, he oído que pagas por tus servicios- las carcajadas aumentaron- Aunque personalmente nunca tocaría algo tan sucio ni aunque me suplicaran…

-¡Cierra la boca, hurón!- gritó Ron rojo de la rabia.

-Déjalo, Ron- intervino Hermione apretando fuertemente sus libros-. Malfoy sólo quería demostrar su amplio conocimiento en el mundo de la prostitución.

-¿Qué has dicho, sangresucia?

Harry y Ron se colocaron al momento delante de Hermione, deteniendo lo que iba a ser el avance del rubio.

-Ni se te ocurra, Malfoy- amenazó Harry elevando su varita.

-Tus guardaespaldas no estarán siempre contigo, sangresucia. Pienso hacer que pagues por todo lo que has hecho- dijo con asco- Pienso dejarte con peor aspecto que tu repugnante gato. No sé cómo has podido manipular a Riddle, pero ten por seguro que en cuanto tengas un descuido, yo…- Malfoy se giró ante el repentino silencio. Tragó saliva completamente pálido al ver a Tom Riddle justo tras él. La mirada del mago expresaba mucho más odio que la suya propia. Era como una marca y promesa de muerte.

-Veo que debo ser más claro contigo en el futuro, Malfoy- dijo lentamente. Cada sílaba provocaba un escalofrío en los presentes.

Tom avanzó con pasos acompasados, siendo dueño de la situación, hasta llegar a la barrera de Harry y Ron. Estos estaban también tan rígidos que no hicieron movimiento alguno cuando el mago les rodeó y abrió los brazos. Envolvió a Hermione, atrayéndola de golpe contra él y atrapando los labios en los suyos.

La bruja no escuchó el grito generalizado de leones y serpientes. Su mundo desapareció y se sintió volver a casa. La lengua de Tom no esperó a ser invitada y se introdujo con posesividad en la boca femenina al mismo tiempo que apretaba su cuerpo sin que la quedara una sola duda de a quién pertenecía. Al separarse dejó descansar su frente con la suya y se quedó mirándola a los ojos, ofreciéndola una sonrisa sólo a ella ya que estaba de espaldas al resto. No obstante aquello no evitó que los demás sí que vieran la calidez en el rostro de la chica.

Volviendo al planeta Tierra, Hermione apartó por un momento la mirada hacia sus compañeros. Sus dos amigos parecían incómodos, las serpientes estaban demasiado impactadas como para reaccionar salvo Malfoy, que estaba más blanco que la leche.

-Pero bueno, ¿desde cuándo una clase con Gryffindor y Slytherin es tan silenciosa?- inquirió la estruendosa voz de Slughorn. Hermione por poco se lanza a sus brazos. El profesor saludó con alegría a Tom, quien se medio separó de Hermione quedando unidos por su brazo en la cintura. Los alumnos fueron pasando a la ahora abierta clase mientras el profesor seguía charlando alegremente con su alumno preferido.

-Oh, y felicidades- añadió de verdad alegre- Siempre supe que los dos mejores alumnos de Hogwarts tenían que terminar juntos- rió como si todo aquello fuera un chiste- Aunque espero que esto sólo signifique un aumento en vuestras notas y nunca una distracción- añadió.

-Por supuesto que no, profesor- asintió Tom acercando a su bruja contra él- Y le agradezco sus felicitaciones.

-Bien, bien. Pasad, tengo ganas de ver si sois capaces de realizar cierta poción- les sonrió indicándoles con un gesto que entraran al aula. Tom la llevó directa hacia sus lugares habituales ya que ella estaba demasiado nerviosa como para dar un solo paso sin temblar. No sabía por qué su corazón latía tan deprisa, si por ver a Tom, su beso, las amenazas de Malfoy o el miedo a defraudar a sus profesores. O tal vez el cúmulo en apenas unos segundos.

Como un perfecto caballero Tom la cogió los libros junto con los suyos y los dejó en su mesa. Le sonrió en agradecimiento tranquilizando su respiración. Este año prometía más emociones de las que tal vez podía soportar. Y al menos ya les había aceptado un profesor.


De regalo atrasado de navidad un capítulo más largo de lo normal ;)

Así que ya volvieron al colegio y toda a comenzar a desarrollarse. Me preguntaron sobre cuántos capítulos tendrá el fic y por ahora planeo que más o menos 14. A lo mejor alguno más.

¡ ¡Muchas gracias a todos los fantásticos reviews! !