Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Capítulo 10- Entre mentiras asoma la verdad.
Una vez sentada Hermione observó alrededor. Malfoy seguía con una mirada asesina aunque al menos no se la dirigía a ella. La chica pegó un pequeño salto cuando una mano subió por su pierna bajo la falda. Giró de golpe la cabeza hacia Tom, quien tenía toda su atención en la poción que estaba explicando Slughorn. Al menos su mano se mantuvo quieta, simplemente haciéndose notar y recordándola su presencia. Al parecer no le gustaba que prestara atención a otros magos, y tenía la suficiente habilidad como para que Slughorn no se oliera nada aunque prácticamente sólo mirara a Tom. Sus dedos tenían un toque frío reconfortante y su firme agarre la producía una seguridad que anhelaba. Puede que por produjera la sensación de que nadie la podía hacer daño, pero no era así.
Hermione respiró tranquila cuando por fin el profesor les mandó a por los ingredientes y Tom se levantó a por ellos. Sin querer quedarse atrás ella también se levantó a por los que quedaban. Harry la mandó una mirada evaluadora, comprobando que estaba bien y luego mandó una de advertencia a Riddle, que ignoró casi sin proponérselo.
-Oye, Tom- medio susurró Hermione una vez llegó de nuevo a la mesa y comenzaron a hacer la poción- ¿Qué hablaste con Malfoy? Afuera le recordaste una conversación, ¿qué pasó?
Tom no la miró al responder. Su rostro era de pura concentración al contar las gotas del líquido que había que echar en la poción.
-Sólo le insté a preocuparse más por sus propios asuntos.
-Pero… ¿le amenazaste?
El mago elevó la vista clavándola en la preocupada bruja.
-No más de lo que él te amenazó a ti, Hermione.
-¡No debes de hacer eso!- recriminó en un susurro- Yo puedo manejar a Malfoy.
-No puedo dejar que los alumnos de mi casa se tomen tantas libertades. Hogwarts debe mantener un nombre.
-Hablas como un delegado más que como un prefecto.
Ahí la mandó una sonrisa que la descolocó.
-Tengo aspiraciones hacia ese puesto. Si de verdad quiero conseguirlo he de ocuparme de que se me vea como una figura de respeto.
Hermione añadió la cantidad exacta de unas hierbas, mirándole con duda.
-Gracias por defenderme- terminó suspirando. Las peleas con Tom eran inútiles- Pero no te rebajes al nivel de Malfoy.
Una mirada asesina la calló. Puede que decir eso no hubiera sido muy buena idea. Tragó saliva y removió la poción lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj.
-¡Vaya, vaya, vaya!- exclamó la gozosa voz de Slughorn- ¡Una poción Doxycida excelente! ¡Al parecer vuestro noviazgo sí que os ha hecho mejorar! Espero que ambos podáis asistir a la próxima reunión del Slug Club, como siempre.
-Por supuesto, profesor- Tom colocó su sonrisa de alumno perfecto. Un repugnante olor cortó los halagos que iban a seguir. La verdad es que Hermione no entendía por qué Tom se comportaba así por muchos contactos que quisiera pero tampoco la dio mucho tiempo a pensar en ello cuando una nube negra provocó una explosión por toda la clase de pociones. Al instante unos fuertes brazos la habían rodeado y un peso la había obligado a tirarse al suelo. Cuando la nube se hubo disipado Tom se levantó poco a poco de encima de Hermione y la ayudó a sentarse poco a poco comprobando con las manos y la varita que no hubiera sufrido ninguna herida. Menos mal que la clase estaba demasiado impactada como para ver su comportamiento.
Al incorporarse, todavía con las manos de Tom rodeándola, vio a Neville desmayado sobre la mesa y su cuerpo teñido de un color negruzco azulado. Slughorn hizo un sonido de molestia, echando una ojeada a la clase en busca de incidencias.
-Señor Thomas, señor Finnigan, por favor, lleven al señor Longbottom a la enfermería.
Dean y Seamus apoyaron en sus hombros un brazo de Neville y se le llevaron casi a rastras rumbo a la enfermería. El profesor comentó acerca de 'para qué estaban los hechizos'.
-Bien, la clase terminó. Por favor tened cuidado al salir no se produzca una segunda explosión.
Hermione tuvo intención de ir a por sus cosas, sin que las manos de Tom se lo permitieran. Se giró hacia él extrañada, no llegando a ver su mirada asesina hacia Neville.
-¿Estás bien?- preguntó la bruja- Gracias de nuevo.
Asintió con la cabeza.
-No hace falta que lo agradezcas. Te dije que te cuidaría- él mismo cogió los libros de la bruja y salió con ella bajo la mirada vigilante de Harry y Ron, que les seguían a muy poca distancia- ¿Qué clase tienes ahora?
-Historia de la Magia con Ravenclaw.
Con una pequeña sonrisa le vio llevar sus libros como si no pesaran nada. Fue mucho más fácil de lo que creía ignorar las presencias vigilantes de sus dos amigos tras ellos y simplemente concentrarse en Tom. Al llegar a la puerta de Historia de la Magia, Tom la tendió sus libros y aprovechó para volver a besarla con pasión provocando la furia en sus amigos. Con una sonrisa de lado se marchó hacia su propia clase.
-De verdad, Hermione, no sé por qué estás con él- suspiró Harry entrando con ella a clase.
-¿Tal vez porque me cuida, puedo mantener una conversación inteligente con él y me quiere?
-Tom Riddle nunca ha querido a nadie- susurró su amigo mucho más serio que normalmente- No sabe querer. ¿No has visto las miradas que manda a cada hombre o mujer que se te acerca?
-Se está acostumbrando, Harry. Esto es nuevo para los dos.
-Pues yo no te veo sacando la varita cada vez que una bruja se le acerca.
-Somos diferentes. Yo he tenido el cariño de varias personas en mi vida. Por lo que pude ver en el orfanato, él apenas ha sido tratado como un ser humano.
-Hermione,- Harry miró hacia los lados comprobando que sólo Ron y ella estuvieran pendientes de su conversación- Riddle no es un ser humano normal. Es como si te quisiera tener sólo para él.
-No dejaré que eso pase- respondió convencida- Puede que me veas un poco más… dócil, pero te aseguro que sigo siendo yo y no voy a dejar de investigar sobre la Cámara o dejar de pasar tiempo con vosotros- a medida que hablaba se iba dando cuenta de la verdad y la fuerza en sus palabras. Ella era su propia persona y Tom aprendería que se podía cuidar por sí misma. Sólo le estaba dando tiempo a acostumbrarse al cambio y a que superara su miedo, tal vez su miedo a perderla.
Como prometió, el resto del día se mantuvo con sus amigos. No volvieron a tener clase con los Slytherin por lo que sólo vio a Tom cuando conseguía llegar a tiempo en alguna clase para acompañarla y llevarla los libros. Harry la mandaba miradas de 'ya te lo dije' pero la chica le ignoró decidiendo que después de todo era un comportamiento normal de novios, cuando ambos sabían que no había nada normal en Riddle. Por otro lado, al pasar el mismo tiempo de siempre con sus amigos, estos se relajaron un poco, casi olvidándose de sus miedos a que Riddle la manipulara, transformara, alejara o incluso atacara. Tenían mucho por lo que temer, más ahora que la sensata de los tres era quién más nublado tenía el juicio.
Desde el otro punto de vista Tom no estaba muy contento. Observaba la reacción de entre los de su casa y estaba satisfecho en haber conseguido conservar su respeto habitual. Sólo había hecho falta un pequeño recordatorio con Malfoy y todo el mundo se había dado por aludido. A cambio había retrocedido en su objetivo de apartar a Hermione de sus amigos. La bruja era leal, desde luego. Después de todo era una de las cosas que le llamó su atención sobre ella. Pero ahora esa cualidad se estaba volviendo en su contra. Iba a ser más complicado que dependiera de él en Hogwarts, no obstante sabía que lo iba a lograr. Era el mago más poderoso de la historia, sólo le quedaba demostrarlo.
Hermione no había terminado de cenar cuando vio que Tom se levantaba de su mesa y tras comprobar que ella le estaba mirando se dirigió fuera del Gran Comedor. La chica suspiró mirando a sus amigos sin saber si decirles los planes del mago. Estaban tan enfrascados en una discusión absurda de Quidditch y ella no quería interrumpirles, así qué… Con una sonrisa de alivio interna les dio las buenas noches y se marchó también del comedor. Ya había avisado a Ginny, que un poco reticente había aceptado a dejarla marchar. La había notado un poco rara pero la pelirroja no la había querido decir qué pasaba.
-Has tardado- informó una voz nada más cruzó las puertas. Hermione dio un bote, girándose hacia la voz. Tom se incorporó de su posición apoyada en la pared y se dirigió hacia ella.
-Vamos- indicó comenzando a caminar. Hermione se colocó a su lado rápidamente. Tom iba a paso apresurado aprovechando que no había mucha gente por los pasillos y nadie se daría cuenta de sus intenciones.
-¿Y a dónde vamos?- inquirió Hermione. Llevaba la mayor parte del día con la duda.
-Ahora verás.
En el séptimo piso dejaron de subir las escaleras y la llevó hacia un pasillo frente a un cuadro de un hombre frustrado tratando de enseñar ballet a unos trolls. Hermione sonrió de oreja a oreja.
-¿La sala de los Menesteres?
Tom se giró de golpe hacia ella.
-¿Lo conoces?
-Harry, Ron y yo la conocimos un día sin quererlo- confesó sonriente por haberle impresionado.
-Es perfecta para practicar hechizos, pero ahora…- caminó tres veces por delante del cuadro y éste se abrió- Será nuestro cuarto.
La hizo una indicación para que pasara ella primero y él cerró a sus espaldas. Hubo unos breves segundos de oscuridad hasta el Tom pronunció un encantamiento que encendió las velas de las paredes. Hermione ahogó una exclamación.
Cuando se imaginaba de pequeña dónde viviría se imaginaba más o menos un cuarto así. Era simplemente perfecto. No estaba decorado de manera excesiva, más bien al contrario. Había una cama con sábanas plateadas para dos personas que ocupaba el centro del cuarto, con una mesita a cada lado. En una pared había una gran ventana con gruesas cortinas rojas que daba al bosque prohibido y a las montañas que protegían el castillo.
Cerca de la puerta un gran armario se alzaba hasta el alto techo y por la pared había algún cuadro colgado de paisajes de Hogwarts en las distintas épocas del año. La bruja avanzó unos pasos con la boca abierta.
-¿Lo has decorado tú?
-Sí. ¿Es de tu agrado?
Se giró hacia él riendo por la pregunta.
-¿Bromeas? ¡Es el mejor cuarto que he tenido nunca!
-Entonces agradécemelo.
Sin hacerse de rogar se lanzó a sus brazos abiertos, expectantes. Inició ella el beso de verdad feliz y alegre por algo que nunca pensó que tendría. Del impulso cayeron sobre el colchón de la cama, Hermione riendo porque él había terminado debajo. Aprovechó la ocasión para llevar por una vez el control en el beso y trató de obligarle a rendirse con sus labios. La dejó unos segundos para que saboreara el inicio de lo que parecía su primera victoria antes de darse la vuelta sin separarse y atacar con fuerza sus labios.
Se separaron respirando agitadamente. Tom se incorporó lo justo para poder mirarla a los ojos. Si alguna vez hubiera pensado en el orfanato poder compartir así su vida con una persona, nunca se lo hubiera creído. Habría sido un sueño lejano e inalcanzable. Un deseo de un simple niño sin nadie en su vida. Ahora todo estaba cambiando. Su vida se había abierto a una persona más, a una extraña devora libros con el pelo completamente enmarañado e inteligencia digna de él. Lentamente fue bajando hasta besarla de la forma más suave que nunca lo había hecho.
-Te quiero- la susurró. Sólo a ella, sólo a ella le diría esas cosas.
Su corazón latió desenfrenado. Tom bajó la vista hacia su pecho al sentirlo, provocando el sonrojo más profundo que nunca había tenido la chica.
No se creía lo que sus oídos habían escuchado. Tom se caracterizaba por ser una persona decidida. Sabía lo que quería desde el primer momento, pero aun así no se pudo creer lo que la había dicho. Se sentía un poco culpable por no terminarse de creer que él tenía esos sentimientos aunque tampoco podía evitar responderle la verdad.
-Te q-quiero- le dijo medio tartamudeando a él. Ahora ella también pudo sentir su corazón latir. Bajó para volver a besarla al mismo tiempo que hacía un movimiento de varita con su mano derecha. No se había dado cuenta de que todavía no la había soltado, pero de pronto se encontró vestida con una de sus camisetas y él sólo con pantalones de pijama. La sonrió en el beso ante su sorpresa. Con otro hechizo apagó las luces, únicamente dejando una pequeña lamparita en una esquina.
Se giró, les arropó a ambos y la volvió a besar de la misma manera lenta de antes. Sus manos surcaron lentamente su cadera, subiendo poco a poco cada vez más lento al notar su respiración cortarse. Distrajo su atención intensificando el beso todo el tiempo que hizo falta hasta que dejó de notar sus manos y él aprovechó para internarse bajo la camiseta. Al instante las manos de Hermione le sujetaron. Se separaron para mirarse fijamente a los ojos. Marrones contra negros, todo envuelto en una calidez revestida de confianza. Poco a poco y sin dejar de mirarle Hermione soltó el agarre en sus manos y las llevó al cuerpo de Tom. Con una sonrisa tímida, demostrando su falta de conocimiento por primera vez en su vida, le acarició sin saber qué estaba haciendo.
Tom la volvió a besar, indicándola lo bien que iba. Por su parte él la envolvió, pasando sus manos por su espalda recorriéndola por entero y haciéndola entrar en el mismo calor que ella le había provocado.
-Buenos días chicos… - Hermione se tapó un bostezo dejándose caer en la mesa del Gran Comedor. Los dos amigos detuvieron al instante su conversación para alzar la cabeza hacia ella. Entrecerraron los ojos al máximo.
-¿Por qué parece que te falta sueño, Hermione?- preguntaron al mismo tiempo de forma muy parecida a los gemelos. Un sonrojo terminó de enfurecer a los chicos.
-¡No es lo que pensáis!- exclamó en susurros antes de que se enterara todo el comedor de un rumor falso.
-¿Ah, no?- volvieron a hablar al mismo tiempo. Nunca les había vistos con rostros tan rojos de la furia. Por una parte se alegraba de que se preocuparan tanto por ella, pero por otro la tenían que dejar vivir sus experiencias aunque en la noche sólo se había besado con Tom, y como mucho acariciado de cintura hacia arriba. Todavía recordaba sus manos en su cuerpo, midiéndola y marcándola. El sonrojo se intensificó.
-¡Ya está bien! ¡Le voy a matar!- Harry se levantó de golpe de la mesa. Hermione, al estar a su lado, le agarró de la manga de la capa, le hizo perder el equilibrio y le tiró de nuevo a la silla.
-Sólo nos besamos- masculló en un gruñido bajo. Ambos chicos se quedaron con rostros entre la sorpresa y el asco.
-Vaya…
-¿Segura?
Hermione colocó su mejor mirada de no aceptar estupideces.
-Creo que sé mejor que tú, Ronald, lo que hago o dejo de hacer con Tom.
Harry le mandó una mirada a Ron, advirtiéndole de que no respondiera a aquello. Hermione bufó notando el intercambio. Giró la cabeza hacia la mesa de los Slytherin, sonriendo al momento de oreja a oreja. Tom la estaba mirando, observando la casi pelea entre los tres amigos. Acababa de entrar con él en el Gran Comedor y ya le echaba de menos. ¿Quién hubiera pensado que ella era tan dependiente? Desde la muerte de sus padres casi no había pasado un par de horas que no había estado junto a él. Con ella era diferente. Sólo tenía que pensar en la noche pasada para darse cuenta de lo mucho que le necesitaba. Había soñado con sus padres. Ella iba en el coche con ellos, todos estaban riendo de una broma de su madre cuando de repente ella vio un camión que conducía sin control hacia su calzada. Entre gritos avisó a su padre, que había dejado de escucharla. Trató de avisar a su madre con el mismo resultado. Algo la impedía moverse y con lágrimas en los ojos vio cómo se estrellaba el camión contra ellos.
Se despertó de golpe en brazos de Tom, que no dejaba de susurrarla que él estaba allí y le apretaba fuertemente contra él. No sabía ni recordaba cómo, pero había conseguido que se volviera a dormir y no soñara en nada.
-Atención, por favor…- la resonante voz del director la sacó de sus pensamientos. Todo el comedor dejó de desayunar para girarse hacia la mesa de los profesores, donde Dumbledore se había levantado y con una sonrisa un poco más alegre que las de antes de navidad, siguió hablando- Durante estas vacaciones he tenido varias reuniones con otros colegios de magia y hechicería. Me han estado insistiendo que cierto torneo debería celebrarse, como ya dije antes de Navidad- gritos de júbilo comenzaron a escucharse previniendo lo que iba a decir el director- ¡Así que oficialmente os anuncio que el Torneo de los Tres magos tendrá su sede en Hogwarts!- aplausos interrumpieron al director. Dumbledore sonrió, esperando con tranquilidad a que los alumnos se tranquilizaran poco a poco- ¡Y me gustaría daros la bienvenida a los alumnos de Durmstrang!
Las puertas se abrieron de golpe dejando pasar a varios alumnos vestidos de arriba abajo con gruesas capas hechas con pieles de algún animal mágico. Todos eran muy parecidos entre sí: hoscos rostros, gruesas cejas, algo morenos y con fuertes brazos.
-¡Oh, dios mío!- exclamó Ron fijando la vista en uno- ¡Es Viktor Krum!
Harry giró la cabeza al momento hacia donde señalaba Ron con dedo tembloroso. Hermione alzó una ceja.
-¿Quién?
-Voy a perdonar tu incultura sólo porque estoy viendo al gran Viktor Krum- dijo Ron embobado. Harry tuvo la suficiente cabeza para responder a Hermione antes de que hechizara a su amigo de por vida por llamarla inculta. Eso sí, tampoco despegó la vista del alumno de Durmstrang.
-Es el mejor jugador de Quidditch del mundo- explicó embobándose a cada palabra- Es el buscador del equipo de Bulgaria.
-¡Y ahora os presento a las encantadoras alumnas de Beauxbatons!- Dumbledore había tenido que usar un hechizo apuntándose a la garganta para poder escucharse sobre todo el jaleo.
Nuevos gritos de asombro se escucharon cuando una mujer enorme con un igual de grande abrigo de plumas atravesó las puertas junto con la joven más hermosa que nunca habían visto. Tras ellas iban el resto de alumnas francesas, que sonreían a los alumnos al pasar.
Hermione miró de reojo a Tom y se dio cuenta, para su alivio, que no las miraba con deseo, o lo que casi era peor, embobado. Simplemente observaba la situación como si fuera ajeno a ella.
Más calmada devolvió la atención a su director, que saludaba a ambos directores de las otras escuelas.
-Hogwarts os abre los brazos y espera que vuestra estancia sea una experiencia digna de atesorar a pesar de los años que pasen- habló Dumbledore hacia todos- Que esta experiencia sirva para desarrollaros como magos y brujas y para crear lazos con otros alumnos distintos en cultura, idiomas y tradiciones- su tono bajó un poco con las siguientes palabras- Todos los que han venido saben el peligro al que están expuestos, puesto que todavía no se ha encontrado al responsable de los ataques antes de las navidades. Esperemos que no suceda nada, pero por si acaso, id todos los ojos bien abiertos.
Tras su discurso inicial fue dividiendo a los magos, de forma que los de Durmstrang se integraron en la mesa de Slytherin y Beauxbatons en la de Ravenclaw.
-¡No me puedo creer que Viktor Krum esté en Hogwarts!- exclamó Ron- ¿Y visteis a esa chica de Beauxbatons? ¡Era guapísima!
-Me parece irresponsable haber permitido el Torneo con la Cámara de los Secretos abierta- comentó Hermione observando a los recién llegados.
-Ya escuchaste a Dumbledore, ellos saben dónde se están metiendo- respondió Harry ya que Ron seguía muy ocupado enamorándose.
Una vez todos los invitados estuvieron acomodados, Dumbledore hizo aparecer un alto objeto tapado por una manta opaca. El silencio se hizo presente esperando a que explicara qué era aquello.
-Como muchos sabéis, este Torneo dejó de realizarse debido al alto índice de mortalidad. Por esta razón, este año sólo podrán participar los alumnos con dieciséis años o más.
-¡No es justo!- gritos acerca de la "injusticia" y de júbilo a los dos cursos que sí podían participar interrumpieron al profesor. Harry y Ron chocaron los cinco con claras intenciones de participar. Por su parte ni loca iba a arriesgar su vida de una forma tan absurda.
Para volver a llamar la atención de los estudiantes, Dumbledore retiró la manta dejando ver una brillante copa con las siglas del torneo en ellas.
-Quien desee participar deberá meter su nombre en el Cáliz. Éste sólo aceptará a los que tengan la edad requerida. Pensarlo muy bien antes de introducir vuestro nombre, pues no habrá marcha atrás- pasó la mirada por determinadas personas antes de sonreír- ¡Que comience el Torneo!- aplausos resonaron por el comedor, todos eufóricos ante lo que estaba por venir- ¡Y ahora a clase!- rió el director- No quiero que los profesores se enfaden conmigo.
Algunos rieron y otros gruñeron. En este último grupo se encontraba Ron, que ya tenía las esperanzas de que ese día no hubiera clase.
-Tenemos pociones con los Slyhterins, venga- animó Hermione con una gran sonrisa. Sus dos amigos sabían perfectamente por qué. Sin hacer que esperara se levantaron y la acompañaron hacia la salida del comedor, donde como siempre ya le estaba esperando Riddle.
El mago la atrapó en sus brazos y la besó largamente para sorpresa de los tres amigos. Normalmente no daba tanta muestra de afecto con todo Hogwarts delante. Siempre les solía recordar que era suya pasando un brazo por su cintura u hombros y llevándola los libros, pero nunca le habían visto besarla tanto tiempo.
Al terminar Tom la miró fijamente a los ojos, logrando como él quería que se olvidara de las personas a su alrededor, incluidos ciertos nuevos alumnos de Durmstrang. Cogió sus libros con un brazo sin que opusiera resistencia debido a su estado embobado. Con una ligera sonrisa la rodeó y se encaminó con ella hacia pociones.
Más o menos a mitad de camino Hermione volvió a sí misma. Alzó la cabeza hacia Tom, quien mandaba serias miradas hacia los nuevos estudiantes.
-¿Piensas participar?- preguntó con duda. Gloria eterna era algo que Tom desearía, pero dudaba que aquel fuera el método mediante el cual querría conseguirlo.
-No, no quiero ganar un Torneo para que se me reconozca- una ola de alegría la cubrió por dos motivos: porque Tom no se expusiera al peligro del Torneo y porque poco a poco le iba conociendo mejor de lo que ella pensaba.
-¿Y tú, Hermione?- preguntó Harry. No habían podido evitar estar atentos a la conversación al escuchar aquella pregunta.
-Ni hablar. Ya tengo suficiente trabajo- sonrió feliz cuando Tom la besó en la mejilla.
Le estaba reconociendo su sabia decisión. Le ahorraba el trabajo de prohibirla meterse en ese peligro. Sabía que era una mujer muy independiente y que aquella habría sido una gran pelea que hubiera ganado pero hubiera retrasado sus planes. De esa manera su seguridad iba a estar intacta, de eso se encargaba él, y no se vería implicada en los peligros de aquel estúpido Torneo.
Al girarse para besarla vio que Potter y Weasley se miraban con anchas sonrisas. Con él fuera de combate tenían más posibilidades de salir campeones de Hogwarts. Él no lo veía tan claro. Volvió su mirada hacia los alumnos de Durmstrang, que iban a compartir clase con ellos ya que se habían integrado a Slytherin. Juntó más a Hermione contra él cuando volvió a ver la mirada del famoso Viktor Krum sobre ella.
No le permitiría usar su fama y sus rasgos para acercarse a ella. Hermione era de él y de nadie más.
Y aquí estoy poniéndoselo más difícil a Tom jajaja.
Muchas gracias por los reviews pasados, como siempre fueron estupendos y os lo agradezco. Vuestros ánimos siempre llegan.
También quiero explicar por qué por el momento no voy a hacer muchos capítulos. Por ahora tenía una idea de cómo iba a ser el final de este fic. No quería estropearlo alargándolo por alargarlo si no se me ocurre una idea mejor. De todas formas voy a intentar acoplar el final y a la vez añadir algún asunto nuevo a la trama para que continúe el fic, pero si no me convence seguiré alrededor de 14. Espero que lo entendáis.
¡Muchas gracias a todos los lectores y lectoras!
