Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Capítulo 11- Combustiones espontáneas.
La clase de Pociones fue un auténtico caos. Slughorn casi no cabía en sí de lo hinchado que se había puesto al darse cuenta de que tenía en su aula al famoso Viktor Krum. Tom fue deprisa hacia su habitual sitio, llevando consigo a Hermione e ignorando las alabanzas al buscador.
-¿Estás bien, Tom?- susurró la chica notando su cambio de humor. El mago asintió. Lo único que le tranquilizaba era que Hermione todavía no había mirado con deseo al jugador de Quiddicht, ni en su entrada en el Comedor ni en la clase. Observó que Krum era uno de los que se levantaba a por los ingredientes de la poción explicada por Slughorn y le dijo a Hermione que él iría a por lo que necesitaran. La chica asintió y se puso a preparar mientras el caldero. No notó nada diferente en la cola que se formaba siempre en el armario con los ingredientes, ni la tensión en los alumnos que veían la negra mirada de Tom.
-Una poción impecable como siempre. Diez puntos para Gryffindor y Slytherin- anunció Slughorn pasando por su mesa poco después. Ambos chicos asintieron, una más feliz que el otro.
-¿Quieres que vayamos a nuestro cuarto?- susurró Hermione mirándole por debajo de las pestañas. Tom sintió su deseo crecer de golpe- ¿Allí me cuentas qué te preocupa?
No pudo evitar sonreír divertido. Tenía que haber adivinado que Hermione no le estaba proponiendo nada con segundas intenciones, aunque fueran unas muy placenteras.
-¿Qué opinas de Viktor Krum?- preguntó en su lugar.
-¿El jugador de Quiddicht?- Hermione se echó ligeramente hacia atrás para poder verle en el otro lado de la clase. Se encogió de hombros bajo la mirada atenta de Tom.
-Parece un alumno normal. Por lo que oigo le cuesta un poco el inglés- añadió. Una ola de comprensión bañó su rostro. Sus comisuras se elevaron- ¿Estás celoso?
Tom entrecerró la mirada, convirtiéndola la asesina que tanto temían los alumnos.
-¿Tendría que estarlo?
-No respondas con preguntas, Tom. Tú no lo soportas y yo tampoco- siguió con ese tono juguetón.
-Hermione…- advirtió.
-Tranquilo,- cortó una pequeña risa para que no les escuchara Slughorn- Ya sabes que yo sólo te quiero a ti, Tom Riddle.
El mago asintió como si hubiera dicho una verdad irrefutable. La chica sonrió interiormente, gritándose que dejara de sonrojarse por decir lo que sentía. Y se alegraba enormemente de que Tom mostrara que tenía sentimientos como cualquier otro mago. Se sentía ligeramente amenazado aunque él jamás lo admitiera y los celos eran una reacción natural a ello. Lo que iba a significar otra semana de sus constantes muestras de posesión hacia el resto, terminó cansada en su mente. Esas muestras la hacían sentirse especial, pero llegaban un punto que cansaban más que ayudaban. Ese punto Tom lo superó hacía unos días y como no se detuviera iba a explotar.
-Bien, aquí se termina la clase- se despidió Slughorn- Oh, señor Krum, por favor, quédese un momento. Ustedes también, señorita Granger, señor Riddle.
Genial, maldijo Hermione sintiendo que Tom se volvía a poner tenso. Los tres alumnos se acercaron al profesor, por supuesto la bruja al lado más alejado de Viktor con Tom colocándose en el medio, y esperaron a que Slughorn hablara.
-Me gustaría invitarle a cierto Club especial que tengo- sonrió el profesor hacia Viktor- Se llama el Slug Club, y hacemos reuniones con gente importante o compartimos ideas que suelen ser útiles- Hermione se premió por no reírse ante lo que escuchaba- Estos dos jovencitos de aquí pertenecen al Club- sonrió encantado- Son Tom y Hermione.
Viktor giró la cabeza hacia ellos, deteniéndose un poco más de tiempo en la chica y el brazo del mago que la rodeaba.
-Encanggtado- dijo con marcado acento búlgaro. Obtuvo como respuesta dos asentimientos.
-Piensa si quieres formar parte del Slug Club. Mientras tanto estoy seguro de que Tom y Hermione no dudarán en enseñarte el castillo y si deseas cualquier cosa no dudes en acudir a ellos o a mí. ¿Me haríais ese favor, verdad, chicos?- Slughorn se volvió hacia ellos tras echarles a la boca del lobo.
La mente del mago funcionó a rápida velocidad, sopesando las ganancias y las pérdidas. La pérdida era claramente el acercamiento entre Hermione y el búlgaro, no obstante las ganancias eran los contactos de Slughorn y él se ocuparía de que no hubiera casi contacto entre las pérdidas.
-Por supuesto, profesor- Hermione alzó la cabeza, sorprendida, hacia Tom- Si el señor Krum desea cualquier cosa, puede venir a nosotros.
-Sabía que podía contar contigo, Tom- Slughorn mostró todos los dientes al sonreír- Bien, en la próxima clase me puedes comunicar tu decisión- dijo a Viktor- Ahora no os entretengo más que no quiero que lleguéis tarde a vuestra próxima clase.
Los tres alumnos se despidieron saliendo del aula, todos con pensamientos y rostros completamente diferentes.
-Ahora tenemos Historia de la Magia, Krum- habló Tom antes de que se le adelantara, luego se volvió hacia Hermione- No está muy lejos de Encantamientos, dejaré a Krum en clase, te acompañaré a la tuya y luego volveré.
-No hace falta que llegues tarde por mí, Tom- respondió Hermione comenzando a andar en lo que iba a ser un corto camino tenso.
-No voy a dejar que andes sola- finalizó.
-¿Sois novggios?- preguntó Viktor. La respuesta era evidente y a Tom le desagradaban mucho las preguntas estúpidas.
-Sí- se limitó a decir.
-¿Desggde hace mucho?
-Desde…
-Sí- cortó Tom. Tanto Hermione como Viktor le mandaron miradas entrecerradas- Tengo entendido que en Durmstrang está permitido el uso de magia negra- cambió de tema.
-Aggsí es. Es algggo de lo que esggtamos orgullosos. No tgiene esa… connotación neggativa que tengéis aquí.
Tom asintió con un nuevo brillo en la mirada. Hermione tragó saliva. No la gustaba el rumbo que había tomado la conversación.
-Hay un motivo por el que tiene esa connotación negativa- no pudo evitar decir- Su uso es muy peligroso y puede que hayan puesto barreras muy altas, pero es mejor eso que aprender toda la magia negra.
-El miedo fue la razón para poner límites al conocimiento Hermione- dijo Tom lentamente, sabiendo que no podía ponerla en su contra con esa conversación, sino hacer que abriera su mente- La magia negra resultaría beneficiosa para la cura de muchas maldiciones y la comprensión profunda de la magia, y en cambio se deja perder todo ese conocimiento por el miedo de unos pocos.
-Un miedo justificado. La magia negra es la causante de muchos horrores.
-¿Acaso no lo es también la magia blanca? Un simple hechizo de fuego puede lograr desde la muerte hasta un daño atroz. En Bulgaria el índice de criminalidad mágica es muy similar al inglés y en cambio notarás que su conocimiento básico de la magia será mayor al de muchos alumnos de Hogwarts.
-Hay una diferencia trascendental en todo esto. La magia negra consume al usuario. Le hace creer tener más poder que el que realmente posee y le vuelve obsesivo. Grindelwald es sólo un ejemplo más de ello.
Viktor se detuvo con ellos justo a tiempo para no chocarse. Observó interesado su discusión sin entender del todo algunas palabras. No obstante, por el tono de voz era obvio que ambos magos se tomaban muy en serio sus posturas.
-Por ello hay que preparar al usuario. Veo que tienes varios conocimientos acerca de la magia negra, Hermione- sonrió de lado a lado al ver su sonrojo. Se agachó hasta quedar a su altura- Disfruta de Encantamientos.
Atrapó sus labios en un beso corto pero muy intenso. La rodeó y hundió su lengua en su boca, enseñando la escena a Krum para que apartara la atención de lo que ya era suyo. Hermione estaba cayendo poco a poco. Estaba seguro que antes no tenía tantos conocimientos sobre magia oscura. Sólo después de conocerle se debería de haber interesado. Sonrió de lado en el beso.
-Nos vemos luego.
-Hasgta lueggo- se despidió también Viktor. A Tom no se le borró la sonrisa cuando Hermione les despidió con la mano balanceándose un poco, demasiado afectada para recomponerse.
-¿Estáis seguros de esto, chicos?- inquirió Hermione acompañándoles hasta donde estaba el Cáliz. Un círculo tenuemente iluminado lo rodeaba para impedir que magos que no poseyeran la edad echaran sus nombres. Ella se detuvo fuera del círculo observando a sus amigos a su lado, cada uno con un trocito de pergamino con su nombre. Habían aprovechado, según ellos, que en esa hora los Slytherin tenían clase y ellos tiempo para el estudio. Así podían estar con ella sin tener la molestia, de nuevo según ellos, del-que-no-debe-ser-nombrado.
-Claro que sí- Ron dio un salto dentro del círculo, feliz ante los aplausos cuando alzó la mano y metió su nombre- Venga, Harry- animó al salir del círculo.
-Piénsalo bien, hay magos que han muerto- trató de hacerle entrar en razón ya que con el pelirrojo era demasiado tarde.
-Ni siquiera creo que me cojan, pero vale la pena intentarlo.
De otro salto se metió en el círculo y sonrió a los aplausos.
-Espero que no os arrepintáis- suspiró la chica.
-Claro que no, Hermione- rodó los ojos Ron- ¡Tal vez el campeón de Durmstrang sea Viktor y le podamos conocer!
-¿Quieres conocerle?- repitió Hermione extrañada- El chico no ofrece mucha conversación.
Tanto Harry como Ron giraron las cabezas de golpe hacia ella.
-¿Cuándo has hablado tú con Viktor Krum?- inquirió Ron lentamente.
-Ayer cuando Slughorn nos mandó quedarnos. Quería que enseñásemos el castillo a Krum y le convenciéramos de que se uniera al Slug Club. Al final fui con Tom y él a Encantamientos. Tom se ocupó de enseñarle el castillo.
-Qué precavido por su parte- murmuró Harry.
-¡Conoces a Viktor Krum!- gritó en susurros Ron- ¡Tienes que presentárnosle! ¡Por Merlín, Hermione, ayer en Encantamientos hablándonos de deberes inútiles cuando nos podías haber contado esto!
-Perdón por preocuparme por vuestros estudios- se cruzó de brazos medio indignada-. Y si queréis hablar con Krum, hacedlo vosotros mismos.
-Vamos, Hermione, Ron no quería decir eso- trató de salvar Harry la situación.
-Sé perfectamente lo que quería decir. Ayer tuvo que aguantar mi aburrida charla preocupándome por vuestro futuro cuando le podía haber presentado a ese dichoso buscador.
Harry negó con la cabeza y Ron asintió.
-Tsk, os veo en la cena.
-De verdad, Ron, eres idiota- suspiró el mago.
-¿Y ahora qué he hecho?- inquirió viendo a su amiga salir. Iban a seguirla cuando Ginny apareció por el Comedor y terminó acompañándola ella, hablando de forma muy tensa. Aunque lejano, el recuerdo de los alumnos petrificados seguía latente en ellos por lo que terminaron acompañándolas.
-¿Esta noche tienes que vigilar los pasillos?- susurró Hermione. Tom asintió. Cerró un libro que no iba a necesitar más y lo dejó en la esquina de la mesa en la que solían sentarse en la biblioteca.
-Me voy a ocupar de que tengamos más rondas juntos- dijo de pronto. Hermione le miró con curiosidad. Aquella era una de las pocas cosas en las que le había "dejado" más libertad de la acostumbrada. No era que le prohibiera separarse de su lado. Más bien era él el que no se alejaba. Aunque tenía que admitir que ella tampoco quería que lo hiciera. Suponía que Krum sería la razón por la que ahora quisiera estar con ella incluso en esas rondas.
-Al menos los nuevos alumnos no están dando problemas.
Tom enarcó una ceja. Señaló con los ojos hacia una mesa del fondo donde el búlgaro se encontraba con otros alumnos de Durmstrang leyendo unos libros. A su alrededor media docena de chicas susurraban apresuradamente entre risitas.
-No es culpa suya.
El mago entrecerró los ojos. No respondió a la defensa de la chica por otro hombre o aquella noche no iba a terminar bien. En su lugar se levantó y la preguntó si ya quería ir al Comedor.
-Se nota que hoy es la elección de los campeones- comentó queriendo olvidar al búlgjugador aro de toda conversación tenida. Por los pasillos no había otro tema de conversación. Los que todavía no habían hecho sus apuestas corrían a buscar a los gemelos Weasley, que como siempre estaban sacando una gran suma de dinero de todo ello. Hermione había intervenido cuando Tom había ido a requisarles todo lo ganado (después de todo eran apuestas ilegales) y a cambio de acceder a su petición de dejarles continuar había tenido que prometer y perjurar que no se quedaría nunca a solas con Krum ni le buscaría para nada. Tampoco es que fuera algo muy difícil.
Tom sintió la magia en el ambiente. Hogwarts siempre era un lugar donde en cada simple piedra se podía encontrar más vida que en cualquier construcción muggle, sobre todo cierto internado. En momentos de gran expectación, como aquél, la magia no controlada por magos todavía jóvenes se disparaba, provocando que se hiciese más complicado controlar su naturaleza autoritaria. Sabía perfectamente que Hermione estaba aguantando sus cambios de humor con paciencia, lo que le impedía explotar. Ella era quien le mantenía cuerdo frente a toda la locura que le rodeaba, y esa era una gran razón para no dejarla ir jamás.
-Eso quiere decir que esta noche mi ronda se alargará- respondió mirando atento a los alumnos al pasar- No me esperes despierta.
Todavía se sonrojó un poco al escuchar aquellas palabras. No se acostumbraba del todo a compartir tanto con alguien. Su personalidad independiente luchaba pero ella quería elegir sus batallas con cuidado. Después de todo, dormía protegida y cuidada, y no iba a echar todo eso por la ventana sólo porque a veces quisiera más intimidad. Entre Ron, Harry, Ginny, Tom y sus estudios, se consumía todo su tiempo.
-Nos vemos después- se despidió en la entrada del Gran Comedor con una sonrisa. Tom asintió y se dirigió hacia su lugar. Hermione suspiró internamente; nunca iba a desprenderse de esa aura de superioridad, seriedad y arrogancia en público. Pensándolo mejor, en privado tampoco es que lo apartara del todo.
-¿Nerviosos, chicos?- sonrió traviesamente al sentarse a cenar. Ron estaba sudando como un pollo en una cocina muggle y Harry miraba fijamente hacia la copa como si la quisiera hacer explotar.
-No sé si debería haber metido mi nombre- dijo Ron rápidamente- George y Fred me han relatado las formas en las que murieron los otros campeones. ¡No sabía que era tan horrible!
Miró a Hermione acusatoriamente como si ella tuviera la culpa. Se tuvo que contener para no comenzar a chillarle.
-Ronald, te advertí de que el Torneo era algo muy serio donde moría mucha gente.
-¡Pero no sabía que había tantas formas de morir!
La chica suspiró.
-Piensa en por qué te inscribiste, además, nosotros te ayudaremos si sales campeón.
Se tranquilizó mínimamente unos segundos hasta que volvió a ver sus demonios de hermanos gemelos. Se sentaron un poco más lejos saludándole con toda la maldad del mundo escrita en sus rostros.
El lado positivo de todo aquello fue que por primera vez Hermione pudo cenar tranquilamente ya que casi nadie estaba probando bocado. No había empujones por la mejor comida, gente hablando con la boca llena ni postres toqueteados. Comió con una sonrisa de oreja a oreja lamentándose de que no hubiera más cenas como aquella. Elevó la cabeza unos momentos y vio a Tom con la mirada fija en ella. Le sonrió ampliamente, sabiendo que él adivinaría el por qué de su felicidad. Efectivamente vio que le devolvió una sonrisa y la hizo un gesto para que continuara cenando.
A la hora de la cena su tripa estaba a punto de reventar. Suspiró saciada apoyando los brazos en la mesa una vez la comida desapareció. Casi al mismo tiempo el Comedor se quedó inmerso en un profundo silencio. Aprovechando la atención Dumbledore se levantó lentamente y se colocó al lado del Cáliz. Sonrió a todos los presentes antes de comenzar.
-Antes de nada quiero felicitar a todos los alumnos de los tres colegios participantes. El objetivo de este torneo es tanto la convivencia como el aprender nueva magia y por ahora se ha cumplido una parte, así que a partir de hoy esperamos que se siga cumpliendo y se añada la segunda. Ahora, como todos sabéis, vamos a dar comienzo con la selección de los campeones.
El Cáliz comenzó a emitir un extraño brillo, como si estuviera ardiendo por dentro. Emitió una pequeña explosión junto con un papelito perfectamente doblado que atrapó Dumbledore a la primera.
-La campeona de Beauxbatons es… ¡Fleur Delacour!
Los aplausos no se hicieron de rogar. Los silbidos de los chicos y las ovaciones no sacaron un sonrojo en la guapísima alumna.
-¡Es ella, Harry!- exclamó Ron sin dejar de aplaudir- ¡Es la chica del primer día!
Harry asintió embobado, sus nervios casi olvidados hasta que el Cáliz volvió a arder por dentro y expulsó otro papel de forma un poco más ruda.
-El campeón de Durmstrang es… ¡Viktor Krum!
Los mismos vítores se escucharon. El jugador de Quidditch, acostumbrado a aquellas situaciones, saludó y dirigió su mirada hacia la mesa de los leones.
El Cáliz la salvó de una gran situación incómoda emitiendo el último papel. Dumbledore tardó un poco más en leerlo que con los otros dos campeones. Alzó la mirada y la clavó en el mago seleccionado antes de hablar.
-Y el campeón de Hogwarts es… ¡Harry Potter!
Los Gryffindors se volvieron locos de los gritos. Los gemelos comenzaron a cantar canciones y las enhorabuenas no tardaron en llegar. Harry, que aunque estuviera en el equipo de Quidditch y soliera ganar, no se esperaba para nada toda esa reacción, mucho menos que ganara. Estaba medio embobado hasta que Hermione le dio un codazo y le hizo un gesto con la cabeza para que fuera hacia donde Dumbledore acababa de indicar que se dirigieran los campeones. Sin poder evitar dejar la mirada perdida y sin darse cuenta de que Ron no había pronunciado palabra alguna, se encaminó torpemente.
No obstante, Hermione sí que lo notó. Mientras Dumbledore realizaba otro de sus discursos, ella se giró hacia él en un susurro.
-¿Se puede saber qué te pasa, Ron?
El mago negó con la cabeza.
-He visto cómo reaccionaste cuando Harry ha salido elegido, ¿qué ocurre?
-Nada, Hermione- apretó la mandíbula, conteniéndose para seguir susurrando- ¡Es que siempre tiene que ser Harry el héroe! ¡Y de nuevo le han elegido! ¡A mí nunca me elige nadie! Sólo soy el estúpido amigo de Potter.
La chica no pudo responder cuando el resto del Gran Comedor se puso de pie ante los despidos del director y Ron aprovechó para irse casi corriendo de allí.
-Esto no va a ser nada bueno- suspiró dirigiéndose en busca de Harry. Le encontró un poco más alegre, siendo consciente ya por fin de lo que había pasado. No pudo romperle esa alegría.
-¡Felicidades otra vez, Harry!- exclamó abrazándole.
-Gracias, Hermione- le sonrió con su habitual brillo en los ojos- Aunque no lo parezca estoy muy nervioso- la chica aguantó la risa- ¿Me ayudarás, verdad?
Una mano rodeó su cintura y la echó ligeramente hacia atrás, quedando apoyada en un duro pecho. Alzó la cabeza y el mago aprovechó para besar sus labios. Sonrió mucho más feliz a su amigo.
-Claro que sí, Harry.
Tom tensó su brazo alrededor de Hermione al escuchar esa respuesta.
-Felicitaciones, Potter- dijo simplemente mirándole con su habitual impasividad.
-Gracias, Riddle- Harry ni siquiera estaba siendo grosero. Hasta esa noche, que se encontraría con Ron, iba a seguir en su mundo de alegría y victorias.
-Te acompaño a nuestro cuarto antes de que me tenga que ir a las rondas- susurró Tom en la oreja de Hermione mirando fijamente a su amigo. La chica asintió.
-Nos vemos mañana, Harry ¡Y tenemos que celebrarlo!
El mago asintió despidiéndola sin ni siquiera mandar una mirada envenenada a Riddle. Éste se dio la vuelta y sin soltar a Hermione comenzó a caminar deprisa hacia sus cuartos.
-¿Por qué has aceptado ayudarle?- medio gruñó sin mirarla.
-Es mi amigo, Tom. En el Torneo puede morir y no voy a dejar que eso pase.
-¡Podrías morir tú!- no gritó pero habló casi como si lo estuviera haciendo.
-¡Si sólo le voy a ayudar! ¡Ni siquiera puedo actuar en las pruebas, está prohibido!
-El campeón debe ganar por sí mismo, recibir ayudas también está prohibido.
-¡Eso es diferente!
-No le vas a ayudar.
Se separó de él de un empujón. Quedaron a la misma distancia que cuando Tom la estaba rodeando, pero ahora no se tocaban.
-No me puedes ordenar lo que hacer o no hacer. He permitido que me mandes en muchos aspectos que a cualquier persona ya le habría hechizado sólo por sugerirlo, pero no a ti, Tom. Ahora veo que no he hecho del todo bien. Soy mi propia persona y voy a ayudar a mi amigo.
Hacía mucho tiempo que no veía aquella mirada en Tom. Tragó saliva luchando por no dar un paso hacia atrás. El pasillo estaba desierto ya que por allí no había ninguna sala común. Estaban ellos solos.
-Es por tu propio bien. ¿No ves que no puedo vivir si te ocurre algo? ¡No puedo dejar que des un paso sin que un jugador de Quidditch te mire! ¡No me puedo ir sin que algo te ataque y te deje desmayada en un pasillo! ¡¿No son suficientes todos los peligros en los que te metes para demostrarte que me necesitas?!
-¡ ¡Esto no funciona así! !- gritó- ¡Soy mi propia persona y cometo mis errores! ¡Te quiero pero no voy a dejar que me conviertas en tu marioneta!
Ahí estaba. Lo había dicho. Se miraron fijamente sin decir nada, ambos con las respiraciones aceleradas. Tom fue a extender un brazo hacia ella cuando unos pasos les hicieron recobrar sus usuales comportamientos.
Tom la miró una última vez antes de darse la vuelta y marcharse para la estupefacta expresión de Hermione. Miró hacia el pasillo por el que se acabara de ir sin creerse que la hubiera dejado sola. Él era quien no paraba de cuidarla por los peligros, el que siempre la decía que no podía ir sola a ninguna parte, el que nunca soportaba dejarla sola porque alguien la podría hacer cambiar de idea respecto a él.
Algo la oprimió el pecho. Era tonta, lo sabía, pero se sentía abandonada, se sentía sola. Muy sola. Casi como si acabara de volver a perder a sus padres. Los minutos pasaron sin que reaccionara. ¿Qué le había dicho exactamente a Tom? ¿Y por qué? Ni siquiera se inmutó cuando algo le tocó la pierna. Bajó la mirada perdida lentamente, sin ver demasiado bien con la humedad en sus ojos. Los abrió de golpe al ver quién la estaba llamando. Sonrió tristemente aliviada.
Cogió a Nagini en brazos, reconfortada porque al menos Tom no la hubiera abandonado sola.
Tom se contuvo de no lanzar un imperdonable a cada alumno que encontraba fuera de su Sala Común a esas horas. No estaba de humor para aguantar ninguna tontería y únicamente le contenía de torturar a alguien la expulsión de Hogwarts. Él mismo estaba dividido. Por un lado le habían entrado ganas de hacer entrar en razón a Hermione como fuera y que siguiera cada orden que la mandara, pero por otro lado algo en él estaba orgulloso de ella, de haber elegido a aquella bruja como suya. Alguien fuerte que no se dejaba mandar y que al mismo tiempo lo diese todo por él. Aunque ahora mismo aquella parte no le venía demasiado bien.
Había aceptado pasar más tiempo con Potter e inmiscuirse en las pruebas del Torneo. Si quería mantenerla a su lado iba a tener que abordar la situación desde otra perspectiva. Tendría que dejarla ayudar a su amigo, lo que pensándolo fríamente conllevaría a investigar sobre nueva magia que normalmente no estaría a su disposición. Podría aprovechar la situación.
Pensando ya más como él, volvió lentamente a su cuarto, sin desde luego esperarse la imagen que se encontró. Nagini miraba en todas direcciones, sin decidirse a dónde ir. El gato de Hermione estaba sentado en una silla completamente dormido siendo ajeno de los pequeños llantos que salían del cuerpo encogido en un ovillo de Hermione. La chica dio un pequeño brinco cuando Tom la rodeó.
-No me… dejes- lloró lanzándose a él. Le abrazó fuertemente sin contener las lágrimas.
-Nunca- ella no sabía cuanta verdad había en sus palabras.
De tanta tensión acumulada no podía salir otra cosa: la primera pelea entre Tom y Hermione. Veremos si esto y más cosas se pueden superar. Sí, más cosas porque aunque no lo voy a alargar demasiado sí que se me han ocurrido ciertas tramas que pueden acompañar a la que ya tenía pensada. Así, que se hará un poquito más larga la historia y como habéis visto los capítulos también^^
Muchas gracias a todos los lectores y a los que dejaron review. ¡Valen mucho! Y si alguien tuviera alguna duda del capítulo, no dude en preguntarme.
