Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 12 – Atención: mundo mágico en necesidad de psicólogos


-Simplemente digo que no entiendo por qué es necesario que esté aquí- gruñó Harry de un humor completamente huraño. Se echó hacia atrás en la silla de la biblioteca lanzando una mirada envenenada a Tom. Éste se la devolvió diez veces más efectiva por haberle interrumpido en su lectura. Volvió a bajar la mirada hacia el libro que estaba leyendo sin hacer caso del mago.

-En la biblioteca puede estar quien quiera, Harry- suspiró Hermione. Su amigo rodó los ojos sin mejorar su humor.

-Para colmo Ron se ha vuelto loco. Se ha enfadado porque yo he sido elegido. ¡Si fue él quien quería que ambos nos inscribiésemos!

La mirada que le volvió a lanzar Riddle hizo que bajara el volumen de su voz.

-Ya sabes cómo es Ron- susurró Hermione- Entrará en razón. Ahora vamos a comenzar a investigar sobre la prueba.

-Ayer llegué a la Sala Común, completamente feliz, buscándole porque desde la cena no le había encontrado y terminó arruinándome la noche.

Hermione evitó pensar en su propia noche de discusiones. Se apegó un poco más Tom sin que Harry lo notara. No obstante, por supuesto que el Slytherin sí que lo hizo y sonrió por dentro.

-Venga, Harry, tenemos que trabajar.

El Gryffindor gruñó alguna queja más, haciendo caso por fin a su amiga. Esa mañana Hermione había llegado la primera de los Gryffindors a desayunar. Cuando Ron llegó, se sentó a su lado y parecía que todo iba a ser normal hasta que Harry se sentó frente a ellos. Entonces el humor decayó en el acto, ambos se mandaron unas miradas de odio y el pelirrojo se despidió de la chica para ir yendo a su primera clase. Harry no había tardado en explicarla la situación y quejarse de su amigo.

En las clases no había mejoras, casi se volvía peor su relación entre ellos, lo que la verdad estaba viniendo muy bien a Tom, que sólo tenía que aguantar a los Gryffindors en aquella hora libre para "ayudar" a Potter.

Aunque en esos ratos en los que investigaban sobre la primera prueba, su humor no mejoraba el de Tom, que pensándolo mejor ya tenía suficiente con tener que compartir a Hermione como para que su estúpido amigo, que todavía no sabía cómo había podido ser campeón de Hogwarts, estuviera quejándose por todo.

Poco a poco estaban creando una placentera rutina. Tom y Hermione casi siempre estaban juntos, a lo que el castillo se estaba acostumbrando. Tanto los Slytherin como los Gryffindors sabían que no dormían en sus respectivas salas comunes y que tendrían algún cuarto juntos, mas por miedo a Riddle ningún alumno decía nada. Por otro lado, Viktor Krum había aceptado unirse al Slug Club durante su estadía y siempre se sentaba cerca de Hermione, lo que Tom consideraba como razón suficiente para lanzarle un imperdonable, a él y a Slughorn, que últimamente disfrutaba de lo lindo en esas reuniones al ver el "triángulo amoroso", como él lo había bautizado.

Casi la única decepción para Tom era el poco tiempo que Hermione pasaba con sus dos amigos, todavía enfadados. Sabía que lentamente él se estaba convirtiendo en su mundo. Ya casi no tenía pesadillas por sus padres, pero cuando las tenía él estaba allí por ella. Hermione se había convertido en algo que nunca creyó posible, lo que era tanto bueno como malo. Notaba que se estaba ablandando en ciertos puntos, pero sus objetivos seguían claros.


-Vamos, Harry, no podemos llegar tarde a tu propia celebración- apremió Hermione dentro de la Sala Común de Gryffindor. Ya casi no entraba por allí y esa vez sólo lo había hecho dejando a Tom esperando fuera porque éste se estaba impacientando

-Ya voy, ya voy- gruñó su amigo bajando lentamente las escaleras. Sin Ron como su amigo se encontraba muy arisco y esa celebración también tenía mucho que ver. Como no habían conseguido avanzar mucho en la primera prueba, Harry se estaba comenzando a poner nervioso, y que celebraran que era el campeón de Hogwarts sólo se lo recordaba. Era frustrante ver que tanto Hermione como el-que-no-debe-ser-nombrado dominaban cada uno de los hechizos que la chica le enseñaba para la prueba y que él apenas lo consiguiera realizar. Incluso le sobraba tiempo a Tom para aprovechar y estudiar más libros de la sección prohibida a los que habían tenido acceso por la nueva condición de Harry.

-Perfecto, vámonos- sonrió Hermione. Harry gruñó algo incomprensible que seguramente sería mejor no haber escuchado. La bruja amplió su sonrisa al salir por el retrato de la Dama Gorda y ver de nuevo a Tom esperarla con los brazos cruzados. No había habido forma humana de dejarle ir sola a la fiesta de celebración de Harry. Pero de todas formas, ¿si él quería venir por qué no iba a poder?, se decía Hermione.

El Slytherin no varió su rostro. Sacó la varita de su bolsillo y sin decir una palabra la movió en el aire. Pocos segundos después tenía en su mano una de sus bufandas. Se acercó a Hermione y se la puso él mismo al cuello a pesar de sus quejas. Al menos no era la de su casa, verde y blanca.

-Estamos a finales de febrero y está nevando fuera, Hermione- explicó por fin. La bruja se sonrojó por sus cuidados y Harry bufó.

-Anda, vamos antes de que los gemelos armen algún escándalo antes de tiempo y no podamos celebrar nada.

Hermione no respondió. Por la mirada de su amigo sabía que tenía un poco de envidia de Tom. Él había conseguido un nivel muy alto en magia no verbal. Incluso ella había mejorado visiblemente. En cambio Harry no terminaba de dominar aquella disciplina y ver cómo el Slytherin era de invocar una simple bufanda sin mover los labios era demasiado para él.

Al salir del castillo el aire lleno de copos de nieve arremetió contra ellos. Tom pasó un brazo sobre ella y la atrajo hacia él, resguardándola un poco más del frío, con la ayuda añadida de la bufanda, el abrigo, las botas de piel de dragón, el hechizo calentador,… Aun así no bien llegaron a Hodsmade también la obligó a pasar al calor de las Tres Escobas, sin importarle que la gente estuviera esperando impaciente a Harry.

-¡ ¡Harry! !- ovacionaron todos cuando éste entró medio muerto de frío. Fred y George no habían tardado un segundo en cogerle y llevarle al centro de la fiesta, que por fin podía comenzar. Hermione rió al ver lo que tenían preparado para él. Si Harry era capaz de beberse todas esas cervezas de mantequilla, derrotar a un dragón no sería nada en comparación.

Tom desde luego no pensaba quedarse a verlo. Se abrió camino entre la reunión de leones y de algunos Ravenclaws y Hufflepuffs hasta encontrar un sitio libre para sentarse donde no les molestarían. De todas formas era imposible que una serpiente, más siendo Tom Riddle, no llamara la atención en una fiesta así. Mientras Hermione charlaba con los conocidos que más cerca tenía él se limitaba a observar e ignorar a las chicas que a pesar de saber que ya tenía novia seguían interesadas en él. Por ese motivo la bruja no opuso resistencia cuando el mago decidió sentarse en uno de los pocos sitios libres encontrados con ella en su regazo, creando una pequeña burbuja de intimidad.

-Gracias por venir- le dijo en voz baja cerca del oído- Sé que no te gustan estas cosas.

Tom negó con la cabeza.

-No iba a dejar que vinieras sola. Aparte de todos los peligros que hay en el mundo mágico, Weasley trama algo- clavó la oscura mirada en sus claros ojos tratando de hacerla comprender.

-¿Ron? ¿Qué podría tramar? Ni siquiera ha querido venir a la fiesta de Harry- suspiró cabizbaja- Creo que ésta es la vez que más han durado enfadados.

Tom sonrió por dentro. No le gustaba que Hermione sufriera pero no tardaría en comprender que estar sólo con él era lo mejor.

-Desde su enfado con Potter se ha estado acercando más a ti- se decidió por explicar- Y estas últimas semanas ha dejado claro que trama algo.

Hermione le miró sin entender. Puede que hubiera algo de verdad, pero sólo en que últimamente Ron se había comportado de manera un poco diferente, seguramente por el enfado con Harry. Ahora se comportaba de forma más atenta y miraba con un poco más de odio a Tom.

-Ron nunca haría nada malo…

-Es demasiado egoísta como para estar en Gryffindor- intervino Tom.

-¿Te refirieres a que esa es una cualidad de Slytherin?- Hermione no pudo evitar interrumpirle también. Le sonrió de manera juguetona, olvidándose de la gente a su alrededor.

-Sabes que mi casa se caracteriza por otras muchas cualidades- la devolvió la sonrisa- Y además, si alguna casa es egoísta, ésos son los Ravenclaws. Hay pocas cosas que no sean capaces de hacer por sacar las mejores notas.

-Pues algo no deben de estar haciendo, porque el mago con mejores notas de todo Hogwarts está sentado debajo de mí y juraría que no es un Ravenclaw…- susurró acercándose poco a poco a su rostro.

-Definitivamente lo deben de estar haciendo muy mal cuando la segunda mejor bruja está sobre mí siendo toda una leona…- vendiendo su indignación por un beso, Hermione no dudó en juntar sus labios con los de Tom, decidida a hacerle pagar de una manera más placentera por recordarla que ella era la segunda mejor. Como toda serpiente, el mago aprovechó y en su agarre la atrajo más cerca de él y la obligó a abrir la boca con su lengua a pesar de sus esfuerzos por hacerle pagar.

-¡Por las barbas de…! ¡Hermione!

La chica se separó de golpe, sintiendo su sangre recorrerla hasta todos las extremidades de su cuerpo, sonrojándola de sobremanera. Se limpió la boca discretamente, eliminando el rastro de saliva que había dejado su intenso beso. Eso la distrajo de ver la mirada asesina de Tom hacia quien les había interrumpido.

-¿No era ésta tu fiesta, Potter?- gruñó con un destello peligroso en los ojos.

Hermione se fijó mejor en su amigo. Por encima del ruido de la gente y los gritos de los gemelos, pudo ver sus nervios.

-¿Te encuentras bien, Harry?- se preocupó al instante.

El Gryffindor se pasó una mano por su pelo y se colocó las gafas en un gesto nervioso. Hermione no dudó en hacerle un poco de sitio (obligando a Tom a moverse) y ordenándole que se sentara. Una vez conseguido todo ello, lo que no fue precisamente fácil dada la cabezonería de ambos magos, Harry se mantuvo callado con la mirada en el suelo.

-¿Qué ocurre, Harry?- se armó Hermione de paciencia. Su amigo miró de reojo a Tom, sin estar muy convencido todavía de si hablar o no. Estuvo tentada de pedirle un rato a solas con Harry, pero la interrupción de su beso le había puesto un poco en su límite y no quería tensarle tras lo que habían pasado anoche. Decidió amenazar al otro mago.

-Te prometo que como no hables ya, Harry, voy ahora mismo a por Fred y George y les digo dónde te has escondido. No creas que no me he dado cuenta de que por alguna extraña razón quieren verte convertido en un hombre antes de la primera prueba- rodó los ojos- Y para ellos un hombre tiene que haber vomitado por beber demasiada cerveza… aunque sea de mantequilla. Niños…- masculló. ¿No se daban cuenta de todo lo contradictorio que era lo que acababa de decir? Al menos Harry no parecía hacerlo, porque la amenaza funcionó.

-Es sólo que creo… que… Hermione…- no se atrevió a alzar la mirada del suelo- yo…

De verdad que Tom no sabía que él tuviera tanta paciencia. Que un mago de su altura estuviera aguantando todo esto debería de considerarse otro de sus méritos. Hermione se lo iba a tener que recompensar.

-¿Que crees qué?

-Yo…- se humedeció los labios resecos de los nervios. Apretó sus manos juntas entre sus piernas- No creo que pueda salir vivo de la primera prueba- confesó por fin- No he aprendido más que uno o dos hechizos de la veintena que habéis aprendido vosotros. Ni siquiera sé qué es exactamente lo que tengo que hacer. No quiero morir tan joven, y Ron está siendo un idiota, Ginny no para de repetirme que quiere estar conmigo porque puede que no vaya a tener otra oportunidad- era como si una vez había comenzado no había quien le parase- Mi madre no para de mandarme cartas diciéndome lo mucho que me quiere, como si no me fuera a volver a ver, y papá, Sirius y Remus han hecho apuestas sobre el tiempo que duraré en la prueba. Ellos son más optimistas que yo…

Hermione parpadeó sobrecogida. Cuando pareció que Harry estaba demasiado nervioso para continuar, aprovechó para hablar.

-Harry, ¡por supuesto que te tienes que sentir así!- exclamó. Tom la miró con la ceja alzada- Todo mago en tu situación no habría aguantado la presión, en cambio aquí estás ti. Eres el campeón de Hogwarts por un motivo, Harry. El cáliz de escogió a ti porque tú tienes algo que todos lo que se presentaron no tienen.

-¿Ah, sí?- alzó la cabeza mirando a los ojos convencidos de su amiga.

-Tienes coraje, Harry- respondió sin una sola duda- Estás dispuesto a dar la vida por aquellos a los que quieres, no hay nada más valiente que eso. Y no vas a morir en la prueba- sonrió de manera un poco perversa- después de todo eres el favorito del Director.

Su amigo rodó los ojos un poco más relajado.

-¿Crees que lo conseguiré?

-Creo que lo conseguirás si tú quieres, pero estoy convencida que vas a salir vivo de ésta. Te prometeré dos cosas. La primera es que cuando termine la primera prueba, volveremos aquí a celebrarlo, y la segunda- se inclinó hacia él por si alguien aparte de Tom estaba escuchando- es que si Dumbledore no interviene, yo me ocuparé de salvarte.

Aquello obtuvo dos reacciones de lo más dispares. Tom se congeló bajo ella y Harry la sonrió ampliamente, envolviéndola en un abrazo que pilló por sorpresa al Slytherin, algo definitivamente anormal. La imagen no tenía precio. El campeón de Hogwarts, el mejor mago de la historia y la bruja más inteligente de Hogwarts en lo que parecía que era un abrazo grupal.

Al separarse, Harry la seguía medio abrazando por los brazos.

-Voy a convertirme en un hombre, Hermione- prometió seriamente. La volvió a abrazar y se marchó entre la gente a buscar a dos gemelos llenos de cervezas de mantequilla.

-El mundo mágico necesita psicólogos- suspiró Hermione.

Tom la miro de forma indescifrable, todavía tratando de contener su reacción porque la bruja acabara de prometer exponerse al peligro que hiciera falta con tal de salvar al estúpido Potter. Además, no quería oír hablar de profesiones muggles.

-¿Quieres pasear?- dijo por fin. Hermione le miró asombrada, primero a él y luego a la nevada calle.

-¿Como en una cita?- se la escapó. Su sonrojo le hizo sonreír.

-Sí, vamos.

Siempre siendo él que diera la orden, pensó Hermione entretenida. Algún día se daría cuenta que él no mandaba tanto en ella como se pensaba… aunque se tuviera que volver a abrigar de pies a cabeza por orden suya. Salieron a disfrutar de los últimos días de nieve de la época, caminando juntos a través de las calles no alborotadas de estudiantes. Era un agradable cambio.

-He estado pensando…- murmuró Hermione apegándose más al agarre de Tom al caminar. El mago le prestó toda su atención- Creo que ya va siendo hora de que hable esto contigo, Tom- tragó saliva nerviosa- Sé que me estás ocultando algo, y sé que no me va a gustar, pero…

-Lo comprendo- asintió- Pero todavía no estás preparada.

-Tom- se detuvo para mirarle fijamente- Sé que no es algo bueno, tal vez ilegal, pero quiero, no, necesito saberlo.

Tom la devolvió la mirada, contemplando sus posibilidades.

-Éste no es un tema que podamos hablar el público, Hermione.

-Por favor, Tom, siempre lo rehúyes.

-¿Puedes prometerme en seguir a mi lado a pesar de lo que te cuente, Hermione?

Tragó saliva antes de contestar.

-Sí.

Tom cerró los ojos antes de soltar su agarre de la cintura de su bruja. Colocó un paso de separación entre ellos.

-Se llaman mortífagos- habló por fin, con una seriedad abrumadora.

-¿Quiénes…?

-Son un grupo de magos que he seleccionado para cumplir mi objetivo.

Los ojos de la bruja se abrieron. Dejó de sentir el aire zarandear a su alrededor.

-¿Que es…?

-¡Hermione!

La chica soltó un pequeño chillido del susto. Se giró con una mirada asesina hacia su amigo, que se acercaba corriendo hacia ellos. Esa conversación no iba a terminar así.

-Te he buscado por todas partes- Ron detuvo su carrera frente a ellos, cogiendo el aire perdido en la carrera.

-He estado en la fiesta de Harry, donde deberías haber estado tú, apoyando a tu mejor amigo- regañó.

Al menos tuvo la decencia de aparentar estar arrepentido.

-Quería hablar contigo, Hermione, a solas- añadió mirando de soslayo a Tom. Éste se mantuvo indiferente- Por favor- añadió. La chica suspiró, girándose hacia el mago.

-Tom, ¿te importaría un momento? Te prometo que no será mucho.

Increíblemente asintió. Se separó la distancia de cinco pasos, se detuvo, se cruzó de brazos y esperó paciente a que hablaran en "intimidad".

Ron se fue a quejar cuando Hermione le interrumpió.

-Es lo máximo que vas a conseguir, Ron. Estábamos en medio de una cita- confesó sonrojándose. El pelirrojo entrecerró los ojos. Dio un paso hacia atrás y cogió a Hermione de la muñeca a Hermione para que hiciera lo mismo. Con los ojos entrecerrados Tom dio un paso hacia delante.

-¡Deja de jugar, Ronald!- Hermione se deshizo de su agarre tranquilizando al Slytherin. De repente Ron estuvo más nervioso que de costumbre. Era como ver a Harry pero en pelirrojo. ¿Qué les pasaba hoy a los magos de Escocia?

-Quería hablar contigo… Hermione,… porque…- repitió las palabras de antes. Al darse cuenta pareció armarse de valor de golpe- Yo me he dado cuenta de que,… bueno, en este tiempo en el que hemos estado sin Harry me he dado cuenta de muchas cosas- volvió a bajar la mirada.

-¿Sí?- Hermione le sonrió tratando de tranquilizarle. Pareció funcionar, aunque habló más bajo.

-Me he dado cuenta de que puedo soportar estar sin Harry, pero no estar sin ti- su rostro se volvió el rojo más profundo que nunca había visto en él- Hermione, por fin he entendido que te quiero y no deseo otra cosa que dejes a Riddle y salgas conmigo.

Hubo un silencio tenso tras aquello. Hermione estaba congelada en su sitio, sin ser capaz de articular nada coherente. Parpadeó un par de veces sintiendo furia, pena y no sabía qué más.

-Ron, ¿por qué?- preguntó sin alzar casi la voz- ¿Por qué me lo tienes que decir después de todos estos años cuando ya he encontrado a alguien?

-No me había dado cuenta hasta ahora, compréndelo, Hermione- rogó su amigo. La furia de la bruja desapareció. Bajó el rostro.

-Lo siento, Ron, lo último que quiero es hacerte daño. Durante un tiempo sí que creí que yo también sentía algo por ti, pero desde que conocí a Tom,… sé que sólo podemos ser muy buenos amigos.

El pelirrojo apretó los puños. Lanzó una mirada llena de odio por encima del hombro de la mujer, hacia cierto mago. Luego miró a su amiga.

-¿Lo puedes aceptar, Ron? Lo último que quiero es perderte…

-No me vas a perder, Hermione- suspiró- No podría irme…- bajó la cabeza lo suficiente para que no le viera el rostro- Y supongo que no he sido muy buen amigo para nadie últimamente… un dragón.

-¿Qué?- Hermione parpadeó perdida- Oh, Ronald, no te has comportado como un dragón, ni mucho menos.

Ron soltó una risa un poco dolida.

-La primera prueba de Harry, es un dragón.

La comprensión bañó su rostro.

-¿Cómo lo sabes?

-Mi hermano Charlie colaboró al traerles de Rumanía.

Asintió sabiendo lo que significaba aquello.

-Gracias, Ron. Estoy segura que Harry te lo agradecerá.

-No le digas que he sido.

-Oh, claro que lo haré.

Los amigos se miraron desafiantes antes de soltar unas carcajadas.

-Nos vemos en el castillo- se despidió Ron.

-Claro.

No bien se hubo alejado Tom apareció rodeándola por la espalda y apoyando la barbilla en su cabeza.

-¿Sabes lo mucho que me haces contenerme?- susurró mirando por donde se iba el mago. De no sentir su calor al hablar no creería haberle escuchado.

-Terminó todo lo bien que podía terminar- suspiró Hermione sabiendo de sobra que había escuchado todo.

Tom tuvo que estar de acuerdo, después de todo Weasley seguía vivo y no le había matado. Aunque cuando Nagini se enterara de esto tal vez lo hiciera. Nadie intentaba separar a Hermione de él. Mucho menos interrumpir su cita.

-¡Hermione Granger!

-Oh, por Salazar, otra no. ¿Es que todos los Gryffindors necesitan hoy la atención de un medimago?- se exasperó Tom dándose la vuelta. Hermione echó de menos el calor. Se dio la vuelta para ver aparecer a su amiga marcando los pasos enfadados hacia ellos.

-¿Ginny? ¿Qué sucede?

Su amiga parecía de verdad enfurecida. Su mirada iba de la figura alejándose de Ron a ella.

-¡¿Cómo se te ocurre rechazar a mi hermano?!

-¿Perdón?- Hermione parpadeó- ¿Tal vez porque ya tengo un novio al que quiero?

Tom se giró hacia ella con una sonrisa de lado antes de volver a mirar a la pelirroja.

-¡No me vengas con esas! ¡Toda tu vida has deseado que mi hermano se te declarara! ¡¿Y todo para poder rechazarle?! ¡¿Hasta dónde llega tu crueldad?!

-Ginny, estás sacando las cosas de quicio. Sabes que eso no ha sido así. Todo cambió desde que conocí a Tom.

-Tom, Tom, Tom- repitió con burla- ¡Mi hermano se merece a alguien mejor!- Ginny sacó la varita, logrando una reacción en el mago. Tom sacó al instante la suya y apuntó a la pelirroja. Ahí Hermione sí que se asustó. Sabía que Ginny no la haría nada más que como mucho lanzarla un mocomurciélago, pero Tom podría hacerle verdadero daño.

-¡Ginebra Weasley! ¡Guarda ahora mismo la varita!- ordenó colocándose a la misma altura que Tom.

-¡No eres mi madre ni nunca lo serás!- gritó Ginny.

-¡No quiero serlo!- respondió a gritos Hermione.

-¡ ¡Mejor, porque si como amiga no sirves, no quiero pensar en ti como madre! !

Eso dolió.

-¡¿Y tú te crees mejor?! ¡Siempre babeando por Harry y no haciendo caso de nada más! ¡¿A eso llamas tú ser una amiga?!

-¡Yo al menos sé cuándo alguien me tiene envidia! ¡Eres una rata de biblioteca que sólo está conmigo porque no eres capaz de conseguir otras amigas!

Los dardos estaban empezando a tener más puntería.

-¡Yo al menos puedo hablar con Harry como una persona normal! ¡Y no dejarle aterrorizado!

-¡Pues yo al menos sé cómo hacer que mis novios y amigos no me dejen! ¡Veremos cuánto duras tú por tu cuenta!

Entre gritos que despertaron toda la atención de Hodsmade, Ginny guardó su varita y bajo la atenta mirada de Tom, todavía con la suya alzada, salió de la misma forma que había hecho su hermano pero con mucha más energía.

Hermione estaba demasiado enfadada como para pensar con claridad. Sintió el brazo de Tom rodearla y sacarla de allí, llevándola lejos del corro que se había formado a su alrededor.

¿Acababa de perder a su amiga?


Bueno, ya visteis que tantas cosas acumuladas nunca son buenas, tienen que terminar explotando o se terminan convirtiendo en un capítulo intenso jeje.

Y respondiendo a una pregunta que me hizo paosan: sí jaja, el pobre Nagini no sabía qué hace para consolar/tranquilizar a Hermione y por eso estaba así.

No sé cómo hacer los agradecimientos de forma especial, pero aun así lo intentaré: ¡Muchas gracias a todos y todas! ¡Es que no me lo puedo creer! Dentro de poco ya llegamos a los 200 reviews, ¡yujuuuu! Como toda autora no puedo evitar alegrarme por ello, qué se le va a hacer pero hay que ser sincera. Así que por supuesto se lo quiero agradecer a los lectores, a los que dejan reviews, a los que dejan reviews de forma "anónima", muchas gracias a todos.