Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 15 – Ojos que no ven…


-Hermione, creo que estás un poco tensa- tembló Ron, escondiéndose casi imperceptiblemente tras Harry.

-¿En serio, Ronald?- habló sin despechar los dientes- ¿Tú crees que estoy tensa?- la vena del cuello se le comenzaba a marcar más y más.

-Bueno, yo… - Harry le dio un pisotón a su amigo para que cerrara la boca. Hermione entrecerró los ojos.

-Tengo muchos exámenes y muy poco tiempo para preocuparme porque no estéis arriesgando inútilmente vuestras vidas, ¡y vosotros vais y retáis a Tom a un duelo!- elevó los brazos, por primera en muchos días libres de libros que había dejado reposando sobre un muro del pasillo donde se habían detenido a hablar. Ya que era su hora libre del día Hermione había aprovechado y sabiendo que estaban huyendo de ella, temerosos de esa conversación, les había seguido y acorralado.

-Estaremos bien, Hermione. Ryddle no nos matará, ¿no es cierto?

Hermione por poco hechizó a Harry. No estaba de humor para que la probaran de esa forma. Por supuesto que Tom no les iba a matar, pero eso no quitaba para que pudiera hacerles mucho, mucho daño. Es más, estaba segura de que Tom, como ella en aquellos momentos, lo estaba deseando.

-¿Sabéis qué? No pienso meterme en esto- dijo de pronto descruzando los brazos- Os va a venir bien salir de un problema por vuestra propia cuenta- Les sonrió de forma algo malvada- ¿Vamos a hacer los deberes?

Los hombros de sus amigos se derrumbaron al mismo tiempo que soltaron un gruñido lastimero.

-¡Vamos, chicos!- exclamó la bruja con ilusión. Con la excusa de no dejarla sola por el castillo tras el nuevo ataque, les "convenció" para acompañarla y así hacer todos los deberes juntos en su hora libre del día. Mirando el lado bueno, al menos no estaban con el-que-no-debe-ser-nombrado. Esa hora vendría después, cuando se reunirían en la biblioteca para tratar de resolver el nuevo enigma de la segunda prueba. El-que-no-debe-ser-nombrado no colaboraba, sino que simplemente vigilaba y estaba al lado de Hermione.

Así que atesoraban esos momentos en los que eran solo ellos tres, como siempre había sido. No mucho rato después Tom llegó arruinándoles el momento. Rodeó a Hermione por los hombros y giró su cabeza para sorprenderla uniendo sus labios con los suyos. El rostro de Ron se encendió de furia al ver la escena a su lado. El maldito mago estaba empeñado en… comerse a su amiga delante de ellos, lo que atentaba gravemente contra su autocontrol.

Al separarse Tom le limpió con el pulgar el fino rastro de saliva que había dejado en su comisura. Con una sonrisa sólo para ella, le preguntó si estaba lista para irse a la siguiente clase.

-Claro, recojo mis cosas y voy- le devolvió la sonrisa. Él se ocupó de llevar sus libros. Seguía siendo un gesto de caballerosidad aunque hiciera el hechizo que provocaba que no pesaran nada.

-Os esperamos en clase, chicos- se despidió la bruja. Harry y Ron gruñeron su respuesta, todavía sin reaccionar ante la escena.

Al salir al pasillo se encontraron con Ginny, quien les saludó alegremente pero teniendo que irse ya que llegaba tarde a Herbología, justo en el ala contraria en la que se encontraban. Hermione devolvió el saludo sin llegar a sonreír del todo. Apenas habían pasado unas horas desde que la pelirroja se disculpó y, claro está, todavía se movía tanteando el terreno. Tom en cambio pasó de largo y apresuró el paso, comentando acerca de que era una lástima que Nagini no estuviera por allí.

Hermione negó con la cabeza, pasando un poco más precavida a la clase que les tocaba. Snape ya les estaba esperando sentado tras la mesa del profesor. Ese día iba a ser uno muy largo, ya que además de esa clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, luego iban a tener que ir al Club de Duelo.

-Buenas tardes, señor Ryddle- saludó ignorando completamente a Hermione. Tom asintió bruscamente, sin gustarle el trato que el mago siempre profesaba a su bruja. La llevó de la cintura hacia la mesa que habían "conseguido" compartir. Tom simplemente había echado hace tiempo al compañero de Hermione para sentarse él mismo en el lugar.

Tras ellos entraron Harry y Ron, en un silencio inusual. Snape se tuvo que dar cuenta, porque alzó una ceja y les observó fingiendo indiferencia.

-Vaya, vaya, vaya. Muy pronto les veo aquí, señor Potter, señor Weasley. No sabía que tenían tantas ganas de dar clase- se burló con una sonrisa que para nada era feliz- La señorita Granger se va a poner envidiosa.

Hermione se sonrojó de vergüenza. Al momento notó que la mano de Tom agarraba la suya bajo la mesa, quedando el reconfortante peso sobre su pierna. La bruja cogió aire lentamente, gastando parte de la paciencia necesaria para aguantar el resto del día.

Poco a poco los alumnos fueron llegando y ocupando los sitios. A la hora exacta Snape hizo que la puerta se cerrara, dejando fuera a todos aquellos que no habían sido lo suficientemente rápidos en llegar.

-Bien, como todos sabéis, el director me ha pedido que os enseñe a defenderos frente a amenazas mayores de la que deberíais estar preparados- dijo con hastío- Para que el Club de Duelo sirva para algo y no sólo para perder mi precioso tiempo, he cambiado el programa de este curso y pasaré a enseñaremos hechizos de defensa más avanzados… e incluso alguno de ataque- sonrió de lado a algunos alumnos de su casa- Hoy os voy a enseñar el desvío de maleficios. Os resultará muy útil esta tarde, al menos a algunos de vosotros- añadió con mofa.


-No soporto al profesor Snape- gruñó Hermione saliendo de la clase a toda velocidad. Tom no le dejaba alejarse demasiado, sólo lo suficiente para que se tranquilizara antes de llegar a su cuarto para dejar los libros y coger los del resto de la tarde.- Neville no se merecía ser el que compitiese contra Notts cuando era obvio que todavía no había dominado el hechizo- maldijo subiendo las escaleras con fuerza. Realizó el ritual acostumbrado para entrar, encontrándose con un expectante Nagini.

-El cuarto retumbaba hace unosss momentosss- comentó la serpiente observando a la enfadada bruja- ¿Todo bien, mi ssseñor?- le preguntó a Tom, quien entraba cerrando tras él con la mirada fija en su bruja. Sería un loco por admitir en ese momento lo que le excitaba ver su enfado, su rostro furioso y sus acciones descontroladas.

-No passsa nada, Nagini. Hermione ssólo essstá frusstada por todos los exámenesss- explicó avanzando hacia ella. La rodeó impidiendo que hiciera algún movimiento más.

La chica sintió un escalofrío al sentir sus fríos labios sobre su cuello.

-¡Tom! ¡Éste no es momento de hacer estas cosas!- exclamó tratando de liberarse.

-Pues yo creo que es el momento perfecto- su lengua pasó a juguetear donde antes estaban sus labios. Mordió ligeramente el músculo del cuello, logrando que la bruja diera un respingo.

-¡Tom Marvolo Ryddle!

-¿Te he dicho ya cómo me gusta cuando gritas así mi nombre?- en un momento la dio la vuelta y la volvió a atrapar en sus brazos- Cuando estás enfadada eres de lo más excitante.

Ella se quedó con la boca abierta mirándole embobada. Si no estuviera tan enfadada sus piernas ya habrían fallado y habría sucumbido ante él. Pero, entre otras cosas, le iba conociendo. Y seguía cabreada.

-Tom- susurró su nombre sugerentemente. El bulto que sintió en su vientre casi logra sacarla del papel- Tom…- alzó el rostro hacia el suyo, que se había vuelto completamente serio con los ojos clavados en sus labios- No sabes cómo voy a hacer que…- se acercó más y más hasta quedar apenas separados por unos milímetros. Sentían el calor que el otro emitía, ambos expectantes- … te tragues tus palabras.

Tom registró tarde lo dicho por la bruja, quien de golpe se consiguió escapar, sabiendo que el mago no habría previsto aquello. Con una risa y de mejor humor cogió los libros de la tarde.

-Anda, vamos.

Por respuesta el mago se limitó a alzar una ceja.

-Esta noche voy a reclamar lo que es mío- prometió acercándose a ella. De nuevo cogió sus libros y se dirigió fuera del cuarto.


Por la tarde la pareja había cambiado completamente de estado de ánimo. Ahora era Tom quien caminaba de lo más enfadado y Hermione quien le miraba con un deseo evidente. El día había sido monopolizado por dos conversaciones: la excitación por el Club de Duelo y por la compra de los vestidos para las chicas que habían sido invitadas al baile del Slug Club. Era esto último lo que sobre todo Tom no soportaba. Lo inútil e intrascendente y todas las personas que perdían el tiempo prestando atención a ello. Y no ayudaba que Hermione y él no tuvieran ninguna clase juntos esa tarde.

En cambio Hermione estaba cada vez más relajada. Esa tarde había tenido buenas clases aunque no hubiera estado con Tom. Había podido perfeccionar un hechizo que le estaba constando y había aprendido sobre el estilo de vida de las brujas en el siglo XVI. Había sido una de las clases más interesantes que había tenido nunca de Historia de la Magia.

Cuando se encontraron en la sala del Club de Duelo, al momento se dieron cuenta de sus cambios de humor, lo que hizo que Hermione soltara una carcajada que descolocó tanto a Harry como a Ron. Tom no llegó a tanto, mas sí esbozó la única sonrisa de la tarde. No tardó en rodear a su bruja con un brazo, besándola con tranquilidad al mismo tiempo que dejaba ir a su furia. Ella era su filtro con la realidad, la persona que era capaz de hacerle vivir en apenas unos segundos. Pasó otro brazo a su alrededor al separarse tras el beso. Los alumnos se aglomeraban en torno a la larga mesa de duelo y no iba a dejar que nadie le empujara.

En cuanto Hermione consiguió sacarle los motivos por los que estaba de ese humor, no dudó en aprovecharlo.

-Pues ahora que lo mencionas yo todavía no he decidido el vestido. ¿Tú qué crees que me quedaría mejor?- Tom estrechó la mirada en su dirección- ¿Lavanda? ¿Carmesí?... ¿Amarillo pollo?- ante este último color elevó una ceja. Sabía que Hermione nunca vestiría con ese color. Su personalidad no se lo permitiría, mas el sólo pensamiento… Estrechó más los ojos.

La chica soltó una carcajada que se cortó cuando las grandes puertas se cerraron de golpe. No solo ella se había callado. Todas las conversaciones habían muerto y las cabezas se habían girado hacia la figura que en esos instantes subía las escaleras hacia la mesa.

Snape, altivo, con su habitual cabello brillante por una grasa que nunca desaparecía y que no congeniaba con un rostro siempre impecable, paseó la mirada por todos los alumnos a los que les tocaba enseñar a defenderse en esa tarde. El Club de Duelo se iba a dividir por cursos para que todos allí tuvieran las mismas oportunidades de aprender, mas aun así iba a ser complicado reunir a las cuatro casas de sexto para enseñarlas algo. Clavó la mirada en Potter y sus amigos, cierta bruja envuelta en los brazos de su mejor mago. Desde luego aquel curso era el más problemático.

-Al igual que en mis clases, no toleraré impuntualidad, falta de respeto, charlas inútiles y comentarios estúpidos- comenzó retomando el paseo amenazante con sus ojos- No obstante, éste es un Club de Duelo, y por lo tanto nos inclinaremos más hacia el lado práctico de la defensa y el ataque, aplicando la teoría que… pocos de vosotros han aprendido en clase- disfrutó mirando a las personas a las que hacía referencia. El pobre Neville se encogió en su sitio, sabiendo que había suspendido otro examen- Comenzaremos con dos voluntarios… Summers, Derrick, subid.

Estaba claro que allí no iba a haber voluntarios. Un Hufflepuff y un Slytherin. Todos menos la casa de los serpientes esperaban que Summers pudiera ganar.

Snape comenzó enseñando a los alumnos cómo debería ser la colocación adecuada para no desestabilizarse durante la batalla y al mismo tiempo conseguir infringir el mayor daño posible. Derrick sonreía socarronamente durante toda la explicación. Cuando el profesor terminó y les ordenó que se colocaran cada uno en un extremo de la zona de duelo, sólo aumentó su sonrisa.

-Comenzad.

Ambos magos se inclinaron respetuosamente al mismo tiempo, mas Derrick comenzó atacando apenas hubieron terminad de incorporarse. Es más, Summers no se había incorporado todavía. Con todo ello, el Hufflepuff consiguió desviar el hechizo y responder con otro un poco más potente. Derrick consiguió esquivarlo por poco, borrándosele la sonrisa de la cara.

Hermione observaba el duelo y al mismo tiempo miraba de reojo a Tom. Sabía que Derrick era uno de los Slytherin que le acompañaba a ciertas tareas de las que todavía no le había explicado el por qué. Y ahora tenía más ganas de saberlo. Tom analizaba el duelo como si estuviera midiendo algo en Derrick, algo que no estuvo segura de si le gustó o no.

Hermione desvió la mirada cuando los alumnos gritaron de dolor. Summers se había caído de lleno, parando el golpe contra el suelo para el evidente agrado de Derrick. Los Slytherin aplaudieron al mismo tiempo que se reían. Snape, tras comprobar que Summers no necesitaba atención de la enfermería, subió de nuevo a la zona de duelo con una sonrisa satisfactoria.

-Bien, los próximos voluntarios serán Tom Ryddle y…- Tom dio un ligero apretón a Hermione antes de soltarla y dirigirse hacia la zona de duelo. Todos los alumnos estaban susurrando emocionados, esperando ver el duelo. Hermione debía de ser la única que no se sentía así. Resignada, giró la cabeza hacia su amigo. Justo en ese momento Harry levantó la mano, provocando más susurros de los que ya había.

Snape no le ignoró como era acostumbrado. Levantó una ceja y asintió, seguramente deseando ese encuentro más que el mismo Harry.

-Bien, Potter. Sube.

Harry asintió haciéndose camino hasta la zona de duelo. Hermione mantuvo la respiración cuando ambos magos se posicionaron uno frente al otro. Sin necesidad de marcar el tiempo, ambos se inclinaron los justo y necesario y al mismo tiempo se incorporaron con las varitas en alto.

Harry comenzó el duelo. Lanzó sin detenerse una serie de hechizos que Tom desviaba con un ligero movimiento de muñeca, como si aquello no fuera con él. Los hechizos desviados golpeaban al techo o a las paredes, ocasionando grietas y nuevos agujeros. Los alumnos se protegían las cabezas de los escombros que provocaban los golpes.

-¡¿Demasiado asustado para atacar, Ryddle?!- gritó Harry sin detener los hechizos de ataque. Tom, completamente inexpresivo, no varió el rostro. Era como si no fuera él quien estuviera combatiendo. La escena provocaba escalofríos. Si no fuera por su movimiento de varita parecía un cadáver de lo inexpresivo que estaba. Aunque eso no restaba para que las chicas suspiraran enamoradas ante el porte que mostraba. Hermione no las podía culpar. Era el hombre más guapo que había visto nunca, así como el más inteligente. Y ver ambas cualidades al mismo tiempo siempre era motivo para quedársele mirando.

Se supo en seguida cuando Tom se cansó del combate. Casi sin que nadie se hubiera dado cuenta, se había ido acercando hasta quedar a pocos pasos de Harry. Éste se dio cuenta al mismo tiempo que el público, ya siendo demasiado tarde.

El corazón de la bruja se paró, sufriendo por ambos y queriendo que aquello terminara cuanto antes. No quería perder a ninguno de los dos y no quería que nadie saliera herido. Y en un duelo nunca se sabía lo que podía pasar.

-¡Expulso!- gritó Harry al mismo tiempo que Tom lanzaba su primer ataque. Nadie vio lo que ocurrió. Una nube de polvo surgió justo donde ambos hechizos se encontraron. Los alumnos se taparon como pudieron, cerrando los ojos y la boca para que no entrara el humo.

Todo quedó en silencio. La bruja parpadeó tosiendo el polvo tragado. Rápidamente buscó a los magos, encontrándose a Tom el mismo lugar justo antes de la explosión, como si no hubiera sucedido nada. Si no fuera porque su capa sí que se había ensuciado con el polvo del estallido, se habría planteado si de verdad había ocurrido aquello. Aliviada porque no tuviera una sola herida, buscó a Harry, que no se encontraba en el mismo lugar.

Le encontró levantándose del suelo con un ligero temblor, fuera de la zona del duelo. Su rostro estaba lleno de pequeñas heriditas, algunas con un delgado hilo de sangre. Su capa también había sufrido cortes que no parecían ser profundos. Estaba segura de que lo que más le dolía era el orgullo.

-Potter pierde- anunció Snape apareciendo entre los magos. Señaló hacia su posición fuera de la zona de combate. Harry gruñó, maldiciendo por esa estúpida normal. En cambio Tom asintió y sin mirar a su oponente, bajó dirigiéndose hacia donde estaba Hermione. Ésta le mandó una mirada entre aliviada y de agradecimiento. Sabía que la pelea podía haber sido mucho peor y el alivio porque no hubiera ocurrido una catástrofe era evidente.

-Para el siguiente duelo saldrán Malfoy y…- Snape siguió el camino por el que había ido Tom hasta reunirse con Hermione. Miró a la bruja abriendo la boca al mismo tiempo que Tom le mandaba tal mirada que la cerró de golpe, entrecerrando los ojos. Los alumnos parecieron no darse cuenta de lo que estaba sucediendo, mas Hermione sí que lo hacía y una vez más se preguntó cómo era posible que Tom fuera capaz de aquello.

-Marcus Belby- dijo al fin Snape, mirando a un alumno de Ravenclaw que se encontraba cerca de ellos.

Hermione sintió el agarre de Tom en ella más ligero, como si se hubiera tranquilizado. Le mandó una mirada, advirtiéndole que luego hablarían acerca de lo que acababa de ocurrir. Ella era perfectamente capaz de batirse en duelo con Malfoy, y Tom lo sabía perfectamente. Aquello era algo que no pensaba tolerar. De todas formas le volvió a mirar por si se le había pasado alguna herida que tenía. Ya tendría tiempo para discutir.

-Estoy perfectamente, Hermione- Tom apartó la vista del burdo duelo que estaba teniendo lugar y la clavó en su bruja- No tengo ningún rasguño. En cambio tu amigo…

-Será mejor que vaya a ver qué tal está- murmuró Hermione- Es demasiado orgulloso y se negará en ir a la enfermería aunque lo necesite. En seguida volveré.

Tom entrecerró los ojos.

-Ya es mayor. Puede tomar sus propias decisiones.

La chica enarcó una ceja.

-¿Tú crees?

Consiguió que sonriera por respuesta.

-De acuerdo, pero vuelve en seguida.

-No tardaré- prometió. Con un asentimiento Tom soltó su agarre y permitió que se dirigiera hacia donde estaba su amigo. Ron ya estaba con él.

-¿Te encuentras bien, Harry?- preguntó al llegar, siempre susurrando para que Snape no les regañara. El duelo estaba llevando bastante tiempo y parecía casarse así que no quería darle oportunidad para entretenerse.

-Mejor que Ryddle- gruñó, cabezota.

-Vamos, Harry. Fue un buen combate pero te pudo la impaciencia- dijo Hermione- Realizaste grandes hechizos… pero sin pensar.

-Tsk, no necesito esto ahora, Hermione.

-Está bien, está bien. Perdona, y estoy segura que el próximo duelo será diferente- le sonrió. Su amigo le terminó devolviendo la sonrisa, un poco tensa cuando la desvió hacia el-que-no-debe-ser-nombrado.

-Conseguiré que revele lo que está guardando- prometió a su amiga.

Ron intervino en aquel momento, cubriéndose con los brazos del destrozo que provocaban los hechizos del duelo.

-Yo te ayudaré- asintió con su amigo.

Hermione rodó los ojos.

-Casi prefiero hablar de vestidos que de esto- murmuró provocando una risa baja en sus amigos.

-Por cierto, hemos oído que ya vuelves a ser amiga de Ginny- comentó Ron.

-Más o menos. Digamos que estamos en proceso- se encogió de hombros.

-Parece estar más… centrada- añadió el pelirrojo.

-Más centrada en Harry- terminó Hermione riendo. El rostro asustado de Harry era demasiado bueno como para desaprovecharlo. Incluso Ron rió con ella- Bueno, chicos voy a volver con Tom. Le dijo que no me iba a ir mucho tiempo y ya que no aguantáis juntos más de cinco minutos, tengo que estar dando paseos.

-Luego nos vemos entonces- asintieron.

Hermione les hizo un gesto de despedida y se giró hacia Tom. Caminó entre los estudiantes con la mirada fija en él, al igual que la de él en ella. Siempre se quedaba prendada de aquel brillo juguetón e inteligente. Era tan fácil verle sólo a él que a su alrededor lo demás dejaba de cobrar sentido.

-¡ ¡ ¡Hermione! ! !- la bruja sólo reaccionó a los gritos de su nombre cuando vio la mirada de Tom cambiar a una… ¿asustada? ¿Desde cuándo su rostro era capaz de albergar esa expresión? ¿Y por qué el cuerpo de ella dolía tanto de pronto? ¿Por qué no se podía mover? ¿Llamar a Tom? ¿Caminar hacia él? ¿Por qué estaba todo negro?


Tom nunca olvidaría ver tarde el hechizo que desvió Marcus y se dirigió hacia Hermione, quien estaba con toda su atención en él y no vio el hechizo. Apenas le dio tiempo a sacar su varita y desviarlo en el último segundo, mas fue demasiado tarde para que no le golpeara el contrahechizo. Salió despedida contra el suelo, chocando su cabeza contra el frío pavimento. Ese golpe fue el que más le preocupó. Su cuerpo había quedado tendido inmóvil, y por poco él muere en ese momento. Su rabia fue tal que con una simple mirada tanto Marcus como Malfoy salieron impulsados contra las paredes de la sala, quedando en una peor condición que Hermione. Sin pararse a ver todo eso, él ya estaba a su lado. Inspeccionó con un hechizo sus heridas, sobre todo la de la cabeza y pudo volver a respirar cuando vio que se había desmayada. Con todo, la cogió en brazos apegando su cuerpo lo más que podía a él sin hacerla daño y sin dignarse en pedir permiso al profesor salió de la sala rumbo a la enfermería.

Aquella tarde se había abierto a otro tipo de monstruo.


Como prometí, aquí el siguiente capítulo. Y sí jajaja ¡por fin una de mis historias supera los 15 capítulos! Ha sido casualidad pero todos mis otros fics tienen siempre 15 capítulos, así que me alegro que sea este fic el que los supere. Muchas gracias a todos los lectores y lectoras, y a todos los que dejaron todos esos animados reviews.

Así que por primera vez… ¡aquí os dejo el capítulo 16!