Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 19- Lo que tú no ves


-¡ ¡ ¡Hermione! ! !

La chica detuvo sus pasos en el acto al escuchar esas tres voces conocidas. Su rostro se llenó de alegría ser abrazada por esos tres adultos.

-Sabía que te encontraríamos de camino a la biblioteca- comentó Sirius apretándola antes de separarse.

-¿Pero dónde están tus libros?- inquirió Remus también dejando espacio.

-Deberías descansar alguna vez, Hermione- añadió James, siendo el último en soltarla. La bruja rió dando un paso hacia atrás para que Tom fuera incluido en el círculo que le había dejado fuera a propósito. Les habían pillado en el pasillo yendo hacia la biblioteca. Habían decidido aprovechar el tiempo que les quedaba para luego ir a ver a Harry, al cual después de muchas súplicas habían ayudado con la Segunda Prueba.

-Tom insistió en llevar mis libros- explicó.

-Bueno, no es como si fuera mucha cosa dado que puede hacer que no pesen nada, ¿verdad?- dijo James. Sirius asintió mirándole casi con odio al joven.

-Nos conocemos todas esas tácticas baratas y más, así que ándate con ojo.

-¿Pero cómo es que estáis aquí?- cambió de tema Hermione antes de que Tom estallara.

-Oh, venimos para ver la Segunda Prueba de Harry- sonrió James como cualquier padre orgulloso.

-Se ha esforzado mucho, seguro que lo vuelve a hacer muy bien.

Remus elevó una ceja.

-¿Pero no lo ha hecho solo, no?

-En su mayor parte- murmuró con un sonrojo al ser descubierta tan pronto. Los tres hombres sonrieron de oreja a oreja.

-¿Ya habéis visto a Harry y Ron?

-Sí, Lily se quedó con ellos- explicó James.

-Nosotros vinimos para recordar a cierta persona que tuviera cuidado con lo que hacía- Sirius miró a Tom todo el tiempo- Y a decirte que Dumbledore quiere hablar contigo.

-Oh, de acuerdo. Iré a hablar con él y luego buscaré a Lily para saludarla.

-Te acompañamos- dijeron los tres a la vez. No importaba lo mucho que Tom les matara con la mirada.

-¿Cómo te trata?- fue directo al grano James mientras la acompañaban todos.

-No hace falta que actuéis como si no estuviera aquí- intervino Tom hacia los adultos.

-Es que no queremos que estés aquí- respondió al momento Sirius.

-Calma, calma- volvió a intervenir Hermione- Os aseguro que Tom me está tratando bien.

-¿Qué hay de los estudios?- preguntó Remus.

-Soy la segunda mejor bruja de mi generación- admitió en un medio gruñido.

-¿Tenemos que asumir que el primero es éste?- señaló Sirius hacia Tom.

-Sí, Tom es el primero- rodó los ojos. Tom era el primero en esa generación y en muchas otras, y eso lo sabían todos. Ella estaba orgullosa y no quería que se burlasen tanto de él. Eso era algo a lo que nadie estaba acostumbrado mas los tíos y el padre de Harry eran únicos.

-¿Y ya habéis tenido relaciones?

Hermione detuvo su paso haciendo que todo el mundo se detuviera de golpe. Su rostro se tiñó de un salvaje rosa. Tom no estaba de mejor humor.

-¿Cómo dices?

-Ya sabes, Hermione, sexo- aclaró Sirius completamente ajeno al ambiente que se estaba creando- También sabes que puedes preguntarnos lo que sea... Mejor tarde que nunca- añadió en un murmullo.

-Te queremos como a una hija, Hermione, y nos preocupamos por ti- Remus consiguió salvarles de una muerte lenta y dolorosa.

-Muchas gracias por preocuparos por mí- respondió lentamente,- pero no es necesario que hagáis todo esto- desde la muerte de sus padres sabía que querían ayudarla en lo que fuera pero… ¡no pensaba hablar de sexo con ellos!

-¿Eso significa que no vas a respondernos?

-Sí, Sirius, eso significa que no voy a deciros si he tenido sexo.

-Entonces será mejor que volvamos con Harry antes de que Lily se entere de esto y nos dé una paliza- tembló James.

-Nos vemos luego entonces- se despidieron animados. Hermione les despidió medio entretenida medio exasperada hasta que se giró hacia Tom. No pudo evitar abrazarle.

-Lo siento, Tom. Algún día se cansarán- le prometió besándole en el cuello, que era donde llegaba si él no se agachaba. Asintió hacia ella y la instó a seguir andando hacia el despacho de Dumbledore, sin dejar que se separara demasiado.

Al ser prefectos ya sabían la contraseña, por lo que no tardaron en subir y encontrase con el director.

-Hola, señorita Granger, señor Riddle. Me temo que tengo que discutir ciertos asuntos con la señorita Granger a solas.

-¿Tiene que ver con ella?- inquirió Tom en respuesta.

-Sí.

-Entonces me quedo.

Hermione se quiso dar de cabezazos contra la pared. ¿Qué les pasaba a los hombres en su vida?

-Tom, no te preocupes, en seguida salgo- dijo en su lugar.

-Si estás aquí con algo referido a la Segunda Prueba del torneo, no saldrás tan pronto- respondió mirando a Dumbledore. Hermione se giró hacia el director comprendiendo en el acto.

- ¿Lo que más valoras? ¿Amigos?- recordó las palabras del huevo de la prueba- ¿Los campeones van a tener que recuperarnos del lago? ¿Eso es lo que tienen que conseguir bajo el agua?

-Excelente, señor Riddle, señorita Granger- asintió casi feliz porque lo hubieran adivinado, aunque técnicamente no tendrían que saberlo- Le aseguro que no sufrirá ningún daño- dijo a Hermione- Aunque el señor Krum no logre salvarla a tiem…

-¿Krum?- repitió Tom con una mirada asesina- ¿No tendría que ser Potter?

-Me temo que la señorita Weasley ocupa ese lugar. Por lo que hemos podido ver el señor Krum hubiera elegido a la señorita Granger si los campeones pudieran elegir, así que hemos tenido que repartir. Si no, la señorita Granger sí que hubiera ocupado el puesto de la señorita Weasley.

Hermione se sintió feliz por dentro. Ginny se iba a llevar la noticia de su vida cuando sepa que en realidad era de las personas que más valoraba Harry.

-Con todos mis respetos, director, pero opino que ésta es una decisión equivocada. Hermione apenas ha cruzado alguna conversación con Krum, por lo que no sería lo mismo que si un amigo de él o alguna chica con la que haya ido a la fiesta del profesor Slughorn fuera la elegida.

-Tus razones son aceptables, Tom- se le escapó la familiaridad- pero sigo creyendo que debería discutir esto con la señorita Granger a solas.

-Tom, por favor.

El mago asintió bruscamente a la petición de Hermione. Se marchó del despacho sin dar un portazo pero con la misma sensación de que si lo hubiera hecho. La chica suspiró cansada, volviéndose hacia el director.

-Si soy sincero, he de confesar que yo también creo que el señor Riddle tiene razón, así que no la pediré que acceda a participar en esta prueba- dijo Dumbledore-. No obstante, hay algo de lo que sí que querría hablar a solas. Si no soy muy indiscreto, ¿qué tal su relación con el señor Riddle?

Hermione tragó saliva incómoda. ¿Por qué hoy todo el mundo estaba empeñado en saber sobre ella y Tom?

-Muy buena, señor. Me encuentro muy bien al lado de Tom- respondió sinceramente, tratando de no recordar cierta noche. Dumbledore la observó por encima de sus gafas de media luna.

-¿No hay nada que quisiera contarme?

Hermione negó con la cabeza. Ella sola se ocuparía de sus problemas No podía vender a Tom, ni se la ocurriría. Cerró su mente tal y como le había estado enseñando por las noches. No quería que el director viera algo que pudiera implicar al basilisco y a ellos.

-Sólo quiero que tenga cuidado, señorita Granger, porque tiene en sus manos un futuro incierto. De usted dependerá una decisión que afectará a todos los magos, brujas y muggles, de usted y de cierta persona. Espero que cuando esa decisión llegue, siga usted siendo como hoy- hubo un poco de silencio hasta que Dumbledore se apoyó en su silla y la sonrió- Eso era todo, señorita Granger, muchas gracias y disfrute de la Segunda Prueba.

Acostumbrada a sus acertijos, aquél no fue diferente. Le sonrió agradecida porque ciertas cosas nunca cambiaran.

-Claro, director. Gracias.

En cuanto bajó Tom le rodeó como un ave a su presa. Le sonrió negando con la cabeza.

-Tranquilo, no voy a participar en la Segunda Prueba.

Pudo ver su alivio antes de que lo enmascarara. Los libros con los que cargaban habían desaparecido. Seguramente se habría ocupado de que fueran a sus cuartos ya que no les daría tiempo a ir a la biblioteca antes de ir a ver la Segunda Prueba, como habían planeado.

Se dirigieron hacia el lago y Hermione no pudo ocultar su maravilla al ver que tendrían que coger unos botes hacia el centro de éste. Tom se encargó de tomar uno para ellos, lo que no fue difícil ya que no había todavía mucha gente.

-Nunca había estado dentro del lago- comentó Hermione mirando por el borde en busca de alguna criatura de sus libros. Tom tenía su varita preparada en su capa, como siempre. La travesía no era un lugar para relajarse y sentirse seguro. El director no podía controlar a cada habitante del lago.

-Las barcas van por uno de los pocos sitios más seguros- indicó- aunque eso no signifique que no sea peligroso.

-Espero que Harry pueda superar la prueba con tanto peligro.

Tom no respondió nada. Salió al ser el primero al llegar y tendió una mano a Hermione para que subiera tras él. Maldijo interiormente cuando vio a tres adultos irresponsables, lamentablemente conocidos, lanzándole una sonrisa siniestra. Hermione fue casi chillando de alegría a abrazar a Lily Potter mientras Sirius, James y Remus saludaban a Tom como si fueran una panda de locos sonriendo sin parar. Ron por dentro se moría de risa observando el tormento del-que-no-debe-ser-nombrado.

-Atención por favor- la estridente voz de Dumbledore interrumpió el intercambio. El director se encontraba en otro de los tres edificios balsa que habían construido para la Segunda Prueba. Los tres campeones se encontraban también allí, cada uno vestido de forma cómoda para nadar. Los ánimos de los alumnos descendieron para poder escuchar.

- ¡La Segunda Prueba va a dar comienzo!- su voz se alzó por todo el lago- ¡Tres personas que más valoran los campeones se encuentran en el fondo del lago!- explicó para espanto de algunos alumnos- ¡Para recuperarlos los campeones tendrán que superar los obstáculos y traer a los alumnos en menos de una hora!- señaló a un reloj gigante que colgaba de una de las torres flotantes- ¡ ¡Que dé comienzo la Segunda Prueba! !

-¡ ¡Vamos, Harry! !- gritó Hermione, animando a su amigo junto con su familia. Fleur realizó el hechizo del casco-burbuja mientras que Krum se transformó casi por completo en un tiburón. Harry por su parte todavía se estaba tragando las branquialgas. Hizo falta que Hagrid se tropezara y le empujara para que por fin se tirara al agua.

-¿Entonces ahora tenemos que esperar?- inquirió Ron mirando expectante al lago, como todos.

-Eso parece- murmuró Hermione. Se apoyó en la barandilla de la base del edificio, viendo que iba a ser una larga espera.

-Harry volverá pronto- aseguró James, aunque se le notaba su nerviosismo. Tom no hizo ningún comentario. Él sólo estaba allí por Hermione. De lo contrario ahora mismo estaría en el castillo investigando. Sabía que estaba perdiendo una oportunidad de oro. Con todos los alumnos y los profesores en el lago, podría haber recorrido el castillo sin problemas.

Lily apartó la mirada de golpe del agua y buscó cualquier otra cosa que distrajera sus pensamientos de los peligros que estaba corriendo su hijo. Sus ojos se clavaron en cierta bruja.

-Y dime, Hermione,- comentó andando hacia ella, quedando a su lado apoyada también en la barandilla- ¿No tienes nada que preguntarme?

La bruja arqueó las cejas. La verdad era que no, no tenía nada que preguntar. La madre de Harry sonrió a la pareja.

-Vamos, chicos. Yo estoy de vuestra parte- sonrió sinceramente- Me alegro mucho de que Hermione te haya encontrado, Tom. Creo que os necesitáis más de lo que pensáis.

Hermione no pudo menos que devolverle la sonrisa.

-Muchas gracias.

-No tienes por qué dármelas, hija- hizo un gesto con la mano restándole importancia- Oh, Tom. Mi marido y los idiotas de sus amigos quieren hablar contigo- indicó señalando al otro lado de donde se encontraban- Te aseguro que esta vez quieren hablar seriamente.

Hermione observó su rostro inexpresivo. No dejaba entrever un solo pensamiento, ni siquiera a ella. Terminó asintiendo para alegría de la chica. Esas personas eran su familia y que quisiera hablar con ellas significaba mucho para ella, sobre todo después de cómo le habían tratado.

Se inclinó hacia ella, besándola suavemente en los labios. No olvidaba que ciertos personajes del Ministerio habían ido a la Prueba. No era momento de provocar otro espectáculo.

-Te lo cobraré en la noche- aseguró en su oído al separarse. Hermione disimuló un escalofrío que le puso todos los pelos de punta.

-Idiota- murmuró sin que nadie la escuchara.

-Buscaste un mago complicado, ¿eh, Hermione?- la bruja volvió a tierra al lado de Lily.

-Todavía no estoy segura de cómo ha ocurrido- admitió con un ligero sonrojo.

-Desde antes de Navidad que no tuvimos ocasión de hablar- dijo entonces la mujer- No me gustaría que te alejaras de nosotros, Hermione. Para mí siempre has sido como una hija- aseguró- y tras que esto del estúpido orfanato se acabe, podrás venir a casa siempre que quieras. Por supuesto, Tom también puede venir contigo.

Hermione se limpió disimuladamente el inicio de una lágrima. Observó a Tom hablar seriamente con James, Sirius y Remus.

-Much…

-Ni se te ocurra agradecérnoslo. No hemos podido estar mucho contigo cuando más lo necesitabas y sabemos que Tom sí que ha estado- Lily también dirigió la vista hacia su marido- James y los demás lo saben y por eso también están de acuerdo en lo que te he dicho antes… es sólo que…

-¿Ocurre algo malo?- Hermione desvió la vista del mago para mirar a Lily. Ésta negó con la cabeza.

-Es un presentimiento que todos tenemos cada vez que vemos a Tom. Ha ido menguando pero sigue ahí. No sabemos cómo explicarlo y por eso quería hablar contigo- confesó- ¿Hay algo que te preocupe o quisieras contarme? Te prometo que esta conversación no será repetida a nadie.

Hermione se humedeció los labios. Tom era una persona que no se dejaba olvidar por muchos motivos. Justamente los padres de Harry tenían que fijarse en el que era el motivo de conflicto entre ambos. Tom no era en sí malo ni bueno. Él tenía un objetivo y planeaba cumplirlo porque pensaba que era lo mejor para lo que consideraba como la opresión de los magos. Quería instaurar un nuevo orden, sacar a conocer la verdad y producir un nuevo mundo. Un mundo que todavía no estaba segura que fuera mejor que éste. No podía serlo con esas distinciones entre magos y muggles e incluso dentro de los propios magos. Si no se realizaba de la forma adecuada o si los pensamientos se volvían demasiado radicales, aquello podía explotar en una guerra.

-¿Hermione?

Tom era uno de los magos más poderosos de todos los tiempos. Simplemente con estar a su lado se sabía que no era normal. Aquello era motivo tanto de atracción como de rechazo. Y de alguna forma ellos habían conseguido ver más allá de esa aura y, tal que Dumbledore, descubrir que estaba escondiendo algo.

-¿Hermione?

Un plan que cambiaría todo y ciertos actos que por poco les separan. Todavía no le había podido perdonar. Inevitablemente lo haría, lo sabía, pero todavía seguía la herida abierta.

-¿Hermione? ¡Hermione!

Por poco se cae hacia atrás del susto.

-¡Ah!- exclamó no muy alto. Lily le sujetó sin llamar la atención. Tom les miraba de reojo, con la varita lista. Cuando vio que no ocurría nada volvió a mirar a los hombres.

-¿Estás bien? Te he llamado tres veces y no respondías- ladeó la cabeza tratando de usar sus dotes de madre.

-Perdona Lily. Estaba pensando.

-Es decir, que sí que hay un problema.

Si sólo fuera uno, pensó para sí la chica.

-En todas las relaciones los hay.

La madre de Harry rodó los ojos.

-No me vengas con respuestas de adolescentes, Hermione.

-Soy una adolescente.

-Nunca has actuado como una y no creo que ahora vayas a empezar. ¿Cuál es el problema?

Hermione dejó todo su peso contra la barandilla.

-Simplemente es difícil- murmuró- Tengo que tomar tantas decisiones… y todas ellas tan importantes- suspiró desviando la mirada- No sé si puedo con todo.

Desde Tom hasta los estudios.

Lily se mantuvo callada unos minutos.

-¿Hay algo que yo pueda hacer? Ya sabes que mi especialidad es encargarme de los hombres.

Hermione no pudo evitar soltar una carcajada. Lily siempre había sabido mantener a raya a James y sus amigos. Sus venganzas eran popularmente conocidas en el mundo mágico, de forma que todos sabían que era mejor no meterse con ella.

-Ya has hecho mucho- sonrió- Me alegra que nos apoyes.

-Todos hemos visto que te ha cambiado y, aunque parezca mentira, a mejor- le devolvió la sonrisa- Antes tu confianza parecía forzada, o mejor dicho, "autobligada". Ahora caminas feliz y segura. Oh, y te ruborizas a menudo.

Trató de que no fuera tan evidente el sonrojo. Un chasquido sonó bajo la madera, quedando opacado por la risa de Lily.

-¿Tan evidente es?

-Digamos que sois la pareja del año.

Hermione se llevó las manos a la cara. Desde luego Tom sí que se había ocupado de todo. Le miró cuando de repente el chasquido en la madera se hizo más fuerte y el lugar donde se encontraba Lily de pie desapareció. Su rostro de horror lo confirmaba. Sin pensarlo Hermione dio un paso al frente y le empujó justo cuando unas manos escamosas salían del agujero y agarraban desesperadamente algo. Como consecuencia ese "algo" fue el tobillo de Hermione, quien de un grito apenas tuvo tiempo de coger aire antes de ser obligada a entrar en el agua.

Abrió los ojos tratando de liberarse de los agarres. Numerosos Grindylows nadaban a su alrededor. Hermione apenas podía distinguir sus afilados cuernos o sus alargados dedos. Su verdoso color se difuminaba entre la profundidad del lago a la que estaba siendo arrastrada. El Grindylow que le había agarrado del tobillo se ocupaba de seguir tirando, mientras que otros dos habían inmovilizado sus brazos, impidiendo que agarrara su varita.

Se revolvió intentando que su viscosidad ayudara en su favor, mas no se inmutaban. Sólo estaba consiguiendo gastar el poco oxígeno que le quedaba. La bruja alzó la cabeza cuando una figura se unió en el agua. Los Grindylows que le rodeaban nadaron hacia el intruso con sus lanzas. Hermione tenía una clara idea de quién era el que había conseguido atravesar las defensas de los Grindylows y nadar a gran velocidad hacia ella. Los demonios del agua nada tenían que hacer en esos momentos y normalmente huían cuando eran superados. ¿Qué les ocurría a esos? ¿Y por qué no la soltaban?

Desesperada por aire, repartió puñetazos y patadas, sintiéndose satisfecha cuando una alcanzó al Grindylow que tiraba de su tobillo. Tenía que ayudar a Tom. Él se había lanzado al agua a por ella y no podía quedarse quieta mirando cómo se enfrentaba a los seres acuáticos. Pero no tenía aire para ello. Instintivamente cerró los ojos como si con ello consiguiera respirar. Su pecho ardía hiciera lo que hiciera y ya no tenía más aire.

Tom realizó violentos hechizos que provocaban que los Grindylows salieran disparados hacia todas direcciones. Apenas se había girado al escuchar el chasquido cuando vio a Hermione apartar a la madre de Potter del suelo, donde aquellos repugnantes seres habían abierto un agujero y habían pasado a coger a Hermione del tobillo, arrastrándola al lago. No dudó en tirarse tras ella.

Tras unos segundos de deshacerse de los primeros atacantes, realizó el casco-burbuja y buceó en busca de su bruja. Apenas tardó en localizarla cuando más Grindylows aparecieron a atacarle. Aquello no era normal. Él no estaba para contemplaciones y sus hechizos herían profundamente a los demonios, mas ellos seguían atacando en vez de recuperar a los suyos y huir. Además, estaban más salvajes que de costumbre y aquellos no eran los que estaban participando en la prueba.

No tenía tiempo para pensarlo. Con un hechizo se impulsó a Hermione, horrorizado cuando vio que cerraba los ojos y su boca se abría.

-¡ ¡Hermione! !- supo en cuanto le agarró de los hombros que iba a dejar huella. Amplió el casco-burbuja y juntó sus labios, obligando a la fuerza a que respirara. La chica tosió, abriendo poco a poco los ojos viendo la mirada asesina de Tom. Fue un alivio.

Con un brazo el mago les protegía de los Grindylows mientras que con el otro agarraba la cintura femenina y obligaba a que respirara en su casco-burbuja. Cuando vio que se encontraba bien, elevó la varita y con un hechizo provocó que ambos cuerpos ascendieran rápidamente hasta la superficie.

Los gritos de la gente resonaron en su cabeza nada más salió del agua. Nadie más que los que estaban a su alrededor se habían dado cuenta de lo ocurrido. Los demás alumnos seguían animando a los campeones en busca de vislumbrar algo en el lago.

Prácticamente Tom arrastró su cuerpo hacia la torre y le subió en ella. Cogió las toallas que le pasaba corriendo Weasley y se las puso todas a Hermione. Segundos después salían del agua Lily, James, Remus y Sirius, quienes se habían lazando a ayudar a Hermione tras Tom. Éste último, al mismo tiempo que secaba ávidamente a la bruja buscaba alguna herida, cerrándola con la varita al momento.

-¿Estáis todos bien?- inquirió Remus yendo hacia los dos adolescentes. Los alumnos que estaban en ese piso de esa torre les observaban sin entrometerse.

-Gracias, Hermione- agradeció profundamente James rodeando con un brazo a Lily. La chica negó con la cabeza.

-Estoy bien- asintió mirando a Tom también en busca de heridas. La fricción con las toallas estaba devolviendo a su color habitual.

-¿Qué diablos ha pasado?- inquirió Ron con la boca abierta.

-Esos endiablados Grindylows se han vuelto locos- gruñó Sirius- Se comportaban de forma anormal. No tiene sentido.

Tom rodeó a Hermione fuertemente contra él. Su cabeza quedó a la altura de su oído, susurrándola para que solo escuchara ella.

-Alguien ha intentado matarte, Hermione, y no voy a dejar que siga vivo después de esto.


Cada día me sorprendéis más con vuestras respuestas al capítulo (en sentido positivo, por supuesto). Aunque se esté acercando el final y hace ya tiempo que comencé el fic, cada semana subo un capítulo con el mismo ánimo que la primera. Os lo agradezco a todos, sobre todos por los últimos reviews, que me han dejado más que feliz.

También quisiera compartir con vosotros una imagen que ha creado Camiiliin para el fic:

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Ha sido una gran sorpresa y me encanta, ¡muchas gracias!