Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 20- Unidos


-Vaya, qué forma de quitarme la popularidad- murmuró Harry volviendo en las barcas. Su madre le asestó tal colleja que dejó su cabeza mirando a las tablas que les sostenían- ¡ ¡Au! ! ¡Era una broma, mamá!

-No se hacen bromas sobre eso, Harry- regañó Lily. Hermione observaba el intercambio entretenida y un poco agobiada. Su cuerpo todavía se estaba recuperando de la sensación de perder tanto oxígeno. Tom mantenía una de las toallas sobre ella al mismo tiempo que le apretaba contra él.

Ron sonrió viendo a su amigo sufrir. Había sido sincero cuando se había disculpado con él por lo niño que había sido al tenerle envidia, pero ver que su madre le bajaba los humos nunca estaba de más.

La segunda prueba no fue tan bien como la primera. Fleur no consiguió terminarla y Harry, por hacerse el héroe, la terminó el último a destiempo, por lo que quedó el segundo. Con todo ello sus padres lo celebraron como si ya hubiera ganado el Torneo. La chica no pudo evitar sentir también un poco de envidia. Ella no podría vivir aquello nunca más. Se le había arrebatado aquella felicidad y nunca sería lo mismo sin ella. No obstante, ahora tenía a Tom. Había llegado el punto que no sabía qué hacer si alguna vez le perdía.

-No creo que hayas tragado mucha agua, Hermione- intervino Remus observando a la chica arrebujada contra Riddle- Pero por si acaso ver a ver a la señora Pomfrey, ¿de acuerdo?

Hermione asintió saliendo de su ensoñación. Tom no dijo nada. Él no respondía a lo obvio. Por supuesto que iba a llevar a Hermione a la enfermería. No se pensaba arriesgar. El único motivo porque todavía no lo había hecho era porque para volver al castillo tenía que hacerlo en ese estúpido tour de barcas que había montado Dumbledore.

El ambiente estaba lleno de festividad. Al llegar a tierra Hermione insistió en quedarse un momento con los padres y los tíos de Harry ya que estos se iban a tener que ir de un momento a otro, y si iba a la enfermería no se iba a poder despedir. Además, ella se encontraba bien, sólo iban a un repaso. Al final Tom accedió de mala gana, el único motivo que no quería obligar a Hermione tras que hubiera descubierto su secreto. Tenía que perdonarle cuanto antes y eso no lo iba a mejorar.

La bruja rió al ver la imitación de Sirius de la cara de Harry haciéndose el héroe. Los demás salvo el imitado también rieron. Sabían que lo hacía en broma ya que todos estaban de lo más orgulloso que se podía estar de él. Muy poca gente era capaz de hacer lo que había hecho. Ya no era sólo valentía sino también coraje y corazón. Harry se preocupaba de verdad por los demás y le daba igual lo que el resto pudiera decir de él. Lo importante era que estuviera en paz consigo mismo. Y eso era un comportamiento muy complicado que en ocasiones no le venía muy bien a Hermione. Como cuando insistía en que Tom ocultaba algo. Aunque sintiendo un pincho en el pecho se dio cuenta que sí que había estado ocultando algo. Pero no estaba hablando de eso.

Pensando en el mago, se dio cuenta de que no estaba rodeándole, lo que en sí mismo era extraño.

Giró la cabeza en su busca al salir de las barcas y le vio hablando de forma apresurada y de mal humor con unos Slytherins. Al momento Tom se volteó hacia ella. Calló a los Slytherins y se dirigió a su lado.

-¿Qué ocurre?

-Asuntos de mortífagos- ante su mirada asustada se aclaró- Te prometí que no iba a hacer nada respecto al asunto que ya hemos hablado, tranquila- se apresuró a decir colocando mejor la toalla en sus hombros- Sólo me informaban de unas complicaciones que les han surgido para acceder a un puesto en especial que les he ordenado.

Y le había costado hacer esa promesa. Tenía muchas dudas sobre cuál iba a ser su siguiente movimiento. Y eso era un pensamiento intranquilo. Por un lado no iba a dejar sus planes de lado, pero sí podía cambiar la forma en la que llegar a ellos. Después de todo su objetivo era cambiar el mundo mágico, y eso se podía hacer de muchas maneras y Hermione, tal vez sabiéndolo o no, ya le estaba ayudando a hacerlo.

-Hermione,- la chica alzó la cabeza hacia él- He estado pensando en ser profesor en Defensa Contra las Artes Oscuras. Sería un modo que aceptarías de ganar buena reputación, ¿verdad?

Eso sí que le impactó. Se quedó con la boca abierta unos segundos y al siguiente saltó a sus brazos gritando encantada. La gente se giraba a mirarles pero no la importaba. Le abrazó fuertemente dando saltitos en él sin tocar el suelo.

-Sé que no es tu objetivo y por eso te aviso, pero Hermione, como sigas haciendo estos movimientos vamos a terminar en nuestros cuartos.

Con un último grito y un sonrojo Hermione saltó al suelo. Tom sonrió y la atrajo por la muñeca, pasando a rodearla la espalda y hundir su rostro en su cuello, besándola y mordiendo la unión con su hombro. Escuchó su jadeo, por lo que no se detuvo hasta que logró su objetivo. Al separarse besó con un sentimiento orgulloso su obra. Con esa marca la gente sabría que esa bruja pertenecía a alguien.

Ahora, tenían una enfermería a la que ir.

-No sabes lo feliz que me has hecho, Tom- dijo siguiéndole hacia dentro del castillo. Su brazo a su alrededor tampoco es que le permitiera otra alternativa.

-Quiero compensarte- admitió subiendo las escaleras. Esas palabras no las volvería a escuchar nadie- Y esta noche pienso dedicarla por entero a ti.

Hermione le sonrió. Era obvio que no lo hacía sólo por eso aunque fuera una de las razones principales. Hogwarts era el primer hogar que había conocido Tom. Era donde se sentía más a gusto con su magia, donde podía seguir estudiando y al mismo tiempo dándose a conocer al mundo mágico.

Ella todavía no sabía qué iba a estudiar y a decir verdad nunca se le había pasado por la cabeza ser profesora. Puede que no tuviera la paciencia para lidiar con muchas cosas, pero sí que podría poner a los alumnos a raya y ayudar a todo aquel que, como ella o Tom, quisiera aprender todo lo que pudiera. ¿A quién quería engañar? No se veía enseñando al lado de Snape.

-Deberías hablar con Dumbledore y comentarle acerca de tu meta- comentó entrando en la enfermería. EL mago entrecerró los ojos antes de dirigirlos hacia la enfermera. El director no era una de las personas con las que quisiera discutir su decisión.

-Señora Pomfrey- saludó volviendo a su modelo de alumno perfecto- Unos Grindylows han atacado a Hermione durante la prueba y consiguieron mantenerla un tiempo considerable bajo el agua.

-¿Grindylows?- repitió la enfermera extrañada- Siéntese, por favor, señorita Granger, en un segundo me ocuparé de esto.

-Tom- amenazó la chica cuando vio que iba a abrir la boca y ordenar a la enfermera que se ocupara en ese instante de ella. Había un chico de segundo que había tenido un conjuro mal realizado de un compañero y necesitaba cuidados más que ella. Tom no lo veía así.

-Y estasss sson lass desssventajass de ssser popular- silbó una voz bajo la cama. Lentamente una serpiente salió bajo el mueble y se deslizó por las mantas hasta quedar enrollada en un hueco del colchón donde no molestara a su dueña.

-¡Nagini!- exclamó Hermione alegre- Tardas menos que Ginny en enterarte de los cotilleos- rió acariciándole la cabeza- Ahora, ¿qué cosas malas has dicho?- inquirió mirando a Tom. Éste se sentó también a su lado. Le tradujo lo dicho en parsel en un parpadeo.

-Los Grindylows no son como tú, Nagini, no están enterados de cada movimiento que ocurre en el castillo. Si fueras humano seguro que serías una maruja que sobornaría a niños por las últimas noticias. Como Snape- añadió en aire de chismorreo- Estoy segura de que es la persona que, después de Dumbledore, más cotilleos conoce. Pero las serpientes saben guardar las apariencias.

-Nos halagas, Hermione- respondió Tom haciendo caso sólo del último comentario.

Nagini silbó ofendido.

-¡No me comparesss con esse mago!- contestó sin replicar sobre lo de ser una maruja- Esss demassiado blando para ssser el jefe de nuesstra casssa- añadió.

-¿Blando?- repitió la bruja conteniendo la risa tras que Tom le tradujera. No vio broma en los ojos de la serpiente- ¿Lo dices en serio?

-Tú misma lo has dicho, Hermione, las serpientes saben guardar muy bien las apariencias- respondió Tom.

-Pues si ésa es su parte blanda no quiero saber cómo es cuando no lo es- replicó con un escalofrío. No sabía si se debía al lago o a los recuerdos de su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras de los últimos seis años. Ese profesor había logrado acumular más traumas por alumno que todos los otros juntos.

-¡Oh!- la señora Pomfrey soltó un pequeño chillido de susto al ver allí a Nagini- ¿Es ésa su serpiente, señor Riddle?- preguntó todavía con los ojos abiertos- Ha crecido desde la última vez que la vi- comentó acercándose a Hermione- Pero me temo que no se permiten mascotas en la enfermería.

-Massscotas- repitió Nagini con hastío Por su gesto Hermione casi podía adivinar lo que había dicho. Costó contener la carcajada.

-Nagini, vuelve al cuarto. Cuando terminemos volveremos allí- ordenó Tom en voz baja. Por su acaso no lo dijo en parsel. Sin dejar su actitud cascarrabias, Nagini se deslizó al suelo y del suelo a la salida. Si no fuera una serpiente, diría que se marchaba gruñendo.

-Bien, veamos qué ocurre por aquí- sonrió la enfermera.

Su cuerpo y sus pulmones estaban perfectamente. Sólo se había quedado con el susto y el recuerdo para toda la vida. De todas formas la señora Pomfrey le obligó a tragar un jarabe para evitar que se resfriara y otro para ayudar a los músculos. Ahora no los tenía doloridos pero sino al día siguiente casi no iba a poder caminar.

Y Tom se quedó mucho más tranquilo. Mostrándose de lo más caballeroso incluso tuvo la idea de que cenaran solos en su cuarto. Fueron primero a éste y una vez dentro Nagini se ocupó de estar con ella mientras Tom se iba a por la comida a las cocinas. Los elfos ni siquiera se plantearon negarle el pedido.

-Todo un romántico, ssseñor- aprobó Nagini asintiendo con la cabeza. Tom le miró con entretenimiento.

-Lo mejor para mi bruja, Nagini- respondió mirando a Hermione. Se había cambiado por una camiseta holgada más cómoda y corta y por unos pantalones de pijama que él le había dejado y con un conjuro había hecho más pequeños y de su propiedad. Le volvía loco verle con su ropa de dormir. Era un sentimiento de posesión que no podía explicar y tampoco reconocer en voz alta. Nadie más tenía por qué saberlo.

Como todo un antiguo mago caballeroso, apartó la silla de Hermione y una vez sentada la arrimó contra la mesa. Sirvió un poco de zumo de uva en su vaso antes de beber él. Había prometido que esa iba a ser su noche y así pensaba que sucediera. Al destapar el primer plato parecía que lo estaba cumpliendo. Había traído un poco de empanada de calabaza, filete de Demiguise y salsa de Bath. Por supuesto, nada muggle.

-¡Oh, Tom! ¡Esto está buenísimo!- exclamó Hermione saboreando todo lo que tenía a su alcance.

-Parece que esss mejor que oss deje intimidad- comentó Nagini observando los oscuros ojos de Tom al contemplar a la buja cenar- Me ocuparé que el gato no osss interrumpa- añadió saliendo del cuarto.

Hermione le observó irse.

-¿A dónde va?- preguntó tras tragar otro delicioso trozo.

-Quiere darnos intimidad- respondió Tom sirviéndola un poco de salsa.

Hermione tragó saliva, dándose de repente cuenta del ambiente que había en ese cuarto. Le sonrió nerviosamente. Tom hizo como si no hubiera notado el cambio en ella y pasó a servirla un poco más de zumo. Estaban muy cerca el uno del otro, compartiendo la comida que Tom insistía en darle y deteniéndose de vez en cuando para hablar sobre la decisión que había tomado aquella tarde de ser profesor por un tiempo. Nadie sacó el tema de que había un mago o bruja buscando su muerte, ni que ahora mismo el Heredero de Slytherin no estuviera soltando al basilisco. Ni siquiera de si no habría alguna criatura más tras ella.

Esa noche solo eran ellos.

Terminaron con un helado derretido especial que conservaba el frío a pesar de su aspecto. Fue delicioso. Tras ello los magos se ocuparon de limpiar todo con un par de hechizos y decidieron seguir como habían quedado al tomar el postre. Hermione sobre el regazo de Tom en el hueco de la ventana. El cielo estaba nublado y no se podía ver la luna ni el exterior, pero eso no oscurecía el momento.

Tras largo rato en silencio de simplemente mirarse, Hermione comenzó el beso. Lentamente unió los labios con los del mago, dando cortos besos y tirando cada vez más de su labio inferior. Cuando fue creciendo la intensidad y la necesidad, Tom abrazó fuertemente a su bruja contra él. Ladeó más la cabeza para conseguir profundidad y la besó con un ardor casi insoportable.

Hermione gimió en respuesta, juntando los labios y saboreando cada segundo del momento. No aguantó sin poder deshacerse de su camiseta. Tom fue más rápido y de un hechizo la tuvo en iguales condiciones que él. Sin romper el beso, se levantó con ella en brazos. Sus caderas estaban pegadas la una contra la otra y Hermione sentía perfectamente el bulto del mago. Éste la posó en la cama y se tumbó sobre ella, tocándola y acariciándola el pecho, sintiendo su suavidad y queriendo más.

-Tom…- suspiró Hermione cuando el mago le atacó el cuello- Yo también…

Escuchar así su nombre casi acaba con su coherencia.

-¿Tú también qué, Hermione?- respondió entre suaves mordiscos a su garganta.

-Yo también quiero más.

El mago se detuvo por un momento en seco. Hermione le miró deseosa de que continuara.

-Hermione… ¿acabas de lograr introducirte en mi mente?

-¿Cómo?- sin esperar una respuesta atacó sus labios. La quería. Quería a esa poderosa bruja con él, en él.

-¿Estás segura?- preguntó deteniendo sus manos en las caderas femeninas. Hermione deshizo cualquier muro de su mente antes de contestarle.

-Hazlo.


Definitivamente necesitaba dormir más, pensó Hermione al abrir los ojos a la mañana siguiente. Se estiró bajo las mantas deteniéndose de golpe ante una extraña sensación entre sus piernas. Al instante la mano que la rodeaba por la cintura hasta su estómago se hizo de hierro.

-¿Te duele?- preguntó Tom girándola y alzándose sobre ella. Sin esperarse a su respuesta sacó su varita y realizó unos hechizos que aliviaban el dolor.

-Estoy bien, Tom- respondió Hermione sonrojándose al máximo. Se sentía desnuda. Y no era para extrañarse. Estaba desnuda con Tom de la misma manera sobre ella. Y lo había hecho. Se había convertido en mujer con él.

-Me alegro que te siguas sonrojando- sonrió de verdad el mago. Se apoyó contra ella y la besó en los labios- Te prometo que no te volverá a doler.

-No me vas a convencer para no ir a clase- intervino la bruja con una sonrisa de oreja a oreja. El mago maldijo a propósito para escuchar su risa. Dejó que se levantara y se fuera a duchar al baño.

Ahora eres mía en todos los sentidos, pensó antes de levantarse y unirse a ella.

Él era también suyo.


-Buenos días- saludó Hermione con una sonrisa de oreja a oreja. Ginny no se dio cuenta de su inusual comportamiento. Estaba demasiado metida en su mundo, todavía disfrutando en su cabeza de que al día anterior Harry la salvara en la prueba. Había sido elegida para él y no paraba de recordárselo cada vez que podía.

Había llegado justo cuando salían del comedor ya que había desayunado con Tom en su cuarto. No se quería ni imaginar cómo debería haber sido el desayuno.

-¿Vamos a clase?- preguntó sin poder evitar dejar de sonreír. Harry y Ron asintieron, más preocupados por el comportamiento de Ginny que de Hermione. Además, ellos mismo parecían también algo extraños, como nerviosos o impacientes.

Se dirigieron hacia Historia de la Magia con un rostro diferente cada uno. Harry cada vez aguantaba menos, ya no digamos en esa clase soporífera. Miraba de reojo cada dos por tres a Hermione, indeciso de si hablar o no. Terminó sucumbiendo a medias.

-Hermione, Hermione- susurró Harry en medio de clase de Historia de la Magia. La sobresaltó ya que normalmente Harry pasaba esas clases durmiendo, como todos los alumnos salvo ella.

-¿Sí?- susurró en respuesta tratando de no perder el hilo del profesor.

-Tengo algo que contarte. ¿Podemos vernos a las diez en los baños del piso donde fue el primer ataque? ¿Sin Riddle?

-¿No me lo puedes contar aquí?

-No, es importante.

Estuvo tentada de negarse, mas ni siquiera había usado el apodo que tenían para Tom, por lo que debería ser algo serio. Se lo debía después de lo que les estaba ocultando.

-Está bien- se giró para ver a Ron emitir un ronquido. Rodó los ojos pidiendo paciencia. El sueño que provocaba el profesor Binns era superior a cualquier preocupación del mago.

Esa noche Hermione se escapó muy fácilmente. Harry ya tenía planeado que ése era el único día que Tom tenía las rondas de prefecto y Hermione no, por lo que ella no tuvo que dar explicaciones. Normalmente Tom la acompañaba en las rondas si no le tocaba a él, pero al revés no se lo permitía. Tampoco era que ella insistiera mucho, admitió. Lo que costó más fue convencer a Nagini de que en seguida volvería y que necesitaba estar sola unos momentos. Crookshanks también pidió socorro, no queriendo quedarse a solas con la serpiente.

Así, en poco llegó a los baños donde había quedado con Harry y Ron. Ellos ya estaban en la puerta y en cuanto la vieron la apremiaron a pasar cogiéndola cada uno por un brazo y tirando adentro. Mira que era extraño que ellos llegaran primero.

-¿Y bien? ¿Qué es tan importante como para entrar con tanta prisa en el baño de las chicas?

Mientras Ron la soltaba y se ocupaba de buscar algo entre las baldosas del suelo, Harry la respondió.

-Creo que hemos encontrado la apertura a la Cámara de los Secretos.

Hermione se quedó completamente pálida.

-¿C-Cómo?

-En este baño es donde se rompió la cañería que inundó el piso. Además, escuché a Peeves hablar acerca de que este baño no lo pisaría ni aunque le devolvieran a la vida- mientras tanto Ron retiraba con dificultad una baldosa del suelo - Vinimos a investigar y encontramos esta trampilla rota, que debe de ser por donde habría salido el monstruo.

Los tres se asomaron por el oscuro agujero, una con las tripas revolviéndose y los otros expectantes de su respuesta. Nunca esperaron la que dio.

-Os tengo que confesar algo- dijo con voz temblante.

-¿Qué sucede, Hermione?- preguntaron al mismo tiempo.

-Ya descubrí quién es el Heredero de Slytherin.

Ambos se quedaron petrificados y la miraron sabiendo por qué desviaba el rostro.

-¿Es Riddle, no?- inquirió Harry con los puños apretados.

Todavía sin mirarles Hermione asintió.

-¡Ese desgraciado…!

-¡No es así!- Hermione no pudo evitar interrumpirles- Tom no ha matado a nadie y no va a volver a mandar al monstruo que ataque a nadie. Todavía no le he perdonado del todo, pero sí es cierto que ha vivido situaciones muy difíciles y ha actuado solo de la mejor manera que conoce. Además, él sólo es responsable de los tres primeros. No sabemos quién anda detrás de los otros.

-¡¿Matando gente?! ¡Te está engañando, Hermione! ¡ ¡Y tú te estás dejando! !

-¡No ha matado a nadie!

Hermione no se creía que estuviera defendiendo a Tom en esa situación. Sabía que sus amigos tenían razón pero ella creía firmemente en él. Se había equivocado y lo iba a arreglar.

-No me puedo creer que no nos lo dijeras, ¡ ¡podría haberte hecho algo! !- tronó Harry.

-Nunca me haría nada. Creo en él.

El rostro de Ron se volvió rojo de la furia.

-¡¿Cómo puedes creer en esa repugnante serpiente manipul…?!

-Shh- interrumpió de pronto Harry los nuevos gritos de Ron. Obedecieron en el acto, acostumbrados a esas escenas. Escucharon lo que había alertado a su amigo. Los tres se miraron espantados al escuchar la voz de Filch hablando con la señora Norris. Miraron hacia todos los lados sin saber qué hacer ni ver ninguna ruta de escape cuando de pronto el rostro de Harry se llenó de resolución y tomó la decisión por todos. Empujó por los hombros a sus amigos, que desprevenidos cayeron por el agujero de la baldosa. Harry saltó tras ellos.


Chicos, de nuevo muchas gracias a todos. En el próximo capítulo veremos quién ha acertado con las quinielas de quien está tras los ataques de Hermione jaja.

He subido este capítulo un poco rápido y no me ha dado mucho tiempo a revisarle con detalle. Siento si hay errores.

Así que, de nuevo, se acerca el final. Como he explicado en algunos reviews, escribo ya el final entre otras cosas (como que no quiero alargarlo sin tener buenas ideas y últimamente ando un poco seca), porque ya no voy a poder actualizar como he estado actualizando hasta ahora así que he creído mejor terminar ya pronto.

¡Espero que os haya gustado el capítulo!