Aclaración: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.


Capítulo 21- El hechizo


Aterrizaron sobre una pila de esqueletos de animales. Casi desesperado, Ron fue el primero en arrastrarse fuera de los restos maldiciendo hasta improperios muggles aprendidos de su amiga. Hermione y Harry no tardaron en seguirle a lo que parecía una especie de cueva que daba a muchos pasillos iluminados de forma mágica.

-Creo que estamos en paz- masculló Hermione lanzando miradas asesinas a Harry- Yo no corrí a vosotros en cuanto supe lo de Tom y vosotros me habéis lanzado a la Cámara de los Secretos sabiendo que el monstruo persigue hijos de muggles.

Harry y Ron le lanzaron una mirada asesina, luego entre ellos y finalmente asintieron. Podían llegar a comprender que Hermione no hubiera ido a ellos y que Tom no fuera el causante de los ataques más fuertes, mas no podían hacerse a la idea de que estuviera con él con todo el peligro que corría.

-A quien no vamos a perdonar es a Riddle- respondió Ron. Ya ni se molestaban en llamarle el-que-no-debe-ser-nombrado, lo que indicaba que lo decían completamente en serio.

-Por ahora avancemos- decidió Harry. No era momento de discutir ni de separarse. Debían estar unidos para salir de allí con vida. Los tres.

-Está bien- accedió el pelirrojo a malas- Oye, Hermione- cambió de tema pudiendo con él su curiosidad- ¿Cómo descubriste que Riddle era el Heredero?

Temiendo también aquel momento, Hermione les tuvo que contar la historia de cómo había escuchado unos siseos y le había encontrado discutiendo con el basilisco que por poco acaba con ella. Los magos estaban muy atentos a sus palabras y a por dónde pisaban. Cuando terminó no hicieron ningún comentario, lo que era mala señal.

-La próxima vez que vea a Riddle le mataré- prometió Harry.

Un siseo les heló la sangre. Se detuvieron mirando hacia todos los lados sin encontrar nada nuevo a su alrededor. Con un gesto Harry les indicó que siguieran caminando lentamente y sin hablar. Llegaron en silencio hasta el comienzo de una gran apertura. Había una especie de pasarela con agua rodeándolo todo menos un pasillo y una zona con una estatua de un rostro humano grabada en la pared. Se acercaron despacio, esperando que en cualquier momento la serpiente saliera de alguna parte y les comiera vivos. Debían estar preparados.

Hermione aguantó un escalofrío pensando en cómo Tom podría bajar hasta allí para liberar a aquel monstruo. Todo era demasiado siniestro y en un cuarto construido por Salazar Slytherin cualquier segundo era un peligro.

-Hermione,- llamó Harry. La chica se giró hacia él- ¿Dijiste que el monstruo era un basilisco, verdad?

-Sí. Tom me dijo que sólo el heredero de Slytherin podía controlarlo- añadió.

-Pues por aquí no hay ningún sitio donde se pueda esconder un basilisco- dijo Ron sin dejar de buscar hacia todos los lados.

Unos ruidos similares a unos pasos les callaron. Harry hizo un gesto a sus amigos para que le siguieran y sin dudarlo lentamente caminaron por donde habían venido, hasta lograr esconderse silenciosamente tras la gran abertura.

Un mago encapuchado entró a través de un lateral hacia la estatua de la pared. Aquella debería de ser la verdadera entrada, no el aguajero tétrico por el que habían caído… o por el que les había empujado Harry.

Centrándose en su situación, observaron sin emitir un sonido cómo el hombre comenzaba a emitir unos siseos seguros y fluidos hacia la estatua. Ésta abrió la boca y un siseo mayor le respondió. Hermione les tapó los ojos a tiempo a sus amigos y cerró los suyos, escondiéndose mejor tras la pared. No entendieron absolutamente nada pero la chica sabía que aquella voz no era de Tom, lo que no presagiaba nada bueno. Les quitó las manos de sus ojos y les hizo un gesto para indicar que se tenían que largar de allí. Haciéndole caso, le siguieron sin hacer ruido por los numerosos pasadizos.

-Ese mago no era Tom- dijo en seguida, nada más estuvieron a una distancia prudente- No era su voz. Y ahora sabemos que también queda descartado Malfoy

-Entonces explícame quién puede ser. - medio gritó en un susurró Ron histérico- ¿¡Habéis visto el tamaño de esa serpiente!? ¡Era enorme!

-La próxima vez recuerda no mirarle a los ojos- respondió Hermione, cortante. No le gustaba cuando no le creían. Aquel hombre no era Tom, y no sabía cómo podía hablar parsel si no era descendiente de Salazar.

-¿Adónde vamos?- inquirió por su lado Ron sin terminar de relajarse lo suficiente como para escuchar- ¡Yo me quiero largar de aquí!

-Tenemos que encontrar la salida- concordó Harry- Pero tampoco no podemos dejar que otro mago suelte al basilisco

-¿Y qué vamos a hacer? ¡Ninguno podemos controlar a ese bicho!- gritó Ron.

-¡ ¡Shhh! !- Harry y Hermione le taparon la boca con miradas asesinas.

-Por ahora pongamos la mayor distancia que podamos entre nosotros y el basilisco- terminó la chica.

Y de ese modo caminaron durante horas por las cañerías de la Cámara sin encontrar una sola salida. Desesperado, Ron no paraba de hacer comentarios acerca de su futura muerte, de cómo les iba a encontrar el basilisco, a saborear entre sus grandes colmillos, a jugar como si fueran gnomos de jardín… Harry y Hermione aguantaron con divina paciencia hasta que terminaron en el mismo sitio donde comenzaron, desierto de nuevo. La exasperación era palpable.

Siendo siempre el aventurero o el inconsciente, Harry se acercó hacia la cara sin hacer caso de las llamadas de sus amigos. Alzó la mano para tocar el rostro intentando averiguar cómo se abriría y así tal vez poder cerrarlo para siempre.

Viendo sus intenciones Hermione se acercó para intentar ayudarle. No les iba a hacer casi así que mejor terminar eso cuanto más rápido, mejor.

-Huelo sangre sucia- una silbante voz retumbó por las paredes.

Los tres magos se congelaron. Lentamente se giraron mirando al camino por el que acaban de llegar. El encapuchado de antes estaba caminando tranquilamente hacia ellos, como si tuviera todo el tiempo del mundo y hubiera estado observándoles mientras tanto.

-Huelo a sangre sucia- repitió con esa voz más propia de una serpiente que de un humano. Pero le entendían. Hermione inconscientemente se encogió un poco tras Harry.

-¿Quién eres?- inquirió la chica con voz fuerte, contradiciendo su estado.

El encapuchado respondió sin mirarles, no obstante hablando en parsel y sin descanso. Avanzó casi deslizándose sobre el suelo. ¿Por qué no les miraba?

-¡Que alguien le calle!- gritó Ron. Rápidamente Harry sacó la varita y le lanzó un "Desmaius". Consiguió callarle pero el hechizo no obtuvo otro resultado.

-¿Sois aliados de la sangre sucia?

Hermione le mandó una mirada asesina al encapuchado. Por otro lado, los magos no respondieron. El hombre agachó imperceptiblemente la cabeza y comenzó a hablar consigo mismo en murmullos con tono de discusión. Finalmente pareció decidirse.

- Los aliados de la sangre sucia también son sus enemigos.

¿A quién demonios se refería?

Con movimientos más rápidos que los que había hecho en todo ese tiempo, se giró de golpe y comenzó a hablar rápidamente en parsel. Hermione sintió algo moverse en su espalda. El chillido salió solo de su garganta.

Agarró a Harry y salió corriendo hacia donde estaba Ron. Se quedaron blancos observando la boca de la estatua abrirse. Esperaron a que saliera el basilisco con las varitas preparadas, un poco temblantes. De allí no salía nada.

De repente Ron escuchó algo tras él. Se giró y fue perdiendo el color poco a poco. Justo a tiempo se acordó de no alzar la mirada.

-Ch-chicos- llamó temblante.

-¿Qué ocurre, Ronald?

Hermione y Harry ladearon la cabeza, quedándose también pálidos. Apuntaron al basilisco con las varitas sin mirarle a los ojos.

La serpiente se alzó sobre sí misma, respiró profundamente y comenzó a sisear de forma lenta. El encapuchado le contestó con un tono enfadado, siendo respondido de nuevo por el basilisco. Los amigos giraban la cabeza de lado a lado como en un partido de Quidditch, contemplando el intercambio. Abrieron los ojos como platos al ver que el hombre levantaba la mano. Y es que no tenía nada de hombre más que el pasado. Era un ser que habrían jurado de ser un fantasma de no ser porque estos no podían llevar capas corpóreas.

Salieron de sus pensamientos cuando el basilisco soltó un chillido mitad rugido y se lanzó a por Ron. Hermione y Harry saltaron en seguida a lanzar hechizos. El pelirrojo esquivó el ataque de milagro tirándose tras Hermione, que estaba a su otro lado. El basilisco les observó y esa vez se lanzó hacia Harry, quien también lo esquivó apareciendo tras Hermione. La serpiente los observaba sin realizar un solo movimiento. El encapuchado siseó amenazadoramente, logrando que el basilisco hiciera un amago bastante terrorífico de ataque, imitando al movimiento de un látigo, pero sin llegar a hacerles nada.

Entonces a Hermione se le iluminó el rostro.

-¡Eso es! ¡Tom le prohibió hacerme el más mínimo daño!- exclamó el voz alta. El fantasma volvió a sisear.

-Es perfecto- dijo Harry- Tenemos que aprovechar para escapar.

Escondidos tras ella y sin mirar al basilisco a los ojos, los tres amigos caminaron hacia atrás hasta llegar a la altura cerca de la entrada. Salieron corriendo justo cuando el fantasma comenzó a gritar.

Escucharon perfectamente a la serpiente deslizarse tras su pista. Los magos corrían más rápido que nunca, girando de golpe en los pasillos, por lo que irremediablemente terminaron separados en un giro abrupto donde cada uno fue por un camino. Eso no les hizo detenerse.

Hermione siguió corriendo, casi sintiendo el aliento del basilisco en su nuca. Que no le fuera a matar no quitaba para que la pudiera petrificar y dejar a merced del fantasma, del cual no sabía qué esperarse. No parecía serle de su agrado.

Los amigos no tardaron en encontrarse de golpe. Literalmente. No pudieron frenar a tiempo y se chocaron entre ellos, cayéndose sobre uno de los numerosos charcos malolientes.

-Maldición…- gruñó Hermione- Ahora no va a poder olerme.

-¡¿Qué vamos a hacer?!- gritó Ron. Nadie le pudo responder a tiempo. Todos volvieron a correr al escuchar el deslizar de la serpiente. No avanzaron mucho cuando se encontraron de lleno con la boca abierta del basilisco. Los dientes eran tan grandes como la mitad de su cuerpo, la lengua siseaba amenazante y un rastro de saliva rodeando sus colmillos señalaba su hambre. Hambre por tres magos.

Estos gritaron protegiéndose como pudieron. Ron cubrió como pudo a Hermione con su cuerpo, tratando de que el basilisco no tuviera oportunidad. Harry le lanzaba hechizos sin obtener ningún resultado. El basilisco se lanzó sin control hacia ellos cuando de pronto un poderoso hechizo mandó al monstruo salir por los aires unos metros hacia atrás. Desde el suelo los amigos se giraron para ver llegar a su salvador.

Tom Marvolo Riddle había cerrado los ojos pidiendo paciencia, y avanzaba hacia ellos dejando un aura de muerte a su alrededor. Les había dejado más paralizados que con el basilisco.

Al llegar a su altura el mago se inclinó, cogió a Hermione de un codo, la levantó de golpe a sus brazos y la envolvió en un abrazo que al límite estaba de lesionarla.

-Pienso encadenarte a mi lado para toda la eternidad- juró con voz tensa. Sus labios la besaron ardientemente, en una mezcla de enfado y miedo ante lo que había estado a punto de ocurrirla.

-¡Eh, tú, suéltala! ¡Sabemos que eres el heredero!- gritaron Harry y Ron. Se incorporaron de un salto- ¡¿Se puede saber de qué va todo esto?!

Tom alzó una ceja, bajando el rostro hacia Hermione. Ésta pudo ver lo mucho que le estaba costando contenerse.

-Ésa es mi pregunta. ¿Qué ha pasado y por qué estáis aquí?- fue directo al grano, sin explicar cómo la había estado buscando por todo el castillo tras volver a su cuarto y no encontrarla. Había ido a buscar a esos dos Gryffindors por si acaso estaba con ellos y cuando descubrió que los tres estaban desaparecidos se dirigió al baño de la segunda planta, viendo la grieta del suelo y atando rápidamente los cabos.

Hermione le explicó cómo Filch les iba a descubrir y cómo Harry no había visto otra solución que la de meterles en aquel lío. Entre medias de su explicación Tom le siseó al basilisco que cerrara los ojos y se mantuviera inmóvil.

Tratando de mantener su paciencia al terminar el relato de su bruja, Tom comenzó a andar, por consiguiente obligando a Hermione en sus brazos a imitarle. Ron les siguió sin pensárselo, corriendo para alcanzarles y a Harry no le quedó otra que seguirles con el basilisco tras ellos.

Llegaron a la sala donde habían visto al encapuchado. Allí no había nadie. Se acercaron al rostro tallado en piedra sin articular palabra.

Harry dio el primer paso.

-¿Y bien? ¿No te vas a defender? ¿Inventar excusas?

Tom bajó su mirada asesina al Gryffindor.

-No tengo nada que explicaros a vosotros dos. Hermione es mi prioridad.

-Ahora no es tiempo de pelearnos, chicos- intervino la bruja sonrojada. Había perdido la mayor parte del miedo con Tom a su lado, mas no era una inconsciente- Ése fantasma podría volver en cualquier momento.

-¿Dices que el extraño hablaba parsel?- inquirió Tom girando la cabeza a su izquierda.

Éste volvió a aparecer de pronto al lado de Tom, justo adonde el mago se había girado. Ambos se mostraban tranquilos, como si fuera amigos y el último con la capucha bajada. Hermione ahogó una exclamación de sorpresa. Su rostro era una especie de hombre con rasgos muy afilados, nariz puntiaguda y profundos ojos. Tenía el pelo a la altura de los hombros, mas era imposible saber de qué color sería.

Tom le miró de reojo para luego clavar su mirada en él.

-¿Quién eres?

El fantasma respondió completamente serio y sin mostrar un solo sentimiento.

-Soy una especie de seguro- habló con más calma que antes-. No soy ni un espíritu ni un fantasma, sino un hechizo que hizo mi maestro, Salazar Slytherin, creó como medida alternativa en el caso de que al heredero le ocurriera algo que le impidiera continuar con su trabajo.

Los cuatro jóvenes comprendieron al momento que Hermione era lo que le había pasado.

-SSSoy Tom Marvolo Riddle, el heredero de SSSlytherin- respondió Tom en parsel- Essstoy perfectamente y no me ha ocurrido nada. SSSimplemente ha habido un cambio de planess en los que esstásss interfiriendo.

-El heredero no está cumpliendo con su cometido, por lo que yo debo actuar.

Entonces comenzó a sisear de la misma forma que antes y el basilisco no tardó en aparecer a su llamada.

Los tres amigos apartaron la mirada en el acto. Tom, en cambio, siguió con la suya fija en el hechizo de Salazar.

-Como descendiente debess tu lealtad hacia mí- dijo de nuevo en parsel- Mi plan exige tiempo y superará cualquier daño que pueda hacer el bassilisssco.

-No tengo la posssibilidad de elegir. Una vez he ssido llamado, debo actuar- respondió por primera vez en parsel hacia Tom, sin variar el tono de voz.

Tom apretó a Hermione contra él.

-¿Sabéis hechizos de ataque?- inquirió volviéndose hacia Harry y Ron. Indignados, estos hincharon el pecho.

-Por supuesto.

Tom soltó a Hermione y la agarró de los hombros.

-Usa los que te enseñé en Navidad- la susurró a pocos centímetros de su rostro.

-Espera, ¿nos vamos a enfrentar a ese bicho?- inquirió Ron señalando con la mano temblante al basilisco.

Tom negó con la cabeza.

-Nos vamos a enfrentar a él- hizo un gesto hacia el hechizo de Salazar- Pero seguramente el basilisco le tenga que proteger y como contra mí no va a ir se centrará en vosotros.

-¡Entonces sí que nos vamos a enfrentar contra esa serpiente!- chilló Ron.

Ignorándole, Tom bajó el rostro y besó con pasión a Hermione.

-Trata de estar a mi lado el mayor tiempo posible- ordenó mirándola a los ojos. Le soltó y se volvió hacia el hechizo con una voz letal- Nadie daña lo que me pertenece.

Tom dio por comenzada la pelea. En cuanto los tres amigos atacaron también al espíritu, el basilisco soltó un chillido agudo y se lanzó a por ellos. Harry y Ron consiguieron dividir su atención, dejando a Hermione y a Tom luchando contra el hechizo y ellos contra la serpiente.

El hechizo se defendía con la técnica de cualquier mago poderoso, mas Tom y Hermione eran igualmente buenos. Lucharon largo rato sin poder determinar quién ganaría. Hermione estaba concentrada en defender a Tom de los ataques del hechizo mientras él atacaba. Cada vez escuchaba más gritos de sus amigos, hasta que no aguantó más y decidió ver cómo iban Harry y Ron.

-¡En seguida vuelvo!- informó a Tom.

Sin hacer caso de su llamada ordenándola que se quedara allí, se fue corriendo a ayudar a sus amigos, los cuales la necesitaban más que él, quien tenía la situación casi controlada.

Era muy complicado luchar contra un basilisco ya que los hechizos apenas le afectaban y no se le podía mirar a una parte fundamental del cuerpo. No podían prever la mayor parte de sus ataques.

La conciencia de Hermione latía fuertemente, recordando hechizos que se había prometido nunca usar, hechizos de magia negra. Miró a sus amigos y decidió que ellos eran más importantes que su ética. Un rayo de luz verde salió de su varita con gran potencia. Golpeó de lleno al basilisco provocándole un grito desgarrador de dolor. Dejando de ser consciente el animal comenzó a golpear a diestro y siniestro, sin si quiera decidir objetivo en busca de dejar de sentir el desgarrador dolor.

-¡ ¡Harry, Ron! !- Hermione gritó advirtiéndoles sin que la escucharan. Estaba demasiado concentrado batiéndose en duelo- ¡ ¡Tom! !

No lo dudó. Harry y Ron trataron de evitarlo sin éxito. Hermione se interpuso entre la trayectoria de la cola del basilisco, que iba dirigida hacia Harry, Ron y Tom.

Tom se giró justo para ver a Hermione interponerse entre el golpe y él. Los tres jóvenes salieron despedidos contra esquinas opuestas de la sala, deteniendo la batalla.

-Enemigos eliminados.

Nadie escuchó al "hechizo de Salazar". Tom giró su cabeza hacia la bruja tendida en el suelo. Avanzó lentamente hasta llegar al cuerpo inmóvil de Hermione. Su cabeza dejó de funcionar. Nada importó, ni su pasado en el orfanato, su soledad eterna, sus horas de trabajo, el futuro. Sin ella no habría nada. Un vacío se colocó en su pecho, volviéndole insensible a cualquier factor externo. Sólo tenía sentidos para la joven tendida en el suelo con sangre manchando su ropa, sangre que goteaba de su rostro. Se inclinó y colocó dos dedos sobre su cuello. Un pequeño pulso desesperado por latir le respondió. Tom tomó una profunda respiración con los ojos cerrados. Al abrirlos habían perdido su habitual color oscuro y se habían transformado en unos rojos ensangrentados.

-Avada Kedavra.


Y ya a un capítulo del final del fic T.T

Muchas gracias a todos los lectores que me han estado acompañando a lo largo del fic. Han ido dejando un review en cada capítulo y les agradezco su apoyo y dedicación, que me ha ayudado mucho. Asimismo, los que se han juntando a medida que avanzaba el fic y me han ido diciendo lo que les gustaba y lo que no. Gracias a todos.