Hola mis queridos amigos y amigas de FF. Si lo se, me desaparezco un año y de repente otro capitulo. Pero al menos quería terminar este FF para todos los que aun sieguen esta historia, a si que espero que estén feliz por ver como va terminando esto.


– ¡Vamos, solo un disparo más!– Le gritaba Cartman a Stan. El azabache y el pelirrojo estaban jugando un videojuego de disparos, sentados en el piso de rodillas frente a la televisión de la sala de la casa de los Broflovski.

– ¡Te tengo! – Exclamo el pelinegro para matar el personaje de su amigo quedando victorioso.

– ¡Sí!, te lo dije, los judíos siempre mueren– Dijo el castaño regordete mientras daba un pequeño baile en frente de Kyle.

–Mi personaje ni si quera era judío pendejo– Le respondió molesto. A pesar de los años, cuando se trataba de esos 2, siempre parecían niños peleando por todo.

–Bien, ya saben las reglas, el perdedor pasa el control– Dijo Stan para que su amigo no siguiera discutiendo.

–Está bien, Kenny es tu turno– Kyle sostiene el control con una mano mostrándoselo al rubio, pero este apenas si estaba escuchando. Su mente no paraba de pensar en lo que paso ayer. Jamás en su vida se había interesado en un chico. Para él los pechos de las mujeres eran el mayor placer del mundo, pero esa noche fue diferente. Beso a Butters sin saber que hacia realmente y lo que más le preocupaba… es que no le desagrado.

–Llamando tierra a Kenny ¿estas ahí? – Pregunto el pelirrojo mientras movía la palma de su mano frente a la cara de su amigo para ver si así reaccionaba.

–Perdón ¿Qué decían? – respondió el rubio volviendo a prestar atención

–Que es tu turno– Le dijo el azabache

–Yo… creo que hoy no tengo muchas ganas de jugar… que lo tome el que sigue– les respondió mientras su mirada se encontraba en el piso.

–Bien, es mi turno entonces, les mostrare como es que se juga– Cartman toma el control rápidamente. Stan y el continuaron jugando si prestarle atención a Kenny, pero Kyle se le quedo viendo por un buen rato.

Pasaron así unos minutos. Kenny seguía hundido en sus pensamientos, tratando de darle algún significado a ese "incidente". Lo cierto es que extrañaba a Butters y no quería dejar de hablarle. Pero en estos momentos su relación se había complicado y no sabía qué hacer para solucionarlo. ¿Tenía que pedir una disculpa? Pero no hizo nada malo ¿o sí? Fue solamente un beso, tal vez no significaba nada. Mentira, el sintió algo en ese beso ¿pero que era? Y así, entre más lo pensaba, más confuso terminaba. Entonces dio un fuerte suspiro. Uno hondo y largo.

–Jamás creí que llegaría este día– Le dijo Kyle mirándolo. Kenny reacciona y voltea a verlo

– ¿De que hablas? – Le pregunta confuso

–De ti. Tienes todos los síntomas. Distraído, pensativo y suspiros largos y profundos. Al fin te ENAMORASTE– le dijo con una sonrisa picara en el rostro.

Una de las virtudes de Kenny era el aceptar rápidamente las cosas. Tal vez el hecho de su inmortalidad le hacía ver las cosas más distintas. "¿Enamorado?" pensó. "¿Estoy enamorado de Butters?" Lo analizo por un momento y entonces el verlo de esa manera toda encajo. "Estoy enamorado de Butters" Se dijo a si mismo pero como una afirmación no como pregunta. En su rostro aparece una gran sonrisa. Abrazo a Kyle de lo contento que se puso

–Siempre has sido el más inteligente de todos nosotros. Gracias– Le dijo mientras aun lo abrazaba. Los demás voltearon a ver qué demonios pasaba pero ni el pelirrojo lo entendía. Kenny se levanta y sale corriendo a la salida.

– ¿A dónde vas? – Pregunto aun muy confuso Kyle.

–Tengo que verlo, tengo que decírselo– Les dijo gritando sin mirarlos

– ¿A quién? ¿Decirle que? ¿De que estas hablando? – Siguió preguntando el pelirrojo, pero El rubio hizo caso omiso salió de la casa cerrando la puerta de un golpe.

Llego jadeando a la casa de los Stotch. Se quedo frente a la puerta por un rato. Ni si quiera tenía un plan de cómo debía decir las cosas, pero aun así no se detuvo. Toco la puerta. Los segundos parecían horas. Al oír los pasos dentro de la casa al acercarse a la entrada su corazón latía con más fuerza. La perilla gira, da un gran respiro para poder hacerlo.

Este día había resultado ser más complicado de lo que esperaba. Se supone que hoy estaría con su mejor amigo hablando de lo genial que fue la noche anterior, platicando las experiencias que tuvieron con sus chicas y riendo por todo lo que habían hecho. Pero no fue así, todo salió completamente diferente, tanto para él como para Butters.

–Buenos días Kenny– Saluda Linda Stotch.

–Buenos días… yo… puedo… estaba… me preguntaba… Butters…– Trata de hablar, de decir algo coherente, pero su mente y boca no estaban del todo sincronizados y balbuceaba palabras al azar. La madre se le queda viendo algo extraño, pero en una de tantas cosas que dijo oyó el nombre de su hijo

– ¿Buscabas a Butters? – Pregunto un tanto confusa

– ¡Sí! – Le respondió case en un grito. Eso es lo que más deseaba en estos momentos.

–Lo siento, el no está, salió muy por la mañana a la biblioteca. Dijo que tenía que terminar un trabajo que entregaría el lunes. ¿Quieres que le diga algo cuando llegue? – El Rubio ni si quiera se molesto en decirle algo a la dama. Salió nuevamente corriendo.

Fue a la biblioteca a buscarlo, pero al llegar estaba completamente sola. Era domingo, no había nadie dentro a excepción de la bibliotecaria. Salió y se sentó en un escalón. Obviamente Butters les había mentido a sus papas de que vendría a la biblioteca. La pregunta es donde estaba realmente.

Miro al cielo, tenía que calmarse, pensar un poco pues estaba actuando muy impulsivamente. Cerró los ojos y entonces recordó el lugar favorito de Butters. Sin duda tendría que estar ahí.

Ahora se fue corriendo a la escuela. Al llegar a la escuela se brinco por una pared que no estaba muy alta. Inmediatamente fue a la entrada del sótano. Lo más probable es que Butters ya estuviera adentro. Pero al llegar ahí, vio que el rubio menor estaba sentado en uno de los escalones de la entrada. Se pregunto por qué aun no estaba dentro, pero al mirar la puerta vio que ya no era la que estaba el viernes. La puerta vieja y oxidada la habían cambiado por una nueva y fuerte. La habían soldado por lo que ahora ya era imposible entrar a escondidas.

–Butters– Kenny solo se le ocurrió decir eso; el nombre de su amor para que se percatara de que él estaba ahí.

–Era mi lugar favorito– Respondió sin levantarse ni voltear a verlo –Siempre que no sabía que debía hacer venia aquí y me hacía pensar las cosas. Ahora ya ni si quera eso tengo– Butters sintió que en menos de un día había perdido mucho. De alguna forma sintió que perdió a su mejor amigo, y ahora, lo que por años fue su lugar favorito también estaba fuera de su alcance. Su vida era cada vez peor. No sabía qué hacer en esos momentos.

–Sabes algo– Le respondió Kenny sentándose a un lado de él –cuando me llevaste ahí por primera vez, cuando sentí por primera vez el vapor cubriéndome, me sentí en paz, una paz en mi alma que jamás pensé que pudiera sentir de otra forma. Creí que en ningún otro lugar podría sentir lo mismo. Pero me equivoque. Esa sensación la volví a sentir nuevamente fuera de este lugar– El pequeño rubio abrió sus ojos. Quería saber si no todo estaba perdido, tal vez Kenny encontró otro lugar similar a este. Tal vez aun podía tener un lugar favorito.

– ¿A si? – Pregunto un poco animado– ¿Cuándo? – Aun no lo miraba directamente. Le daba pena pues pensaba lo que había pasado la noche anterior. Kenny se movió y se sentó frente a él para poder verlo directamente a los ojos. Puso sus manos sobre el rostro del pequeño para que lo pudiera ver a los ojos.

–Cuando te bese– Y así, sin previo aviso nuevamente Kenny besa a Butters, un beso lento y profundo. Pero esta vez el rubio menor pensó en las palabras que escucho. Ahora relajo su cuerpo como lo hacía cuando se paraba antes de ser cubierto por el vapor. Entonces entendió lo que dijo Kenny. Mientras se besaban podía sentir pasar muy lentos los segundos. Sentía el calor que le daba y no oía nada más que las respiraciones que salían agitadas de sus cuerpos. En esos momentos no solo se sentía en paz. Fue mejor que eso. Se sentía feliz. Pudieron estar así por horas, pero la falta de aire los obligo a separarse.

–Se que este era tu lugar favorito pero– Lo toma de las manos– si me dejas… yo… quiero ser tu lugar favorito– Aquello hizo que Butters soltara unas lagrimas. Kenny se preocupa por eso. Tal vez no estaba interesado en una relación como él lo pensaba. Tal vez Butters solo quería tener de vuelta su mejor amigo y él lo había arruinado todo, pero en eso El rubio menor lo abraza muy fuerte

–Kenny… yo– decía aun entre sollozos –Yo también quiero ser tu lugar favorito – Después de esas palabras, ambos se besaron nuevamente. Por fin Encontraron su lugar en este mundo.


Bueno, se puede decir que este es casi el final, solo falta un pequeño epilogo de como terminarin ya las cosas despues de lo sucedido y seria todo. Nos leemos pronto