- Ahora dime ¿cuál es tu plan Parvati?¡ para vengarnos de esos mal nacidos!- dijo la castañ su boca temblaba de furia.
Parvati sonrió.
Hermione llegó a la biblioteca media hora después de la hora acostumbrada. Era normal, ya que había estado planeando con las demás lo que harían para vengarse de los Slytherin. Se imaginaba una gran pelea con Malfoy, quien seguramente le reclamaría la tardanza, y sin embargo, descubrió al llegar que él no estaba.
- ¡Increíble...aún yo llegando tarde él sigue siendo el impuntual!- dijo Hermione molesta.
Estuvo esperando una media hora más. Justo cuando estaba punto de irse muerta de la rabia el rubio ingresó.
- ¿Qué milagro llegaste?- dijo sarcásticamente Hermione.
- No estoy como para tu sarcasmo barato ¿quieres? – dijo Draco altivamente. – Tengo cosas más importantes qué hacer. Recuerda Granger, yo sí tengo una vida...
Hermione entornó los ojos y se dirigió a la sección prohibida
- ¡Vaya! Ahora sé por qué es sección prohibida.- dijo Sara devolviendo un libro.- Era hora de que llegaran
- Es que al señor le parece que hay cosas más importantes que salvar su propia vida.- dijo Hermione.
Draco le dio una mirada odiosa y caminó hacia el portal- Vámonos ya ¿no?- dijo el rubio.
Los dos pasaron aquel portal.
Hermione cayó encima de Draco mientras éste se quejaba de dolor.
- ¡Granger ¡Que no se te haga una costumbre!- dijo mientras la levantaba.
Hermione iba a responderle, pero prefirió no hacerlo al ver en el lugar donde se encontraban. Parecía un bar o algo por el estilo. La gente bebía en mesas y conversaban alegremente.
- Estamos algo lejos...- dijo Draco mirando por la ventana. Hermione notó que tenía toda la razón. Por afuera se veía el horizonte con campos descubiertos, seguramente estaban lejos de la ciudad.
- ¡Mira!- dijo Hermione señalando una mesa.
Draco sintió que la sangre le hervía.
- ¡Es Ron!- dijo Hermione corriendo hacia la mesa sonriendo.
El rubio la siguió.
En una mesa, el pelirrojo hablaba con lo que parecía un militar. Ron vestía igual, solo que parecía ser de mayor rango, con unas grandes botas negras y pantalones color café.
- Dijiste entonces que ¿una curandera salvó a tu hija?- dijo Ron.
- ¡Exactamente, con sus manos! ¡Fue milagro! ¡No usó varita o hechizo alguno!
Ron río y dijo:
- Eso me están diciendo muchas personas que dicen ser testigos de los milagros pronunciados.. Pero, yo creo que es una farsante, sea quien sea voy a tratarla. No puede ser que siga engañando a gente de esa forma. ¿Cuánto les cobró?
- ¡te dije que no nos cobró nada! Frank
- Esta bien si no me quieres decir cuanto te cobro – dijo Ron que al parecer se llamaba Frank- Se aprovecha de que estamos en plena guerra civil.
Ron se levanto de la mesa y de un solo jalón término de tomar su bebida.
-ESPERA- le dijo el compañero- Necesito decirte algo…
-¿De que se trata?- dijo Frank volviéndose a sentar.
-Dejare de peleara en la Guerra Frank, ya no pudo hacerlo mas, mi hija y mi esposa me necesitan…
-Esta bien –dijo el antepasado de Ron algo decepcionado.
-Deberías hacerlo tu también – le dijo su amigo al pelirrojo- Busca a una mujer, cualquiera desearía ser tu esposa, has una familia Frank Johnson.
- ¿YO?- dijo Frank riendo- La Guerra Civil contra los Vipertooth es lo que mas me importa ahora, no voy a dejar que esas inmundas criaturas destruyan mi cuidad, mi pueblo y la gente que habita en el, voy a pelear así sea lo ultimo que haga.
Hermione miraba con ojos brillantes y asombrados a Ron, su mejor amigo, hablando como un héroe de historias fantásticas. Parecía otra persona. La sonrisa burlona de Draco la sacó de sus pensamientos.
- Pobretón en una vida, lo serás en la otra.- dijo mirando al antepasado de Ron irse del lugar.
- ¡Cállate Malfoy! Que tú con dinero o sin él nunca serás ni la mitad de hombre que es Ron.
Aquello hizo que Draco quitara la sonrisa orgullosa de su rostro.
- Repite lo que dijiste Granger, y juro que no saldrás de aquí nunca más.
- Ya no te tengo miedo, hace mucho que descubrí que eres solo palabras. Es eso lo que te hace tan falso.
Pero antes de que este respondiera comenzaron a caer a un abismo, estaban cambiando de escenario .Solo pudo escuchar el grito de Hermione antes de que no pudiera ver nada.
Draco se golpeó la cabeza contra el suelo. Se levantó bruscamente y miró a su alrededor estaba en la casa de los Brooks. Hermione no estaba.
- Granger! Granger! – gritó, pero nada, simplemente no estaba. – ¡Maldita sea a dónde se fue!
Pronto Draco sintió caer al frio piso de la sección prohibida, ya habían regresado y Hermione estaba a su lado.
- ¿Dónde maldita sea te metiste Granger ¡eh! ¿Creíste que iba a buscarte o algo por el estilo?
- Cállate Malfoy! Tus estúpidos comentarios me tienen sin cuidado, y no es mi culpa que tu trasero haya dado a parar a otra parte, porque en lo que a mí respecta, donde yo estaba tú no apareciste ni en pintura!
Draco dio un paso adelante, justo hacia ella, provocando que ella retrocediera y se golpeara con el estante de libros. Fue entonces cuando Sara apareció. Por la expresión de su rostro se podía notar que no estaba muy contenta.
Hubo un momento de silencio. Nadie decía nada, Draco y Hermione la miraban y ella a ellos sin pronunciar palabra. La castaña miró por una pequeña ventana con rejas de hierro que había en el lugar, aún estaba oscuro. ¿Por qué habrían regresado entonces?
- Ella tuvo la culpa.- espetó Draco rompiendo el silencio.
- Eso no es cierto!- dijo Hermione.
- Claro que sí, si yo no tuve la culpa entonces la tuviste tú. Además, siempre las sangres sucias hacen todo mal.
Hermione soltó un gritó de ira mientras se lanzaba sobre él, pero entonces Wingood detuvo la pelea.
- Basta! Por merlín! Son lo suficientemente mayores como para actuar así, quiero que algo quede muy, pero muy claro. No vuelven a hacer lo que hicieron hoy.
- Pero si no hicimos nada!- dijo Hermione. –
-De ahora en adelante ustedes deben tomarse de las manos cada que vayan a desaparecer.- dijo Sara señalando a los dos chicos.
Los dos se mantuvieron en silencio. A ninguno le hacía ninguna gracia tener que tocarse.
- Miren, sé que no se llevan bien. Pero es peligroso que vayan a lugares distintos porque puede ser que nunca los encuentre y no los pueda regresar! Además! Se supone que están juntos para protegerse el uno al otro! La historia que están viviendo no es un cuento de hadas! Hay guerras y monstruos y situaciones peligrosas- les explicaba la morena de hermoso vestido
Draco por primera vez vio bien a Hermione. Estaba con el uniforme lleno de polvo y su pierna sangraba. Tenía el cabello recogido en un moño alto dejando ver su nuca. Tenía que admitir, que si algún encanto tenía, ese era su cuello y sus hombros llenos de pecas.
-¿QUE TE PASO? –le pregunto Draco
-CAI SOBRE UNA MALEZA DE ESPINAS –dijo Hermione-Si Sara no me recogía antes de que callera completamente, podría tenerlas enterradas por todos lados. Por eso nos regresaste tan temprano ¿no es así?
Draco notó que tenía razón, miró su reloj, aún faltaban tres horas para que amaneciera.
- Pues sí, y ahora tendrán que quedarse aquí hasta que sea la hora conveniente.
Con esto Sara Wingood desapareció
Draco caminó resignado a pasar dos horas encerrado, ya que aún no era hora de que abrieran la biblioteca, fue hacia la ventana y se sentó en el espacio que había frente a ella mientras miraba por el cristal.
Hermione no pudo evitar ver aquella imagen que quedaría inmortalizada en su mente para siempre; la luz de la luna, reflejando en su cabello rubio una hermosa matiz. ¿Quién iba a pensarlo? Ella ahí, sola con Draco Malfoy; el Rey de Slytherin, la serpiente mayor. Trató de apartar la vista del chico, pero no pudo, su curiosidad era inocente, lo miraba sin pensar en absolutamente nada. Cargaba sus pantalones negros y esa camiseta blanca siempre con los primeros botones desabrochados. Su cabello rubio corría sobre su frente.
¿Cómo podía ser alguien tan inhumano cómo él? Todavía recordaba lo sucedido la noche anterior y le temblaba el cuerpo de ira. Zabini, tocándola, y él, mirando fríamente, sin mover un solo dedo. ¿Y entonces por qué le seguía mirando ¿Por qué su mirada seguía cautiva en él?
Draco ya había pasado demasiado tiempo aburrido; era hora de un poco de diversión. Sus ojos grises se fijaron en Hermione, y notó que ella lo había estado observando. No pudo evitar forjar una sonrisa burlona en su rostro al ver el nerviosismo con el la chica que había volteado la cabeza, fingiendo que no había estado mirándolo. Draco se levantó y caminó hacia ella.
- Granger, una pregunta… ¿Siempre sales con tus amigas en ropas menores por todo Hogwarts? ¿o solo fueron a hacerle algún favor a los de alguna otra casa?- espetó ácidamente, disfrutando de la ofendida expresión de la chica.
- ¡Qué te pasa Malfoy!- dijo sumamente molesta y mirando a otras partes, no quería chocarse con los ojos grises del chico...no sabía por qué, pero aquella noche no tenía valor como para hacerlo.
Draco rió.
- ¡Cierto! Se me olvidó que aún eres virgen, jaja entonces tus amigas trataron de conseguirte a alguien…pero tranquila, algún día alguien querrá hacerte el favor.
Hermione quiso abalanzarse contra él, pero solo pudo dar unos pasos, y luego solo pudo soltar un quejido porque su pierna sangraba. Hubiera caído al suelo, de no ser que Draco la había tomado por las muñecas y la había pegado fuertemente contra la pared.
Hermione volvió a soltar un gemido de dolor por la fuerza con la que la había golpeado. Él mantenía las muñecas de Hermione pegadas a la pared arriba de su cabeza, y aseguraba su cuerpo contra el muro pegándose a ella, tanto, que la chica casi no podía respirar.
Ahora, a eso sí se le podía llamar diversión. Granger podía ser todo en sus manos. La chica tenía su carácter, era muy interesante discutir e insultarla, además, su cuerpo jamás descubierto le daba ese aire de misterio que lo cautivaba por completo…solo la insultaría un poco más. ¡Cuánto disfrutaba humillándola!
La respiración de Hermione era agitada, Draco podía sentir todo el cuerpo de la chica pegado al de él, lo que lo incitaba a darle más acción a la escena…solo quería asustarla un poco, maltratarla. Y luego dejarla…ese era el plan.
- Si quieres, te puedo enviar a Zabini…a él le encanta desvirgirnar mujeres créeme…y como ya quedan pocas en todo Hogwarts, en su lista solo quedas tú. Mejor acéptalo Granger, nunca tendrás una mejor opción que la de un Slytherin.
- ¡Ya cállate!- gritó Hermione llena de indignación. – Si soy virgen o no, no es tu problema Malfoy! Y créeme que todo esto lo vas a pagar, todo!
Draco río. Cuan excitante podría ser seguir insultándola. No sabía por qué disfrutaba tanto de humillarla, simplemente lo hacía. No podía evitarlo.
- Granger, la verdad que debe ser frustrante ser la única en tu grupito de amiga que no tiene ni un solo pretendiente…tal vez es por eso que te la pasas en la biblioteca, comiendo libros…
Hermione no soportaba más la humillación en la que se veía sometida. Se dispuso a darle en donde más le dolía.
- Y tal vez tú eres un maldito ninfómano que se acuesta con todas las tipas de Hogwarts para compensar su complejo de inferioridad! – gritó con ira. –Esa estúpida imagen que te has formado! Esa vida llena de superficialidades! Quién eres en realidad Draco Malfoy! Nadie te conoce! Ni tu mismo! ¿Y así pretendes ganarle a Harry? Das lástima!
Draco la soltó bruscamente y ella cayó al suelo. Hermione había esperado que el chico se exasperara, que le gritara más insultos, o la humillara aún más después de aquel último comentario, sin embargo, el rubio la había soltado borrando la risita burlona de su rostro y caminado nuevamente hacia la ventana.
Hermione se levantó aguantando el dolor de su pierna.
- ¿Qué pasa Malfoy? Se te acabaron los insultos ¿o tu última neurona murió?- dijo Hermione recobrando fuerzas.
Él río ante el comentario ácido, que bien hubiera sido digno de un Slytherin. Se mantuvo en silencio unos segundos. Luego la miró fríamente, como siempre lo hacía.
- Me aburriste nuevamente Granger, y justo cuando empezaba a divertirme…eso es todo. Creo que será mejor que de hoy en adelante nos llevemos bien.
-Tienes razón –dijo la chica sentándose arriba de una de las mesas con sumo cuidado y quejándose por su pierna. El rubio tomo la silla que se encontraba enfrente de las piernas de la chica y se sentó. Estirando la mano para que Hermione la estrechara y así lo hizo.
-bueno comencemos- dijo Hermione
-¿Comencemos que? –dijo el chico que por primera vez veía a Hermione mas alta por el hecho de estar sentada sobre la mesa.
-Lamento haberte dado la bofetada en tercero- dijo Hermione dándole la pauta de a que se refería, el chico comprendió de inmediato.
- Esta bien… Lamento haberte llamado sangre sucia en segundo… ¿contenta?
-CONTENTA- dijo Hermione que involuntariamente comenzó a tocar el cabello platinado del chico.
-algo mas Granger – dijo el rubio- delante de los demás seguiremos llevándonos mal, ya sabes el estúpido arrogante y…
-La sangre sucia- dijo Hermione terminando la frase- esta bien Malfoy.- pronto reino un silencio incomodo en el lugar.
- ¿de verdad te gusta Weasley? – saco de repente el rubio. Hermione se sorprendió por la pregunta, sabia perfectamente la respuesta, solo lo sabia Ginny, pero por alguna razón no supo que contestar, estaba por primera vez confundida.
-¿de verdad te gusta Parkinson? –dijo Hermione astutamente, el chico entorno los ojos y se hecho para atrás de la silla. Y por fin pudo ver la gravedad de la herida de la castaña en su pierna, su piel estaba totalmente desgarrada, profunda y sangrante.
-¿Te duele demasiado? – le dijo Draco
-NO… fue solo un raspón- respondió la castaña. ¿le pregunto Malfoy si le dolía? ¿Se preocupaba por ella?
- GRANGER TU SIEMPRE HACIENDOTE LA FUERTE- grito Draco golpeando la mesa. Hermione no lo evito y tomo la fina barbilla del rubio para que la viera directamente a los ojos.
- No soy la única ¿verdad?- dijo sarcásticamente- te observo Malfoy, tu actitud, todo tu...
¿Hermione Granger lo había estado observando?
- Tu no sabes nada de mi Granger – dijo el chico que por alguna razón no le molestaba que lo tocara.
- Tan parecido a mí y a la vez tan diferente Malfoy- dijo Hermione que de nuevo comenzó a acariciar el platinado cabello del chico.
Hermione tomo la cinta de su cabello y se la amarro en la herida de la pierna. Dio media vuelta sentada sobre la mesa para que sus piernas dieran al costado de Draco, en el lado mas angosto de la mesa y se recostó sobre la madera, la cabeza de Hermione estaba cerca de las manos del Rubio, con su cabello castaño sobre ellas. Y así Hermione cerro los ojos, estaba cansada de volver al pasado y la biblioteca estaba reinada por el silencio, hasta por un momento olvido que estaba alado de Draco Malfoy, su peor enemigo, Y Draco sin que Hermione se diera cuenta comenzó a tocar sus rizos ¿PORQUE LOS TOCABA? No podía dejar de verla, la piel de su cara perfectamente tersa, como de porcelana.
- Granger, debo confesarte algo… -dijo Draco por fin, pero se percato que se había quedado dormida.- así que hizo a un lado su castaño cabello y puso su cabeza sobre el espacio sobrante de mesa.
Pasaron unos segundos, o por lo menos eso creyó el chico, porque al comenzar a abrir los ojos noto que ya era un poco mas de día, fue entonces cuando se percato que unos castaños ojos lo miraban ¿desde hace cuanto tiempo lo observaba? ¡SOLO MERLIN PODRIA SABERLO!
-Granger...- dijo en voz baja Draco pero en ese momento el reloj de la torre anunciaba que amanecía y que la puerta de la sección prohibida podría abrirse.
- Lo se, ya es de día- dijo Hermione levantándose de la mesa.
- NO ME DIGAS – dijo Draco
- Bueno Malfoy si no te importa me voy a bañar e ir con la señora Pomfrey…
Salió cojeando y pronto fue seguida por el rubio
Que suerte que es domingo. Si no ¿cómo iría a clases en estas condiciones? pensó ella. Ahora deben seguir todos dormidos. Así que nadie notará si entro a la sala común así...
Draco se había adelantado para salir, cuando descubrió una voz sumamente conocida.
- ¿Draco?-
HOLA :D Dejen comentarios porfis
pueden preguntarme también lo que quieran de la historia y yo les respondo :)
