Capitulo 1 – El sueño

Una brisa helada choco de frente con su cuerpo consiguiendo erizar cada centímetro de este, a donde quiera que mirara solo podía encontrarse con árboles.

–"¿Dónde estoy?"- Se preguntaba mentalmente, una sensación de terror domino su cuerpo; en el momento de escuchar como unos arbustos sonaban justo a unos cuantos pasos detrás de ella. Sin pensarlo dos veces corrió sin importar nada, no sabía porque lo hacía pero algo dentro de ella la controlaba. Algo si aceptaba, tenía miedo y mucho miedo ¿pero, a que exactamente? Ni ella misma sabía. Cada árbol que pasaba se veía igual, aunque al poco tiempo sintió un gran alivio como una luz se veía aproximándose a medida de que ella seguía corriendo.

Cuando por fin logro salir de los arboles, su rostro no conseguía obtener una expresión clara, de todo lo que sentía aquella joven; terror, sorpresa, duda, desesperación…

-Un… Acantilado…- Logro decir con un hilo de voz. - ¿Dónde es…- Sin antes poder terminar con aquella palabras, su hombro derecho sucumbía con el dolor que invadía cada nervio de su cuerpo.

Un grito ronco nació de los labios de la pobre peli-rosa, mientras caía de rodillas en aquel suelo frio, aterrada tratando de alejarse; miro por sobre su hombro herido aquel que había sido su atacante, pero tal fue la sorpresa cuando vio aquella silueta sombría. El temblor en su cuerpo era tanto, que a pesar de estar en el suelo sus movimientos eran torpes y lentos, cada paso que daba aquella figura en dirección a la joven, solo ayudaba en que el pánico que gobernaba en su cuerpo aumentara considerablemente.

-¡¿Quién eres Tu?! ¡¿Por qué me has hecho esto?!- Gritaba la joven aterrada, aquella figura ni se molesto en responder aquellas preguntas tan insignificantes para él.

Amu al ver que no respondería ninguna de sus preguntas, trato de ponerse de pie; no era capaz de adivinar qué pasaría si se quedaba más tiempo con aquella extraña forma, duda de salir viva de ahí si se quedaba más tiempo. Al ver como la joven luchaba por ponerse de pie, una sonrisa llena de maldad se dibujo en aquel oscuro rostro; y con paso firme deicidio cortar aquel espacio que existía entre él y la desvalida joven.

Basto con una mirada en dirección hacia aquella sombra para paralizar a la joven por completo, era víctima del pánico, su cuerpo no era capaz de obedecerlo en ninguna acción que ella deseara realizar, pero para entonces ya era tarde; aquella silueta se encontraba sujetado a la joven, justo desde su cuello.

-¡Tengo miedo!- Pensaba la peli-rosa, su cuerpo temblaba con tanta fuerza que ella misma creía que se rompería en algún momento, era incapaz de moverse por su cuenta; las lagrimas poco a poco la iban traicionando del terror que aumentaba. –Buen viaje… Amu.- Por fin había hablado aquella figura tan aterradora, pero el tono con que pronuncio cada palabra basto para hacer que la peli-rosa se congelara totalmente; cada palabra la había pronunciado con el tono de maldad mas frio y aterrador que podía existir.

Amu no pudo ser capaz de articular ninguno palabra como respuesta, porque justo después de que esas palabras sonara pudo percibir como su cuello era liberado y como acariciaba el aire todo su cuerpo, la figura de aquella sombra se iba haciendo más y más pequeña, la había lanzado por el acantilado.

-"Así que; ¿este será mi fin?"- pensaba con melancolía la joven, mientras que mas lagrimas salían de aquellos dorados ojos. Sin más que pensar, solo se dedico a cerrar los ojos para esperar aquel frio impacto que le esperaba contra el mar y las rocas.

-¡Amu!-Un grito; proveniente de la cima del acantilado, basto para llamar la atención de la susodicha. –"¿Quien me llamas?"- se pregunto a sí misma, dirigiendo su mirada en aquella dirección.

Una silueta se lanzaba con desesperación, solo con la idea de proteger aquella joven a toda costa.

-"¿Por qué se lanzo esa persona? ¿Quién será?"- Múltiples dudas recorrían la mente de la peli-rosa, su vista cada vez se nublaba más y era incapaz de ver con claridad el rostro de aquella persona, que se dirigía hacia ella con gran velocidad. La joven cerró sus ojos, pensando en que así seria menos dolorosos tan inevitable golpe.

Sus ojos se abrían de golpe, tan repentinamente… Todo eso, simplemente había sido un sueño; un sueño que tiene viviendo por más de dos semanas.

Lentamente se incorporo en su cama, era una noche tranquila donde reinaba la serenidad y la oscuridad de su habitación no llegaba a ser tan intensa por la suave luz de luna, que acompañaba a esa noche. Sus manos temblaban, su corazón seguía acelerado y pequeñas gotas de sudor frio rorarían su cuerpo de 16 años.

-¿Por qué seguiré teniendo este mismo sueño?- meditaba con cierta melancolía. Sus lágrimas luchaban por liberarse, pero era algo que la peli-rosa no deseaba.

Aunque había una única duda que era capaz de superar cualquier otra; aquel extraño chico, el que saltaba justo después de ella ¿Quién era en realidad? La curiosidad ganaba sobre ella por conocer quién era el.