Quiero Olvidar
A pesar de que el camino que les faltaba era corto, prácticamente para ellos parecía más largo de normal; ninguno querían que ese momento se terminara, pero a ellos mismo les dificultaba explicar el porqué.
-Esta es… mi casa…-Anunciaba la peli-rosa con cierto nerviosismo.
-Bueno entonces es momento de que me marche, mi querida princesa.- Se comenzaba a despedir, aquel acompañante tan querido para la joven.
No hallaba que hacer o que decir, lo único que resonaba en su mente; eran unas simples palabras "No te vayas, Ikuto", sin previo aviso; ella misma había sido controlada por sus impulsos.
-¿Eh?- esa había sido la respuesta de un peli-azul extraño, por un repentino tirón de su manga. -¿Qué sucede, Amu?- Preguntaba con duda, debido a su acción.
-Este… yo…- Decía tratando de articular palabra, pero esa vergüenza que sentía no la dejaba ordenar un frase, medio entendible. – ¿T-te… vere… ma-maña-na?- Por fin, lo había conseguido. Aunque no contaba con la mera reacción del joven, este la observaba con sorpresa sin dejar de lado, ternura.
-Claro mi princesa.- Contesto con un tono cálido, aunque para cualquier chica hubiera dicho, que era un tono "sensual"; tomo delicadamente la barbilla de la joven para depositar un suave pero tierno beso justo, en la comisura de sus labios. –Nos vemos mañana, Amu.- Se despidió, para volver a retomar su camino.
...
El silencio reinaba en la tranquilidad de la noche, pero una joven en especial se encontraba debatiendo mentalmente sobre cierto incidente de no hace mucho. Cada pensamiento iba y venía, muchas preguntas y muy pocas respuesta rondaban en su mente, pero todas se olvidaban por un segundo, al recordar la sensación de ese "casi" beso.
-Ikuto…- Un susurro inconsciente, logro escaparse de sus labios.
Su corazón latía con gran velocidad, sentía como si se fuera salir de su pecho en cualquier momento; y todo eso era gracias al joven quien le robaba el pensamiento. No era capaz de comprender como en tan poco tiempo esos sentimientos habían surgido en su interior, pero algo si había comprendido; estaba empezando a gustarle ese peli-azul.
Sin darse cuenta la joven ambarina había caído por fin rendida en los brazos de Morfeo, no sin antes pronunciar vagamente ciertas palabras. –Buenas noches…. Ikuto.- dejándose llevar por el cansancio.
…..
La noche había pasado y el amanecer anunciaba un nuevo día para todos los habitantes, a pesar de haber tenido cierta dificultad para dormir Amu había conseguido levantarse temprano, y ser víctima de su propia sorpresa de madrugar. Aun así se alisto a tiempo y se dirigió temprano al instituto, quiso tomarse su tiempo para llegar a su destino y toda su atención se centro en ese hermoso día que hacía.
Justo se encontraba cruzando una de las dos últimas cuadras, que le hacían falta para llegar al instituto; cuando un golpe repentino la hizo la hizo retrocede y así perder su equilibrio.
-"Creo que se convertirá en costumbre."- pensó la joven, sintiendo un fuerte dolor justo en la zona del golpe.
-¿Estás bien?- Una voz desconocida, había conseguido sacarla de sus pensamientos y dirigir su mirada en dirección al joven de orbes sepia que lucía preocupado.
-Eh… yo… sí, estoy bien.- Respondía la joven, saliendo por completo de su mundo.
-Déjame ayudarte.- El joven le extendía su mano de forma gentil. La peli-rosa tomo su mano con toda seguridad pero la sensación de esta, la hiso sentir de manera algo extraña, su tacto era frio pero cálido a la vez.
-Mi nombre es, Hotori Tadase.- Se presento aquel joven rubio de orbes sepia, quien casualmente llevaba el mismo uniforme del instituto al que ella asistía.
-Y el mío es Amu Hinamori.-Se presento igualmente la peli-rosa.
Ya que iban en la misma dirección, no les importo continuar el resto del camino, juntos; su conversación estaba llena de trivialidades y cosas sin importación, pero el joven rubio no le había molestado en contarle más sobre él; su elemento eran las plantas y hace poco había sido transferido al Seiyo.
La ambarina se había asombrado un poco, y le había confesado que su mejor amiga también controlaba a la plantas; ambos habían terminado riendo por la enorme coincidencia de las cosas, pronto había conseguido llegar a su destino y fue entonces cuando la peli-rosa logro divisar a todos sus amigos justo en el portón de entrada, aunque su dicha era mayor debido a cierto peli-azul que se encontraba en el grupo.
-¡Chicos!-Saludaba alegremente con su mano alzada en el aire, mientas se acerba a ellos. –Buenos días.-
Todos los presentes respondido al saludo de la joven peli-rosa, a excepción de cierto peli-azul; el cual poseía un semblante serio.
La joven se había percatado de aquella reacción, pero antes de que pudiera preguntar el motivo la habían interrumpido captando su atención.
-¿Y quién es tu amigo, Amu?- Pregunto una muy curiosa joven de dos coletas.
-Oh… Disculpen.- Le apenaba un poco haberse olvidado de su nuevo amigos. –El es Hotoria Tadase y su elemento son las plantas, se acaba de transferir aquí.-Comentaba la joven, presentando aquel rubio. –Deja y te presento a mis amigos, Tadase.
Comenzó presentado desde Utau hasta llegar a Kukai, ya que luego de este había un chico el cual ella aun no conocida; lo único que sabía de él es que estaba en el mismo salón de Kukai.
-Y el es…- Trato de presentar al joven peli-violenta, pero decidió dejar en que el terminara.
- Yo soy Fujisaki Nagihiko y mi elemento es la tierra… Mucho gusto.- Continuo el joven muy sereno, poseía uno orbes ámbares de tonalidad más oscura que nuestra peli-rosa.
Luego de que Nagihiko se presentara, no espero mas para presentar al chico que faltaba. –Y el es Tsukiyomi Ikuto y su elemente es el Fuego.-Lo presentaba felizmente la peli-rosa pero aquella felicidad no habia durado por mucho tiempo.
-Yo puedo presentarme solo, gracias.- Hablo en un tono serio pero más molesto que cualquier otra cosa.
-Este… Yo…- Amu no había alcanzado en responder aquel comentario, ya que el joven había iniciado su camino en dirección al edificio donde sería su primera clase. –"Ikuto"- pensó tristemente la joven.
Una mano se habia posado en el hombro de la peli-rosa con algo de delicadeza; esta al sentir aquella acción volteo en dirección a la persona, ahí se encontraba Utau y en aquellos orbes violetas se podía observar una mirada tranquilizadora y compresible.
-Tranquila Amu…- Le animo la rubia al ver esa tristeza en su semblante. –Es solo un idiota celoso.-Le explico.
-¿Celoso?- Pregunto con incredulidad. -¿De qué Utau?- Pregunto nuevamente, no entendía nada de lo que le acababan de decir, y menos lo lograba asociar con Ikuto. –"¿Celoso porque?"- se preguntaba mentalmente.
Amu no fue capaz de seguir con aquellas dudas, porque justo en el momento en el que ella quería hacerle más preguntas a su amiga; la campana sonó llamando la atención de todos los presente; anunciando que pronto iniciarían las clases.
Las chicas se había separado de los chicos para dirigirse a sus respectivas aulas, ninguna de ellas había hablado nuevamente desde que emprendieron su camino.
-Utau…-
-Sí, Amu.- Respondió al llamado de esta.
Al principio dudaba si preguntar o no, pero su interior era carcomido por la curiosidad y la duda; debido a ciertas palabras dichas anteriormente.
-¿Por qué dices, que Ikuto está celoso?- Pregunto yendo directamente al grano.
-¿Amu de verdad no te diste cuenta?- Una sonrisa traviesa surcaba los labios rosados de la oji-violeta.
-De verdad que no entiendo.- Le confesó sinceramente la joven.
Rima se mantenía fuera del tema pero podía evitar que en su rostro apareciera un media sonrisa, debido a lo despistada que podía ser su amiga.
-Amu… Ikuto esta celoso de Tadase.- Le dijo finalmente la rubia, disimulando una pequeña risilla debido a la tonta actitud de su hermano.
-¿Eh?- Respondió incrédula. –"Celoso… Celoso de Tadase"- pensó de manera ilógica, no entendía como podía ser eso posible. -¿Cómo puede estar celoso de Tadase?- Pregunto, mas para sí misma. –Si entres nosotros no hay nada.- Confeso con cierta molestia, debido a que Ikuto había sacado su propias conclusiones y tomado aquella actitud.
-Bueno Amu, creo que eso es algo…. Que deberás preguntarle a él en persona.- Estaba vez había hablado Rima, entendía la molestia de su amiga; pero nadie más que ella podía averiguar la respuesta aquellas preguntas.
-"Rima tiene razón."- Pensó la joven peli-rosa y se dispusieron a continuar nuevamente su camino.
...
Las clases estaba a punto de iniciar, pero extraño era ver que el primero en estar sentado en su lugar era un peli-azul el cual tenía su mirada perdida en dirección de la ventana; sin un punto de vista en especifico.
-Soy un idiota…- Susurro, solo el hecho de recordar el incidente de hace unos momentos; bastaba para sentirse lo peor del mundo. Llenar de tristeza, aquellos orbes dorados que tanto le gustaba.
-Sí, eres bastante idiota.- Una voz a su lado había bastado para sacarlo de sus pensamientos.
-No me confirmes, algo que se Kukai.- Suspiro pesadamente al ver la sonrisa que tenían el moreno y el ambarino.
-Prometo no hacer: ninguna broma relucida al tema, solo si me dices el motivo.- Decía el joven castaño al mismo tiempo que posaba su mano derecha en su corazón.
Ikuto veía aquella acción y si de verdad quería pasar las clases tranquilo; no le quedaría de otra que aceptar aquel trato.
-Celos…- Dijo por muy debajo.
-¿Qué?-
-Celos…-Aumento su voz solo unos poco tonos más.
-¿Qué?- Volvía a preguntar el castaño, él lo había escuchado perfectamente al principio; pero solo quería molestar un poco, tenía que defender su pequeña amiga; debido al trato que su amigo le había dado.
-Ya… Me puse celoso de que Amu llegara muy alegre con ese otro tipo.- Dijo por fin en un tono meramente audible para los 3 jóvenes. -¿Feliz?-Finalizo la conversación el peli-azul.
...
Las clases habían pasado con normalidad, pero su lentitud no había sido cosa normal para cierta peli-rosa, en su cabeza todavía se encontraban diversidades de pregunta con respecto a la actitud del chico que le empezaba a gustar; pero razón tenía su pequeña rubia si quería saber las respuesta a sus dudas, tenía que preguntarle directamente.
Las ganas de verlo no eran nada pequeñas, pero durante todo el día no había visto señales del joven, ni siquiera en el descanso, a la final aquel sonido de campanas tan añorado por todos los alumnos se había hecho presente, comunicando el fin del periodo de clases.
-¡Oye Kukai!- Se podía escuchar decir a la peli-rosa mientras se acercaba al nombrado.
-¿Qué pasa Amu?- Preguntaba preocupado, por ese estado de aceleración por el cual pasaba su amiga.
-¿Has visto a Ikuto?- Pregunto la joven, esperanzada de que le diera una respuestas exacta.
-Creo que debe estar en el patio pero…- Este no había sido capaz de continuar con su respuesta, ya que un ráfaga rosada lo había abatido.
-Gracias.- Un grito de agradecimiento fue lo único que escucho, mientras que su amiga se alejaba con rapidez.
Amu se encontraba en el patio buscando ansiosamente al peli-azul, aun no tenia señales de él pero no perdía las esperanzas de encontrarlo y así hablar claramente. Justo en el momento en que ella doblaba hacia la parte trasera de la escuela, observo algo que basto para helarle la sangre en cuestión de segundos.
No creía lo que sus ojos observaban con tanta intensidad, algo que ella sinceramente no se esperaba encontrar. Ahí se encontraba su peli-azul al cual tanto se había esmerado en buscar pero este no se encontraba solo, una chica de cabellera negra ondulada, la cual llegaba hasta la mitad de su espalda; se estaba besando con Ikuto. La ambarina no conocía su nombre, pero eso no evitaba saber que ella se encontraba en el mismo salón que Ikuto y que Kukai.
-Veo que eres como todos los demás… Ikuto.- En su interior algo se había roto, el dolor en su pecho era tan grande que no encontraba como detenerlo; no fue capaz de seguir presenciando aquella escena y un giro rápido basto para alejarse de aquel lugar.
Corría con desesperación quería olvidar, no quería recordar nada de lo sucedido y mucho menos de; Ikuto Tsukiyomi. No veía en qué dirección iba y tampoco le importaba, ella simplemente era guiada por su pies; quienes corrían sin rumbo especifico, un repentino choque basto para que la peli-rosa se detuviera; pero estaba vez no había alcanzado en tocar el suelo, ya que su caída había sido detenida por una mano desconocida.
-¿Amu, estas bien?- Pregunto una voz, aunque nueva era familia para ella. - ¿Por qué lloras?- pregunto nuevamente preocupado, al ver el estado de la peli-rosa.
Llevaba sus manos temblorosamente hacia su cara y pudo notar las lágrimas que recorría su rostro, no su cuando, ni en qué momento habían comenzado a salir; se estaba derrumbando internamente, necesitaba de alguien que la apoyara.
-¡Quiero olvidar Tadase!- Grito arrojándose a los brazos del joven, llorando desconsoladamente. -¡No quiero mas este dolor, que me está torturando por dentro!- Volvía a decir, mientras perdía fuerza en sus piernas y caía lentamente al suelo, seguido por aquel rubio quien no la dejaba salir de aquel abrazo protector.
-Si ese es tu deseo…- Comenzaba hablar.- Yo te lo cumpliré Amu…- La joven solo había alcanzado a escuchar su nombre y lo único que alcanzo a ver, fue como la mano de su compañero se colocaba justo en frente de su rostro; y de esta comenzaba a emanar una luz oscura.
-Tada….- Fue lo único que la ambarina había logrado articular.
