Capitulo 6-

Se podía observar un joven azulino corriendo con desesperación, por el patio del instituto; miraba en todas direcciones.

-"¿Dónde estás?"- pensaba, una parte de sí mismo, iba siendo comido por la culpa. No había sido su intención, pero eso era algo que aquella joven aun no sabía.

Flashback

-Al fin.-Anunciaba aquel castaño, que se encontraba sentado junto a mí. Había sonado la campana, anunciando el final de todas las clases.

Y no solo era algo esperado por sino por todos en Seiyo, sin decirle nada a nadie; salí rápidamente del salón. Solo una cosa me impulsaba a tener ansiedad y era la primera vez que lograban hacerme sentir de esta manera.

Había pasado por todos los pasillos, di un rápido vistazo en su salón y tampoco se encontraba allí.

-"¿Dónde puede estar esa chica?"- pensé, ya cansado de la búsqueda.

Poco a poco mi camino cambio de rumbo y justo termine, en el patio trasera de del instituto; un lugar perfecto para descansar a mi parecer. Sin pensarlo más, me recosté de un árbol el cual brindaba una magnifica sombra; poco a poco mi ojos se fueron cerrando, pero mi mente insistía en que pensara en ciertos ojos ambarinos, que me encantaban.

-Oh… Tsukiyomi-Kun…- Me llamaron, pero era una voz que antes no había escuchado.

-¿Quién eres?- Pregunte seriamente.

-Te estuve buscando por todos lados, Tsukiyomi-Kun…- Contesto, ignorando por completo mi pregunta.

-Eso me tiene sin cuidado para ser sincero, pero tu ¿quién eres?- Dije serio.

-Que cruel eres…- Dijo con un hilo de tristeza, un suspiro logro escaparse de mis labios sinceramente no estaba con la suficiente paciencia en estos momentos. –Yo soy, Akane Mitshuy.-Dijo finalmente.

Algo extraño no me agradaba de ella, creo haberla visto en el mismo salón de clases en donde estoy; una chica de piel blanca y una cabellera larga y ondulada, hasta la mitad de la espalda de color negro; sus ojos eran de una tonalidad carmín pero ciertamente me recordaban a un intenso rojo escarlata.

-¿Y para que me buscabas?- Le pregunte, al tiempo en que me incorporaba para así acabar con este tema.

-Simple… Quería proponerte algo muy interesante.- Dijo con cierto tono de burla. –Tus poderes no son muy aprovechados y es una lástima, ya que tienes un gran potencial.-Pauso un momento, para observarme fijamente… Aquella mirada se había vuelto más intensa pero su brillo se veía opacado por una sombra.

- ¿Por qué no te unes a nuestro lado? En vez de que darte con alguien como ella.-Su voz se había vuelto más fría y llena de rencor y maldad.

-¿Se puede saber de que hablas?- Pregunte demandante, no entendía todo aquello que me proponía, y menos cuando dijo "Ella".

-Tú eres uno de los Elegido, Ikuto.- Confeso. –Pero estando de este lado, no serás capaz de sacar la verdadera capacidad de tus poderes; pero eso será diferente… Solo si te decides y vienes con nosotros.

-Estas equivocada… ¡Yo no soy ningún elegido, para nada!- Sentencie dispuesto a marcharme, pero un tiro en mi brazo izquierdo basto para hacerme retroceder.

No fui capaz de anticiparme a lo que había pasado, pero ya era tarde; justo cuando me di cuenta sus labios ya estaban sobre los míos, formado un beso que había iniciado aquella chica.

-"¿¡Qué demonios!?- Fue lo único que pensé, trate de separarla de mi pero algo lo impedía.

Justo en ese instante, una suave brisa comenzó a soplar y junto a este una ligera fragancia a fresas venia con esta; mis ojos se había abierto de par en par. Un solo nombre se pronuncio en mi mente.

-¡AMU!- Grite, justo al momento cuando pude zafarme de aquella peli-negra.

Fin del Flashback

-¿Amu?- Gritaba el joven, buscando con desesperación.

Una pequeña silueta entre los arboles logro llamar su atención, corrió en su dirección; mientras que su ser se iba llenando de esperanza, rogando porque aquella silueta fuera de la joven que con tanto empeño buscaba.

-Amu…- Decía con dificulta por el aire que le hacía falta, sentía que sus pulmones quemaba recibiendo aquel oxigeno; pero su mirada no se apartaba de aquella joven peli-rosa, quien aun seguía dándole la espalda.

-¿Amu?- La volvió a llamar, dando un paso en dirección a ella.

-No te acerques…- Amenazo la joven, sin voltearse a verlo.

-Déjame explicarte Amu, por favor.- Suplicaba el joven.

-No tienes porque explicarme nada… Dijo fríamente la joven, poco a poco se fue dando la vuelta para mirarlo fijamente a los ojos.

Al ver directamente el joven aquellos ojos ambarinos que tanto le gustaba, un estado de shock se había hecho presente en todo su cuerpo; aquella mirada no tenia brillo eran opacos sin vida, ella no era la Amu que el conocía y la que lo había cautivado.

-Ya me encargue de esos desagradables sentimientos que sentí una vez por ti, Tsukiyomi.- Sentencio la joven. –Felicidad, dolor, tristeza, ansiedad, celos y sobre todo; amor… Ya no siento nada de esas cosas. Solo soy capaz de sentir una cosa y es odio, odio hacia ti Ikuto Tsukiyomi.-Confeso la joven, cada palabra la decía con rabia y desprecio por el joven.

-¿Quién eres?- fue lo único capaz de decir el joven, el estado en el que se encontraba no era capaz de dejarlo pensar con claridad.

-¿Es que no la conoces Tsukiyomi-Kun?- Una voz a espaldas de la peli-rosa se hizo presente.

-¿Quién está ahí?-

-Ella es tu Amu, Ikuto... ¿O es que lo dudas?- Dijo un figura sombría, que poco a poco aquella sombras que lo cubrían se iban disipando.

-¿Tu?- Dijo sorprendido el joven peli-azul.-Tadase…-

-Quiero agradecerte Ikuto-Kun.- Decía con cierta alegría. –Sin tu no hubieras traicionada a Amu, no hubiera sido capaz de caer en mis proposiciones; pero tu… Tú me la has servido en bandeja de plata y puedes estar seguro que estaré eternamente agradecido.

-¡Amu!- La llamo, tratado de dar un paso hacia ella, pero una ráfaga de aire le impido continuar.

-No, no, no Ikuto-Kun.- Decía el joven rubio, mientras movía su dedo índice en forma de negación. –Harás que mi querida Amu, se moleste.-

A pesar de soy enorme confusión, soy ira crecía conforme veía como joven de orbes sepias tocaba el rostro de Amu. Su más grande deseo era; apartarla de el, pero no negaba el hecho de que quería darle también su merecido, aquel sujeto.

-Al fin serás solo mía, Amu…- Sentencio el joven rubio, acercando lentamente sus rostro al de ella, depositando un pequeño beso en la comisura de sus labios.

La joven ni se inmuto en lo más mínimo, era cierto no sentía absolutamente nada… Todos sus sentimientos habían sido borrados, para dejar solo el odio, el rencor y la maldad.

El rostro de aquel peli-azul pronto paso a ser una poesía de desesperación; estaba siendo testigo de cómo una espesa sombra, se elevaba sobre los dos jóvenes que se encontraban a escasos metros de este.

Sus piernas simplemente, se movieron de forma automática corriendo en dirección de aquella joven de mirada opaca; esta lo miraba directamente a los ojos, sus rostro no mostraba ninguna expresión facial; pero un destello cayendo por su mejilla había llamado la atención del joven.

-¡AMU!- Grito con todas su fuerzas, deseando poder alcanzarla…. Pero ya era muy tarde para ello; aquella sombra que los había cubierto por completo, se había convertido en una suave neblina que fue desapareciendo poco a poco, y sin ningún rastro de la joven pareja.

Las piernas del joven había perdido la fuerza, que hace unos instantes poseían. –No pude…-Susurro. –No pude… Alcanzarla.- Sus orbes zafiros, eran un simple lago de dudas y culpa.

Lagrimas escurridizas, corrían por el rostro del joven sin este ser consciente de ello; su mente solo recordaba aquel instante en el que la ambarina iba siendo cubierta por la sombra, una y otra vez; su mente repetía esa dolorosa escena.

-Amu…-Se escapo de sus labios, en un suave susurro.

Unos pasos llamaron la atención del joven, poco a poco su cuerpo giro un poco para observar el lugar donde prevenían aquellos pasos.

-¿Quién anda ahí?- Pregunto.

Nadie le respondió; pero de la nada y una luz cegadora emergió de los arboles, dejando al joven peli-azul inconsciente.