Capitulo 9
Mientras en el departamento de un rubio y muy enojado escritor, Eiri rompía todo lo que estaba a su alcance, siguió al loco manager del baka para no lograr absolutamente nada, vio como dejaron primero al primo de Seguchi, luego tomaron rumbo al este para dejar a Nakano, luego los siguió por mas de 20 minutos hasta una parada de autobús y que cuando vio bajar al que creyó era su baka y que sorpresa se llevo al descubrir que era un simple empleado de NG que traía una peluca y gorra.
-Me engañaron, lograron burlarse de mi –grito colérico golpeando el volante del auto, por su acceso de ira se bajo y enfrento al manager
» ¿Dónde esta Shuichi?-
- I Don't know –respondió el rubio de forma burlona
-Claro que lo sabes y me lo vas a decir- dijo muy molesto conteniendo las ganas de golpearlo.
-Yes of course, pink boy is in his home and that's all I'll tell you -
-Muy gracioso, dime en donde esta-
-No te lo diré, no solo porque me lo ordenaron, sino porque el esta mucho mejor lejos de ti, bye Yuki-san-
K se alejo del lugar dejando a un muy furioso escritor, quien apenas llego a su departamento desquito su ira con todo lo que pudo.
Mientras que en otro departamento un pelirosa no podía conciliar el sueño, el recuerdo de ese calido beso lo dejo muy confundido. Recordando las veces que Yuki lo beso y de esos besos cuantos fueron tan hermosos como el que acababa de compartir con Tohma, extrañamente fue ese beso el que hizo que su corazón se desbocara y su respiración se volviera mas difícil, ese simple roce trastoco todos sus sentidos. Intentaría dormir, mañana seria otro día.
¿Como llego a esa situación?, no lo sabia, solo recordaba que después de cenar se fueron a la barra del lugar y su compañero termino bebiendo por despecho, por saberse reemplazado como amigo y hermano, comenzando a balbucear incoherencias de borrachos.
De ahí en mas ahora se encontraba viendo un techo que no era el suyo, en una cama que no era la suya, por lo que difícilmente se podría equivocar, aun mas al sentir la suave respiración de su acompañante, de pronto una sensación de pánico lo apreso, ¿sería posible que pasara la noche con un completo desconocido?; esperaba que no, el solo quería estar al lado de su persona amada, aunque fuera solo como amigos, ya que al parecer, solo así lo podían ver los demás, como un amigo incondicional.
Lentamente volvió la vista a su costado intentando descubrir la identidad de su acompañante, pero al hacerlo solo noto un revoltijo de mantas, regreso su vista al techo, ¿Qué sucedió?, de manera temblorosa comenzó a explorar su cuerpo, al hacerlo suspiro de alivio al descubrir que llevaba toda su ropa puesta en su lugar. Silenciosamente, como un astuto ladrón comenzó a deslizarse fuera de la cama, estaba cerca, casi podía sentir el borde cuando de pronto un fuerte suspiro, un movimiento imprevisto y termino siendo el osito teddy de… ¿una cabellera roja?
-¿Hiro?- susurro; en definitiva para Suguro era mejor despertar a lado de un extraño al que insultaría, se iría y jamás volvería a ver, que junto a su compañero de banda en una situación por demás comprometedora, tratando de no despertarlo se quedo quieto rogando salir dignamente de esa situación.
- Mmmm…- Hiro comenzó a removerse con más ímpetu, abrazando a su querida almohada, era muy cómoda, suavecita, calientita y ese sonidito que emitía, pum pum pum, era hipnotizante y tranquilizador, si, en definitiva era una gran almohada, intento seguir en el mundo de Morfeo, pero su preciada almohada comenzó a acelerar el sonido, ese pum era más rápido y errático, pero estaba tan cómodo y sumido en su sopor matutino que ese latido por más molesto que fuere no sería la causa de que saliera de la cama.
Suguro seguía rezando porque nada despertara al pelirrojo y mientras intentaba escapar de esa cómoda prisión, no es que hiciera mucho esfuerzo, de hecho despertar a si todas las mañanas le parecía muy buena idea, mientras Hiro seguía en su sueño con la almohada que latía, ¿Latido?, las almohadas no latían, para mala suerte del tecladista un flash de razón despertó por completo a Hiro que tan rudamente lo hizo que termino por caerse de la cama junto con su almohada.
Sus miradas quedaron congeladas en el otro, ninguno podía zafarse de esa incomoda e intima situación, Suguro apoyado en sus antebrazos debajo de Hiro que estaba a 4 patas a solo unos centímetros de su rostro, cerca de unos labios pequeños, rosados que de pronto se él antojaron como un delicioso manjar, pronto sus ojos se cubrieron con el velo de la lujuria, ajeno a todo raciocinio, se acerco lentamente as u presa, estaba cerca, muy cerca, cuando sintió el aliento de sus contrario detenerse y temblar levemente.
Levanto su excitada mirada a los ojos contrarios, mirar esos ojos cristalinos puros e inocentes, brillando por culpa del llanto contenido, borro todo indicio de excitación de él; Suguro estaba estático, mirando a la persona que más quería acercarse solo por deseo, se sintió usado, no quería que las cosas sucedieran así, porque el sabía que no era amado por el guitarrista, el mismo le dijo que quería a aquella chiquilla mimada y caprichosa, y sin poderlo evitar las lagrimas se acumularon en sus ojos, tratando hasta lo imposible por no dejarlas correr.
Sin saber de dónde saco fuerzas y empujo al pelirrojo para librarse de él, se levanto y salió corriendo no esperando si le llamaban o si estaba bien, solo quería escapar y sentirse a salvo dentro de su casa, en su mundo y jamás salir de ahí, nunca.
Hiro se quedo tirado en el suelo, sin saber muy bien que paso, sujetando sus rostro con una mano, quedo paralizado por lo sucedido hace unos instantes, no podía creer que estuvo a punto de besar a Suguro, no podía creer que se sintió atraído por él, el que estaba seguro de sus preferencias y de su amor por Ayaka, ¿amor? Ahora se cuestionaba ese sentimiento, pero más que nada tenía una sensación de frio, no podía negar que se sintió muy bien dormir a lado del pequeño tecladista.
Shuichi llego a NG listo para empezar su día, más tranquilo por lo sucedido la noche anterior, mas aun cuando por la mañana recibió un mensaje en su celular de parte de Tohma, que simplemente le decía que si le incomodaba lo sucedido, hicieran como si no hubiera pasado, aceptando las sencillas pero tranquilizantes palabras de su amigo, acepto seguir su camino.
Llegando al estudio descubrió el lugar vacio, intrigado busco a Sakano, no lo encontró, busco a K, tampoco lo encontró, sus compañeros de banda, en recepción le dijeron que no habían llegado, más intrigado aún, fue con la única persona que podía saber algo de esa situación. Sin anunciar su llegada, entrando con toda la confianza del mundo se presento en las oficinas del presidente de la disquera.
-Buen día Tohma, ¿has visto al grupo?, no encuentro a Sakano, K y Hiro y Suguro no han llegado- dijo haciendo un puchero que a Tohma se le hizo muy difícil no saltarle encima.
-No, lo siento pinku-chan, Sakano está revisando unos contratos legales, k fue a ver los escenarios para los conciertos, en cuanto Hiroshi y Suguro, del primero no sé nada y del segundo solo me dijo que estaba indispuesto, es mi imaginación o esos dos se traen algo juntos- dijo distraídamente mientras revisaba su papeleo
-No sé, mejor dime que hacer, no quiero ir a encerrarme al departamento- dijo mientras se sentaba cómodamente en uno de los sofas
-Que te parece quedarte aquí con migo hasta medio día, solo para terminar mis pendientes y luego salimos a pasear- aparto su mirada de sus documentos y le mostro una sincera sonrisa.
-Perfecto- sonrió solo para él, definitivamente su vida estaba cambiando para bien.
