¡Disfruten!


-Está bien, pero primero, devuélveme mi gorro. - le contestó Luffy.

Ella rió. El comentario de Luffy le había hecho gracia.

-Este gorro no es tuyo, chico de goma. Lo sabes perfectamente. - Levantó la vista y se acercó lentamente a Luffy, dispuesta a atacarle.

Zoro al ver que Luffy no se movía se adelantó, desenvainó sus katanas y se arrojó sobre la chica atravesándola con una de ellas. Para sorpresa del espadachín no consiguió hacerle ni un rasguño a la chica. La katana la traspasó como si fuera aire, como si no estuviera ahí pero la imagen de ella era muy clara. Ella volvió a reír.

-Eh, que me haces cosquillas chico guapo - y con esas palabras se echó a un lado dejando la katana flotando en el aire. Se acercó a Luffy y le dio un puñetazo en toda la cara. - Por fin voy a vengarme – murmuró.

Luffy asumió el puñetazo, escupiendo algo de sangre. Se puso derecho de nuevo. Estiró su brazo y le dio un puñetazo en la barriga a la chica pero esta vez el puño no la traspasó sino que cuando chocó con su estómago fue como si le hubiera dado a una roca dura como el marfil. Ella volvió a reír mientras observaba la cara de tonto que se le había quedado al chico de goma. Notó la presencia de Zoro por la espalda, a quien le dio un puñetazo y cayó al suelo. Volvió a dirigirse a Luffy. Le cogió de el chaleco y Luffy notó que su cuerpo se volvía duro como una piedra. Apenas podía moverse y posiblemente pronto dejaría de sentir.

-Tu mataste a mi hermano, y pagarás por ello. Nunca podrás ser cómo el, porque nunca más volverás a respirar. Te voy a matar aquí y ahora. - La joven ya no sonreía, se había puesto seria.

-¡Para! - gritó Nami - ¡Para por favor! ¡Dinos que quieres! ¡Déjale! ¡Él no ha hecho nada! ¿Quien era tu hermano? ¿Cocodrilo? El se lo merecía, quería matar a mucha gen...

-Mi hermano no era cocodrilo – le interrumpió la chica.

-Entonces, ¿quien era? ¡Te habrás confundido de persona!

-Se perfectamente a quien busco. Él mató a mi hermano con solo ocho años.

-¿Pe-pero … de que … hab-blas...? - preguntó Luffy con dificultad, le costaba mover los labios.

-Tu mataste a mi hermano, Shanks.

-¡No! - gritó Luffy – Shanks está vivo.

La chica del pelo castaño soltó a Luffy de golpe. ¿Que acababa de decir ese estúpido chico?

Nami se acercó a Luffy para ver como estaba. Sacó de una de sus bolsas una botella de agua y le dio de beber.

-Luffy, Luffy respira – le decía.

Los botines de la chica resonaron en el suelo mientras se acercaba al chico de goma.

-¿Que has dicho? - gritó

Luffy, que ya se recuperaba. - Que Shanks está vivo. Además, yo nunca le hubiera matado.

-¡No me engañes! ¡Tu le mataste hace años por no dejarte ir con él! Nos lo dijeron unos piratas que venían de tu pueblo.

-Shanks y sus camaradas les dio una tremenda paliza a esos piratas idiotas. Lo único que le pasó a Shanks es que perdió un brazo, por mi culpa, por salvarme la vida. Y me odiaré siempre por eso. - explicó Luffy

-Mira, llevo nueve años pensando que mi hermano está muerto y dos buscándote para matarte. Y, ¿Me estas diciendo que mi hermano está vivo?

-Eh... sí. Y el sombrero me lo regaló el cuando le prometí que algún día yo sería el rey de los piratas.

Se hizo el silencio, Zoro se había levantado y no entendía muy bien lo que había pasado. Luffy estaba sentado en el suelo, al lado de Nami. La chica cogió el gorro se lo puso en la cabeza al chico de goma. Se agacho y le abrazó con mucha fuerza mientras rompía a llorar.

-Lo siento, lo siento mucho Luffy – sollozó – y gracias, muchas gracias.

El capitán se quedó pensando unos momentos hasta que sonrió, le devolvió el abrazo a esa chica.

-No pasa nada, ¡yo hubiera hecho lo mismo si me dicen que Ace está muerto – Rió de esa forma tan peculiar que tiene de hacerlo. - Venga, vayámonos a comernos un helado. ¡Tengo hambre!

-Acabas te comer, zoquete. - Le dijo Nami mientras le pegaba un capón.

-Oye, Luffy, ¿esta tía no estaba intentando matarte hace un momento? - Zoro estaba alucinando.

Luffy le explicó a Zoro lo ocurrido y fueron hacia una heladería que habían visto antes. Solo comieron Luffy y Samy.

-Oye, ¿y como te llamas? - preguntó Nami

-¡Es verdad! ¡Todavía no nos has dicho tu nombre hermana de Shanks!

-Anda, pues tienes razón – rió mientras se rascaba la cabeza – me llamo Samy.

Se encontraron con todo el resto de la tripulación donde habían quedado. Fueron a un bosque pequeño que había por las afueras de la ciudad y Luffy les contó lo ocurrido con Samy.

-¡Que hermosura de mujer! ¡Es preciosa! - exclamaba Sanji mirando a esa chica.

-Gracias – dijo esta entre risas – tu tampoco no estás del todo mal – le dijo acariandole la cabeza como si fuera un perro, Sanji no cabía de felicidad – pero no eres mi tipo – añadió Samy haciendo que el cocinero se cayera al suelo de desgracia.

-Eh, hermana de Shanks tu también as probado las nueces de Belcebú, ¿verdad? Porque me convertiste en piedra.

Samy rió.

-Verás, tengo el poder de cambiar la densidad de la materia. O la miá o la de algo que pueda tocar. ¿Entiendes? Puedo hacerme totalmente traspasable o me puedo hacer irrompible como una piedra.

-La fruta Masu - Masu – dijo Robin desde unos metros mas atrás apartando su libro de su cara. Zoro se la miró desconfiado.

-¿Cuantos años tienes, Samy? - preguntó Chopper.

-¡Ahí va! ¡Pero si hablas! ¡Yo pensaba que eras un peluche! - La chica se acercó a Chopper y le cogió de uno de los mofletes, con la otra mano le tocaba la nariz - ¡Que guay! ¡Eres de verdad! ¡Y como mola tu nariz! - Luffy rió.

-Pues espérate a ver sus transformaciones. ¡Es una pasada de reno! - Y el capitán le explicó todas y cada unas de las transformaciones de Chopper.

-¡Ay que cosita mas rica! - exclamaba Samy mientras acariciaba a Chopper quien se estaba poniendo muy rojo.

-Esta tía se parece demasiado a Luffy – comentó Usopp

-Esto... Samy, te he preguntado cuantos años tienes... - intervino Chopper.

-¡Ah si! ¡Diecisiete! ¡Como Luffy!

-¿Y tu como sabes la edad que tengo? - Luffy estaba flipando

-Te tengo fichado. Quería matarte, ¿recuerdas?

-Ah, claro, claro. - dijo pensativo el capitán.

-¿Como probaste la fruta del diablo Samy? - le preguntó Chopper.

-Pues verás. Cuando yo nací, mi madre murió en el parto y no la conocí nunca, pero Shanks siempre me ha dicho que so igual que ella. Nos crió mi padre, que era un domador de tigres. Tenía el pelo rojo, igual que mi hermano. Shanks y yo nos pasábamos el día jugando con ellos, nos tenían como dos mas de la camada. A mi edad de cuatro años mi padre murió convirtiéndose Shanks en mi única familia. Shanks me cuidaba a mi y a los tigres de mi padre como un tesoro. A mis siete años una noche descubrí a Shanks llorando, hablándole a la tumba de nuestra madre. Diciéndole que ya nunca iba a poder cumplir su sueño, que nunca iba a ser un pirata por mi, porque no quería dejarme sola. Yo no podía permitir eso, yo quería su felicidad así que hablé con él y le dije que se fuera, que yo me quedaría con la gente del pueblo. Y que cuando yo tuviera la edad suficiente, catorce años mas o menos, me iría con él y le ayudaría a cumplir su sueño. Le convencí, prometió venir a verme pronto y se fue para surcar los siete mares. Un año después, faltaban un par de días para mi octavo cumpleaños Shanks volvió a verme y me dijo que me traía un regalo y que además se quedaría un par de días en casa. Lo primero que hice cuando le ayudé a deshacer su equipaje fue buscar mi regalo. Y encontré un cofre. Pensando que sería eso lo abrí. Había dos frutas rarísimas. Cogí una, la olfateé y le di un mordisco. Estaba realmente buena así que me la comí entera. Era la fruta Masu – Masu y la que había al lado, años mas tarde supe que era la Gomu – Gomu.

-Ésa es la que comí yo – dijo Luffy - Quieres decir, que si hubieras cogido la otra ahora tú serías de goma y yo de piedra.

-Ajá – contesto ella.

-Sigue contando tu historia, ¡va!

-Está bien. Shanks me metió una bronca increíble por haberme comido esa maldita fruta y me explicó lo que me pasaría de ahora en adelante. También me dijo que mi regalo no era ése, sino este – dijo mostrando la cadena que colgaba de su cuello – nos representa a los dos. Y ésa fue la última vez que vi a mi hermano. Unas semanas mas tarde, vinieron esos piratas asquerosos nos contaron lo ocurrido según ellos en tu isla. No paraban de reírse de mi Shanks. 'Ese idiota del pelo rojo que se dejó matar por un niño de ocho años' reían 'Que estúpido'. Les dije que se callaran pero no me hicieron el mínimo caso. Enfadada y con lágrimas en los ojos, pues se estaban burlando de mi hermano que además había muerto, fui corriendo hacia el tirador de esos piratas, le robé la pistola que tenia en el bolsillo y disparé contra el capitán convirtiendo la bala en lo mas duro que ayais podido ver jamás. Le di entre ojo y ojo. Cayó redondo al suelo y yo eché a correr hacia la tumba de mis padres. Ahí descubrí mi poderosa puntería. Me prometí a mi misma que vengaría la muerte de mi hermano y después cumpliría mi sueño igual que iba a hacer él. Ser la mejor pistolera del mundo. - dijo señalando un tatuaje que tenia en la muñeca de una pequeña pistola.

-¡Pues para eso tendrás que enfrentarte al valiente capitán Usopp! - gritó este con emoción

-Ah... ¿y quien es ese? ¿es muy fuerte o que?

-Nah – dijo Nami – solo es el idiota narizudo que tienes delante.

-Ah bueno – se tranquilizó Samy.

-¿Verdad que antes le has llamado chico guapo a zorro Samy? - dijo Nami con una sonrisa pícara y dándole codazos a Usopp.

-Eh... si, ¿por? - preguntó la morena y Nami le dijo a Usopp al oído '¡Lo ves!' - ¡Oh! ¿Es tu novio o algo?

Usopp echó a reír a carcajadas.

-Eh, no, no... ¡Que va! Tranquila, es solo que nadie le suele llamar guapo a nuestro espadachín. Es un poquito tímido – miró a Zoro que se las miraba a las dos con cara de pocos amigos y sin entender por que estaban hablando de él - ¿Verdad que si Zorito?

Samy se acercó al peliverde.

-¡Eh! No seas tímido. - le dijo dándole palmadas en la espalda mientras reía – si eres guapo, ¡eres guapo! ¡No te avergüences hombre!

-¡Ya vale con las palmadas, ¿no? - gritó Zoro levantándose y yéndose a dar un paseo. En realidad no estaba enfadado como hacía ver, estaba avergonzado. Era la primera vez que una mujer le llamaba guapo.

Sanji estaba llorando, ¿como podía ser que le llamasen guapo al espadachín y no a él?


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