Este capítulo me gusta mucho, espero que disfrutéis tanto como yo cuando lo escribía.
-Eh, tengo hambre, ¿vamos a merendar? - dijo Samy.
Todos se la quedaron mirando.
-De verdad que se parece a Luffy, eh... - dijo Nami
Luffy y Samy fueron a por otro helado y de vuelta se encontraron con Zoro, que se había perdido de nuevo.
-¡Eh Zoro! ¡Tu siempre perdiéndote, eh! - Le llamó Luffy de lejos.
-Ah... vosotros... hola... - saludo el espadachín mirando con recelo a la morena que lamía su helado de chocolate y menta.
'No lo entiendo – pensaba Zoro – nunca ninguna mujer me había llamado guapo y menos con tanta naturalidad como hace ella. Es extraña. No deja de sonreír ni un momento,normal, si yo tuviera esa sonrisa tan bonita... Pero es una estúpida inmadura, igual que Luffy. ¿Porque me preocupo? Seguramente no la veré nunca más en mi vida.'
-Zoro, ¡HOLA! ¿Me vas a contestar? - Luffy le interrumpió
Zoro se puso rojo como un tomate y se dio cuenta de que se había quedado mirando a la chica fijamente. - ¿Que decías Luffy?
-Te preguntaba si te cae bien Samy.
-No se Luffy, ¿que tipo de pregunta es esa?
-¡Es que se va a unir a nuestra tripulación!
-¡¿Qué? - 'No, mierda. Tengo que sacar a esa niña de mi cabeza' - ¿Cuando hemos decidido eso Luffy?
-Pues lo he decidido yo, y ella está encantada, ¿a que si Samy?
-¡Si! Viajaré con vosotros. Te ayudaré a encontrar el One Piece y un día encontraremos a mi hermano y yo me convertiré en la mejor pistolera del mundo. Y tendré que derrotar a Yasopp, claro.
-¿Yasopp? ¡Es el padre de Usopp! - le informó Luffy.
-¡¿Que me dices? -gritó la chica entusiasmada - que pasada.
Zoro estaba absorto en sus pensamientos mientras los otros dos hablaban y gritaban. Fueron a donde estaban los otros y Luffy les comunicó que Samy se quedaría con ellos en el barco. A todos les pareció bien. Fueron al barco donde le enseñaron a la nueva tripulante una de los camarotes que todavía tenían libres. Samy les contó que para entrar en Grand Line se disfrazo de marine y se coló en un barco y que hacía cerca de dos semanas les había robado el bote con el que había llegado y un par de bolsas llenas de oro. Nami se hizo más amiga suya desde entonces.
-Oír chicos, yo tengo todas mis cosas en el motel que hay en el pueblo. Voy a buscarlas y vengo.
-No vayas tu sola, querida Samy, déjame que te acompañe. - le pidió Sanji.
-Gracias Sanji pero me va a acompañar Zoro. - contesto ella. Zoro puso cara de sorpresa.
-¡¿Cómo? - ¿Cuando has decidido eso?
-Llevo muchas cosas y necesito unos buenos músculos para cargarlo todo... - le puso ojitos mientras le tocaba los brazos. Zoro negó con la cabeza.
-Va, Zoro, ¿que te cuesta? - le preguntó Luffy.
-Está bien... - dijo malhumorado el peliverde.
Nami y Usopp reían.
-¡Yupi! - gritó la morena – vamos, guapetón – le dijo al espadachín cogiéndolo del brazo mientras este se sonrojaba y las carcajadas de Nami y Usopp se acentuaban.
Empezaron a caminar. Zoro estaba muy serio.
-Venga va, ¿porqué estas así? ¿tan mal te caigo? - preguntó ella entristecida.
-No... - 'Maldita cría' – No es eso pero es que soy así con todo el mundo.
-Mentira – le reprochó ella – antes te he visto sonreír a Nami. Y tienes una sonrisa muy bonita, si yo la tuviera así de bonita no pararía de sonreír – le dijo sonriendo.
'Que irónico – pensó Zoro – se pasa el día presumiendo de sonrisa. ¿Como puede ser que pensemos lo mismo yo no lo diga por miedo y ella lo diga como si nada?'
-Zoro, deja de ponerte rojo. Tendrás que acostumbrarte a que te piropee. ¿Porque a Nami le sonreíste y a mi no?
-Sinceramente, no lo sé, porque Nami y yo siempre estamos discutiendo.
-¿Te gusta?
-¿Qué? ¿Nami? ¡No! - dijo bastante tranquilo – Nami y yo tenemos una relación bastante rara. Nos apreciamos y somos amigos cuando hay que serlo a que somos los dos primeros que estuvimos con Luffy. Pero a la hora de hacer tareas se pone muy mandona y no la soporto.
-Entiendo... ¿y esa chica del pelo negro... Robin? - preguntó ella
-¿Que?
-¿No es muy rara?
Zoro le contó la historia de Robin y ella le cogía de la mano con total naturalidad. Siguieron hablando, Zoro le contó lo sucedido en Arabasta, la historia de Viví, de Chopper... Estaban ya llegando al motel, ya estaban en el pueblo pero de repente pasó una cosa muy extraña. Fue como si el suelo se partiera en dos. Dejando a un lado el pueblo y en el otro el bosque y el puerto. La tierra empezó a romperse trazando una ancha brecha. Empezaron a caer piedras de las montañas y a derrumbarse algunos edificios. Samy vio que una roca enorme le iba a caer en la cabeza a Zoro. Lo tiró al suelo y se puso encima de el haciendo que su cuerpo su masa corporal se pusiera duro y cuando la roca chocó contra la chica se rompió en pedazos. Zoro miró el rostro de Samy, lo tenia a pocos centímetros. Se levantaron y se fueron corriendo. Samy corría cogida de la mano con Zoro hacia el motel. Una vez dentro se acercaron al recepcionista.
-¿Que narices está pasando ahí afuera? - preguntó Zoro enfadado.
-¿No sabéis lo que es? - el hombre de pelo negro y traje azul estaba sorprendido.
-No... - contesto Samy.
-Esta isla está sobre unos volcanes y de vez en cuando se abre una brecha en la tierra.
-Pero... ¿como vamos a volver a nuestro barco? - preguntó Zoro
-¿Lo tenéis en la costa? - dijo el recepcionista. Zoro afirmó con la cabeza – ¿Hay alguien ahí? - Zoro volvió a afirmar – Pues tendrán que dar la vuelta a la isla y veniros a buscar del muelle que hay al norte.
-¿Y como les avisamos?
-Podemos dejarles hacer una llamada al caracolófono de la central del sur para que les avisaran.
-De acuerdo, ¿y cuanto se tarda en rodear la isla hasta el muelle del norte? - preguntó Zoro.
-Pues supongo que mañana a la noche estarían aquí.
-¿Una noche? ¿Y donde dormimos? - dijo Zoro mirando a Samy
-¿Podemos coger dos habitaciones aquí? - preguntó ella – es decir, yo ya tengo una pero otra para él... - se acerco a Zoro y le dijo al oído – A no ser que quieras dormir conmigo, Zorito – había oído a Nami llamarle así. Zoro ni le contestó.
-Lo siento, pero me temo que no tenemos habitaciones libres, solo la que tenia usted. ¿Podéis compartirla?
-Si – dijo entusiasmada Samy – claro que si. - dijo sonriendo.
-Pero...- dijo Zoro
-Nada de pero, nos lo pasaremos bien – le interrumpió ella.
-Bien, pues ya sabe el camino señorita, tengan una buena noche – les saludó el recepcionista.
-¿Porque has hecho eso? - preguntó Zoro
-¿El que?
-Podríamos haber buscado otro sitio
-¡Qué mas da!
Entraron a la habitación, era estupenda. Era grande, amplia tenia una hermosa cama doble en el centro y un cuarto de baño enorme con una ducha con hidromasaje y una bañera enorme con sales relajantes.
-¿No hay sofá? ¿Donde se supone que voy a dormir yo? - preguntó el peliverde
-En la cama - le dijo ella
-¿Y tu?
-En la cama también. Y ahora me voy a dar un baño de burbujas. - dijo quitándose los botines – No me espíes, eh! Que tengo diecisiete años pero entiendo perfectamente de todo – le guiñó un ojo y se metió en el baño.
El espadachín bajó a comprar una botella de sake y volvió a la habitación. Zoro se sentó en la cama, vaya día le esperaba. 'Esta niña me va a volver loco, lleva una máscara de niña inocente pero sabe mucho mas de lo que aparenta' Zoro se quitó los zapatos y suspiró. Eran cerca de las siete de la tarde, estaba cansado. Colocó las katanas en una silla que había frente a un escritorio. Se quitó la camiseta y se tumbó abriendo la botella de sake y dándole un trago. Descansó un rato incluso puede ser que durmiera. Hasta que se levantó. Samy llevaba mas de dos horas en la bañera. '¿Y si le ha pasado algo?' Golpeó la puerta del baño esperando una respuesta que no obtuvo. Volvió a golpear. - Samy, ¿estás ahí? Nadie contestaba. Decidió entrar. Y ahí estaba esa hermosa chica tumbada en la enorme bañera llena de espuma blanca que le tapaba toco el cuerpo. Tenía un brazo fuera del agua y en el una botella de sake vacía. Ella dormía. Pero se despertó cuando Zoro se acercó a ella.
-¿¡Que haces espiándome idiota! - gritó enfurecida
-No, yo... - Zoro se enrojeció – llevas dos horas aquí dentro, no sabía si te había pasado algo y no me contestaste cuando llamé a la puerta, decidí entrar lo... lo siento.
Parecía que ya no estaba enfadada sino sorprendida - ¡Dos horas! - exclamó - ¡Dios! ¡Pasa me esa toalla roja! ¡Me voy a arrugar como una pasa! - Zoro hizo lo que le había pedido y se giró para que ella pudiese salir del agua. - Ya está.
Zoro la miró, envuelta en esa toalla roja. Tenía que salir de ahí. Salió corriendo del baño y dio un trago a la botella de sake. Vio que la puerta del baño se abría. Samy iba en ropa interior. Llevaba un conjunto de encaje rojo Zoro recorrió el cuerpo de esta de arriba a abajo. Se estaba peinando mirándose al espejo y mientras le hablaba a Zoro. Cuatro tatuajes adornaban ese precioso cuerpo.
-Zoro, ¿puedes dejar de mirarme el culo y contestarme? - preguntó la morena divertida. Había terminado de desenredarse el pelo y lo sacudió bruscamente mientras salía del baño apagando la luz. Vio que Zoro se ponía rojo y por fin escuchaba lo que esta le decía. - Gracias, por preocuparte – le sonrió.
-De nada, y no... no te miraba el culo solo es que... tienes muchos tatuajes, ¿no?
-¡Ah! Mira – a Samy le encantaba que le preguntasen por sus tatuajes y todavía en ropa interior le empezó a explicar la historia de su tatuajes – este – señalando al que tenia en la muñeca un poco antes de llegar a la palma de la mano – simboliza mi sueño – era una pequeña pistola antigua, como las de las películas del oeste – soy pistolera y mi sueño es ser la mejor pistolera del mundo. Este otro – esta vez señaló el tobillo izquierdo. Eran letras. Ponía 'Shanks' en una letra cursiva – es por mi hermano. Este – señaló al final de la espalda al lado izquierdo. Había un sombrero de paja, el sombrero de paja que llevaba Luffy en la cabeza todos los días – es el sombrero de paja que siempre ha estado en mi familia y ahora representa a unos de los piratas mas peligrosos de los siete mares. - Rió – Y este – esta vez señaló al lado derecho de su barriga, abajo de su ombligo. Sus braguitas rojas tapaban medio tatuaje, las bajó un poco para que se pudiera ver entero. Eso hizo que Zoro se desmoronara, no podía dejar de mirarla. El tatuaje era un tigre rugiendo y la cola de este se extendía hasta formar una 'P' también en cursiva. - simboliza a mis padres. A mi padre le llamaban 'El Tigre' por ser domador y la 'P' es la inicial de Paida que era el nombre de mi madre.
-Son... bonitos – dijo Zoro al fin sin dejar de mirar el espectacular cuerpo que tenía delante. Samy se sentó en la cama junto al espadachín y le dio un trago al sake de este. - ¿No crees que has bebido bastante? ¿Y no piensas ponerte nada encima?
-Te repito que aunque tenga diecisiete años soy mayorcita para saber de estas cosas, posiblemente sea mas adulta que tú. Y... bueno, no suelo ponerme nada mas para dormir, yo... no tengo pijama.
-No, ni yo – admitió Zoro.
-Entonces, ¿que mas da? Dormimos los dos en ropa interior ¡No pasa nada!
A Zoro le agradaba la idea, pero le daba miedo. Se bebieron toda la botella de sake. Hablaban y reían.
-Oye, estás fuerte, ¿eh? - Samy le tocó el pecho al espadachín - ¿Y esta cicatriz?
Zoro, avergonzado le contó la historia de como El Cetrero Fantasmal le había hecho esa enorme cicatriz y a continuación le presentó cada una de sus tres katanas tal y como había hecho ella con sus tatuajes. Ella sacó de sus botines las dos pistolas que escondía en ellos, tal y como las de su tatuaje, eran preciosas. Tenían el mango rojo y el restó de plateado metálico.
-Eh, como molan tus pendientes mira, yo también llevo – le dijo ella tocándole la oreja y a continuación apartándose ella el pelo para dejar ver unas pequeñas bolitas rojas que colgaban de su oreja, tenía dos en cada oreja. Zoro las tocó igual que hacía ella con los pendientes del peliverde. Estaban a escasos centímetros el uno del otro. Zoro estaba hipnotizado por los ojos verdes de la chica. Se acercaban mas el uno al otro. Y cuando sus labios estaban a apenas medio centímetro y sentían sus propios alientos. Ella sonrió y se abalanzó sobre Zoro besandole con una pasión que el chico no se lo podía ni creer. Zoro quedó totalmente tumbado y Samy encima de él besandole y tocando sus perfectos pectorales. Él le devolvía el beso, con la misma pasión. El peliverde notó que la chica bajaba la mano por su dorso con intención de llegar a su parte débil así que la cogió de los brazos y apartó de golpe tumbándola a su lado.
-Mira Samy, yo... - no sabía como empezar - Yo no tengo la cabeza para estas cosas, debo concentrarme en entrenar, convertirme en el mejor espadachín del mundo y ayudar a mi capitán a encontrar el One Piece. Eres... - suspiró – eres realmente preciosa, tienes un cuerpo de escándalo y me atraes como hacía mucho tiempo que no me atraía ninguna mujer. Pero no puedo perder el tiempo de esta manera, lo siento.
-No pasa nada – ella sonrió.
-¿Qué? ¿No vas a insistir? - el se sorprendió
-Claro que no, hubiera bastado con un simple 'No' pero me ha gustado que te abrieras a mi Zoro – volvió a sonreír.
-Podrías haberme avisado, me ha costado mucho decirte todo eso – le echó en cara el espadachín
-Va, no te hagas el duro, Zorito – rió Samy.
-Deberíamos dormir, mañana nos espera un día largo. - cambió de tema Zoro.
-Sí.
Apagaron la luz y se puso cada uno en un lado de la cama.
-Oye Zoro, entiendo que no quieras tener sexo conmigo – Samy interrumpió el silencio. 'No es que no quiera...' pensó Zoro – pero... - continuó ella - ¿Puedo abrazarte para dormir? - Zoro no contestó a esa pregunta y ella se lo tomó como un 'No' y suspiró como gesto de conformidad pero Zoro la agarró haciendo que se girara hacia él y la abrazó. Ella respondió al abrazo y se acomodó en el pecho del espadachín notando el corazón de este que latía mas fuerte de lo normal. Sonrió en la oscuridad. Y dijo – Por ahora haré como si esta noche no ha pasado nada. Pero terminaras cayendo en mis redes, guapo.
-Duérmete, Samy – le contestó Zoro ignorando lo que había dicho esta.
-Buenas noches – y le dio un beso en el pecho.
Gracias, y vuelvo a pedir que me digan que les parece esta historia por favor. ¡Saludos!
