De cada vez se pone más interesante esta historia!
Aviso: Este capítulo contiene Lemon, espero que os guste, pues he trabajado muchísimo en él.
¡Disfrutadlo!
Después de cenar ya cada uno se iba a su camarote. Zoro ya se había ido, estaba esperando a Samy en su cama. Sabía que vendría.
-Eh, ¿alguien tiene que usar el baño? - les dijo Samy al resto – Quiero ducharme así que si alguien tiene que ir, que vaya antes.
-¿Pero no has ido antes a ducharte? - preguntó su capitán - ¡Por eso has dejado de jugar!
-Ya, Luffy, pero digamos que me he distraído. - Todos negaron y Samy fue a la ducha.
Zoro se estaba impacientando así que asomó la cabeza por el pasillo. Y vio a Nami.
-Está en la ducha, Zoro. - le sorprendió la pelirroja.
-¿Qué?
-Samy. Se está duchando - y se metió en su camarote.
Zoro se quedó solo en el pasillo. Planteándose la idea de ir a el cuarto de baño. Y eso hizo, se dirigió hacia ahí. Y cuando ya estaba cerca la oía cantar feliz, como hacía siempre. Abrió un poco la puerta.
-Samy... Te quería preguntar si ibas a venir a dormir conmigo... - dijo desde la puerta. La ducha tenía una cortina blanca y desde afuera no se veía nada desde fuera de ella. Samy oyó una voz y asomó la cabeza.
-¡Hola Zoro! ¿Que haces aquí? ¿Espiarme de nuevo?
-No, yo venía a preguntarte si vendrías a dormir con...
-Acercate más, que no te oigo – le interrumpió Samy mintiendo. Zoro se acercó más. Samy sacó la mano y agarró el brazo de Zoro acercándole y quedándose a unos pocos centímetros de la cabeza que salía por la cortina de la ducha. El chico solo llevaba unos bóxers grises. - ¿Que tal si te quitas eso y te das una ducha conmigo?
-¿Que dices Samy?
-Venga Zorito... - puso morros de niña pequeña – que si no me siento muy sola...
Zoro ya no se lo pensó dos veces. Se quitó lo que le quedaba de ropa y se metió en la ducha. Y ahí estaba ella, completamente desnuda a unos escasos centímetros de él. Zoro sentía envidia por las gotas de agua que recorrían el precioso cuerpo que tenía ante sus ojos. El también quería recorrerla, poseerla, tenerla cerca, demasiado cerca, saborearla, la deseaba como nunca había deseado a nada. Recorrió su cuerpo con la mirada mientras ella sonreía. La cogió de la cintura y la acercó a él. La empezó a besar. Sus lenguas se topaban y jugaban mientras ellos se tocaban y se excitaban. Estuvieron varios minutos así hasta que el empezó a lamerle los pezones y ella le intentaba morder suavemente el cuello al peliverde. A continuación ella lo estampó contra la pared y empezó besandole los labios, pasó por el lóbulo de la oreja, por el cuello donde se recreó haciendo que el espadachín soltara un par de gemidos, luego fue bajando por el pecho le besó la gran cicatriz que lucía el peliverde y empezó a acercarse lentamente a su miembro erecto. Zoro se ponía nervioso cada vez que Samy se acercaba un poquito más. Hasta que llegó a el sexo del espadachín haciendo que este soltara un gemido. Y siguió soltando varios gemidos mientras ella continuaba su faena. Estuvieron así varios minutos. Hasta que ella volvió a recorrer todo el dorso de Zoro hasta llegar a sus labios de nuevo. Entonces él la cogió de la cintura, la puso contra la pared y ella se cogió de él con los piernas enlazadas en la espalda del peliverde. Zoro sabía que no era la primera vez que ella se encontraba en una situación así por lo tanto no tenía que ir lentamente pero aún así le daba miedo hacerle daño. Era la primera vez que hacia el amor sintiendo amor de verdad. Samy lo notó parado.
-Vamos Zoro, no te cortes – le susurró al oído entre gemidos.
El espadachín le hizo caso. Penetró a la chica con todas sus fuerzas y eso hizo que ella soltara un grito placentero y después sonriera mirando a los ojos a el chico.
-Sht – le dijo Zoro llevándose el dedo índice a los labios mientras sonreía – no estamos solos – ella rió.
Zoro empezó con un movimiento continuo que hacía que ambos gimieran. Estuvieron así un buen rato. Y entonces Zoro empezó a acelerar el compás del movimiento y eso hizo que gimieran más. Ella miraba al techo con los ojos semicerrados en su cara se podía ver placer. Se lo estaba pasando genial. Y él sonreía, notaba que pronto los dos llegarían al clímax así que le cogió el mentón a la chica, sin dejar el movimiento aparte, y la besó apasionadamente durante unos minutos hasta que llegaron finalmente al clímax y ella cerró la boca con fuerza para evitar chillar y despertar a todos sus camaradas, él soltó algo parecido a un gruñido. El movimiento cesó. Estuvieron varios segundos mirándose a los ojos, callados, solo suspiraban. El espadachín dejó caer las piernas de la chica al suelo. Acercó sus labios a los de Samy y se fundieron en un tierno beso. Cuando ambos estaban mas tranquilos ella rompió el silencio.
-Ya veo que entrenar no solo te sirve para ganar combates, Zorito. - Reía, como siempre. Y él también. Zoro se limitó a abrazarla.
Minutos mas tarde estaban en la cama de Zoro durmiendo abrazados como la noche anterior. Se habían quedado dormidos enseguida, pues estaban muy cansados ya que habían hecho el amor con mucha lujuria.
La mañana siguiente se presentaba tranquila, no hacía tanto calor como había hecho unos días atrás, pero se podía ir perfectamente con ropa corta. Samy se despertó en una cama que no era la suya, desnuda. Estaba apoyada en un pecho musculoso y oía los latidos de el corazón del hombre que la abrazaba con fuerza, como si tuviera miedo a que ella se esfumase. Alzó la mirada y ahí estaba él, ese guapísimo espadachín del que se había enamorado. Sonrió y contempló al chico durante varios minutos. Después se dispuso a levantarse con cuidado para no desperar a Zoro, lo estaba consiguiendo cuando sintió que la agarraban del brazo, se giro de golpe.
-¿A donde crees que vas pistolera? - era Zoro, había despertado - ¿Creías que te ibas a librar de mi? - y diciendo esto la tumbó sobre él y le besó en los labios. Ella sonreía.
-No, pero tengo que ir a vestirme Zoro. Antes de que se despierte todo el mundo y tenga que pasearme desnuda por el barco con todo el mundo ahí. - Explicó la morena. Zoro puso una mueca de tristeza.
-Está bien – le dijo dejándola ir – nos vemos en el desayuno.
-Por supuesto.
Nami despertó en su habitación como cada mañana, miró por la ventana. Se notaba que en unos días llegarían a la isla de la que habían hablado y que aquella isla era una isla de invierno. Empezaba a hacer mas frío, pero el sol seguía brillando y calentando todo lo que sus rayos tocaran. Se vistió y salió a la cubierta donde encontró a su capitán. Se extrañó.
-¿Luffy? ¿Que haces despierto?
-¡Hola Nami! - con su sonrisa de siempre - No me podía dormir – aclaró.
-¿Y eso? - preguntó la pelirroja - ¿Te encuentras bien?
-Si, claro, solo que he tenido un sueño muy raro y luego ya no me he podido dormir.
-¿Y te puedo preguntar que has soñado?
-Si, claro. Verás... Yo... Nosotros... desembarcábamos en esa isla que dijiste y nos emborrachábamos. Y una chica me besaba, era muy... raro, ¿sabes? Porque yo no la conocía y sabía que siempre me iba a arrepentir de que mi primer beso fuera de una chica que apenas conocía, era una sensación extraña...
-Luffy, ¿has dicho primer beso?
-Si, yo nunca he tenido ninguna novia, ni me ha gustado ninguna chica, para mi las chicas habéis sido una cosa extraña, no diferenciaba los sentimientos de una chica a un chico. Pero ahora es raro, ahora es como si nunca vaya a poder mirar a otra chica igual. - Se quedó en silencio. Nami le miraba pensativa y sonriendo. - Nami – le dijo acercándose a ella y pasandole el brazo sobre el hombro. - creo que este sueño me ha traumatizado – le dijo riéndose. Ella le miró y rió también. Le encantaba tener a Luffy como amigo.
-Luffy, cuando yo era pequeña, estaba enamorada de un niño de mi pueblo. Se llamaba Sasha. Nunca llegué a ser su novia, pero supongo que es lo mas parecido que he tenido.
-¿Y porque no llegaste a ser su novia? ¿Acaso no le gustabas?
-No lo sé, pero él y su familia se mudaron y no lo he vuelto a ver. Luego pasó lo de Arlong y nunca más me ha vuelto a gustar de verdad nadie.
-Algún día alguien te hará feliz Nami, estoy seguro – sonrió el capitán. - Nami...
-Dime Luffy
-Tengo hambre... - ambos rieron y se fueron a la cocina donde Sanji ya estaba cocinando.
Poco después entro Samy, sonriente, como siempre. Luego Chopper y Usopp, más tarde Robin y por último Zoro.
-Callate, reno estúpido – le decía Usopp, parecía enfadado.
-Vamos Usopp, tienen derecho a saberlo – se quejaba Chopper.
-¿¡El qué! - gritó entusiasmado Luffy al oírles - ¡Yo quiero saberlo!
-¡Es una tontería! - dijo el narizudo
-¡No es ninguna tontería! - Chopper estaba indignado.
-Usopp, ¡soy tu capitán y te exijo que me lo digas!
-¡Toma! - victoreó el reno – Veréis, - empezó a explicar – es que dentro de una semana es el cumpleaños de Usopp.
-¿¡Un cumpleaños! - exclamó el chico de goma entusiasmado mientras le quitaba un bollo con mermelada a Zoro - ¡Que guay!
-¡Oye, idiota! ¡Que eso es mío! - se quejaba el espadachín
-Nami, ¿ya habremos llegado a esa isla en una semana? - preguntó Chopper.
-Espero que si, si en una semana no estamos ahí, significará que nos hemos perdido – reía la navegante.
Samy dejó a un lado su desayuno y se acercó a Robin para preguntarle cosa al oído. La arqueóloga se levantó, y a los pocos minutos volvió con un libro en las manos. Más que un libro, era una guía turística. Se la entregó a la morena y esta se puso a ojearla. Ignorando los gritos de su alrededor. Hasta que encontró lo que buscaba. Se levantó y dio un golpe en la mesa con el libreto que tenia en sus manos.
-Aquí esta – dijo.
-¿El que Samy? - preguntó el capitán poniéndose al lado de la muchacha con curiosidad.
-El famoso hotel 'Tres delicias' de la isla Maoyashi – desvió su mirada hacia la navegante - ¿Porque es a esa isla a la que vamos, no Nami? - la pelirroja asintió con la cabeza – Perfecto. Conozco a la dueña de este hotel. Es famoso por sus enormes suites, sus jardines, comida, – mientras pronunciaba esa palabra miró a Luffy – fiestas, servicios... ¡Es cómo un palacio! Podemos instalarnos ahí el tiempo que queráis y celebrar una enorme fiesta para el cumpleaños de nuestro narizotas. - dijo sonriendo y enseñando la foto de la guía. Era verdad que parecía un palacio.
-¿¡Cómo que narizotas! - se alteró Usopp – Además, olvidas que igual esté la armada en esa isla...
-¿Olvidas que he dicho que conozco a la dueña? - le contestó Samy – en este hotel tienen un puerto propio para los que se alojan en él. Dejaremos el barco ahí y listo. ¡Venga! ¿Que os parece?
Zoro no contestó, estaba muy ocupado mirando la sonrisa de la morena que tenia delante suyo.
-¡Yo creo que es muy buena idea, preciosa! - dijo Sanji.
Chopper, amaba la idea de montar una fiesta y pasarse unos días relajados. Nami no estaba muy segura. Robin afirmaba con la cabeza dando su aprobación a la idea.
-¡Por supuesto que iremos Samy! ¡Será genial! - exclamó Luffy. Nami le miró.
-No se hable más, tu mandas Luffy, para eso eres el capitán.
Muchas gracias por leer, y por favor dejadme reviews diciendome si os gusta porfavor! Quiero críticas sean buenas o malos!
¡Saludos!
