¡Espero que os guste!
Dos días mas tarde que Samy y Zoro anunciaran su noviazgo Nami se levantó por la mañana y miró por el pequeño ojo de buey que tenia encima de la cama. En unas horas llegarían a Maoyashi y el tiempo había cambiado, hacía frío. Se vistió y se puso una cazadora tejana para no pasar frío. Sanji ya estaba en la cocina.
-¡Buenos días mi preciosa pelirroja! - dijo este entusiasmado.
-Buenos días Sanji.
-¿Que te apetece desayunar hoy guapísima?
-Hazme algo con proteínas, hoy será un día largo, en unas horas llegaremos a Maoyashi.
-De acuerdo. Entonces, mejor que vayamos despertando a los chicos, ¿no?
-Si – admitió Nami – yo me encargo, tú encargate de llenar esta mesa de comida.
Nami se acercó primero a la habitación de Robin. Tocó la puerta.
-Robin – esperó una respuesta que obtuvo enseguida.
-Si, navegante. ¿Ocurre algo?
-En un par de horas llegaremos a Maoyashi.
-De acuerdo, ahora saldré.
Fue por todas las habitaciones despertando a sus amigos hasta que llegó a la de Zoro. Tocó.
-Zoro, sal, vamos a llegar a Maoyashi.
Pero la voz que contestó no era la de Zoro.
-¡Ahora saldremos Nami! ¡No te preocupes! - era Samy. A Nami le hizo gracia.
-No tardéis – bromeó.
A los diez minutos todos estaban den la cocina.
-¡Cuanta comida! ¿Que pasa hoy?
-Cierto, ¿a que es debida tanta comida? - preguntó Robin.
-En un par de horas tendremos que amarrar en Maoyashi y necesitaremos energía.
En unas horas amarraron el barco.
-Vale chicos, yo voy a ir a hablar con Aria, la dueña del hotel. Pero no me gustaría ir sola. - dijo Samy
-¡Yo iré contigo! - gritó Luffy ilusionado por la nueva isla
-Me parece bien – aceptó la morena – al fin y al cabo eres el capitán. - se dirigió a Zoro – Nos vemos en un rato, guapo. No me eches mucho de menos – le besó.
-Pides mucho. - contestó el peliverde sonriendo.
Samy y Luffy empezaron su camino. Seguían el mapa que entraba en la guía que les había dejado Robin.
-¿Y como dices que se llama la dueña de el hotel?
-Aria
-¿Y de que la conoces?
-Pues verás, era la única amiga que tenía cuando era pequeña. Sus padres también murieron a los pocos meses de que ella naciera y vivía con su tía en mi pueblo. Sus abuelos eran los dueños de el 'Tres delicias' y cuando ella tuvo la edad suficiente sus abuelos se retiraron y ella tuvo que encargarse de el hotel haciendo que se fuera de mi pueblo. Y no la he visto más.
-¡Que guay! ¡Que ganas que tengo de llegar! ¡Y de hacer una fiesta! Dijiste que eran famosos por sus fiestas, ¿no? - Samy asintió con la cabeza. - ¿Sabes Samy? Veo a Zoro muy feliz desde que estás con nosotros.
Samy sonrió.
-Se nota que sois unos buenos novios – comentó el chico de goma. Samy sonrió le hacía el concepto que había usado Luffy.
-¿Tu no has tenido novias Luffy?
-No, nunca.
-Es bonito. Te sientes querido.
-Imagino.
-Luffy, ¿a ti te gusta Nami?
-No sé, verás, la quiero mucho cómo amiga y es muy buena conmigo... Pero yo creo que no estoy preparado para ninguna chica, a mi estas cosas no me van, Samy.
-Entiendo, capitán. - Samy había notado que Luffy se había sentido incómodo hablando de eso así que cambió de tema – Ya casi estamos, tenemos que pasar esos enormes árboles.
A unos metros tenían unos arboles enormes que dejaban libre como un estrecho camino y detrás de ellos estaba el 'Tres delicias'. Luffy lo miró con la boca abierta. Era un sitio maravilloso. Primero tenían que pasar por una puerta enorme de hierro que tenía un cartel que ponía en cursiva 'TRES DELICIAS' y bajo sus pies se encontraba una larga y ancha alfombra roja que se estiraba hasta el castillo que estaba a poco más de medio kilómetro. A su izquierda tenían unos jardines que parecían haber salido de un palacio real y a su derecha un campo con plantas mas salvajes con mesas de picnic.
-¡Que pasada! - Luffy estaba alucinando. Samy se limitaba a sonreír.
Entraron en el palacio donde un hombre vestido con un traje les abrió la puerta. El vestíbulo estaba decorado con muebles antiguos y el techo muy alto, el suelo era de mármol y las paredes de color crudo. Había una barra también de mármol donde se podía deducir que era la recepción. Había un hombre viejo apuntando cosas en una libreta. Samy se acercó con cuidado. Se había puesto la misma vestimenta que el primer día que vio a Luffy y sus amigos.
-Perdone señor, ¿podría hablar con la dueña por favor? - dijo amablemente.
-No. - se limitó a contestar.
-¿Que? - dijo ella.
-Que no. ¿Desean algo más?
-Mire, le he pedido con respeto si puedo hablar con Aria y eso es lo que quiero hacer. - estaba enfadada.
-¿Quien se ha creído que es para hablar con la señora? - el señor tenía muy mala leche. Se abrió la puerta de lo que parecía un ascensor para caballos por el gran tamaño que tenía.
-¡Señorita! ¡Todavía no me he casado Krag! - Salió del ascensor una chica. Tenía el pelo rubio recogido en un moño y unos ojos negros muy profundos, una boca tirando a grande pero con unos labios finos y rosados. Estaba delgada y alta y tenía bastante pecho. Tenía la piel bronceada y vestía su cuerpo con un corto vestido de color azul de tirantes y escote y calzaba unas sandalias negras. - ¿Y quien es que quiere hablar con... - dirigió su mirada a Samy. - ¡Oh dios! ¡Samy!
-¡Aria! - las chicas se abrazaron. Hacía años que no se veían. - ¡Estas guapísima!
-¡Oh! ¡Tu también pequeña!
-¿Que tal todo? ¿Como te va la vida?
-Pues mira – le enseñó su mano derecha donde lucía un enorme anillo de diamantes - ¡Estoy comprometida!
-¡No me jodas! ¡Que anillazo! ¿Cuando te casas?
-Dentro de dos meses. ¿Y tu qué? ¿Encontraste al tipo que mató a Shanks? - Esta última pregunta no había tenido tanto énfasis como el resto.
-Si, es él – señaló a Luffy quién se había comido todos los caramelos de una bandeja de plata que había en una mesita de café – pero no había matado a mi hermano. ¡Shanks está vivo! ¡Esos estúpidos piratas se lo habían inventado todo!
-¿¡Shanks está vivo! Me alegro muchísimo. ¿Y quién es él exactamente? - señaló a el chico de goma.
-Es Monkey D. Luffy, mi capitán, ahora soy pirata. Espera, ¿No estamos mal vistos por aquí los piratas, no? ¿Y no está la marina por el pueblo, no?
-¡¿Monkey D. Luffy? - se sorprendió - ¡Por ese ofrecen un pastón! - ambas rieron - ¡Que va no te preocupes! ¡Tenemos un montón de clientes piratas y la armada no suele ser muy bien recibida en esta isla, la gente de aquí es un poco... pirata – rió y se acercó a Luffy – Encantada – dijo sonriendo y dándole la mano.
-¡Ah! ¡Igualmente! ¿Eres Aria, no? ¿La amiga de Samy? - la rubia asintió con la cabeza - ¡Genial! - exclamó Luffy.
-¿Y que os trae por aquí? - preguntó Aria.
-Pues verás, queríamos tomarnos unos días de vacaciones en tu hotel y de paso celebrar el cumpleaños de uno de nuestros camaradas.
-Genial, yo me encargaré de la fiesta. Decidme cuantos seréis – cogió la libreta donde antes Krag estaba escribiendo antes.
-Ocho, pero con siete habitaciones basta – dijo Samy – yo compartiré habitación.
-¿Con quién? - preguntó la rubia riéndose.
-Ya te lo presentaré, tenemos que ir a buscarles.
-Hm... ¿Y donde están? ¿En el puerto? ¿Queréis dejar el barco en nuestro muelle propio?
-No estaría mal – dijo Luffy – si nos dices donde es nuestra navegante lo llevará.
-Nada de vuestra navegante, vosotros estáis de vacaciones nosotros os lo llevaremos y ahora os llevaremos en un kurt a buscar a vuestros amigos y equipaje.
-¿Que es un kurt? - preguntó Luffy.
-Es un vehículo que tendréis a vuestra disposición mientras esteis aquí por si queréis acercaros a el pueblo, a la playa o lo que queráis.
Unos minutos más tarde Luffy y Samy estaban subidos en el kurt, que era algo parecido a un coche pero mas grande conducido por un 'choffer' , yendo a buscar a sus amigos. Una vez ahí Zoro no se fiaba de dejar el barco a un desconocido pero entre todos le convencieron. Llegaron a el hotel donde todos alucinaban por lo bonito que era. Les guardaron las maletas mientras les enseñaban todo el terreno. Se encontraban en el vestíbulo.
-Mirad camaradas, esta es Aria, la amiga de la que os hablé – dijo Samy – Aria, este es Usopp – dijo señalando a el narizotas.
-Aria, tu puedes llamarme el bravo capitán Usopp, yo soy el mas valiente de los...
-Bla, bla, bla – dijo Samy haciendo callar a el moreno – Este es Chopper.
-Que renito más mono.
-Oish, gracias... - bailaba.
-Este es Sanji.
-Encantada – dijo Aria.
-¡Pero que preciosidad! ¡Yo soy Sanji y estoy aquí para hacerte la mujer más feliz del mundo! - gritó el rubio siendo ignorado.
-Esta es Nami, nuestra navegante – Se saludaron – Esta es Robin – Robin le dio la mano siendo amable y educada – Y este es Zoro, mi novio – al decir esto último el peliverde se sonrojó.
-Encantado.
-¡Oh! ¡Que guapo Samy! ¡Enhorabuena! - y Zoro se sonrojó mas todavía.
-Buenos chicos, voy a explicaros como funciona este terreno y todo lo que podéis encontrar en él. Ahora os encontráis en el edificio central también llamado el edificio norte. Hay tres mas el del sud, este y oeste. Están colocados formando un cuadrado dejando en medio unos enormes jardines. Vuestras suites están en el edificio sud, que es donde están las mas grandes. En el sótano de vuestro edificio tenéis la sala de baños termales, jacuzzis, etc. Cómo habréis podido ver aquí no hace calor así que el jardín de en medio está hechizado y hace calor y sol, un clima totalmente e tropical y en él se encuentran piscinas y playas artificiales donde podéis acceder sin problema. En los edificios de los lados, este y oeste, hay un ático en cada uno donde se celebran las fiestas. Y en el ático de el edificio donde os vais a alojar vosotros hay un bar de copas. Cada uno de vosotros podrá coger un kurt cuando quiera en los jardines de la entrada y si hay alguna duda, preguntadle a cualquiera de nuestros ayudantes. - En esos momentos se abrió el ascensor y apareció un chico alto, fuerte, con el pelo marrón, guapo y trajeado – Ruol, ven que te presento. - el chico se acercó – este es Ruol mi prometido.
Un rato y unas presentaciones mas tarde les llevaron a sus suites. El edificio tenía una sala común donde podían encontrarse cuando quisieran. Era bonito y espacioso igual que cada una de las suites.
Zoro y Samy se encontraban en la suya, que era la mas grande.
-Guau, es enorme, ¡eh! - dijo la chica.
-Si... gracias a ti, todos están encantados – se acercó a ella que estaba guardando ropa en uno de los enormes armarios y la cogió por la cintura por detrás – eres como un ángel para todos. - le susurró al oído. Ella se estremeció. Se giró y le besó durante unos segundos. - Oye, ¿y como tenéis pensado pagar todo esto?
-¿Pagar? - rió ella – aquí nadie tiene que pagar nada, está mas que solucionado.
Volvieron a besarse y se tumbaron en la cama sin dejar que sus labios se despegasen La chica empezó a quitarle la camiseta a el peliverde. Pero tocaron la puerta. Samy se levantó rápidamente y abrió. Era Aria.
-Samy, tienes que decirme que día será la fiesta, como queréis que sea, a que hora, privada o no...
-Ah, pues es dentro de tres días, por la noche, que haya mucha comida y que venga quien quiera. Confío en ti.
-Perfecto, pues disfrutad de vuestra estancia aquí. - Ya se iba – Ah, por cierto, las habitaciones están insonorizadas. - guiñó un ojo y se fue.
Samy cerró la puerta y miró a Zoro quién estaba sentado.
-¿Por donde íbamos guapetón? - preguntó Samy mirando a Zoro seductora.
Gracias!
Revieeeeeeeeeeeeeeews porfavooooooooooooor!
