Espero que disfruteis de este capítulo! Es bastante largo!


Los siguientes dos días Luffy y sus amigos estuvieron en el Tres Delicias disfrutando de sus lujos. Hasta que llegó el día de la fiesta de Usopp.

Notaba los rayos de sol que entraban por las ventanas de la gran habitación en su larga nariz. Sabía que era muy tarde, pero daba igual no tenía nada que hacer, porque estaba de vacaciones. Se acordó de como se habían pasado la noche jugando con un karaoke y como Samy les había dado una paliza a todos. Sonrió. Hoy cumpliría dieciocho años. Sonrió y abrió los ojos. Y ahí estaban todos sus amigos, al rededor de su cama. Chopper estaba en medio con una tarta de cumpleaños que había cocinado Sanji. Había dieciocho velas de diferentes colores. Cuando vieron que el narizotas abría los ojos se oyeron algunos gritos, no se habían puesto de acuerdo. Algunos gritaban 'Felicidades', otros 'Buenos días', y Luffy 'Sorpresa'.

-¡Gracias chicos! - dijo Usopp - ¡Sois geniales!

-¡Lo sabemos! - gritaron a la vez Samy y Luffy.

Usopp sopló las velas y comieron un trozo de tarta cada uno. Era un panorama. Todos estaban sentados en la cama de el narizotas. Chopper y Robin comían con cuidado de no manchar las sábanas. Sanji piropeaba a Nami. Luffy lamía las velas, decía que sabían a sandía. Zoro y Samy estaban sentados juntos y Samy le pringaba la boca de merengue a Zoro para después quitárselo dándole besos. Usopp sonreía, era el mejor cumpleaños de su vida.

-Bueno chicos, la fiesta será en el ático este a las nueve de la noche. - informó Samy – ah, y las chicas podemos pasarnos el día en el spa y nos harán la manicura, pedicura y esas cosas super guays. - miró a Zoro – nos vemos esta noche, ponte guapo – le guiñó un ojo y le besó en los labios. - Nami, Robin ¿venís? - se puso en pie.

-Claro – dijo Nami.

-No veo por que no – dijo la arqueóloga.

Las chicas se dirigieron a una sala donde había tres guapos chicos uniformados de blanco. Primero se tumbaron en unas camillas y les hicieron un masaje.

-¡Que guay chicas! ¡Esto es genial!

¡Y que lo digas! ¡Que manos tiene este chico! - decía la pelirroja. Robin sonrió – Y que, ¿como te va todo con nuestro insensible espadachín, Samy? - preguntó dando conversación.

-Pues bien, en realidad no es tan insensible como hace ver.

-Quiere ser demasiado duro – comentó Nami riendo.

-Se le ve que te quiere mucho – dijo la pelinegra – y tu a él, por supuesto.

-No solo es que nos queramos, es que me hace feliz – contestó la morena – es... genial.

-Es amar a una persona – dijo Robin.

-Lo dices como si supieras lo que es – dijo Nami

-Supongo que lo sé.

-¿Ah si?

-Cuando era mas joven me enamoré de un chico, pasamos unos meses maravillosos. Pero murió. - parecía triste - ¿Y que hay de ti, navegante? - cambió de tema.

-¡Eso Nami! ¿Tu qué? - dijo Samy ayudando a la arqueóloga a cambiar de tema, pues se había dado cuenta de su tristeza.

-¿Yo? No, yo nunca, no... Nada de eso – se puso nerviosa.

Robin sonrió.

-Vamos navegante, todos sabemos que sientes algo sobre alguien. - dijo la pelinegra.

-¿A si? - preguntó Samy riendo - ¡Pues yo no!

-¿Que dices Robin? - Nami se sonrojaba.

-Estas loca por que nuestro capitán madure de una vez – sonrió Robin. Nami no contestó. - Tranquila no creo que tarde mucho más.

-¿¡Te gusta Luffy! - Samy entusiasmada

-¡No! - se apresuró a decir Nami – sólo creo que cuando madure será un hombre excelente. Lo que pasa es que no entiendo a que espera.

-Luffy no espera a nada – dijo Samy – Luffy ya es maduro, mira como se pone a la hora de luchar o de tomar decisiones. Solo que en el aspecto de amores no ha encontrado ninguna razón por la que dejar atrás esa mentalidad de niño. Pero en realidad es un hombre con los pies en el suelo, un buen hombre.

Nami miraba a la morena paralizada, tenía razón en todo lo que había dicho. ¿Porque no se había dado cuenta antes? De todas maneras, ahora estaba muy bien siendo su amiga, su mejor amiga y su navegante.

Las chicas se pasaron el día en el 'spa'. Quedaban pocos minutos para las ocho, en una hora habían quedado en la sala común para ir todos juntos a la fiesta.

Samy se estaba poniendo su vestido. Era un vestido azul cielo bastante corto, se agarraba en la nuca y dejaba la espalda descubierta. Tenía un escote pronunciado. Se miró a el espejo, iba ligeramente maquillada, solo se había hecho la raya de los ojos negra. Llevaba el pelo suelto, solo se había recogido un par de mechones a cada lado con unas pequeñas pinzas negras. Se miró sus pistolas. No quería dejarlas en la habitación, pero no se iba a poner sus botas. Sonrió, se levantó el vestido y las guardó en su ropa interior, no se notaba nada pues no era la primera vez que lo hacía. Se calzó sus tacones negros de salón y se dispuso a darse los últimos retoques.

Por otra parte, Zoro, que se había visto obligado por Samy a vestirse en la habitación de Luffy estaba tumbado en la cama bebiéndose una cerveza mientras esperaba a que Luffy terminara de vestirse. Se veía raro sin su ropa de siempre. Se había puesto unos discretos pantalones azul muy oscuro de tela tejana y una camisa blanca con unos detalles verdes, llevaba la camisa por dentro, cosa que le molestaba mucho pero Samy, su querida Samy, le había pedido que se pusiera guapo y eso haría.

-Eh, Zoro. ¿Voy bien así? - Luffy salió del baño. Llevaba unos pantalones tejanos azules, una camisa roja por fuera de los pantalones y, obviamente, su gorro.

-¡Y yo que sé Luffy! ¡Preguntale a Sanji! - respondió Zoro de mala gana.

-Eh Zoro – dijo el chico de goma poniendo morritos – a Samy no le hablas así... ¡Pero le preguntaré a Sanji!

Chopper llevaba dos días buscando por las tiendas unos pantalones negros para la ocasión y los había encontrado, solo que ahora no sabía donde los había puesto y estaba buscándolos por toda su habitación.

Sanji llevaba sus pantalones de traje, como siempre, una camisa azul cielo y un chaleco negro encima. Fumaba un cigarro mientras leía un periódico en su habitación hasta que Luffy entró y estropeó su tranquilidad.

Usopp estaba poniéndose los zapatos, estaba nervioso, quería ir a su fiesta ya. Llevaba unos pantalones marrones y una camisa blanca, se peinó un poco, ni él sabe como y se puso un pañuelo sobre la cabeza. Estaba contento.

Robin ya estaba lista, leía un libro mientras esperaba a que fuera la hora para irse a la fiesta con sus amigos. Llevaba un vestido púrpura muy sexy. Era corto y de tirantes, llevaba un escote en forma de 'V' muy escotado. Llevaba el pelo suelto como siempre, iba bastante simple, pero muy guapa.

Nami en su habitación iba con prisas, como siempre.

-¡Que llego tarde! ¡Que llego tardeeee! - repetía una y otra vez.

Se estaba poniendo su vestido. Era de palabra de honor, verde esmeralda, estrecho, corto. Le acentuaba los pechos y le hacía unas bonitas piernas largas. Se miró a el espejo, llevaba el pelo bien y no tenía tiempo de hacerse nada. Se puso unos tacones blancos. Y salió de su habitación hacia la sala común donde ya estaban todos menos Samy. Sanji estaba tirado en el suelo delante de Robin. Chopper, que había encontrado sus pantalones, Usopp y Luffy reían y Zoro le miraba despectivo. Nami miró a Luffy de lejos, no habían notado su presencia. Estaba realmente guapo. Riéndose, con esa camisa roja. Nami sonrió y fue donde estaban ellos. Luffy paró de reír y la miró. Estaba preciosa. Sonrió. Sanji levantó la vista y la vio.

-¡Pelirroja! ¡Que guapa que eres! ¡Que guapas que estáis las dos mis princesas! - En ese momento entró Samy. Sanji se llevó una mano al corazón. - Mi pistolera. Me has dado un balazo en el corazón. Estas preciosa.

Zoro la miraba y se la comía con los ojos.

-Eh tú, cocinero del amor. Ni te acerques, ¿entiendes? - se levantó y cogió a la morena de la cintura apartándose de el resto y creando un ambiente mas intimo. - Estas preciosa. - La besó en los labios con dulzura.

-La verdad es que tu también estas guapísimo con este estilo de vestir. Estos pantalones te hacen un culo... - dijo riéndose mientras le daba un palmotazo en el trasero.

-¡Vamos chicos! ¡A la fiesta! - dijo Nami.

-Oye, Nami, ¿donde están los regalos de Usopp? - le preguntó el chico de goma a la navegante.

-¡Sht! ¡Que te va a oír Luffy! - se enfadaba la pelirroja - ¿¡Que parte no entiendes de 'sorpresa' ?

-¡Lo siento!

-Los tiene Aria ya, ahora cuando entremos se los daremos.

-Ah vale, ya decía yo, que en el bolsillo no te cabían – rió Luffy.

-Luffy, no llevo bolsillos.

-¡Claro es verdad! - rió – pero te queda muy bien este vestido – dijo inocentemente Luffy – estas muy guapa.

-Gracias, Luffy, tu también estas muy guapo. - dijo ella sonrojada.

Entraron en el enorme salón. Había tres mesas alargadas en la que cada una había unos veinticinco platos. Estaba decorado todo muy bonito. En un rincón había un chico poniendo música. Justo delante de la puerta había una barra llena de comida, era un bufete libre. A la derecha había una barra con varios camareros y detrás una puerta que se suponía que daba a la cocina. Y a la izquierda había unas puertas enormes abiertas que llevaban a un patio que era más como un jardín donde había bancos y otras decoraciones.

Todavía no habían llegado los invitados.

-No entiendo porque tiene que venir medio pueblo cuando nadie conoce a Usopp – decía Zoro.

-Por eso – decía Samy -Así conocemos a gente.

-Que mas le da a la gente que sea un cumpleaños, hay una fiesta y punto – decía Nami.

-Chicos, espero que os guste la decoración – Aria llevaba un vestido rojo y el pelo suelto, lo tenia por los hombros, mas o menos como Robin y estaba muy ajetreada - ¡Felicidades Usopp! Hay un montón de comida por petición de el capitán Luffy – sonrió.

Aria trajo los regalos de Usopp y este los abrió alegremente. Eran una mesa de herramientas, con muchísimas herramientas, y un montón de productos químicos de los que utilizaba para hacer sus canicas explosivas.

La sala empezó a llenarse y ellos se sentaron en una mesa con los dueños del hotel y la poca gente que conocían. Luffy cogía platos de carne cada dos minutos.

-Luffy, comportate por una vez en tu vida – le decía Sanji.

-¡Jo Sanji! ¡Tienes que aprender a hacer esta salsa! ¡Esta riquísima! - se limitó a contestar el pelinegro.

Samy se sentó y se clavó las pistolas.

-Au, mierda. - dijo.

-¿Que pasa, Samy? - preguntó Zoro sentado a su lado.

-Que me clavo las pistolas.

-¿Llevas las pistolas?

-Claro

-¿Donde? - preguntó el peliverde al ver que ella no llevaba ni bolsillos ni nada.

Samy se limitó a mirarle con una sonrisa y reír tontamente como solía hacer Luffy. Cogió la mano de su novio y se la puso donde estaba la pistola. Zoro rió.

-Eres única, Samy.

-¡Eso espero!

-Y aquí estamos tu y yo – le decía Sanji a Nami cogiéndole la mano – en una fiesta donde pasan muchas cosas, con alcohol, gente adulta, además tu llevas ese precioso vestido que te hace unos pe...

No pudo terminar la frase, Nami le pegó un capón en la cabeza y se giró, pero Luffy estaba muy ocupado comiendo. Sanji al ver que Nami no le hacía caso se giró hacia Robin. Que había terminado ya de cenar.

-¿Te apetece bailar querida arqueóloga?

-No veo por que no – dijo Robin mas sonriente de lo normal.

Y ambos fueron a bailar a la pista.

-¡Zoro! ¡Yo también quiero ir a bailar! - gritaba Samy

-¿Que? No, Samy... No me hagas esto, no me gusta bailar.

-Pero te gusto yo, ¿verdad?

-Claro pero... - la miró, estaba sacando pecho, seduciéndolo. Rió. - Esta bien, una canción, no más.

-¡Toma! ¡Eres el mejor novio del mundo Zoro!

Nami miraba con envidia sana a la pareja.

-¿Que te pasa Nami? ¿Tu también quieres bailar? - dijo Luffy con la boca llena de carne.

-Pues... si – dijo ella ilusionada.

-¡Eh! ¡Usopp! ¡Baila con Nami anda! - rió Luffy.

Nami se decepcionó, pensaba que su capitán la invitaría a bailar. Pero se levantó y se fue a bailar con el narizotas. Chopper decidió comer despacio y después fue a ver a el chico que ponía la música, sentía curiosidad por todos los aparatos que tenía. Luffy se limitaba a comer.

Unas horas mas tarde. Zoro había dejado de bailar y se dedicaba a beber y beber sake. Samy había reclutado a Chopper para bailar con una copa en la mano. Nami y Usopp jugaban a un extraño juego de cartas en el que tenían que beber de la botella de sake si perdían. Sanji invitaba a copas a una bella dama de cabello morado la que parecía hacerle caso, una cosa muy extraña. Luffy ya no comía, ahora bebía junto a Robin quien parecía divertirse mucho con las tonterías que decía su capitán.

-Oye, hermosa, ¿como has dicho que te llamabas? - le preguntaba el rubio a la chica con la que hablaba.

-Axa.

-Axa, eres preciosa.

-Sanji, no me digas esas cosas. - se avergonzaba la chica - ¿Estas alojado en este hotel?

-Si, en una de las suites de el edificio sur. ¿Te gustaría verla?

-Vale.

Pasaban las horas y seguían bebiendo y pasándoselo en grande. Sanji había desaparecido con la chica de el pelo morado. Samy se había cansado de bailar y bebía con Zoro, quizás demasiado.

-Zodro, cadriño, te quiero musho. - decía Samy que culpa de el alcohol le costaba vocalizar.

-Yo también te quiero Samy – Zoro también bebido la cogió de la cara con ambas manos y se acercó a ella hasta que sus narices se tocaron – eres lo mejorr que ha pasao' en mi vida. Y quiero estar toda la vida contigo.

Ambos reían.

-¡Si! - gritó Samy entusiasmada levantándose de la silla. Casi se cae. ¡Y tendremos mushos hijos!

Chopper bailaba con una señora mayor que lo había visto y le había parecido la cosa mas mona del mundo.

Robin bebía con Usopp, Nami y Luffy en la terraza, sentados en un banco.

-¿Pues sabéis que? Ese cocodrilo ¡era un estúpido! - decía Robin algo ebria y luego se dirigió a Luffy – Gracias por dejarme quedarme en tu tripulación, eres el mejor capitán del mundo.

-¡No! ¡El mejor soy yo! - gritaba Usopp - ¿Os he contado alguna vez cuando maté a aquel pulpo gigante?

-¡Callate mentiroso! - gritaba Nami.

-Eh chicos, tengo un problema – admitió Luffy.

Todos pusieron cara de sorprenderse.

-¿¡Que te pasa! - preguntaron los tres a la vez.

-Creo – dijo intentando ponerse serio y bajando la voz como si tuviera miedo de que alguien le oyera – que he perdido mi sombrero de paja.

Sus tres amigos empezaron a reír a carcajadas.

-¡Que lo llevas en la cabeza Luffy! - dijo Nami apoyándose en el hombro de el chico pensando que se iba a caer de la risa.

-Anda, pues si – dijo el chico de goma tocándose la cabeza y riendo.

-Esto... Voy al baño – dijo Robin levantándose. Y yéndose hacia el baño caminando haciendo eses.

-¡Yo voy a por Chopper! ¡Esa vieja realmente da miedo! - dijo Usopp levantándose.

El capitán y la navegante seguían riéndose a carcajadas. Hasta que se calmaron un poco y Nami se dio cuenta de que Luffy estaba mirando fijamente a Samy y Zoro que estaban dentro sentados en la mesa donde habían cenado besándose y riéndose.

-Son felices – dijo el chico de goma.

-Si... - suspiró la navegante.

Luffy sonrió.

-Nami, ¿te puedo pedir un favor?

-Claro. Dime.

-¿Te acuerdas de el sueño que te comenté? - ella asintió – Pues, no dejes que me bese con ninguna desconocida, no me gustaría que se cumpliera. Ya sabes.

-Descuida – dijo sonriente la pelirroja – pero... ¿Y si no es desconocida? - estaban muy cerca y a pesar del alcohol sus corazones latían muy fuerte.

-Depende de quién sea – Luffy sonreía, como siempre – Si es Samy no, que Zoro me pega.

-¿Y si soy yo? - Nami, afectada por el alcohol, acababa de decir una cosa que al día siguiente le parecería una locura.

-Bueno... si eres tu...

-¡Eh chicos! ¡Que la vieja gorda nos quiere robar a Chopper! - Usopp había interrumpido.

-¿Que me quieren robar a Chopper? ¡Ni lo sueñe! - Luffy se levantó corriendo y fue hacia la salida donde se encontraba la vieja estirando a Chopper de un brazo mientras Robin le cogía.

-¡Dejadme que me lo lleve! ¡Será un regalo perfecto para mi nieto!

Unos minutos más tarde en la mesa donde habían cenado antes.

-¡No me puedo creer que esa estúpida vieja se intentara llevar a mi renito! - decía Samy estirándole de los mofletes.

-¡¿Como se atreve nadie a querer quitarme un camarada? - Luffy estaba indignado.

Eran ya horas altas de la madrugada.

Sanji se encontraba en su habitación con esa chica de el pelo morado, Axa, haciendo el amor con lujuria.

Solo quedaban Luffy y sus amigos, Aria, Ruol y un par de encargados del hotel bailando en la enorme pista.

-Eh Zoro – Samy estaba muy bebida – yo quiero que me hagas el amor.

-Samy, vamos a dormir, estas que no te aguantas. - decía Zoro mas sereno.

-No. Quiero bailar y luego que me hagas el amor. ¡Mira que guapa me he puesto pa' ti! - Samy empezó a coger a Zoro y a besarle demasiado apasionadamente.

-Samy, controlate.

-Sht.

-Samy ¡Ya vale! - Zoro le había gritado. Se sentía mal por eso.

-Pues ¿sabes que te digo? - Samy se había enfadado - ¡Me enfado y me voy!

Samy se fue hacia su habitación. Zoro la seguía.

Usopp bailaba con Chopper y Robin. Era una canción movida. A unos metros Nami y Luffy bailaban. Nami se reía mucho, pues su capitán bailaba como un pato.

-Chicos, nosotros nos vamos – dijeron el narizotas, la arqueóloga y el médico a la navegante y el capitán – estamos agotados.

Se fueron y solo quedaron Nami y Luffy. Hasta el chico que ponía la música se había ido, pero había dejado un disco sonando con una canción mas lenta que las anteriores.

-Luffy, esto ya no se baila así – dijo Nami entre risas viendo que su capitán seguía bailando moviendo mucho el cuerpo.

-¿Y esto como se baila Nami?

Nami le cogió de el hombro y hizo que sus cuerpos casi se rozaran, empezaron a bailar más lento. Pero Luffy no se le daba realmente bien.

Ambos reían.

-Eh, Nami... Que bailar no es lo mío

-¡No me digas! - Nami se lo pasaba en grande bailando con su capitán.

-Oye, es muy tarde vamos ya hacia las habitaciones.

-De acuerdo.

Salieron de el ático y fueron a el edificio del sur. La habitación de Nami y la de Luffy estaban en el mismo pasillo pero primero llegaban a la de Luffy.

-¡Todavía pienso en la vieja que quería raptar a Chopper! – decía Nami, cogida de el brazo de su capitán.

-Si, ha sido realmente divertido – reía Luffy – me lo he pasado en grande.

Llegaron a la puerta de la habitación de Luffy. A el chico de goma le costó introducir la llave, cosa que hizo que los dos siguieran riéndose. Luffy abrió la puerta.

-Me lo he pasado genial contigo esta noche, Nami.

-Y yo Luffy.

-Buenas noches.

Nami se quedó mirando a su capitán por unos segundos. Sentía impulsos de hacer una cosa, pero no estaba segura. Bajo los efectos del alcohol todavía se decidió. Se acercó a Luffy, le agarró de la camisa acercándolo todavía mas a él y le besó. El chico de goma se quedó paralizado. Ya que era su primer beso y lo estaba recibiendo de Nami, su amiga. No sabía que hacer, así que no hizo nada. Nami, pensando que había sido rechazada se levantó y se dispuso a irse sin decir nada pero Luffy reaccionó a tiempo. La cogió de el brazo y la entró a su habitación, cerró la puerta y volvió a acercarse a ella. Esperando que ella le volviera a besar, pues el no sabía como empezar un beso. Y así fue Nami le volvió a besar cogiéndolo de el cuello mientras él le cogía la cintura. Se dieron un largo beso hasta que notaron la falta de aire. Se separaron unos centímetros, tenían el aliento entrecortado.

-¿Te apetece dormir conmigo Nami? - dijo Luffy bastante serio, algo extraño en él.

-Claro – dijo la pelirroja sonriendo.

Siguieron besándose. Nami le quitó la camisa a Luffy a la vez que este le quitaba el vestido a ella. Se quedaron los dos en ropa interior, tumbados en la cama. Nami abrazó fuerte a su mejor amigo. Sabía que no era el momento para hacer nada mas con Luffy, le había besado y eso hacía que se sintiera feliz.

-Buenas noches Luffy – dijo acurrucándose en el pecho de su capitán.


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-Que duermas bien Nami – dijo el chico besándole el pelo rojo a la chica.