Disfrutadlo!
Luffy despertó a la mañana siguiente. Le dolía la cabeza, era tardísimo. Recordaba poca cosa de la noche anterior. Le venían imágenes a la cabeza. Además había tenido un sueño muy bonito, había besado a Nami y dormido con ella. Suspiró. Se sentó en la cama. Miró a su derecha y vio un pequeño papel escrito.
'Buenos días dormilón. Espero que hayas dormido tan bien como yo. Me he ido a mi habitación temprano, no te preocupes, no me han secuestrado.
Tu mejor amiga, ahora y siempre. Nami.'
No había sido un sueño. Leyó la nota tres veces seguidas. Conocía bien a su navegante y sabía lo que esa nota significaba. Lo que quería Nami es que la relación entre ellos no cambiase. Y él también lo quería. Quería mucho a Nami y no la iba a perder por una noche tonta. Seguiría como hasta ahora con ella. Aunque tenía que reconocer que había estado genial besarla.
Se vistió y fue a desayunar. No veía a ninguno de sus amigos. Dio vueltas por el hotel hasta que se encontró con Aria.
-Oye Aria, ¿tu sabes donde están mis amigos? - preguntó el chico de goma.
-¡Buenos días Luffy! Creo que están dándose un baño en la piscina de los jardines de el centro.
-¡Gracias!
Llegó a donde le había dicho la chica rubia que estaban sus amigos y ahí estaban.
-¡Hola Luffy! - gritó Chopper desde la piscina.
-¡Luffy! ¡Mira que trampolín! ¡Mola muchísimo! - gritó Samy encima de un trampolín de unos veinte metros.
Zoro la miraba sonriendo, con cariño y admiración.
Luffy le dirigió una mirada a Nami quien estaba hablando con Robin, se quitó su chaleco rojo y se fue al trampolín con Samy.
-Eh, Sanji, ¿que fue de aquella chica con la que hablabas anoche? - preguntó Usopp.
-Axa, se ha ido esta mañana de mi habitación – sonrió mientras fumaba de su cigarro – Ya sabes – se quedó mirando al narizotas – No – luego se dirigió a Zoro – Tú sabes.
El rubio y el peliverde rieron.
-¡Oye que el capitán Usopp es el más deseado de los siete mares! - decía el pelinegro indignado.
Eso hizo que sus dos amigos volvieran a reír.
-Pero, ¿sabes donde vive esa chica? - preguntó Zoro – la volverás a ver.
-No lo sé, pero no estaría mal – rió el rubio.
-Oye, y tu y Samy hicisteis las paces ¿no? - preguntó Usopp
-Si – dijo Zoro sonriendo.
-¿Paces? ¿¡Que le hiciste estúpido espadachín?
-Nada. - dijo Zoro cortante.
Sanji dirigió su mirada a la chica.
-¡Pero que bien le queda ese bikini rojo! ¡Que guapa que es!
Zoro le miró con cara desafiante.
-Oye, no te pases ni un pelo. - Se levantó tranquilo y se dirigió a donde estaba Samy.
-¿Vienes a bañarte conmigo? - gritó la chica entusiasmada.
-No, Samy. Voy a entrenar un rato, ¿vale?
-Jope. - remugó ella – vale mi mejor espadachín del mundo. - le besó en los labios. - Nos vemos luego.
-Descuida.
A la hora de la cena salieron a cenar por el pueblo todos juntos. Acabaron en un restaurante.
-Luffy, creo que tendrías que empezar a pensar en cuando nos vamos y a donde – comentó Nami.
-¿Yo? ¡Tu eres la navegante! - rió Luffy.
-¡Y tu el capitán zopenco! - insultó Usopp
-Pues no se, ¿a donde queréis ir?
-A una isla – dijo Zoro serio mientras bebía de su vaso.
-¿¡No me digas! - gritó irónico Sanji – Que idiota que eres cuando te lo propones trozo de lechuga.
-¡A mi no me llames idiota cejas rizadas! - El espadachín se enfadó
-¿A que te doy una patada? - le amenazó el rubio.
-¿A que te corto la cabeza?
-¡¿A que os vais a callar? - intervino Nami nerviosa dándole un puñetazo a cada uno.
Luffy y Samy reían.
-Que divertidos que son – comentó el pelinegro.
-Y que lo digas – dijo la morena.
Nadie se había dado cuenta de que Robin había sacado un libro.
-Capitán – llamó la atención de este – la próxima isla que nos va a marcar la brújula se llama Bine. Es sencilla, solo tiene un bosque y mucho animal suelto. Además está cerca, llegaremos en un par de días.
-Decidido – dijo Luffy mordiendo su trozo de carne - ¡Rumbo a Bine!
El día siguiente Samy se despertó temprano pero aun así Zoro ya no estaba. Ella se vistió y decidió ir a buscarlo. Lo buscó por todo el hotel y no había rastro de el chico. Se puso una chaqueta y salió al bosque dando un paseo. No se dio cuenta y ya llevaba un par de horas caminando hasta que empezó a escuchar unos fuertes estruendos. Siguió el sonido y llegó a una pared llena de rocas y ahí estaba Zoro. Sin camiseta a pesar de el frío que hacía y cortando rocas con sus katanas.
-¡Guapo! - gritó Samy.
Zoro se giró y ella pudo ver que estaba muy serio. Se acercó.
-¿Te pasa algo?
-Nada, solo me apetecía estar solo, entrenando, ya sabes.
-Ah – ella sintió un escalofrío que le recorría la espalda – Pues, nos vemos luego vale.
Zoro se limitó a asentir con la cabeza. Y ella se quedó unos segundos a que el espadachín recortara la distancia que había entre ellos y le besara. Pero no lo hizo así que ella se giró y se fue. Estuvo un par de horas mas caminando hasta que decidió volver a el hotel. Fue a ver a su amiga Aria. Tocó la puerta de su habitación.
-¿Quien es? - oyó esa voz tan familiar de el interior.
-Soy yo, Samy.
-Pasa, pasa.
Samy abrió la puerta, era una habitación enorme, cocina y salón incluidos. Hasta tenía dos baños.
-¿Que te trae por aquí pequeñaja?
-Que tengas un año mas que yo no te da derecho a llamarme pequeñaja. - remugó la pistolera – Verás, hemos decidido que nos marcharemos esta noche. Hemos estado genial aquí y me ha encantado volver a verte, enserio pero ya sabes, tenemos que seguir con nuestra ruta.
-Entiendo – dijo la rubia un poco triste. Se levantó – de todas maneras – empezó a buscar algo en un cajón – Voy a daros esto – sacó una brújula eterna de Maoyashi – así podréis venir siempre que querrais.
Samy se levantó y abrazó a su amiga quien le devolvió el abrazo.
-Muchas gracias Aria, eres genial.
-A ti te pasa algo más – dedujo la rubia.
-¿Que? - 'Mierda' pensó Samy.
-Te conozco demasiado bien – admitió Aria.
-Yo... - Samy pensó en lo que iba a decir – tengo miedo de perder a Zoro. Me costó mucho que él mismo se diera cuenta de sus sentimientos y quizás se arrepiente, él nunca había tenido otra meta que ser el mejor espadachín del mundo y ahora vengo yo y le descoloco todos los esquemas. ¿Entiendes? Se que me quiere, pero no estoy convencida de que quiera seguir adelante con esto.
-Entiendo – dijo la rubia – pero el amor es algo imposible de ignorar, y él siente mas que amor por ti. No te preocupes, es normal que se sienta raro no estaba acostumbrado a esto, pero el amor siempre triunfa, mi pequeñaja.
Ambas chicas se abrazaron muy fuerte.
-Me ha gustado mucho volver a verte, y te prometo que volveré.
-Eso espero, os prepararé un kurt con todo lo que necesitáis y que os lleve hasta el muelle, ¿vale?
Zoro volvió por la tarde después de doce horas de entrenamiento sin parar. Llegó a su habitación y estaba vacía. Una vez duchado y vestido miró por la ventana y ahí estaba ella, en la azotea del edificio del norte haciendo enormes muñecos de nieve con Luffy. Suspiró. Abrió una cerveza y se la bebió de un trago, tenía mucha hambre. Salió de la habitación.
-Eh, Zoro, preparalo todo que nos vamos esta noche. - la voz de Chopper rompió el trance de el peliverde.
-Pues que alguien vaya a avisar a Luffy y a Samy que están haciendo muñecos de nieve.
-Ellos ya lo tienen todo listo. - y dicho esto el reno se fue.
Zoro volvió a entrar en su habitación. No se había dado cuenta de que las cosas de Samy no estaban. 'Ahora que lo pienso, está todo más vacío'. Recogió sus cosasy las llevó a la sala común donde ya había dos hombres trajeados llevando las cosas a un kurt. Zoro seguía muriéndose de hambre así que decidió ir a el bar.
Nami subió a avisar a Luffy y a Samy de que ya se había llegado el kurt y que estaban todos despidiendose de Aria y Ruol en el vestíbulo así que ellos también fueron. Pero Zoro no estaba.
-¿Donde esta Zoro, Samy? - preguntó Usopp.
-No lo sé narizotas, ¿porque no vas a buscarle? - dijo la morena.
-¿No sería mas lógico que fueras tu? Eres su...
-Ves tu por favor – le interrumpió Samy antes de que el narizotas continuara.
Usopp entendió que algo no iba bien y fue a buscar a Zoro. Le encontró en el bar durmiendo en un sillón.
-¡Vamos Zoro que estamos todos por ti!
El espadachín despertó de un salto.
-¡Mierda! ¡Vamos! - se puso en pie y se encaminaron a el vestíbulo.
-Zoro – rompió el silencio Usopp mientras caminaban – no la dejes escapar.
-¿Que? - preguntó Zoro sin obtener ninguna respuesta de el pelinegro.
Estaban embarcando sus cosas en el alma de Merry. Aria había ido a despedirse de sus amigos.
-¡Adiós Aria! ¡Muchas gracias por todo! - decían algunos.
-¡Aria! ¡Únete a mi tripulación! - gritaba Luffy, que se había llevado muy bien con la rubia.
-¡Nos vemos pronto! - prometió Samy.
-¡Hasta otra chicos! ¡Y Luffy, que me voy a casar! - les contestó la chica.
Y así se marcharon de Maoyashi dejando atrás nuevos amigos y una fiesta estupenda.
Gracias! Reviews porfavooooooooooooooooor!
