Capítulo bastante corto, pero el próximo promete. Aviso, lo siento si ahora tardo mas en subir los capis, pero se acabó el verano y empiezan las clases! Haré lo que pueda, prometido! ¡Disfrutadlo!


Oía unos ruidos que eran claramente Chopper preparando alguna medicina. Quería abrir los ojos, pero le era casi imposible, no tenía fuerzas. No sabía cuanto tiempo llevaba así, pero no era mucho pues le recorrían los nervios. Casi no se acordaba de como había conseguido llegar al barco, pero se acordaba perfectamente de como Chopper gritaba cosas como '¡Ha perdido mucha sangre!' o '¡Está muy grave!'. Hizo otro esfuerzo por intentar abrir los ojos y notó que se le despegaban un poco los párpados. Intentó mover un brazo pero le pesaba demasiado. Le dolía el dorso. Juntó todas sus fuerzas para concentrarse en sus pesados párpados y abrió los ojos al fin. Miró a su al rededor, estaba en la enfermería. Miró la otra camilla, estaba vacía. Podía ser una mala señal o una señal demasiado buena. Se temía lo peor. Chopper estaba preparando medicinas mientras silbaba una cancioncilla. Se giró.

-Has despertado – el reno sonrió – me alegro mucho.

-¿Cuanto tiempo llevo durmiendo?

-Poco la verdad, solo un día, esperaba que tardases mas en despertar.

-¿Donde está?

-¿El que? - el médico intentaba hacerse el tonto.

-Vamos, Chopper... ¿donde está?

-Esto... Zoro, tranquilo, ella...

-¡Dime donde está Chopper! - el espadachín se esperaba lo peor.

-Está viva. - dijo al fin el reno. Zoro suspiró. - pero no se cuando va a despertar ni si va a hacerlo.

Los nervios de Zoro volvieron.

-¿Que? Voy a verla – Zoro hizo el amago de levantarse pero su dorso le propinó un dolor exagerado y hizo que se quedara tumbado de nuevo.

-No te muevas – aconsejó el reno – Mira, Zoro, ella perdió mucha sangre. Muchísima. Y algunos de sus órganos se quedaron sin funcionar por momentos, estoy intentando recuperarlos del todo pero no se si voy a poder, ¿entiendes? Hago todo lo posible – el reno se acercó mas al espadachín – y no me lo perdonaría si le pasara algo a Samy por mi culpa.

Se miraron el uno al otro por unos segundos, en silencio.

-Está bien – dijo al fin el espadachín – confío en ti Chopper. Se que puedes salvarla. - miró la herida de su dorso – y ahora dame algo que calme este dolor y pueda ir a verla.

-Está bien – dijo el reno mientras buscaba algo en un cajón - pero el efecto no durará mucho así que date prisa.

El espadachín asintió con la cabeza y se tomó la pastilla que le había dado el médico.

Se levantó poco a poco, las piernas le fallaban, se sentía muy débil. Abrió la puerta de la enfermería. Era de día. Vio a Nami sentada en sus mandarinos. Tenía los brazos y las piernas llenos de moratones.

-¡Zoro! ¡Estás bien! - la pelirroja sonrió al verle.

Zoro asintió con la cabeza.

-Voy a verla – dijo serio.

-Ahora creo que está Robin con ella.

-Vale, gracias Nami y me alegro de que estés bien.

El Alma de Merry estaba mas silencioso de lo normal. Zoro pudo ver a lo lejos a su capitán sentado en la proa encima de la cabeza de Merry pero callado, sin decir nada. Usopp estaba en su habitación haciendo vete a saber tu que.

Zoro pasó por la cocina y vio a Sanji cocinando, tenía el hombro vendado. El rubio no le vio y el espadachín pasó de largo.

Llegó a la habitación de Samy y entró. Ella estaba ahí. Tumbada con los ojos cerrados y conectada por unos cables a una máquina. Llevaba puesto el vestido blanco que llevaba el día que se la llevaron. Y Robin se encontraba sentada al lado de su amiga leyendo un libro.

-Espadachín – dijo la arqueóloga al notar la presencia del peliverde – me alegro de que hayas despertado. Os voy a dejar a solas. - se levantó y se fue.

Zoro se sentaba ahora en el lugar que la pelinegra había dejado libre. Miraba el rostro de Samy. Se sentía mal, le dolía ver a su amada así. Se sentía culpable pero no sabía por qué. Se acercó al rostro de la chica y lo acarició con su mano. Sentía como una lágrima le asomaba por los ojos. Era extraño para él, que no lloraba nunca. La última vez que había llorado antes de conocer a Samy había sido con la muerte de Kuina. Se quedó varios minutos mirándola.

-No quiero que mueras, Samy. - dijo sin esperar ninguna respuesta – te quiero.

Le pareció ver que ella sonreía, pero seguramente hubieran sido alucinaciones por todos los medicamentos que le había dado Chopper. Estuvo unos minutos mas mirando a la chica y acariciando su cara hasta que se dio cuenta del dolor que sentía en su herida. Decidió volver a la enfermería.

-Chopper.

-Zoro, no puedo darte otra pastilla. Y debes descansar, lo siento mucho de verdad.

-Vale, pero quiero que me instales en su habitación.

-¿Qué?

-Por favor, Chopper.

-Está bien.

Nami estaba sentada al lado de los mandarinos. Tenía los ojos cerrados. Se tocaba la marca del '74' de su espalda. Suspiraba y pensaba en lo débil que fue. Oyó unos pasos brutos y torpes. Sin necesidad de abrir los ojos supo de quien se trataba pero aún así los abrió, y efectivamente. Sonrió.

-Eh, Nami, ¿que haces aquí sola? - preguntó Luffy sentándose al lado de la pelirroja.

-Pienso.

-¿En qué?

-Fui muy débil, Luffy. Si no llega a ser por ti no hubiera salido nunca de ahí.

-No diga tonterías. Para eso estoy yo. Tu me guías por el mar, yo te protejo. Somos camaradas. - Se miraban fijamente a los ojos.

'Ahora vuelve a ser ese hombre' pensó Nami.

-Gracias Luffy, eres genial. - al decir eso la pelirroja abrazó a su capitán haciendo que este se ruborizara. Tardó, pero contestó al abrazo de la chica devolviéndoselo fuertemente.

Separaron sus cabezas, dejando sus rostros a unos pocos centímetros.

-Si te hubiera pasado algo – empezó el chico de goma – yo... Nami, yo no se que hubiera hecho.

A Nami no le gustaba ver a su capitán serio.

-¡Buscar otro navegante! - dijo intentando bromear, pero nerviosa.

-Nadie sería como tú Nami – dijo Luffy sonriendo.

La pelirroja sonrió.

-Siempre te estaré agradecida por todo lo que haces por mi, Luffy.

-Yo te agradezco que seas mi camarada.

Volvieron a abrazarse.

-Nami – el chico de goma rompió el silencio - ¿puedo preguntarte una cosa?

-Claro – Nami se esperaba lo peor.

-¿Tu te acuerdas de lo que pasó la noche de la fiesta de Usopp?

Y efectivamente, lo que se esperaba Nami. Asintió con la cabeza.

-Si.

-Me alegro de que tu hayas sido la primera persona en besarme.

Nami sonrió de nuevo.

Y entonces oyeron como Sanji les llamaba para comer.

La mesa se notaba vacía. Sin las risas de Samy ni las quejas de Zoro. Comían en silencio. Ni siquiera Luffy hacía tonterías.

-Doctor, ¿se sabe algo más de la morena? - preguntó Robin.

-No sé, si llegara a despertar su cabeza sufriría daños temporales. Fue un golpe muy grande y perdió demasiada sangre.

-¿Que pasa con nuestro tatuaje? - preguntó Nami.

-Luego pasaros por la enfermería y os daré una pomada que hará que se os borre con el tiempo. Le diré a Zoro que se la ponga a Samy.

-¿Zoro ya está bien? - se preocupó el capitán.

-Si, solo tiene que descansar un poco más para que se le termine de cicatrizar la herida.

-Estoy seguro de que pronto se pondrán los dos bien.

Pasaban las horas muy lentas para Zoro quien casi no dormía, se pasaba el día y la noche observando a la chica que descansaba a su lado. Esa chica a la que había besado unos días antes. La chica a la que amaba. Pasaban los días y Samy seguía sin despertar. Zoro ya estaba bien y se pasaba el día entrenando. Intentaba estar la mayor parte del tiempo entrenando en la habitación de Samy, pero Chopper tenía que hacerle pruebas y le hacía salir.

Samy llevaba ya diez días sin despertar. Zoro se derrumbaba por las noches, llorando lo que ya llamaba una pérdida pero sin perder la esperanza de que despertara. El décimo día Zoro se encontraba en la cubierta durmiendo bajo el sol que calentaba mientras el médico de la tripulación le hacía unas pruebas a Samy. Zoro despertó al oír unos pasos cortos. Abrió los ojos y vio al pequeño reno de nariz azul corriendo hacia él. Exaltado.

-¿Que pasa Chopper? - Zoro no quería pensar en la peor posibilidad.

Chopper intentaba recuperar el aliento.

-¡Chopper! - Zoro se puso en pie - ¡Dime que está pasando? ¿Está bien?

-Samy...

-¿Que pasa con Samy?

-Ha...

-¿Ha que...? ¡Chopper por dios!

-Siéntate.

-¿Que?

-Que te sientes. - le rogó el reno.

-No quiero. Voy a verla. - pasó por el lado izquierdo de Chopper pasando completamente de él.

-¡Espera Zoro!

El reno pensó en correr detrás del espadachín pero sabía que no lo alcanzaría nunca.

-¡Ha despertado! - gritó haciendo que el espadachín le oyera – Pero no recuerda nada. - esto hizo que el peliverde se parara en seco – absolutamente nada.

Una sensación de tristeza inundó a Zoro quien se quedó inmóvil, de pie, sin poder hacer nada. Su corazón se hundía mientras unas lágrimas llenas de rabia brotaban por su cara.


Gracias y espero que os haya gustado y que os hayais quedado con la intriga!

Por cierto, gracias por los reviews y seguid así que animan muchísimo! ¡Y no tenía intenciones de matar a Samy! ¡Sería como matarme a mi misma! ¡Saludos!