Para pediros perdón por la tardanza del otro día he subido dos capitulos muy seguidos. Y también ha sido por la excesiva inspiración que he tenido. Espero que os guste!
Zoro no podía creer lo que le había dicho Chopper.
-Siéntate – insistió el reno.
Zoro esta vez le hizo caso.
-Voy a intentar ejercitar su memoria para que recuerde. Y posiblemente lo hará poco a poco, pero hay que darle tiempo, no hay que someterla a emociones fuertes. No se acuerda de nada. Nami le está explicando con cuidado quien es y quienes somos nosotros. ¿Vale? - no obtuvo ninguna respuesta del espadachín quien miraba un punto fijo de la madera del barco sin decir nada - Cuando me ha visto a mi no me ha reconocido para nada, al ver a Luffy ha dicho que le sonábamos. Es algo. Queremos que te vea. Pero poco a poco.
Zoro asintió con la cabeza. Se pusieron en pie y fueron hasta la habitación de Samy donde ya estaban todos sus compañeros.
-¿Estás listo?
Zoro se limitó a asentir de nuevo con la cabeza. Entró por la puerta de la habitación.
*Narra Samy.
'No se quien es toda esta gente y tampoco quien soy yo, solo se que les quiero. Que siento aprecio por todas esas personas. Samy me han dicho que me llamaba, yo no tengo ni idea. Me han hablado de un hermano mío. Shanks. Sonrío al pensar ese nombre. Pero no me acuerdo de él. Este chico del sombrero de paja, es agradable. Se que le conozco, pero no sé quien es. Ahora oigo pasos, ¿mas gente? Entran un chico y el reno extraño de antes. Pero me concentro en el chico. Me suena, mi corazón se acelera. Me dicen que se llama Zoro y hay un intercambio de miradas entre todas esas personas. No entiendo nada pero no puedo dejar de mirar a ese chico del pelo verde. Es guapo. Es muy guapo. Está muy serio, me pregunto por qué. Me están hablando, esta pelirroja... Nami, creo, pero no le escucho, yo solo miro al chico del pelo verde y las tres katanas colgando de una faja negra. No puedo apartar la mirada de él. Es una conexión extraña, siento algo extraño, algo familiar pero que no recuerdo. Algo que hace que mi corazón se acelere y mi piel sienta escalofríos. Ese chico me importa, y no le conozco.'
*Deja de narrar Samy.
*Narra Zoro.
Entré por la puerta de esa habitación en la que me había encontrado tantas veces besando y haciéndole el amor a aquella hermosa chica. Y ahí estaba ella, viva. Con cara de no entender nada, pero despierta. Con los ojos abiertos. Por fín podía volver a ver esas pupilas de nuevo. La miré de arriba abajo una y otra vez pues una parte de mi saltaba de alegría por verla de nuevo viva. Y ella me miraba, me examinaba, pero no se acordaba de mi. Sentía la necesidad de abrazarla y besarla pero tenía que contenerme. No era lo correcto. Podía asustarse. Entonces nuestras miradas coincidieron y ella sonrió y yo le devolví la sonrisa. Contento por volver a sentir ese cosquilleo.
*Deja de narrar Zoro.
-¿Crees que podrás caminar? - preguntó Chopper a Samy, confundida.
-Si, supongo, gracias a todos, de verdad.
Se levantó poco a poco. Se sentía observada.
-Dulce princesa – dijo Sanji – voy a hacerte algo de comer.
-De acuerdo, la verdad es que tengo mucha hambre.
-¡Esa es mi Samy! - gritó Luffy ilusionado cogiéndola de los hombros.
-Idiota ¡¿Que parte no entiendes de 'ir con cuidado'? - Nami le pegó un puñetazo en cabeza a su capitán.
-No pasa nada, enserio. - sonrió Samy.
Se pasaron el día haciendo tipos de experimentos con la chica. Si aún recordaba como usar sus poderes, su puntería. Todo eso lo tenía perfectamente, solo que no recordaba nada de su vida personal.
Por la noche Samy decidió sentarse en la cubierta mientras se comía una copa llena de macedonia de frutas que le había preparado el rubio. Mientras observaba a Zoro entrenar que estaba en la otra parte de la cubierta. De repente apareció Nami.
-¿Como lo llevas Samy? ¿Recuerdas algo?
La chica negó con la cabeza.
-Tengo sensaciones cuando os veo. Pero no recuerdo nada sobre vosotros. Cuando veo a Luffy me entran ganas de reír y divertirme. Cuando te veo a ti me siento a gusto como una amiga, cuando veo a... a ese chico... - señaló a Zoro – siento una sensación muy rara que no entiendo.
-Me gustaría ayudarte Samy, pero no puedo. Son ordenes estrictas del médico. Debemos dejar que tu memoria vuelva sola para que no quede dañada. Lo siento.
-Entiendo. Pero él es especial. De eso estoy segura. Lo que no entiendo es por que no me habla.
-Zoro es así. Dale tiempo.
La morena asintió con la cabeza mientras daba la última cucharada a su postre.
-Deberías ir a descansar – comentó la pelirroja.
-Si, mañana será otro día. - Samy se levantó y se fue sin decir nada más.
Nami decidió acercarse a Zoro.
-Si vienes para decirme que sigue sin acordarse de mi, puedes marcharte. - dijo este serio.
-Zoro, no seas así conmigo. Solo quiero hablar contigo.
-¿De qué? ¿De lo estúpido que fui dejando le, de que no la pude salvar del todo o de que no recuerda quien soy?
-De como estás Zoro.
Zoro tiró la pesa que sujetaba en su brazo. Y se sentó al lado de la navegante.
-Mal, Nami. ¿Como quieres que esté?
-Entiendo. Pero... No es culpa de nadie.
-Ya lo sé. - reconoció el peliverde - Pero me muero por ir a darle un beso. - le costó decir eso último.
La chica sonrió.
-Estoy segura de que recuperará la memoria.
-¿Y si no lo hace? ¿La esperaré toda la vida?
-No pienses en que no lo hará. Todos estamos aquí para ayudarla. Y tu también deberías probar de acercarte mas a ella.
-No puedo acercarme a ella, Nami. Si me acerco le voy a besar.
-Ella nota cosas cuando nos ve. - dijo al fin la pelirroja.
Zoro le miró sorprendido.
-¿Y...?
-Cuando te ve a ti, siente amor Zoro. Se recuperará, ya verás.
-Eso espero.
-Ahora vete a dormir.
-Tu también.
Se sonrieron. Por una vez en la vida habían hablado como amigos. Estuvieron a punto de abrazarse pero el orgullo no daba para eso.
Zoro se acostó en su cama, hacía muchos días que no dormía ahí. Estaba la cama deshecha de la última vez que había dormido ahí con Samy. Estiró las sabanas y encontró una camiseta roja de la chica. Se le cayó el alma al suelo. La cogió y la olió, olía tan bien para él. La guardo y decidió que se la daría al día siguiente a ver si así recordaba algo.
A la mañana siguiente Samy se despertó y salió a la cocina. Seguía igual, no recordaba nada nuevo.
-Buenos días. - saludó a sus camaradas que estaban desayunando. Faltaba Zoro que estaba entrenando.
La morena acabó de desayunar y salió a tomar el aire. Zoro se dio cuenta de que la chica ya estaba ahí y fue a por la camiseta de Samy.
Apareció delante de ella con el pecho desnudo y algo sudoroso. Su cicatriz brillaba bajo el sol.
-Samy.
Ella levantó la cabeza del libro que le había dejado Robin.
-Esto... esto es tuyo.
La chica sintió un escalofrío al escuchar la voz del chico. Cogió la camiseta.
-Gracias. - sonrió – aun que te la hubieras podido quedar y no me enteraba. No me acuerdo de que es mía. - bromeó.
Ambos sonrieron. Ella miró la camiseta y después el pecho del espadachín, y la cicatriz. Entonces a ella le vino un recuerdo a la cabeza.
'Ella se encontraba sentada en una cama extraña, en ropa interior, delante tenía al espadachín también en ropa interior. Parecía una habitación de un motel. Estaban bebiendo sake y riéndose.
-Oye, estás fuerte, ¿eh? - la chica le tocaba el pecho al peliverde - ¿Y esta cicatriz?
Y a continuación el chico le contaba como se la había hecho.'
-Bueno, adiós. - el peliverde se iba a seguir a entrenar.
-Hasta luego – dijo ella con una pequeña sonrisa. Se quedó tumbada intentando leer, aunque no lo conseguía. Se quedó mirando su tobillo izquierdo, donde tenía el tatuaje que ponía 'Shanks'. Y se quedó dormida.
No soñó, si no que recordó. Estuvo cerca de una hora durmiendo y recordando cosas de su infancia. Cuando se despertó fue corriendo a la habitación de Nami.
-¡Nami!
-¿Samy? Dime, pasa.
-Me acuerdo de mi hermano, ¡de Shanks! ¡De cuando eramos pequeños! ¡De su cara! ¡De él!
Una gran sonrisa se pintó en la cara de la pelirroja.
-¡Genial! ¡Vamos mejorando! ¡Chopper!
Le contaron la noticia al reno, quien se puso muy contento pues su paciente mejoraba.
El día transcurrió normal. Luffy enseñaba a jugar a cartas a Samy, pues no se acordaba de ningún juego lo que para Luffy era muy grave.
A la mañana siguiente la chica volvió a despertar pero esta ve cuando salió de la habitación se chocó con Zoro.
-Buenos días – dijo él.
-Buenos días – contestó ella. Y otro recuerdo volvió a su cabeza.
'Estaban en la misma cama del recuerdo del día anterior. Durmiendo, abrazados, en ropa interior.
-Buenos días Zorito – dijo la morena sin moverse.
-Hola Samy... esto... ¿te quitas? - dijo Zoro apartando rápidamente su mano de la cara de ella.
-Ai, esperate – remugó ella – pero si tu también te lo estabas pasando bien – rió.
-¿Que dices? - se hizo el tonto
-Que puedes seguir acariciándome si así lo deseas.'
Cuando Samy volvió de su trance el chico ya estaba entrando en la cocina. No sabía quien sería aquel chico para ella, pero era importante seguro.
Los días pasaban lentamente mientras todos esperaban que Samy fuera recordando cosas. Empezó a recordar a sus padres y a Aria de pequeñas. Recuerdos de ella cuando era una cría y de su familia. Poco a poco iba acordándose de las cosas. Había pasado ya una semana desde que había despertado, pero todavía no se acordaba para nada de ellos. Samy ocultaba esos pocos recuerdos que le habían venido a la cabeza de Zoro, le daba vergüenza o algo así.
El séptimo día se encontraba en su habitación mirando por milésima vez sus cajones para ver si recordaba algo cuando notó que tenía sed. Decidió ir a beber agua a la cocina. Ahí estaba Zoro fregando los platos. Samy entró en silencio en la cocina, el espadachín la miró y le sonrió. Ella le devolvió la sonrisa, notó como si un recuerdo se quisiera revelar pero nada, cogió su vaso y se metió en su habitación, se sentó en la cama y entonces ese recuerdo se manifestó.
'Ella estaba sentada en la encimera y delante tenía a Zoro. Ambos se sonreían pícaramente. Y se besaron. Ella rompió el silencio.
-Por fin, ¿Ya tardabas, eh? - le dijo ella. El rió de lado.
-Cállate – le murmuró a la vez que la callaba con un beso mas sensual que el de antes. Sus lenguas se entrelazaban y jugaban entre ellas. Ella le mordía el labio inferior a él de vez en cuando sientiendose juguetona y le acariciaba apasionadamente la espalda hasta donde esta cambia de nombre. Zoro pasó la mano por los muslos de la morena metiendo la mano por debajo de la falda.'
Y después de ese recuerdo vino otro.
'La morena estaba duchándose mientras cantaba una canción cuando oyó la puerta y un peliverde le preguntó algo que ella no oyó culpa del agua que caía del grifo. Le pidió que lo repitiera.
-No, yo venía a preguntarte si vendrías a dormir con...
-Acercate más, que no te oigo – le interrumpió Samy mintiendo. Zoro se acercó más. Samy sacó la mano y agarró el brazo de Zoro acercándole y quedándose a unos pocos centímetros de la cabeza que salía por la cortina de la ducha. El chico solo llevaba unos bóxers grises. - ¿Que tal si te quitas eso y te das una ducha conmigo?
-¿Que dices Samy?
-Venga Zorito... - puso morros de niña pequeña – que si no me siento muy sola...
Zoro ya no se lo pensó dos veces, se metió en la ducha con ella y hicieron el amor.'
Y otro recuerdo.
'Se encontraba de nuevo en una cama con el mismo peliverde. Y él hablaba.
-Que estoy enamorado. Desde el día en que te conocí. - Eso último lo dijo mirándola a los ojos. Esperando una respuesta. Ella le abrazó, tenía los ojos apunto de soltar alguna lagrima de felicidad. Le besó. Y le cayó la primera lágrima de felicidad.
-Te quiero Zoro. - le dijo mirándole a los ojos sosteniendo una mirada profunda y sincera – Yo te ayudaré a cumplir tu sueño, seremos invencibles. El mejor espadachín y la mejor pistolera. Seremos únicos. Te lo prometo.
-Gracias Samy, eres demasiado perfecta para mí. Y no llores, por favor.
-¡Es que soy muy feliz Zoro! - se abrazaron muy fuerte.
-Me alegro de que estemos juntos.'
Samy tenía el vaso de agua en la mano. Y entonces lo entendió todo.
-Juntos... Tengo que hablar con Nami, o con Chopper, o con Zoro. Necesito hablar con alguien.
Dejó el vaso en su mesita de noche. Se levantó rápidamente. Había decidido que tenía que hablar con Nami. Ella estaba en los mandarinos. Salió corriendo a la cubierta ignorando a un cocinero y un narizotas que pasaban por su lado. Empezó a correr por las escaleras rápidamente. Pero tropezó con un trasto que había dejado Usopp por en medio y esto hizo que ella cayera al agua.
Zoro estaba entrenando duramente cuando de repente escuchó un grito de una voz mas que familiar.
-Samy – dijo para él tirando las pesas al suelo y corriendo a donde procedía el grito.
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