Hola! Aquí os traigo el próximo capítulo, pero primero quiero aclarar varias cosas.
Primero, lo siento por el fallo que me ha explicado SaNTorYu-ZoRo. La verdad es que cuando escribí esa parte de la historia hice memoria para ver si había visto llorar a Zoro y no se me vino a la cabeza, pero gracias por decirmelo!
Segundo, la historia de Nami y Luffy la quiero llevar poco a poco. Pero tranquilos, llegará.
Tercero, este capítulo es el último de esta 'temporada' es decir. La historia continua pero el próximo capítulo estará ambientado después de la isla del cielo. Quería reescribir todo el trozo de la isla del cielo pero con Samy, pero se hubiera hecho muy pesado así que lo dejo a vuestra imaginación. Espero que no os desagrade mi idea.
Zoro corrió con todas sus fuerzas hasta llegar al sitio que había escuchado el grito. No la veía por ninguna parte. Miró hacia las escaleras y vio el trasto de Usopp pisado y enlazó cabos. Se quitó los zapatos y la camiseta y se tiró al agua. No sabía muy bien donde había quedado Samy así que la buscaba por todo. Buceaba rápida y desesperadamente. Entonces la vio, buceó más rápido que antes hasta que llegó a cogerla. Salió al exterior. Notaba la falta de aire así que se dio prisa, si no morirían los dos. Sacó primero la cabeza de Samy y luego la suya. Ya estaban todos esperándoles y Sanji sin zapatos a punto de ir a buscarles. El rubio les ayudó a subir. A Zoro le costaba hablar por la falta de aire.
-Toma... Chopper... - le entregó a la chica.
-A tragado agua – informó el reno. Juntó sus manos y le dio un pequeño golpe en los pulmones. Nada. Lo intentó otra vez. Nada.
-Déjame a mi – dijo Zoro apartando a Chopper. Juntó sus manos y al igual que había hecho el médico le dio un pequeño golpe en los pulmones. La chica reaccionó. Sacó el agua que había tragado por la boca. Durante aproximadamente un minuto estaba intentando volver a respirar. Cuando lo consiguió se quedó sentada mirando a todos que estaban sentados a su lado sin decir nada durante unos minutos. Miró a Zoro. Y de repente, le abrazó. El espadachín se quedó inmóvil.
-¡Zoro lo siento! ¡No se como he podido olvidarme de ti! ¡Lo siento mucho!
En ese momento el peliverde reaccionó. La abrazó muy fuerte juntando sus dos cuerpos al máximo.
-Da igual Samy, lo importante es que ya estás bien.
Separaron un poco sus cabezas haciendo que quedaran sus labios a unos pocos centímetros y sus labios se encontraron después de tantos días. Se besaron dulcemente durante unos segundos. Zoro agarraba a la chica de la cintura, de la cabeza y de donde pudiera. No quería volver a perderla.
Todos sus camaradas los miraban con una sonrisa dibujada en la cara. Y Samy se dirigió a ellos.
-Lo siento chicos, no se como me pude olvidar de vosotros. Muchas gracias por cuidarme. - luego miró a Chopper – eres el mejor médico, Chopper.
El reno se sonrojó y hizo un baile tonto.
-¡Ay tonta! ¡No me digas esas cosas!
Todos rieron. Samy y Zoro seguían abrazados.
Decidieron hacer una cena de celebración. Con muchísima comida y muchísima bebida.
-Capitán – Nami se acercó a Luffy antes de que empezara la cena – hoy fiesta, pero mañana tenemos que decidir a donde vamos. En Bine ya no pintamos nada.
-Tienes razón. ¡Pero hoy fiesta! - empezó a reír de su forma tan peculiar y tan contagiosa y Nami le acompañó.
Cenaban, reían, y bebían.
-Quiero hacer un brindis – dijo Samy, afectada por el alcohol – quiero daros las gracias por cuidarme cuando he estado enferma y... - pensó durante unos segundos – gracias por salvarnos, chicos – rió – ahí eran todos unos pervertidos.
Todos rieron. Luffy comía sin parar, Nami no hacía mas que mirar a su capitán y reírse con las bromas de Usopp, Robin observaba a sus camaradas divertida, Sanji piropeaba a las chicas, Chopper se reía de Luffy, Samy reía y Zoro cogía a Samy todo el rato. No la soltaba ni un segundo.
-¿Que te pasa Zoro que no me sueltas? - dijo Samy sincerándose por el alcohol.
-No quiero que te separen de mi otra vez – Zoro iba bien.
-Entonces, ¿Quieres volver conmigo? - preguntó bromeando divertida – Te recuerdo que tu y yo no estábamos juntos – volvió a reír.
-Nunca he dejado de querer de estar contigo, ni lo haré jamás.
Samy se levantó de un salto y se puso encima de la mesa.
-¡Toma! ¡Vuelvo a tener novio! - gritó entusiasmada.
Todos rieron cuando la miraban. Zoro la bajó de la mesa y la sentó en su regazo.
La noche transcurría entre bromas, risas y alcohol. Comida no, por que Luffy se la había terminado toda y ahora se encontraba tirado en el suelo con la panza hinchada.
Era ya muy tarde cuando Usopp empezó a contar historias de la taifa de Usopp.
-Yo y mis valientes y numerosos camaradas vimos a un pájaro comiéndose una serpiente, y fuimos a salvarla y...
-¡Callate! ¡Mentiroso! - le gritaba Samy divertida.
-¿Como que mentiroso? ¡Yo no miento!
-¡Que va! - dijo Samy irónica.
Era muy tarde ya cuando Samy se quedó dormida en el pecho de Zoro estando en la cocina todavía. El espadachín la cogió en brazos y la llevó hasta su cama. La acostó y mientras ella se despertó.
-Zoro... ¡te quiero!
-Yo también te quiero Samy, pero duerme.
-No, ¡hazme el amor!
-Va, Samy, yo me tumbo aquí contigo y dormimos ¿vale?
-Si – dijo con voz de niña pequeña.
Zoro se tumbó al lado de la chica. Se abrazaron muy fuerte durante toda la noche y durmieron.
Nami cansada de escuchar los ronquidos de sus camaradas salió a los mandarinos y ahí se tumbo a mirar las estrellas. Se quedó medio dormida cuando oyó unos pasos. Era Luffy.
-¿Luffy? ¿Que haces despierto?
-No sé, me duele la cabeza, quería tomar el aire. - dijo medio dormido.
-Ah. Yo, sinceramente, no aguantaba vuestros ronquidos.
El chico rió. Sentándose al lado de la chica.
-Oye Nami, ya no tienes los moratones - dijo acariciando el brazo de la chica.
Ella sintió un escalofrío que recorría su cuerpo mientras el chico de goma la acariciaba. Sonrió muy tontamente. Luffy pasó de acariciarle la mano a acariciarle la cintura. La atrajo hacia él hasta abrazarla. Nami sintió que su corazón le iba a saltar del pecho. Le agradaba sentir a Luffy tan cerca. Levantó un poco la cara encontrándose así con la cara de su capitán a unos pocos centímetros.
El silencio les invadía, pero no les hacía falta hablar. Con mirarse a los ojos se lo decían todo. Querían tocarse y sentirse unidos, pero era una cosa extraña para los dos. Luffy tenía miedo pues nunca había hecho una cosa así antes que aquella noche en la fiesta del 'Tres delicias' y Nami tenía miedo de perder a su capitán. Ante todo era su amiga y tenía miedo de que las cosas se torcieran entre ellos.
No saben si fue por la luna, por el sonido del mar o por el alcohol pero la magia les invadió. Acercaron sus rostros lentamente hasta que sus labios se rozaban. Sus alientos se juntaban y el aire que respiraban era el mismo. Nami no podía contenerse más y besó a su capitán fundiéndose los dos en un profundo beso. Luffy le contestó. Sus lenguas se entrelazaban y se tocaban. Luffy se tumbó en el suelo poniendo a la pelirroja sobre él, algo que sorprendió a la chica. Empezó a acariciarle la espalda hasta donde esta cambia de nombre. Siguieron besándose durante un buen rato. Sin llegar a hacer nada más. Solo se besaban y se tocaban, con eso ya tenían suficiente. Muchos minutos mas tarde Nami se separó un poco. Se miraron a los ojos y sin saber porqué empezaron a reír a carcajadas. Nami se tumbó al lado del chico de goma quien abrazaba cariñosamente a la chica.
-Nami – dijo después de un rato – me gusta esto, por que sé que mañana vas a volver a ser tu misma. La misma mandona que no me deja comer entre horas o jugar todo el día.
-Y tu el mismo niño y capitán inútil – rió la pelirroja antes de darle un beso en la mejilla al chico. Sonrieron y se durmieron ahí, cubiertos solo por las estrellas, sobre la madera que crujía del barco.
El sol salió muy pronto ese día y hizo que Nami y Luffy despertaran y se fuera cada uno a sus respectivas habitaciones. El resto, menos Samy y Zoro, despertaron en la cocina.
Samy despertó pronto. Le dolía la cabeza. Se sentía mal por haber pasado bastante de Zoro el día anterior a pesar de que había sido el reencuentro. Quería hablar con él, dejar las cosas bien. Que el se sintiera seguro. Se puso en pie, se puso una camiseta de Zoro que le tapaba bastante y se dirigió la cocina donde estaba Sanji.
-Sanji – dijo frotándose los ojos – necesito tu ayuda.
-Dime, ¿que quieres princesa?
-Prepararle el desayuno a Zoro.
Sanji puso cara de pocos amigos.
-¿Me estas pidiendo que cocine para el trozo de lechuga?
-No. Que me digas como hacerlo. ¡Porfi!
-Vale, te ayudaré.
Con la ayuda del rubio Samy preparó unas tortitas con mermelada y otras con chocolate, un zumo de mandarinas y un café. Lo puso todo en una bandeja y fue a la habitación de Zoro. Él todavía dormía. Se sentó a su lado, pensó que podía esperar a que se despertara, pero si fuera por Zoro dormiría todo el día y se iba a enfriar. Se agachó y le besó en los labios. Esto hizo que el espadachín se despertara.
-Buenos días guapo – dijo ella sonriente.
-Buenos días Samy – dijo él entre bostezos.
-¿Como estás tío bueno?
-Tengo hambre – dijo el peliverde tocándose la barriga.
-Tengo la solución para tu problema. - le dio la bandeja – lo he preparado yo – dijo sonriente.
Zoro le miró gracioso.
-¿Y se supone que es comestible? - bromeó.
-¡Eh! ¡Claro que sí!
-Ah bueno – dijo él riéndose. Besó a su chica y luego cogió la primera tortita.
-Lo siento, ayer estuve muy distanciada pero... -pensó una escusa - No sé, no hay ninguna escusa – admitió – Zoro, ¿tu estás seguro de que quieres que volvamos a intentarlo? Por que si no...
Zoro le interrumpió
-Samy para. - ella cayó para dejarle hablar a él – es de lo mas seguro que he estado nunca – no se porque hice esa gilipollez, estaba asustado por mis sentimientos, pero no quiero volver a perderte - la cogió de la cara – jamás – y la besó.
Ella sonreía.
-Lo siento por hacerte llorar, Samy, yo... te juro que nunca más te voy a dejar sola. Nadie va a poder separarte de mi nunca. ¿Entiendes? Nunca. Contigo he aprendido cosas preciosas. He aprendido a querer, a amar. He aprendido que los sentimientos de amor son sanos, que no le hacen ningún mal a nadie. Tu me has hecho empezar a vivir la vida, ahora disfruto de mi vida, río, soy feliz y solo gracias a ti. Eres un ángel que se cruzó en mi camino haciéndome abrir los ojos y despertarste en mi cosas que no habían existido nunca.
-Zoro... Yo... te quiero.
-Yo no. Yo te amo.
Se abrazaron muy fuerte. Y Samy empezó un beso apasionado como hacía tiempo que no se daban. El peliverde tiró la bandeja con la poca comida que quedaba al suelo dejando así la cama solo para ellos. Casi le arrancó la camiseta a la chica. Hacía demasiado tiempo que no la sentía suya y quería volver a tener ese sentimiento. Le quitó el sujetador mientras ella le quitaba los bóxers y después la terminó de desnudar. Rápidamente, los dos tenían prisa por sentirse como una sola persona. Zoro acariciaba frenéticamente el cuerpo de la chica mientras ella se limitaba a dejarse llorar y besarle. Zoro tumbó a su chica del todo en la cama y le besó cada parte de su cuerpo haciéndola sentir en una nube. Después ella con mas dulzura que él rodeó el bonito cuerpo del espadachín con sus labios. Ambos sentían un deseo increíble el uno por el otro. Zoro agarró con fuerza a su chica y se metió en ella sintiéndose así los dos un solo cuerpo.
Ese mismo día salieron de Bine. Nami miró su brújula.
-Mierda.
-¿Que pasa Nami? - preguntó Zoro.
-Creo que mi brújula se ha roto.
-¿¡Qué! - exclamaron todos a unisono.
-Apunta al cielo. - informó la navegante.
Robin sonrió.
-¿Que te hace tanta gracia? - preguntó Nami
-Tu brújula no se ha roto, apunta a la isla del cielo.
-¿La isla del cielo? - dijo Luffy entusiasmado - ¿¡Hay una isla en el cielo! ¿Has oído eso Samy?
La morena puso los ojos como platos.
-Isla del cielo, Luffy... - le miró muy seria - ¡Puede ser muy divertido! - dijo riéndose.
-Alucino – dijo Usopp con cara de no entender nada.
-Siempre ha sido una leyenda pero yo creo que existe – dijo la arqueóloga muy segura de ella misma.
-¡Rumbo a la isla del cielo! - dijo Luffy gritando.
-¡Bien! - Samy daba saltos de alegría.
-¡Luffy! ¿Que dices? - le riñó Nami.
-¡Que si! ¡Yo soy el capitán!
-Para lo que quieres... - dijo Zoro para él.
-Luffy, no sabemos como llegar.
-¡Lo averiguaremos, pero nosotros iremos a la isla del cielo!
-¡Si! - gritó Samy entusiasmada.
Continuará.
Espero que os haya gustado, y os prometo tener pronto los nuevos capítulos. ¡Hasta pronto! Dejadme reviews porfaaa!
